¿Cuáles cree usted que fueron los máximos logros de la presidencia de Andrés Pastrana?

Yo creo que fueron muchos. Por una parte, la Diplomacia por la Paz, que devolvió la dignidad a nuestro país y que hizo que el mundo comprendiera que en temas como las drogas y el terrorismo debe primar el concepto de responsabilidad compartida, porque son problemas mundiales que requieren soluciones mundiales.

Por otro lado, está el manejo de la economía. Durante este Gobierno la economía se recuperó, se reactivó y hoy es, de nuevo, una de las más estables de América Latina.

También hay inmensos logros sociales como el programa de subsidios de vivienda de interés social que llegó a más de 370 mil familias, incluidas las del Eje Cafetero, y todos los que hacen parte del Componente Social del Plan Colombia.

La reconstrucción del Eje Cafetero fue una tarea colosal que cambió la cara de esa región y les devolvió la esperanza.

Por último, citaría el fortalecimiento de las Fuerzas Militares, que deja al país en mejores condiciones para luchar contra el terrorismo.

¿Cuáles los fracasos?

No es un fracaso del Presidente sino del país, pero es lamentable que la reforma política que el Gobierno presentó en tres oportunidades no haya podido salir adelante por los obstáculos de la clase política.

¿Lo bueno y lo malo del proceso de paz?

El Presidente se la jugó, como ningún otro, por la paz. Realizó un proceso generoso pero no ingenuo, al que convocó a todos los colombianos: a los gremios, los políticos, la iglesia, los sindicatos, la gente del común, para que participaran y enriquecieran el debate. Infortunadamente la guerrilla no aprovechó esta oportunidad histórica, lo que significó por otra parte la más grande derrota política de toda su existencia. Esto, de por sí, ya es un inmenso logro, como lo es también el haber convocado todo el respaldo y el interés de la comunidad internacional hacia nuestro conflicto y nuestros esfuerzos de paz. Ahora las FARC ya no son más “robin hoods” idealizados, sino que han mostrado su verdadera cara.

Si la paz no se logró fue porque las FARC no lo quisieron y, al contrario, demostraron que su lucha no es por el pueblo, sino contra el pueblo.

Su actividad como Primera Dama ha sido intensa: ¿cuáles han sido los programas que usted encontró y apoyo?

Los programas que encontré estuvieron relacionados con las actividades que se desarrollan en el Bienestar Familiar, los cuales continué y fortalecí.

¿Cuáles inició usted?

En los cuatro años gestioné alrededor de 18 mil millones de pesos. Fueron dineros que llegaron directamente a donde tienen que llegar, es decir, a la población más marginada del país. Fueron ofertas que me hicieron diferentes gobiernos y empresas privadas y yo establecí los canales para que los donantes efectuaran esos envíos a las instituciones y programas correspondientes.

Buena parte de esos recursos están en la dotación de las 57 ludotecas que están en todo el país y que fueron financiadas por los empresarios que participaron en la celebración del Día del Niño. También están en los 50 colegios y jardines infantiles construidos o reconstruidos con los dineros de los aportantes al programa Plan Padrino. Cada uno de estos planteles se entregó completamente dotado.

Para los niños y en general las personas discapacitadas se trabajó a través de Colombia Oye, Colombia Camina y Colombia Ve, entregando sillas de ruedas, bastones, muletas, audífonos y kits especiales para niños ciegos o con baja visión.

Siempre sentí el respaldo de todos los colombianos. Por ejemplo, cuando los convoqué a donar ayudas para los damnificados del Eje Cafetero, cuando los invité a la jornada “Un Minuto de Oración por la Paz de Colombia”, o cuando los empresarios propusieron crear una Corporación para que el Día del Niño trascendiera más allá de la vigencia del actual Gobierno.

¿Con cuáles le fue mejor?

Yo creo que en todos hay un esfuerzo de equipo. Además siempre sentí credibilidad en mi gestión, lo que se reflejó en la participación de empresarios y entidades públicas a cada una de las convocatorias que hice.

Es el caso de la participación de 55 entidades públicas, de los 16 ministerios y las fuerzas militares y de policía en la celebración del Día del Niño. Pero no fue sólo un apoyo en el que cada uno realizaba actividades para los niños. Lo importante es que todos involucraron el tema de la infancia en sus entidades y los apoyamos para que descubrieran cómo hacerlo. El Ministerio de Comercio Exterior, para dar una idea, diseñó un juego de computador en el que los niños aprenden a ser empresarios y futuros exportadores.

Cuando llegué a la Oficina tenía claro que mi papel era ser gestora más que un hada madrina. Así que conformé la Red de Gestores Sociales en donde trabajamos con las primeras damas departamentales y municipales en programas concretos impulsados desde mi oficina.

Si de cifras se trata, permítame contarle que al comienzo me comprometí a entregar 32 ludotecas-Naves. En ese entonces me parecía una cifra enorme porque cada ludoteca tiene un costo aproximado de 23 millones de pesos y fíjese que ya son 57 las que están en funcionamiento. Igual ocurrió con el Plan Padrino donde empezamos construyendo y dotando 16 escuelas rurales devastadas por el terremoto y entregué 50 a nivel nacional.

Una Primera Dama representa para muchos ciudadanos el último auxilio en problemas insuperables. A mi oficina llegaron cientos de cartas de familias con hijos discapacitados. A través de los programas Colombia Camina, Colombia Oye y Colombia Ve se entregaron sillas de ruedas, audífonos e implementos de visión a 10 mil familias.

Además, con “Haz Paz” sentamos las bases para que la violencia silenciosa que ocurre en los hogares y que se trataba como un asunto simplemente doméstico pasara a ser considerada como un problema de salud pública donde 32 entidades están trabajando coordinadamente.

¿En cuáles de sus programas nacionales incluyó usted a Bolívar y a Cartagena y cuáles fueron las acciones concretas acometidas aquí en cumplimiento de estos?

El más importante es “Sueños y Oportunidades”, un proyecto en el que logré interesar a gobiernos extranjeros, empresas privadas y ONG’s en la construcción de una solución integral para los habitantes del barrio Nelson Mandela. Entregamos escuela, centros de salud y trabajamos coordinadamente con las autoridades locales para lograr la legalización de los terrenos.

En todos mis programas siempre estuvo presente Cartagena y el Departamento de Bolívar. De eso pueden dar testimonio los beneficiarios de Colombia Camina, Colombia Oye y Colombia Ve. También los niños que se benefician con las ludotecas de Mompox y Cartagena, con los computadores del programa Computadores para Educar, y con las escuelas que reconstruyó el Plan Padrino en el barrio El Pozón de Cartagena y en Arenal.

¿Qué hizo el gobierno de Andrés Pastrana por Cartagena?

Mucho. Si con alguna ciudad se comprometió el Presidente y el Gobierno Nacional fue con Cartagena. Para citar algunos ejemplos, tenemos el Plan Maestro de la Refinería de Cartagena, las obras para recuperar la Ciénaga de la Virgen, la reconstrucción de la Plaza de Toros, los trabajos de reconstrucción en el Palacio de la Inquisición, los nuevos pabellones en la Cárcel de la Ternera y el apoyo al Hospital Universitario de Cartagena, entre muchas obras más.

También hizo algo muy importante: con su activa Diplomacia por la Paz volvió a Cartagena un polo de interés para el mundo entero, gracias a la realización de grandes cumbres como la de Presidentes del Grupo de Río. No más el expresidente Bill Clinton vino en dos oportunidades, y quedó prendado de esta ciudad.

¿Qué le hará falta al dejar de ser Primera Dama, y qué la hace feliz al dejar de serlo?

Me va a hacer mucha falta el contacto con la gente, con los niños. Voy a extrañar mis permanentes visitas a los rincones más apartados del país y el acercamiento a miles de colombianos que me han vuelto a demostrar su creatividad, tenacidad y la lucha permanente por sacar sus familias adelante.

Localmente, se dice que sus hijos son unas personas sencillas y agradables: ¿cómo los apoyó usted para que fuesen “normales” durante el ajetreo que representa ser hijos de Presidente, especialmente en un país convulsionado? ¿Cómo han enfrentado las críticas?

Ellos nunca estuvieron alejados de lo que en realidad pasa en el país. Siempre los animé a estar al día en las noticias y a conocer los programas presidenciales. Entre otras cosas, ellos han tenido que hacer muchos trabajos escolares sobre los planes del gobierno como el Plan Colombia, Derechos Humanos, Comercio Exterior y Naciones Unidas. Lo principal es darles una buena educación dentro de la misma familia, con valores, con mucho diálogo y calor humano.

¿Le hará falta la Casa de Huéspedes Ilustres de Cartagena?

No tanto la Casa, sino la gente de Cartagena que trabaja en ella y que hizo muy agradable nuestra estadía cada vez que vinimos a atender compromisos nacionales e internacionales, propios de la calidad de Cartagena como la ciudad sede de los más importantes encuentros y convenciones en el país.

¿Cómo quiere que la recordemos los colombianos?

Como una mujer que trabajó hasta el último día por el bienestar de los niños y las niñas del país, y que lo seguirá haciendo desde donde esté.