Palabras del Presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, con motivo de la celebración del Bogotá Fashion.

“La mujer es sin duda una luz, una mirada, una invitación a la dicha, una palabra a veces; pero es sobre todo una armonía general, no sólo en su porte y en el movimiento de sus miembros, sino también en las muselinas, las gasas, las vastas y cambiantes nubes de telas en que se envuelve y que son como los atributos y el pedestal de su divinidad; en el metal y el mineral que serpentean en torno de sus brazos y de su cuello, y que agregan sus chispas al fuego de sus miradas, o que cuchichean dulcemente en sus oídos. ¿Qué poeta osaría, en la pintura del placer causado por la aparición de una belleza, separar la mujer de su ropaje?¿Cuál es el hombre que en la calle, en el teatro, en el bosque, no ha gozado de la manera más desinteresada con un atavío sabiamente compuesto, y no se ha llevado de él una imagen inseparable de la belleza de aquella a quien pertenecía, haciendo así de las dos, de la mujer y de la vestidura, una totalidad indivisible?”

Estas palabras del gran poeta francés del siglo XIX Charles Baudelaire definen magistralmente el auténtico sentido de la moda: una simbiosis entre el vestuario y quien lo lleva.

Cuando se plasman la luna y la vía láctea sobre una tela. Cuando la fantasía se torna realidad entre velos de colores atados a la cintura de una mujer que camina pausada y agraciadamente sobre una pasarela. Cuando se intenta dejar testimonio del juego del amor y de la seducción llevando un vestido de noche en el cual se descubre tan sólo el cuello o, quizás, se deja entrever la espalda, estamos hablando de moda.

Por eso el mundo de la moda no es para nada un mundo frívolo. Por el contrario, está hecho de sueños, de pasiones, de expectativas, de grandeza y, sobre todo, de un gran trabajo comprometido, disciplinado y dedicado. Un trabajo de artesanía y de creatividad. Una alquimia que aúna la búsqueda de la belleza y el talento necesario para lograrlo.

De esto se trata el evento de esta noche. Por eso es un placer para mí instalar la segunda versión del Bogotá Fashion, el evento de moda más importante del país con carácter mundial. Millones de hogares están con nosotros esta noche, gracias a los esfuerzos de los organizadores, que no han dejado un solo hilo suelto en esta primorosa confección del Bogotá Fashion.

La líder de este equipo de soñadores y realizadores es, sin duda, Pilar Castaño, directora del evento, quien merece nuestro mayor reconocimiento, pues gracias a su incansable labor hoy la moda colombiana ocupa un espacio importante en las pasarelas más importantes del mundo. Pilar, a quien conozco desde cuando éramos niños, siempre se ha destacado por su inmenso deseo de trabajar por un mejor país y ha estado comprometida en la tarea de proyectar una imagen positiva de Colombia ante el mundo. No cabe duda de que lo ha logrado gracias a su fuerza interior, a su vitalidad, a su inquebrantable empeño en convertir este sueño en una realidad.

También merecen un reconocimiento especial el Ministerio del Comercio Exterior, Proexport, la Cámara de Comercio de Bogotá, la Asociación Colombiana de Diseñadores de Moda -ACMODA-, FENALCO, Programar Televisión, Media Show, la Alcaldía Mayor de Bogotá, el Ministerio de Cultura, la Cancillería, la Embajada de Francia y Air France, que se han unido en la gran tarea de promover el Bogotá Fashion para llevar la moda de Colombia por todo lo alto en nuestro país y en el exterior, contribuyendo a hacer del diseño una industria competitiva a nivel mundial.

Pero también este evento ha sido posible gracias al trabajo de cerca de 100 diseñadores de todo el país, que tienen para mostrar lo mejor de sus confecciones y, a través de ellas, lo mejor de Colombia.

Hoy recibe la condecoración Arturo Nieto y su firma Carlos Nieto…

El Bogotá Fashion propende por la consolidación y la unidad entre los sectores de textiles, confecciones y diseño para poner a Colombia a la altura del mercado mundial. Se ha fijado el objetivo de promover la industria textil, manufacturera y de diseño. Todo ello en persecución de un gran objetivo: exportar al mundo la moda colombiana.

Y lo han logrado. Es para todos conocido que el París de principios del siglo XX fue la cuna de la moda moderna. Fue ahí donde por primera vez el inglés Charles Frederick Worth firmó sus obras a la manera de un artista, donde nació el concepto de marca y se comenzó a tratar la moda como una obra de arte. Pues bien: Esa ciudad, que “para todos los que ofrecen sacrificios ante el altar de la gracia, el resplandor, el empaque y la belleza… es y continuará siendo el único destino de sus peregrinaciones”, ha recibido, por primera vez en nuestra historia, desde finales de febrero y hasta fines de este mes de marzo, gracias al Bogotá Fashion, en las famosas Galleries Lafayette, la vitrina más importante de Europa, a la moda colombiana representada por los más destacados diseñadores del país.

Hoy los periodistas de los principales diarios franceses y los críticos más reconocidos expresan su asombro ante “la sensualidad macondiana” que donde quiera que se presente deja impregnado el ambiente de latinidad. Les ha parecido muy interesante saber que en Colombia también se hace moda. ¡Y de nosotros depende que conozcan más de tantas de las cosas bellas que sabemos hacer en nuestro país!

El Bogotá Fashion es una gran oportunidad no sólo para comprar moda sino para divertirnos, maravillarnos y dejarnos sorprender por ella. Es la ocasión perfecta para dejarnos tocar por la moda, como bien lo dice el lema de este evento.

Como dijo alguna vez Coco Chanel, uno de los hitos de la moda en el mundo: “La moda no sólo se encuentra en los vestidos, sino que flota en el aire. Tiene relación con las ideas, con nuestra forma de vivir, con lo que nos sucede”.

La moda, dicen, es un río que corre paralelo a la historia. La moda captura el espíritu de una época, el colorido de un país, la fragancia de una tierra, el arraigo de unas costumbres. Los acontecimientos más cruciales se ven reflejados en ella. A través de la historia de la moda podemos ver la evolución de la humanidad.

En la moda ha quedado plasmada la huella, por ejemplo, de la lucha por la libertad y los derechos de las mujeres. Coco Chanel, como tantas otras mujeres arquitectas de la moda en el siglo pasado, entendió muy bien el papel de la moda en este sentido y por ello su obra tuvo como misión lo que algún crítico de la época dijo: “Librar a las mujeres del corsé mental, de la sensación de pesadez, de cierta pereza mental que las mantenía a merced de los hombres”.

El protagonismo de la mujer en la historia de la moda colombiana es innegable. Recordemos que han sido las costureras de nuestras familias, nuestras tías, abuelas o mamás, o las costureras de nuestros barrios las que han sido pioneras y han permitido a las mujeres colombianas en sus noches de gala, o en sus trajes de calle, lucir las prendas de vestir expuestas en las pasarelas más importantes del mundo a tono con las nuevas tendencias. La moda es una empresa que ha crecido gracias al inmenso aporte de las mujeres colombianas que en sus hogares están tejiendo pacientemente, bordando, cosiendo, pegando cremalleras, forrando botones, mientras sus hijos crecen a su lado y se preparan para enfrentar la vida con tesón. Por esto la moda hace parte de nuestra cultura, de nuestra idiosincrasia.

Como dijo Gilberto Gomez Arango: “Recorrer la historia de la moda es recorrer la historia, la geografía, la economía, la botánica, la música, el arte, la cocina, la política, la picaresca y todas las expresiones de la vida colombiana.”

La moda hace parte de nuestra identidad. La moda rescata del olvido el pasado. “Las antiguas tentaciones nos seducen como si acabaran de inventarse.” … “como si todo volviera a empezar” pero también “la moda -como dijo Walter Benjamin- refleja el olfato incomparable de las mujeres para anticipar el futuro, su misterioso nexo con las cosas que están por venir.”

Cada generación encuentra en la moda un cómplice, un espacio donde expresar sus más recientes conquistas y su deseo de libertad. “Las modas…ayudan a cambiar de opinión según se cambia de momento y de edad”. La moda es vanguardia, le traza un desafío al pudor, a las convenciones sociales que derivan de la procedencia social y económica y de las costumbres. En el siglo XX la moda libera al ser, en la búsqueda de su singularidad y de lo que lo hace diferente, de la expresión de su unicidad, de su carácter auténtico. Hoy, desde Tokio hasta Nueva York, desde Europa hasta el cono sur de América, la moda habla el mismo idioma: el idioma de la libertad. Nos brinda una mirada más plural que valora lo mejor de cada cultura y lo pone en escena.

Si tuviera que definir en una sola palabra la moda diría con certeza que la moda es comunicación. Como dijo Lola Gavarron la reconocida periodista española: “vestirse es como escribirse en el cuerpo. Es plasmar la propia biografía. Es contar una historia nuestra a los demás.”. La principal razón de la moda es estar al servicio de quien la lleva. Por eso nosotros debemos dar a través de ella un claro mensaje, exportar la mejor cara de nuestro país: el talento de los colombianos.

Esta semana podremos disfrutar de la moda en los restaurantes, hoteles, parques, plazas públicas, bares y discotecas de esta ciudad. Podremos asistir a campeonatos de golf y polo, a un fotomuseo urbano con el gran Ruvén Afanador, a una exposición de fotografía que muestra la obra de los mejores fotógrafos franceses respaldada por la Embajada de Francia y Air France. Todo para que Bogotá esté de moda o, mejor aún, para que Bogotá siga estando de moda, porque ya lo está.

No es gratuito que se quiera posicionar a Bogotá como capital de la moda. Vale la pena recordar que no hace tanto tiempo una de las razones por las que se reconocía a Bogotá como la Atenas Suramericana era por la elegancia de sus habitantes. La sociedad colombiana, sin duda, sigue las tendencias internacionales. Pero lo más importante es que hoy en día podemos decir que en Bogotá y en Colombia hay moda para exportar.

Uno de los cambios importantes que ha tenido la moda colombiana es que los colombianos han comenzado a preferir lo hecho en Colombia porque nuestros diseñadores han ganado credibilidad y prestigio.

Hemos llegado a este punto gracias a los notables esfuerzos de la industria de la moda colombiana, que no descansará hasta ver sus productos colocados en los mercados internacionales más importantes.

En el país existen cerca de 500 industrias dedicadas a los textiles y a la confección. En Bogotá tienen sede un 80% de los diseñadores y gran parte de las textileras del país. En la capital se exportó el año pasado el 12% de las confecciones del país generando un capital de cerca de 70 millones de dólares. Bogotá es la región más importante en exportaciones de textiles del país. El año pasado participó en el 52% de las exportaciones de textiles, por un valor de 104 millones de dólares.

La industria de la moda en Colombia tiene conciencia de su responsabilidad como empresa generadora de empleo y de bienestar y calidad de vida para sus trabajadores y sus familias y para la comunidad. Está dispuesta a asumir las nuevas tendencias y responder a las demandas del mercado internacional en diseño, técnica y materiales.

Y lo que es más importante, el Gobierno colombiano sigue comprometido en darle un impulso a la ya creciente industria de la moda. Para ello, dedicamos todos nuestros esfuerzos para lograr la prórroga del ATPA y su ampliación al sector de textiles y confecciones con preferencias arancelarias similares a las otorgadas a los países centroamericanos y del Caribe. Hemos avanzado casi todo el trayecto y confiamos en que el Congreso de los Estados Unidos acabe por aprobar esta iniciativa en pocas semanas, para beneficio de los diseñadores, fabricantes y exportadores de moda en Colombia.

Después de varios años de decrecimiento ,las cifras de exportaciones del sector de los textiles y las confecciones están alcanzando los volúmenes de principios de los años 90. Nuestros empresarios están volviendo a ser competitivos en los mercados internacionales. El sector genera 200 mil empleos directos y 600 mil empleos indirectos, muchos de ellos concentrados en pequeñas y medianas industrias. Las exportaciones del sector de textiles y confecciones, entre el año 2000 y 2001, crecieron más del 6 por ciento, generando ingresos por 770 millones de dólares.

¡Seguimos creyendo en la moda y trabajando por la moda, porque detrás de ella están los sueños y la vida de miles y miles de colombianos!

Apreciados amigos:

El espectáculo de la moda actual busca despertar la chispa en el corazón. Lo que la moda vende no es sólo es una nueva figura sino toda una manera de entender la vida.

Sabemos que el trabajo tras bambalinas para el evento que hoy nos congrega ha sido inmenso. Finalmente, hoy se levanta el telón de la moda en Colombia como una “ventana abierta al infinito”. El legado que desde ya nos deja el Bogotá Fashion es que para conseguir algo hay que trabajar duro. Estamos tejiendo desde aquí más Colombia porque a través de la moda se construye país. Puedo asegurarles que si todos trabajamos con el mismo ahínco que lo han hecho el Bogotá Fashion y sus promotores, nos aguarda un futuro promisorio. El vestido que lucirá Colombia muy pronto será el del desarrollo, la justicia social y la paz.

Termino con una poesía del mismo poeta con el que di inicio a estas palabras, Baudelaire, que celebra la belleza de la cual hoy somos testigos aquí y por la cual espero nos dejemos contagiar el alma, para que nos alimente las ganas de transformar nuestras vidas y nuestro país. Es un homenaje a la belleza de la mujer colombiana y a la de nuestra querida patria:

“Soy bella, oh mortales, como un sueño de piedra.
y mi seno, que a uno tras otro ha martirizado,
está hecho para inspirar al poeta un amor
eterno y mudo igual que la materia.

…Los poetas, ante mis impresionantes posturas,
que parecen tomadas de los más audaces monumentos,
consagrarían sus días a austeros estudios;

pues tengo, para fascinar a estos dóciles amantes,
puros espejos que hacen todo más bello;
¡mis ojos, mis grandes ojos de claridades eternas!”

Muchas gracias.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
13 de marzo de 2002