Hace mas de dos milenios, en Belén de Judá, en un pesebre humilde, acompañado apenas por el calor de los animales y la tosca protección de unas pajas, ocurrió el más maravilloso evento en la historia del hombre: Jesús, el Hijo del Hombre, se hizo carne para predicar con su ejemplo y su palabra el mensaje celestial.

Hoy, en esta dinámica población de Soacha, tan llena de necesidades como la Belén de los tiempos bíblicos, estamos celebrando que hace 55 años surgió aquí un proyecto de vida y educación que ha fortalecido y dado esperanza a las vidas de miles y miles de mujeres humildes y llenas de sueños, a la espera de una oportunidad para cumplirlos.

Lo bello de este cuento es que, tal como la historia de la natividad, esta buena nueva también nació entre pajas y animales, en una sencilla pesebrera, donde una jovencita llamada Leonor comenzó a desarrollar su vocación de vida.

Ella, que podría haber estado pensando únicamente en sus estudios, sus amigos y sus fiestas escolares, comenzó a enseñar y a organizar allí clases para los hijos de los trabajadores de la finca de su familia y sus amigos, procurando que al menos aprendieran a leer y escribir, buscando transmitirles con devoción y generosidad esas nociones básicas que ella aprendía en el colegio.

Allí, en la pesebrera de “La Chucua Puyana”, Leonor, con el apoyo permanente de su padre, David Puyana, dio forma definitiva a su inquietud de trabajo social, y entendió que el servicio a la comunidad de Soacha y la educación y la preparación de las niñas y mujeres de este municipio se convertirían, para siempre y para fortuna de muchos, en la misión de su vida.

Pudo haber sido tan sólo el esfuerzo pasajero de una adolescente, un esfuerzo que terminara cuando ella formara su propia familia y se dedicara a atender a sus hijos. Pero no fue así: Leonor Puyana de Bermúdez, sin dejar de ser una buena esposa, la madre amorosa de tres hijos y, hoy por hoy, la abuela consentidora de 10 nietos, nunca, ¡jamás!, dejó de lado su sueño de juventud.

Y aquí vemos los hermosos resultados. Con la mente y el corazón puestos en el servicio a los demás, en 1947 fundó este Secretariado Social de Soacha, que en sus primeros años fue una institución dedicada al trabajo social y comunitario, procurando servicios médicos, odontológicos y jurídicos a los mas pobres, y que, desde 1960, se ha dedicado a dar educación básica y secundaria a las niñas de escasos recursos de este municipio.

Sin duda, si hay algo por lo que nos distinguimos los colombianos es por nuestro anhelo de superación. Hoy en día, gracias a los esfuerzos de organizaciones como el Secretariado Social de Soacha, en nuestro país las mujeres colombianas tienen más y mejores oportunidades de educarse para lograr un futuro mejor para ellas y para sus hijos.

El colegio ha formado ya a más de 26 mil mujeres de Soacha, que representan 3 generaciones, pues muchas veces las niñas que hoy estudian son hijas o nietas de exalumnas. Y lo mejor es que no se ha limitado a la sola educación académica, sino que ha buscado, sobre todo, prepararlas como personas de bien, con valores profundos y arraigados, con vocación de servicio a su familia y a su comunidad, con capacidad para crear sus empresas y para ser dueñas de su futuro.

Actualmente, esta institución educa a 264 alumnas entre los grados de cuarto a once, niñas que, gracias al desarrollo pionero de un completo programa educativo integral, tendrán la posibilidad concreta de continuar sus estudios técnicos o profesionales y de insertarse de una manera óptima en el mercado laboral una vez hayan culminado su preparación.

Leonor, por fortuna, no se contentó con poner la primera piedra, sino que ha seguido, paso a paso, el crecimiento de esta institución que tanto ha aportado al desarrollo de Soacha. Ella ha sido por 55 años el motor de esta empresa de construcción social, cuyas realizaciones hoy celebramos y ponemos como modelo ante el país.

El Secretariado ha contribuido en buena medida a lograr propósitos tan loables como la regeneración de los valores de las mujeres, la restitución de su dignidad y el afianzamiento de su rol materno y familiar. Combatiendo a largo plazo problemas tan graves como el desempleo, el alcoholismo, la violencia física y verbal que sufre esta población, se ha realizado, en estos once lustros, una verdadera labor de patria y de humanidad.

La mujer está llamada cada día más a asumir un papel fundamental en el desarrollo de las sociedades. Es el eje del núcleo familiar, es la transmisora de la vida, de los valores y de la cultura, siendo por ello un engranaje imprescindible en la consecución de las metas de nuestro país y un gran aporte a su progreso social. Por eso, capacitar a la mujer para que ella pueda transformar su realidad inmediata es una inversión esencial e inaplazable.

¡Qué bueno poder decir hoy que, gracias a la labor del Secretariado Social de Soacha, Colombia cuenta con más mujeres arquitectas, ingenieras, trabajadoras sociales, licenciadas en educación, enfermeras, bacteriólogas, administradoras de empresas, tecnólogas y microempresarias!

A lo largo de estos 55 años, el Secretariado Social de Soacha ha beneficiado, además, a más de 80 mil miembros de las familias de este municipio, en los diferentes programas de acción social, acción comunal y desarrollo comunitario y acción educativa, y ha sido justamente merecedor de reconocimientos nacionales, como la Condecoración oficial del Premio Simón Bolívar del Ministerio de Educación.

¡No podíamos quedarnos atrás en esta justa y emocionada celebración de sus 55 años! Trabajos esforzados y continuos por la niñez, la juventud y los más necesitados, como el que ha desarrollado el Secretariado Social de Soacha, siempre bajo la supervisión de su fundadora, doña Leonor Puyana de Bermúdez, y con un equipo humano de inmensas calidades, liderado por su Directora, Luz Yolanda Sandoval, merecen todo el reconocimiento y el aplauso de la Patria.

Por esto, me siento hoy muy feliz al imponer al Secretariado Social de Soacha la Orden Nacional al Mérito como la justa exaltación de una misión social, educativa y formativa que es ejemplo para toda Colombia.

¡Sigan adelante, cada vez con mayor entusiasmo, porque cada esfuerzo dedicado a la educación de la infancia y la juventud es un esfuerzo dedicado a la preservación de la vida y sus valores!

Querida Leonor, apreciados amigos y amigas, alumnas del Secretariado:

Mientras aquellos que pregonaban a los cuatro vientos las banderas de la revolución popular y el cambio social abandonaron sus supuestos ideales y se han dedicado a destruir el país, generando desempleo y miseria a su alrededor, es la gente buena, la gente pacífica, la que está haciendo la verdadera revolución social en Colombia.

También el Gobierno Nacional, con sus múltiples programas de inversión social, y la misma empresa privada, están acompañando esta labor con decisión y recursos. Precisamente, hace poco menos de dos años aquí estuvo Nohra entregando al Secretariado Social de Soacha la primera de 10 aulas de cómputo donadas por la compañía Compaq, dentro del programa adelantado por el Ministerio de Educación que dejará, durante mi Gobierno, más de 1.400 aulas entregadas en establecimientos educativos de todo el país. ¡Gracias a esto, hoy tenemos unas jóvenes estudiantes de Soacha mejor preparadas y listas para enfrentar los retos de la tecnología y la informática! ¡Niñas de Soacha listas para triunfar en el tercer milenio!

¡Es así como se hace país, y no destruyendo lo que con tanto trabajo los colombianos hemos construido!

Los violentos insisten en atacar la vida y los valores de los colombianos, pero ¡jamás van a salirse con la suya!

¡Qué pesar, en un acto de trascendencia social como éste, tener que registrar y condenar otro acto de barbarie, como es el lamentable asesinato de la senadora Marta Catalina Daniels, de Ana María Medina y del conductor Carlos Lozano!

La muerte de la senadora es un atentado grave contra la democracia del país. No es sólo la muerte de una importante líder política, que dedicó su vida al ejercicio de la actividad pública. Es la muerte premeditada de una colombiana, de una madre de familia, y esto ya es suficiente motivo de repudio.

Desde aquí, desde Soacha, el municipio que presenció el vil atentado contra Luis Carlos Galán, volvemos a decir a los violentos: ¡No pasarán! ¡No nos intimidarán con sus actos de crueldad y su conducta demencial! ¡Más de 40 millones de colombianos no vamos a sucumbir al miedo!

¿Y cómo podemos ganarles? Primero que todo, apoyando la democracia, como nuestro principal valor institucional; votando masivamente en las próximas elecciones, por los más capaces y los más honestos.

Desde el Gobierno Nacional seguiremos haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para preservar las garantías electorales en los próximos comicios. ¡Porque Colombia unida, con su voto, con la más importante arma de la democracia, va a decirle NO A LA VIOLENCIA!

Apreciados amigos:

Hace más de 55 años en una pesebrera de una finca en las inmediaciones de Soacha nació un sueño de una joven visionaria. ¡Hoy ese sueño nos invita a todos a multiplicarlo, como se deben multiplicar todas las obras de paz y de vida!

¡Felicitaciones, Leonor! ¡Felicitaciones a todas las directivas, docentes, empleados y alumnas del Secretariado Social de Soacha! ¡Y felicitaciones a la población de este municipio que se ha beneficiado de su acción constructiva!

¡Hoy ustedes le muestran al país por qué tenemos tantas razones para creer en su futuro!

Muchas gracias.

Lugar y Fecha

Soacha, Cundinamarca
4 de marzo de 2002