POR: ANDRÉS PASTRANA ARANGO

-Según el Ex Presidente las exportaciones a Estados Unidos aumentarán un 50% en los 3 primeros años del TLC-

Como lo ha destacado la prensa internacional, si los respectivos congresos lo ratifican y la Corte Constitucional lo declara exequible, el tratado de libre comercio entre Colombia y Estados Unidos se convertirá en el segundo de mayor importancia en el hemisferio, después del que existe entre México y los Estados Unidos. El tamaño de la economía colombiana, con su amplio mercado interno y su potencial exportador, es mayor que el de las demás economías con las que Estados Unidos ha suscrito este tipo de acuerdos en los últimos años, incluyendo Chile. Además, la posición geográfica de Colombia, así como el momento político actual de la región, hacen particularmente relevante este tratado, lo cual no ha pasado inadvertido para la opinión calificada en Washington.

No sobra recordar que fue en el contexto del Plan Colombia donde se dieron los primeros pasos para buscar un mayor y mejor acceso de nuestros productos al mercado de los Estados Unidos. Si bien la política internacional colombiana ha defendido la importancia de la ayuda externa para combatir el narcotráfico y el terrorismo -bajo el principio de la corresponsabilidad-, no cabe duda de que el comercio es el verdadero desarrollo alternativo. Las oportunidades de producir para exportar permitirán mejorar el número y la calidad de los empleos y, por lo tanto, incrementarán los niveles de vida en nuestro país. Por ello, un componente fundamental del Plan Colombia fue el ATPDEA y luego el TLC para lograr un acceso amplio y sin barreras de nuestros productos al mayor mercado del mundo.

Negociar este tratado no fue una tarea fácil. De una parte, la opinión pública estadounidense es cada día más crítica de los acuerdos comerciales con países en desarrollo que, por definición, cuentan con la ventaja de tener menores costos laborales. Existe una gran sensibilidad por parte de la clase política en los Estados Unidos frente a una eventual exportación de los puestos de trabajo hacia países como el nuestro. Este tipo de posiciones influyen sobre los negociadores que cada día tienen más dificultades para promover los acuerdos ante las instancias políticas.

En el caso particular del TLC con Colombia el asunto era particularmente complejo. Nuestro país, a diferencia de otros, cuenta con una extensa y diversa base productiva, lo que implica que son muchos los intereses en juego. Por ejemplo, sólo en el caso de la industria, la desgravación arancelaria otorgará acceso inmediato al mercado de los EEUU a más de 7.000 productos colombianos, el doble de los que hoy en día cubre el ATPDEA. En los Estados Unidos se reconoce especialmente la calidad de la mano de obra colombiana y nuestro país es percibido como una mayor amenaza en este campo que Centroamérica. Ellos saben que en apenas dos años de aplicación del ATPDEA las importaciones de confecciones desde Colombia crecieron más rápidamente que las importaciones desde la China, supuestamente el país más competitivo en mano de obra del mundo.

Los estudios más conservadores estiman que las exportaciones hacia los Estados Unidos aumentarán en 50% durante los tres primeros años de vigencia del acuerdo. Esto significa cerca de 4.000 millones de dólares adicionales que se traducirán en mayores oportunidades de empleo para miles de colombianos. Pero los beneficios del tratado no paran allí. No cabe duda de que los inversionistas extranjeros valorarán un acuerdo de este tipo, por lo que significa en términos de estabilidad y transparencia en las reglas de juego.

Ahora bien, no hay que perder de vista que el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y los países centroamericanos -CAFTA- fue aprobado en la Cámara de Representantes de dicho país en una apretada votación que se definió por apenas un voto. Eso nos demuestra que el camino que le espera a nuestro TLC en el congreso estadounidense no va a ser nada fácil. Tendremos que poner todo de nuestra parte para que las múltiples oportunidades que llegarán con este tratado se conviertan en una positiva realidad para los colombianos.

Lugar y Fecha

7 de marzo del 2006