Palabras del Presidente Pastrana, con ocasión de los 219 años del natalicio de libertador Simón Bolívar.

“PADRE nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire
de toda nuestra extensa latitud silenciosa,
todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:
tu apellido la caña levanta a la dulzura,
el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,
el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,
la patata, el salitre, las sombras especiales,
las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,
todo lo nuestro viene de tu vida apagada,
tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,
tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.”

Con estos versos, tal vez los más hermosos que nunca se hayan dedicado al Libertador Simón Bolívar, provenientes de la pluma magistral de Pablo Neruda, quiero iniciar estas palabras hoy doblemente emocionadas.

Por un lado, me siento muy feliz al recibir formalmente esta mañana, nada menos que en la fecha misma de natalicio del Libertador, la designación como Presidente Honorario de la Sociedad Bolivariana, una sociedad que desde hace ya casi ocho décadas se ha dedicado, con patriotismo y sentido de la historia, a rendir culto a la memoria del hombre que una vez soñó con la libertad de nuestros pueblos y tuvo el coraje de hacer de esa ilusión una realidad promisoria.

Por otra parte, me siento también emocionado porque estoy viviendo ahora, precisamente, los últimos días de mi Gobierno, es decir, los últimos días en el llamado Solio de Bolívar.

Bien lo dice usted, apreciado doctor Virgilio Olano, Presidente de la Sociedad Bolivariana de Colombia, en palabras que agradezco de corazón por su amabilidad y por el reconocimiento generoso que hacen de mi labor en la dirección del Estado: Puede que las realizaciones de este Gobierno, así como ocurrió con la obra libertadora y política de Bolívar, se enfrenten momentáneamente a los caprichos de la crítica y a la incomprensión. Así lo admitió el propio Libertador en una carta dirigida al General Páez: “Es muy difícil dar gusto a muchos, y mucho más cuando la República está rodeada de males e inconvenientes”.

Por eso mismo tengo la certeza, como usted lo augura con bellas imágenes, de que, al igual que sucedió con el legado bolivariano que ustedes atesoran y defienden, también el obrar responsable de mi Gobierno, en la búsqueda de la paz, el fortalecimiento de las instituciones, la recuperación de la economía y la mejora de las condiciones sociales de los colombianos más necesitados, serán reconocidos por la posteridad bajo el brillo de la verdad.

Al igual que él, ahora que me encuentro próximo a entregar mi mandato, -lo digo con la sinceridad del corazón- sólo aspiro al título de buen ciudadano “para ser libre y para que todos lo sean”.

Queridos amigos:

Es bueno compartir este acto que me honra con personas que, al igual que yo y tantos otros colombianos, veneramos la figura y las ideas de nuestro común Libertador. Siempre he admirado su vida y sus obras, me he emocionado con la lectura de sus discursos y proclamas, y he hecho míos y compartido con diversos auditorios sus pensamientos más lúcidos y penetrantes.

Bolívar lucho por la independencia y la libertad de Colombia, y nosotros debemos, ahora más que nunca, seguir sus pasos. Hoy los terroristas amenazan y atacan nuestra libertad y nuestra democracia, y, al igual que en esas décadas gloriosas del temprano siglo diecinueve, los hombres de nuestra Fuerza Pública, con el respaldo de todo un país, defienden ese legado hasta el sacrificio heroico.

No cabe duda: los tiempos que vivimos también son tiempos históricos, tiempos en los que el éxito de nuestra Patria depende de que sigamos el consejo de Bolívar en su lecho de muerte: “Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la unión”.

El legado de Bolívar es y será el legado del futuro de Colombia. Sus ideas, su visión, su amor por la vida y la libertad, deben conducirnos al destino que soñamos.

No podemos dejar que los violentos suplanten con su infamia el pensamiento libertario del padre de nuestra patria. ¡Qué absurdo ver a los que asumen un supuesto ideario bolivariano y, en su nombre, asesinan, secuestran, masacran y destruyen a su propio pueblo! ¡Tenemos que rescatar el nombre de Bolívar y apropiarlo en los corazones de todos los colombianos, de todos los americanos de bien, los que creemos en la prosperidad en medio de la paz, los que creemos en el respeto a la vida y a las leyes, los que sólo aspiramos al título de “buenos ciudadanos”!

Ese es el desafío que hoy tenemos los colombianos: Preservar con nuestros actos y nuestra unión la libertad física y espiritual que conquistó el Libertador para nuestra patria.

Apreciados amigos de la Sociedad Bolivariana:

Al tiempo que agradezco la inmensa distinción de la que hoy soy objeto en este día conmemorativo, el mismo día en que hace 219 años nació la esperanza de América, quiero invitarlos a seguir creyendo y construyendo el ideal bolivariano de la libertad.

Permítanme terminar estas palabras citando los versos de un buen amigo, que me precedió en el Solio de Bolívar y que, como yo, comparte la admiración por su memoria. Me refiero al ex-Presidente Belisario Betancur y a su hermosa “Declaración de Amor”:

“Padre Bolívar, permíteme una declaración:
este Encuentro está lleno de Colombia
y yo la amo porque ella
es de ternura y reconciliación.
Amo a mi patria como tú la hiciste,
Padre Bolívar,
¡mi tierna patria de paz y amor!”

Muchas gracias

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
24 de julio de 2002