GRUPO DE RIO: LA VOZ DE LATINOAMÉRICA Y DEL CARIBE FRENTE AL MUNDO 2017-12-18T11:47:20+00:00

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Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, en la clausura de la XIV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Rio.

Irrumpe en la hermosa coraza amurallada de este recinto, que hoy abraza la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del más importante mecanismo de concertación política de América Latina y el Caribe, una placa que recuerda aquella frase del Libertador Simón Bolívar, que quiero traer a la memoria como el más fiel testimonio de nuestras intenciones y el mejor augurio de nuestro futuro:

“Yo deseo, más que alguno, ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”. Con ese espíritu bolivariano, nos hemos reunido los mandatarios del Grupo de Rio en esta Cumbre de Cartagena, para promover un tránsito fluido hacia el siglo XXIpor las amplias avenidas de la paz, la democracia, el desarrollo y la justicia social de nuestra región.

Hoy, después de una intensa y fructífera jornada de trabajo conjunto, que hemos realizado con el apoyo de la labor previa adelantada por nuestros cancilleres y coordinadores nacionales, estamos listos para asumir nuestro compromiso: el compromiso de América Latina y el Caribe para el milenio.

Desde este “corralito de piedra”, como cariñosamente llamamos los colombianos a la histórica y bella ciudad de Cartagena de Indias, acariciado por las aguas de amistad del Mar Caribe, saldrá hoy un mensaje hacia el mundo, que contiene la visión latinoamericana y caribeña sobre la agenda global para la nueva centuria.

El propósito fundamental de Colombia durante este año 2000, en el que ocupó con honor y responsabilidad la Secretaría Pro témpore del Grupo de Rio, fue incrementar la visibilidad y el protagonismo de la región en los más importantes foros internacionales y ante terceros países. Yoestoy convencido de que, con esta carta de navegación que hoy hemos diseñado, la voz unificada del Grupo de Rio se hará sentir alto y fuerte en el concierto internacional, y, muy particularmente, en la Cumbre y Asamblea del Milenio de las Naciones Unidas, que se celebrará dentro de tres meses en Nueva York.

¿Y qué tiene que decir nuestra región frente a los grandes temas de la Agenda Global? Permítanme hacer un breve recuento de nuestra postura concertada frente a algunos de los temas más fundamentales:

En primer término, nuestro grupo reafirma, sin vacilaciones, su compromiso con el multilateralismo, como el instrumento ideal de organización de las relaciones internacionales. Pero entendemos también que, frente a la nueva realidad de la globalización económica, tecnológica, informática, social y cultural -una globalización sobre la cual estamos en mora de construir las reglas-, es necesario repensar el multilateralismo para alcanzar la mejor regulación de este nuevo contexto, buscando una globalización humanizada y justa, que funcione dentro de un marco de democratización del sistema internacional.

Recordaba ayer la frase “Si la globalización es inevitable, ello no significa que sea fatal”. Nuestro deber, señores mandatarios, es lograr una globalización que sea apropiable por nuestras naciones y que sea juzgada en los tribunales de la historia con su veredicto social.

Aquí es donde tiene mayor importancia la acción unificadora del Grupo de Rio, que permite aportar al debate la visión de una región que transita a medio camino entre la pobreza y la modernidad, entre la marginalidad y el desarrollo, entre la pesadumbre y la esperanza.

Una región que entiende que la globalización es un hecho ineluctable y que debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que se convierta en un factor de propagación incontrolable del conocimiento y para que haga metástasis en esta América mestiza, una distribución equitativa de la riqueza mundial y del desarrollo humano.

Para lograr una mejor gobernabilidad de este sistema global, los países del Grupo de Rio sostenemos la necesidad de reforzar la capacidad de la Organización de las Naciones Unidas para enfrentar los nuevos desafíos de la realidad internacional.

Colombia ha recibido con sentido de responsabilidad el apoyo de los países de la región, al endosarle su vocería en el Consejo de Seguridad para el periodo 2001-2002. Por eso hoy quiero, al tiempo que agradezco de corazón el respaldo y la confianza otorgada a nuestro país, garantizarles que desde ese importante organismo mundial trabajaremos con entusiasmo en la defensa del multilateralismo, la promoción del desarme y la creación de condiciones de paz y seguridad en el hemisferio y en el mundo.

Sobre el tema del desarme, nuestra región, con la autoridad moral de ser la primera región del mundo libre de armas nucleares, sostiene la urgente necesidad de que la comunidad internacional impulse la eliminación de las armas nucleares y otras de destrucción masiva; detenga e invierta las carreras de armamentos convencionales; contrarreste la proliferación y el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras, e impida la militarización del espacio ultraterrestre.

También debemos sumarnos todos a la ratificación y puesta en práctica de la Convención de Ottawa para la eliminación de las minas antipersonales y a la condena del uso de armas mortíferas de fabricación artesanal, que tanto daño causan a la población civil, particularmente en los conflictos internos.

Donde quiera que se presente un conflicto armado, los países del Grupo de Rio nos comprometemos con la vigencia y aplicación del derecho internacional humanitario, y hacemos un llamado a todas las fuerzas que sean parte del conflicto a respetar a la población civil, y muy especialmente a nuestros niños.

Y para garantizar un porvenir más claro a las nuevas generaciones, tenemos que enfrentar también, con valentía y decisión, el problema mundial de las drogas ilícitas y sus delitos conexos, tales como el lavado de activos, el tráfico y desvío de precursores químicos, el contrabando y el tráfico de armas. El Grupo de Rio reconoce la gravedad de este flagelo y la necesidad de enfrentarlo bajo los principios de la responsabilidad común y compartida, a través de una cooperación eficaz que tenga en cuenta el desarrollo sostenible y que busque reducir tanto la oferta y el tráfico, como la demanda de drogas. En este sentido, es resaltable la adopción de un mecanismo multilateral de evaluación del compromiso de cada país en la lucha contra las drogas, que estamos empezando a implementar.

En materia de protección del medio ambiente, los países del Grupo ratificamos nuestra convicción de que el principio de responsabilidad común pero diferenciada es esencial para el logro del desarrollo sostenible.

Nuestros Estados reafirman su vocación ecológica como depositarios de una región que contiene las más grandes reservas de biodiversidad del planeta.

En este sentido, hacemos un especial llamado a todos los países, y muy especialmente a los más desarrollados, para que cumplan los compromisos de reducción de gases de invernadero, ratificando el Protocolo de Kyoto antes del 2002.

También tenemos un compromiso común con los derechos humanos y con la lucha contra la corrupción. Como se dijo en el Acta de Veracruz, “Losderechos humanos, la democracia y el desarrollo son interdependientes y se refuerzan mutuamente”. América cuenta con un avanzado sistema regional para la promoción y protección de los derechos humanos, y es nuestra tarea fortalecer sus instituciones, respetar su jurisdicción y fomentar una cultura de los derechos humanos en el hemisferio.

Queridos mandatarios de las naciones amigas y hermanas que conforman el Grupo de Rio:

He esbozado algunos de los temas en que tendremos una posición concertada ante la Cumbre del Milenio y ante cualquier otro foro internacional en que sea pertinente. Pero son muchos más: tantos como los que requiera el devenir del acontecer internacional y la salud y bienestar de nuestros pueblos.

Ayer señalaba la importancia, en la que todos estamos de acuerdo, de alcanzar una reforma a la arquitectura financiera internacional, que haga menos vulnerables nuestros países frente a las eventuales crisis financieras. Hoy hemos logrado una propuesta común a favor de la gobernabilidad financiera.

Teniendo en cuenta que el manejo de las situaciones externas críticas depende de una adecuada y pronta administración de la liquidez internacional, el Grupo de Rio propone combinar el fortalecimiento de la institucionalidad global con un mayor desarrollo de las instituciones financieras regionales y subregionales.

Justamente, son estas instituciones financieras, por su grado de cercanía a nuestros países, las que mejor pueden contribuir a la coordinación de políticas macroeconómicas y promover la supervisión entre partes, que evite la adopción de medidas competitivas que, a cambio de mejorar la situación de un país, agraven la situación en otro.

Necesitamos un ordenamiento financiero internacional compuesto por varios niveles de organización, que, más allá de prevenir y enfrentar crisis externas, provea los recursos de largo plazo que requieren nuestras economías para apoyar su desarrollo y el financiamiento de proyectos sociales y de infraestructura, y que posibiliten una inserción positiva dentro del mundo global. Queremos financiamiento para el desarrollo social y no sólo para el crecimiento económico, porque hemos entendido que éste sin aquél sólo contribuye a incrementar la desigualdad y la pobreza.

Amigos Presidentes y Jefes de Gobierno:

El Grupo de Rio ha demostrado con creces ser la mayor y mejor instancia de coordinación y concertación política de América Latina y el Caribe, y tenemos que capitalizar esta realidad, no sólo ante los organismos internacionales, sino también frente a los terceros países o grupos de países.

Unidas, las naciones del Grupo de Rio tienen una gran fuerza convocante que no podemos desaprovechar. Somos la voz de Latinoamérica y del Caribe frente al mundo, y el mundo está atento a nuestras palabras y, por supuesto, a nuestras acciones.

Señores Mandatarios:

Esta misma semana, la Unicef dio a conocer el resultado de una encuesta elaborada con los niños de 20 países de nuestra región. Según ésta, una tercera parte de ellos piensa que en el futuro su país va a ser un mejor lugar para vivir, otra tercera parte piensa que va a ser igual y una última piensa que su país va a ser un peor lugar para vivir. Ahí, señores Presidentes y Jefes de Gobierno, está nuestro desafío: en las expectativas y sueños de nuestros niños. Nuestro reto es recuperar un lugar sagrado para que su ilusión sea posible y que todos los niños, no sólo una parte de ellos, confíen, con alegría, en que el futuro los abrigará con la manta de la esperanza, la esperanza latinoamericana.

A los mismos niños les preguntaron qué harían si algún día fueran presidentes, y la gran mayoría respondió que atenderían a los más pobres y a los desempleados. Tenemos esta oportunidad inmejorable de cumplir con este mandato inapelable de las nuevas generaciones, mejorando las condiciones de nuestros pueblos y trabajando juntos por un mañana solidario y justo.

Yo quisiera terminar, queridos amigos, regresando a Sábato, para que sea él quien nos recuerde las inmensas posibilidades de nuestra acción concertada:

“Todavía podemos aspirar a la grandeza. Les pido ese coraje. Todos, una y otra vez, nos doblegamos. Pero hay algo que no falla y es la convicción de que -únicamente- los valores del espíritu nos pueden salvar de este terremoto que amenaza a la condición humana”.

Los valores del espíritu son los valores que hoy nos reúnen en Cartagena y que nos motivan a construir un futuro de unidad y de cooperación para América Latina y el Caribe. Salgamos de esta Cumbre con la convicción y la confianza de que hemos dado un paso firme hacia un porvenir de paz, democracia y desarrollo para nuestras naciones.

Amigos Presidentes:

No es posible concluir estas palabras sin antes extender el abrazo solidario de Colombia y de todo el Grupo de Rio hacia la querida República de Chile, que vive hoy difíciles momentos causados por una tormenta de lluvia que tiene anegada buena parte de Santiago y del resto del territorio chileno. Es en circunstancias como ésta cuando se hace más necesaria la solidaridad regional.

El Grupo ha manifestado siempre su preocupación por coordinar esfuerzos de prevención y protección en el tema de los desastres naturales, y tenemos que seguir avanzando en este tema crucial, agilizando la labor del Grupo de Trabajo sobre atención y prevención de los desastres naturales.

Desde Cartagena hasta Santiago, las naciones del Grupo de Rio cruzarán esperanzadas el umbral de un nuevo milenio, que recibimos como una promesa y un desafío.

“América, no invoco tu nombre en vano”. Yo tomo prestadas las palabras de Neruda, el grande, y las pongo en el centro de nuestra unión: “Sube a nacer conmigo, hermano. Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado … ” iSube conmigo, amor americano!

“Paz para todos los que viven. Paz para todas las tierras y las aguas”.

Lugar y Fecha

Cartagena, Colombia
16 de junio de 2000

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