HONORES MILITARES DE BIENVENIDA AL PRIMER MINISTRO DEL REINO DE MARRUECOS, ABDERRAHMAN EL-YOUSSOUFI

Con gran placer quiero dar la más cálida bienvenida a nuestro país a su excelencia Abderrahman El-Youssoufi, Primer Ministro del Reino de Marruecos, y a su distinguida comitiva, presidida por el Ministro de Relaciones Exteriores y de la Cooperación, Mohamed Benaissa. Y hago extensivo mi saludo y votos de felicidad a Su Majestad Mohammed VI y a todo el querido pueblo marroquí, que hoy se acerca al pueblo colombiano para fortalecer los lazos de amistad y cooperación que nos unen en los dos extremos del Océano Atlántico.

El Reino de Marruecos evoca para los colombianos la imagen de una tierra hospitalaria, ancestral y progresista a la vez, donde las milenarias tradiciones se funden con la modernidad y donde el Occidente y el Oriente se hacen uno, como un símbolo de convivencia universal.

Ciudades bellas y llenas de vitalidad e historia, como Rabat, Casablanca, Marrakech, Fez y Tánger, son referencias obligadas para todo aquel que quiera entender el desarrollo del Norte de Africa y de la Península Ibérica y que quiera sumergirse en el encanto mágico de las culturas beréber y árabe, que dominan el horizonte cultural de Marruecos.

Pero Marruecos, “El Reino de los Sentidos”, es mucho más que historia. Es una monarquía constitucional que avanza en el camino de las conquistas democráticas para su pueblo y es también una nación con vocación de progreso, con una importante y creciente industria turística, con grandes riquezas minerales y agrícolas y con un sector industrial que genera cerca del 70% de sus ventas al exterior.

Es, además, una nación de gente dinámica y laboriosa, dispuesta a aprovechar al máximo su herencia multicultural, donde el uso de las lenguas árabe y beréber convive con la utilización de idiomas occidentales, como el francés y el español, facilitando así una mayor y más efectiva inserción del Reino al comercio y la cultura mundiales.

Hace un año tuve la agradable oportunidad de viajar al Reino de Marruecos, en una visita de trabajo, y guardo los mejores recuerdos de la amable hospitalidad que me dispensó Su Majestad Hassan II, por cuyo fallecimiento pocas semanas después sentí un profundo pesar, que me hizo acompañar de corazón al pueblo marroquí en el duelo que vivió ante la muerte de su monarca.

En esa ocasión fui recibido en el aeropuerto internacional La Menara por el entonces príncipe heredero y hoy Rey de todos los marroquíes, Su Majestad Mohammed VI, a quien le deseo grandes éxitos en su tarea como líder y guía de su nación. Y también celebramos fructíferas reuniones con usted, señor Primer Ministro, y con los más altos dignatarios del gobierno marroquí.

Traje de esta visita a Marruecos la sólida impresión de una nación regida por los mejores valores del Islam, convencida de las bondades del multilateralismo y de la solución pacífica de los conflictos, y comprometida en un proceso constante de modernización, consolidación democrática y crecimiento económico.

Colombia tiene muchas razones, de índole cultural, comercial y político, para estimular una relación cada vez más fuerte con el Reino de Marruecos, sobre las bases de una amistad sincera y de una cooperación respetuosa.

Señor Primer Ministro Abderrahman El-Youssoufi:

Durante su estancia en Colombia tendremos oportunidad de discutir y ampliar nuestros intereses en temas comunes a las dos naciones y de analizar el papel de nuestros estados en los organismos que nos reúnen, como las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio, el Grupo de los 77 y el Movimiento de Países No Alineados.

Confío en que su estadía y la de su comitiva en nuestro país sea grata y amable, presidida por el afecto que debe existir entre nuestros pueblos, y que logremos avances fructíferos en nuestra relación.

Un poeta del Magreb, del siglo XI, escribió estas bellas palabras sobre el mundo y las gentes: “Haz de la tierra una casa y de la humanidad un hombre. Así, quien venga será siempre bienvenido”.

Sean, pues, todos ustedes, dignatarios y amigos del querido pueblo marroquí, bienvenidos a mi país: una Colombia viva, positiva, pujante y solidaria que los recibe con el más cordial de los afectos.

Muchas gracias.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
8 de marzo del 2000