Palabras de la Primera Dama Nohra Puyana, en la reunión de Primeras Damas Departamentales paralela a la XXXIII Asamblea General de Gobernadores.

Se dice que “la primera obligación del ser humano es ser feliz y la segunda es hacer felices a los demás”. También se afirma que la felicidad más grande es la felicidad de dar, de compartir lo que uno posee o lo que uno puede hacer, con otras personas, especialmente si éstas son niños. Éste es el tesoro de la felicidad: poder desprenderse de parte de uno mismo y entregarlo a manos llenas, garantizando un mejor porvenir para la infancia colombiana.

El escritor norteamericano Graham Greene decía que “hay siempre en nuestra infancia un momento en que la puerta se abre y deja entrar el futuro”. Esta puerta a veces necesita un empujoncito para que el futuro pueda ingresar en la vida de tantos niños y niñas colombianos, llenándolos de esperanza y brindándoles oportunidades reales de tener una vida con calidad humana, con felicidad.

Hace poco más de un año, las Primeras Damas departamentales se reunieron en Medellín para seguir distribuyendo esperanza y felicidad a más colombianos necesitados, comprometiéndose a renovar y desarrollar los acuerdos que conforman la Red de Gestores Sociales. Hoy nos reunimos aquí, en esta hermosa isla de San Andrés que tanto queremos los colombianos, para hacer un balance de nuestros esfuerzos conjuntos en la búsqueda de un mejor país para nuestros niños, y para reiterar nuestro deseo de que esta Red, este trabajo en equipo que tanta felicidad ha repartido, continúe desarrollándose en el futuro.

Gracias a la incansable labor de Maria Mercedes De la Espriella de Bell, Coordinadora Técnica y Operativa de la Red de Gestores Sociales, esta Red ha crecido y se ha fortalecido para apoyar las múltiples iniciativas sociales de las Primeras Damas Departamentales, haciendo más eficiente y coordinada la gestión social que desarrollan.

La Red de Gestores Sociales nos ha permitido aprovechar en favor de los niños, los adultos mayores, las mujeres y los discapacitados, la capacidad de convocatoria y de movilización social de las Primeras Damas. Así mismo, gracias a la Red, creamos una nueva alternativa concreta para la participación de la sociedad civil en la solución de los problemas de nuestra Colombia.

Con el apoyo de la empresa privada y de diferentes Organismos No Gubernamentales, la Red de Gestores Sociales logró su propósito de generar una dinámica de gestión social articulada, orientada hacia la promoción, el apoyo y el desarrollo eficiente de los programas, planes e iniciativas que las Primeras Damas encabezaron en todas las regiones del país, con el anhelo de mejorar las condiciones de vida de los colombianos más necesitados.

Entre los logros más importantes de la Red, quiero resaltar el del programa Haz Paz, gracias al cual la preocupación por el tratamiento de la violencia intrafamiliar se ha convertido en un proceso activo de construcción de políticas públicas para evitar esta tragedia en las familias colombianas. Con el documento Conpes 3044 de Diciembre del año pasado hemos conseguido institucionalizar la lucha contra la violencia intrafamiliar, dando prioridad a la coordinación interinstitucional, la descentralización y la formación y capacitación para atender a sus víctimas. Esto sin contar que con el programa Haz Paz movilizamos recursos del presupuesto nacional y de cooperación internacional cercanos a los 4.500 millones de pesos.

Sin lugar a duda, nuestro compromiso con la infancia ha sido constante. Nos une, además de nuestra condición de Primeras Damas, nuestra condición de mujeres y de madres, que nos sensibiliza aún más sobre los problemas que afectan a la niñez en nuestro país.

Por eso, además de promover la lucha contra la violencia intrafamiliar, garantizando un mejor entorno para el crecimiento de los niños y niñas colombianos, nos hemos preocupado por darle cumplimiento al mandato universal de respetar, garantizar y difundir los Derechos del Niño. Para la muestra, varios botones: El Día del Niño, las Ludotecas, el Plan Padrino y el programa para mejorar el sistema nacional de Registro Civil y Estadísticas Vitales. Veamos:

Con el objetivo de abrir más espacios de visibilidad y de participación para nuestros niños en la sociedad colombiana, propusimos la creación del Día del Niño, uno de nuestros programas más queridos, como una fecha y un mes especial en Colombia durante los cuales las familias y la comunidad se reúnen en torno a los niños en actividades programadas para ellos. Así, pasamos de atender 2 millones de niños con un presupuesto de 190 millones de pesos en 1999 a celebrar a nivel nacional el Día del Niño con 8 millones de pequeños colombianos en Abril del 2001, movilizando recursos por 1.500 millones de pesos, gracias al apoyo de 60 empresas aportantes.

Felizmente esta iniciativa no se quedó sólo en fiestas: Durante el mes de Abril del año pasado un grupo de niños colombianos sesionó en el Congreso de la República para presentar el proyecto de ley que dio lugar a la Ley 724 de 2.001, con la cual se institucionalizó el Día del Niño en todo el país, y se garantizaron recursos del presupuesto nacional para apoyar la continuidad de ésta iniciativa.

¡Con iniciativas como ésta estamos haciendo de Colombia la patria de los niños y las niñas! Y estoy segura de que seguiremos adelante, gracias al apoyo de la empresa privada y con el trabajo de la Corporación Día del Niño, Corporación que podemos considerar otro de nuestros logros para hacer más feliz la vida de los niños y niñas colombianos.

A través de esta Corporación, y con el mismo sueño de brindarle a los pequeñitos de nuestro país un espacio alegre e inspirador para jugar, soñar y aprender a vivir en sociedad, impulsamos el programa de Ludotecas-NAVES. A lo largo de estos tres años y medio entregamos 38 ludotecas en todo el país, que atienden, cada una, un promedio 12 mil niños al mes. Próximamente esperamos inaugurar otras 14, incluida una aquí en San Andrés. ¡Qué bueno poder ver cómo este programa, que nació como un sueño de recreación para nuestros niños, ha consolidado con el tiempo su metodología y su estructura, y se ha desarrollado hasta el punto de poder ofrecer servicios a comunidades interétnicas, en los sitios más alejados del país!

También sabemos que la manera de construir un buen futuro para nuestros hijos es dándoles oportunidades de conocer y comprender el mundo. Cuando el suelo de sus juegos se estremece, como sucedió en 1999 en el Eje Cafetero, es tarea primordial volver a ofrecerles un mundo nuevo donde puedan aprender los valores de una sociedad solidaria y tolerante. Conscientes de ello, los países miembros de la comunidad internacional y la empresa privada nos tendieron su mano para construir 21 centros educativos en esta región y, algo más, otros 24 centros escolares en otras regiones del país, ya que el Plan Padrino, que nació para el Eje Cafetero ha extendido su acción a todo el territorio nacional. De esta forma estamos entregando futuro a casi 18 mil niños y niñas colombianos, todo ello con una inversión superior a los 9.300 millones de pesos. ¡Gracias al Plan Padrino, más escuelas se convertirán en más inventores, arquitectos, médicos y -por qué no- hasta astronautas para el desarrollo del Eje Cafetero y de toda Colombia!

Así mismo, el Programa Computadores para Educar está abriendo las puertas de la felicidad para muchos más niños y niñas colombianos. Superando todas las expectativas, recibimos 21.485 computadores en donación tan sólo en el año 2001, y para finales de ese mismo año reacondicionamos el 41 por ciento de éstos. ¡Todos esos ratones, monitores y teclados servirán para que casi 288 mil pequeños colombianos de más de 800 escuelas transiten por las autopistas de la información y del aprendizaje! Para ello, claro está, ha sido fundamental el aporte de las empresas colombianas, que han donado sus equipos, así como las universidades que con sus estudiantes capacitaron más de 2.500 maestros en todo el país.

Cuando nuestros niños y niñas no son registrados es como si estuviéramos negando su existencia, su derecho a tener un nombre y una personalidad. Por eso también hemos apoyado de manera decidida el programa para mejorar el sistema nacional de Registro Civil y Estadísticas Vitales, realizando Jornadas Nacionales y Locales de registro civil, durante las cuales se registraron más de 70 mil personas en el 2000 y más de 660 mil el año pasado. Gracias a estas jornadas, familias desplazadas, pueblos indígenas, niños y habitantes de la Sierra Nevada, del Chocó y del Amazonas, entre otras regiones, pueden ahora ejercer su derecho a ser reconocidos como ciudadanos colombianos.

Es muy positivo ver que iniciativas como éstas han sido conocidas y admiradas por las Primeras Damas de otros países latinoamericanos. De un lado, la Primera Dama de Venezuela, tras conocer nuestro programa de Ludotecas, ha propuesto replicarlas en su país. En el mismo sentido se expresó la Primera Dama de El Salvador, quien acogió favorablemente nuestras celebraciones del Día del Niño, y se llevó esta idea para aplicarla en su país. Siento que de esta manera, no sólo los niños y niñas colombianos, sino los de toda América Latina, están aumentando sus oportunidades de tener un futuro mejor. ¡Y se seguirán multiplicando!

Apreciadas amigas, Primeras Damas Departamentales:

Todos estos logros que hoy nos enorgullecen son el fruto de nuestro esfuerzo conjunto. Su compromiso con su región, su constancia y su fortaleza en el trabajo, han contribuido al sueño de realizar una Colombia al alcance de los niños. Tanto su apoyo a los programas que acabo de mencionar, como su tesón para desarrollar las diferentes iniciativas de nivel regional que ustedes han implementado, son un aporte fundamental para el bienestar de los seres más dulces y más necesitados de protección en nuestro país: los niños.

Pero no son éstas las únicas iniciativas que hemos desarrollado. Interesadas también en el bienestar de la población discapacitada, desarrollamos los programas “Colombia Camina”, Colombia Oye” y “Colombia Ve”, con el fin de mejorar sus condiciones de vida y de propiciar espacios para alcanzar su excelente desenvolvimiento en la vida diaria, posibilitando su integración a la vida social, familiar y laboral.

Y estamos llegando a nuestro objetivo de hacer más fácil y productiva la vida para éstas personas con discapacidades. A través de “Colombia Oye” la semana pasada entregamos en Bogotá 531 audífonos, alcanzando así la cifra de 2.200 audífonos entregados en 30 departamentos y 3 distritos en todo el país. Con el programa “Colombia Ve”, y apoyados por la empresa privada que se vinculó a través de la campaña “Ayúdanos a Ayudar”, donamos a más de 930 niños ciegos o con baja visión, morrales con implementos educativos que facilitarán su aprendizaje en aulas regulares. Adicionalmente, el programa “Colombia Camina”, dirigido a cubrir las necesidades de la población con discapacidad locomotora, ha entregado hasta ahora 2.456 sillas de ruedas, 170 pares de muletas, 34 caminadores, 35 bastones y otras ayudas técnicas. ¡Así abrimos las puertas para el mejor futuro de muchas personas valiosas de Colombia!

No puedo dejar de mencionar algunas de las iniciativas que ustedes, además de desarrollar los programas liderados por mi oficina, han impulsado como miembros de la Red de Gestores Sociales, tales como “Nuevo Comienzo”, encabezado por María Mercedes De La Espriella de Bell y dirigido al bienestar de los adultos mayores, o “Telefood”, cuyo objetivo es difundir y hacer cumplir el derecho de todos los niños a recibir una adecuada alimentación.

Quiero resaltar también algunas de las experiencias realizadas en los diferentes departamentos, como la creación de la Red de Voluntariado Social, Técnico y Científico de Risaralda; el programa “Un nuevo Amanecer por ti, Caquetá”; la alianza estratégica para atender a la población discapacitada impulsada por la Primera Dama de Antioquia; el proyecto “País de los Niños” en el Quindío, y el programa “Mujer, estamos contigo” liderado por la Primera Dama del Huila, entre tantos valiosos aportes que ustedes hacen a su gente y a su calidad de vida.

Apreciadas Primeras Damas:

Nuestro compromiso va más allá de ayudar a una comunidad en particular o de solucionar las necesidades de la población más vulnerable. Nuestro compromiso es con un país más equitativo, más justo. Nuestro sueño conjunto es, y de ello estoy segura, el de poder dejar a nuestros hijos un mejor porvenir. Por eso, más que gestoras sociales, más que benefactoras de los necesitados, debemos ser las abanderadas de la felicidad.

Quiero invitarlas a que sean felices, a que sigan adelante, superando los obstáculos y los temores que quieren infundirnos los violentos, continuando con la bella tarea que escogieron de dar felicidad. Ésta es su responsabilidad con todos los colombianos. Porque, como decía el cubano José Martí, “ayudar a los que lo necesitan, no solo es parte del deber, sino de la felicidad”.

Muchas gracias

Lugar y Fecha

San Andrés, Colombia
14 de marzo de 2002