NUEVO OXÍGENO PARA EL CAMPO COLOMBIANO 2017-12-18T11:47:27+00:00

Project Description

Alocución del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango sobre los resultados del primer semestre económico del sector agropecuario

Colombianos:

La semana pasada desde Cartagena, les presenté el balance con los excelentes resultados del primer semestre económico del sector industrial.

Hoy quiero presentarles los del sector agropecuario colombiano, para seguir compartiendo con ustedes, accionistas de esta “Empresa Colombia”, estos resultados que son igualmente positivos y alentadores.

El campo colombiano tiene hoy un nuevo oxígeno, que le hemos dado gracias a todos los factores que descontaminaron el ambiente en que se movía.

Volvimos a hacer rentable sembrar y producir en nuestros campos para alejar las importaciones que habían llegado a niveles muy altos.

Ya hemos reducido en más de 20 por ciento las importaciones de comida y nuestra meta es llegar al 50 por ciento al finalizar mi mandato.

La inflación controlada y, sobre todo, menor que el aumento de los salarios, de sus salarios, ha ido poco a poco dando sus frutos y permitiendo que la demanda de nuestros productos agrícolas, básicos en la canasta familiar, vuelva a tener el impulso que requiere para que el mercado se mueva.

Las tasas de interés bajas vuelven a ser atractivas para la inversión y la creación de nuevos proyectos que, también en el campo colombiano, vuelven a ser viables y a representar grandes oportunidades de negocios, nuevos empleos y utilidades superiores a tener simplemente la plata a interés.

Para resumirles: haber puesto en orden no sólo la casa sino también el campo, nos permite hoy hablar de nuevas y abundantes cosechas, de nuevos desarrollos y sobre todo hace que nuestros campesinos y los empresarios del campo vuelvan a creer y a sembrar, con optimismo y con fe, pero sobre todo con resultados y utilidades.

Por más de 10 años el sector venía perdiendo su dinamismo y las hectáreas sembradas empezaron a disminuir y con ellas el empleo rural, lo que dio entrada al país a productos y materias primas que necesitábamos para satisfacer nuestras necesidades de consumo.

Fue entonces como, gracias a las nuevas políticas de mi gobierno, desde el año pasado logramos romper la caída y volver a cifras crecientes y positivas en el campo al terminar 1999, cifras que hoy no sólo se mantienen sino que crecen.

Por ponerles sólo algunos ejemplos: las siembras de algodón crecen hoy por encima del 60 por ciento, también lo hacen el maíz, el arroz y las hortalizas.

Crecen de manera muy importante los nuevos cultivos de plátano y palma de aceite. Incluso el café, que pasaba un mal momento, vuelve a reaccionar gracias entre otras cosas a los nuevos estímulos.

Este nuevo florecimiento del campo ha sido vital en el control de la inflación gracias a que productos básicos de nuestra canasta, del mercado familiar, como la-papa, el tomate y las frutas, entre otros, han rebajado sustancialmente y hoy usted los puede comprar más baratos.

Para estimular las inversiones, el nuevo Banco Agrario fue una gran solución y ahora sí es una verdadera opción y fuente de financiación para los campesinos y empresarios del sector que quieren invertir y tecnificarse y salir adelante sembrando nuevos cultivos o renovando los que tienen.

Es así como, para citarles los ejemplos más sobresalientes, los créditos para inversión crecieron el 201 por ciento, para la compra de animales un 125 por ciento, para la comercialización de las cosechas y productos un 122 por ciento, para la compra de maquinarias y nuevos equipos y tecnología un 81 por ciento, crecimientos que se traducen todos en nuevos empleos.

Y no paramos ahí. Creamos un incentivo del 40 por ciento para la capitalización rural, orientado básicamente a cultivos permanentes y a renovar los equipos que sirve hoy de herramientas al campo.

Queremos que nuestros campesinos tengan nuevos arados y rastrillos, tractores, sembradoras de precisión, equipos de fumigación y ordeño tecnificados, tanques de enfriamiento y transporte; en fin, que la tecnología de punta llegue también al campo de nuestra “Empresa Colombia”, para ayudarlo a recuperar su dinámica y mejorar sus utilidades.

Estamos implementando seguros agrícolas para proteger las cose- chas de los impredecibles ataques de la naturaleza; estamos también sirviendo de fiadores para los créditos y respaldando a los grandes, medianos y pequeños productores para que estén siempre estimulados y contentos y sigan trabajando por el nuevo y vital desarrollo del campo.

Gracias al programa de oferta agropecuaria, fortalecemos las cadenas productivas de cara a mantener el abastecimiento del mercado local y estimular, impulsar y alcanzar con éxito y gran calidad, los mercados internacionales que también abren sus puertas a nuestros deliciosos y novedosos frutos tropicales y otros productos de exce- lente calidad de nuestros campos.

En los próximos dos años, invertiremos más de 309 mil millones de pesos que irán directamente al campo para generar 313 mil nuevos empleos, 629 mil nuevas hectáreas sembradas y todo ello para producir 3 millones de toneladas de productos agropecuarios, que ya no tendremos que importar de otros países.

Como hoy se puede ver con resultados concretos, salvamos la cadena del algodón, textil, confecciones. La industria textil trabaja otra vez a toda máquina y vuelve a utilizar algodón colombiano; la calidad de nuestra confección es hoy una de las más altas y apreciadas del mundo y nuestra mano de obra calificada muy atractiva para las grandes marcas del mundo global de hoy que nos buscan para que les confeccionemos sus prendas.

Y también nuestros productos textiles terminados empiezan, gracias a todo el programa del gobierno en exportaciones, que les ha abierto los ojos a los empresarios sobre la importancia de mandar nuestros productos al mundo, a tener peso en los mercados internacionales, generando más empleos y más utilidades tanto a los productores del algodón como a los textileros y confeccionistas.

Hay un detalle de vital importancia. Como respuesta a las nuevas políticas de mi gobierno de fortalecer las cadenas productivas, hoy, en muchos productos, los cultivadores y productores del campo tienen vendidas sus cosechas, antes incluso de empezar a sembrarlos o a levantarlos.

El sector del ganado y el porcícola también reciben toda nuestra atención y buscan nuevos espacios en el mercado internacional gracias a su calidad, a los apoyos económicos, los créditos y a la tecnología que les damos, con la creación de novedosos sistemas de financiación y comercialización, que producen como resultado el crecimiento de la población ganadera y porcícola del país.

Para terminar, de los dineros del Plan Colombia, el campo tiene un protagonismo como ninguno. Los programas de erradicación de cultivos de coca y amapola, la importancia de devolverle al campe- sino la tierra, su tierra, y darle todas las oportunidades y apoyo para permitirle trabajar en nuevos cultivos lícitos y más rentables, legales y sobre todo sin tenerles miedo a los narcotraficantes.

Un nuevo campo que ha empezado a crecer y a desarrollarse con justicia social. Un nuevo campo que crece optimista y ve nuevas luces y oportunidades que seguirán consolidándose a lo largo de mi gobierno. Sé que aún falta por hacer y que el camino de la recuperación del campo es largo; pero ya los gremios del sector, nuestros campesinos han vuelto a creer, a cultivar, a invertir y crecer con más apoyo y atención del Estado, de esta empresa, de nuestra “Empresa Colombia”, pujante y floreciente en el campo.

Que Dios los bendiga. Y que Dios me bendiga.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia

17 de agosto del 2000


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