Palabras del Presidente Pastrana, con motivo de la celebración del Día del Cuerpo de Defensa y Seguridad de Bases Aéreas.

El 30 de Julio de 1933 el mecánico de aviación Víctor Martínez saltó a la historia militar colombiana al realizar el primer descenso en paracaídas, precursor del equipo de Águila de Gules, fundado en 1943. Seis años antes de ese salto pionero, el presidente Miguel Abadía Méndez había dado el soporte legal y logístico a esta hazaña, que hoy se repite a diario, mediante la firma del decreto 602 de 1927, por el cual se creó el Cuerpo de Infantería de Aviación del que hoy conmemoramos 75 años de servicio leal a la Patria.

Esta unidad -hoy conocida como Cuerpo de Defensa y Seguridad de Bases Aéreas- se caracterizó desde su inicio por ser una fuerza terrestre capaz, bien entrenada y oportuna a la hora de actuar para la defensa y protección del cuerpo aéreo colombiano. Su compromiso en la lucha contra delitos tan graves e infames como el secuestro se vio plasmado en la creación, en 1982, del Grupo Antisecuestro de Aeronaves, GASDA, especializado en combatir este flagelo, un Grupo que, en los tiempos actuales, permanece más atento que nunca para enfrentar situaciones de emergencia.

¡Gracias a ese compromiso de la Fuerza Aérea y de la totalidad de las Fuerzas Armadas colombianas en la lucha contra el delito y el terrorismo nuestro país conserva la esperanza de un mejor porvenir!

Ayer lo resaltaba en una ceremonia en el Comando de la Policía Nacional, donde se condecoró a miembros de esta institución, del Ejército y de la Fuerza Aérea por su trabajo conjunto y hermanado durante el ataque realizado por las FARC al pueblo de La Cruz, en Nariño: cada día más las diversas Fuerzas del componente militar y la Policía Nacional obran en coordinación y cooperación, logrando así mejores resultados. El papel de la Fuerza Aérea durante esta cruenta toma, mediante el apoyo prestado desde el avión fantasma y los arpías a los policías asediados por un ataque desproporcionado, fue fundamental. Otra vez fueron nuestros pilotos y combatientes de la FAC los ángeles guardianes de las fuerzas terrestres que luchan por el imperio de la libertad y la democracia.

Cabe resaltar que, en los últimos días, en la continua lucha antiterrorista, como parte de la ofensiva aérea, se destruyó una avioneta bomba en el municipio de Cravo Norte, Arauca, y fueron bombardeados un campamento y una pista de las FARC situados en la antigua zona de distensión, así como los túneles donde se escondía la retaguardia de este grupo terrorista que participó en el execrable secuestro de los 12 diputados del Valle del Cauca.

Además de esta operación, que aún hoy continúa, la Fuerza Aérea ha intervenido, en el presente año, en diversas operaciones en los departamentos de Antioquia, Caquetá, Chocó, Cundinamarca y Meta, entre otros.

Gracias a la rápida acción y al permanente apoyo de las unidades de combate de la Fuerza Aérea, en conjunto con las demás Fuerzas, ha sido frenado el asalto a las poblaciones del campo colombiano, ataques que pasaron de 95 en 1999, a 39 en el año 2001. ¡Con el valiente obrar de nuestros halcones del aire y con el importante refuerzo de la flota aérea que se ha dado durante mi Gobierno, estamos, sin duda, en mejores condiciones para vencer a los violentos!

Apreciados miembros de la Fuerza Aérea:

Los hombres y mujeres que cumplen su misión de entrega y sacrificio en defensa del orden institucional consagran sus vidas al servicio de la patria, y por ello merecen nuestro reconocimiento. Por eso hoy me siento especialmente complacido al poder acompañar y felicitar a nuestro actual embajador en Hungría, Eslovenia y Yugoslavia, el hasta hoy coronel Belarmino Pinilla, quien hoy recibe, con justicia, su ascenso a Brigadier General Honorario.

El General Pinilla tuvo el honor y la responsabilidad de ser el piloto del Papa Pablo VI en su visita a Colombia; además fue piloto presidencial durante cerca de 12 años, incluyendo el periodo completo de mi padre Misael Pastrana Borrero. Desde entonces, cuando yo era muy joven, pude conocer el profesionalismo, la grandeza de espíritu y la transparencia de un hombre que entregó, con dignidad y altura, 24 años de vida al ejercicio de una brillante carrera militar en la Fuerza Aérea, a lo largo de la cual ocupó siempre los primeros puestos.

¡Felicitaciones al nuevo Brigadier General Belarmino Pinilla porque su valor, su responsabilidad y su experiencia reciben hoy un premio que testimonia su consagración al deber! Y gracias, General y Embajador, por compartir con nosotros sus cualidades de rectitud y de justicia, por su vida de entrega al servicio de nuestra patria y, -de corazón-, por la amistad y lealtad que ha tenido conmigo y con mi familia desde hace ya más de 30 años, durante los cuales me ha acompañado en los buenos momentos y en los tiempos difíciles, como lo hace un verdadero amigo.

Estoy seguro de que Nancy Leonor, Luz Nancy y Diana también sienten la emoción que me embarga en este momento, orgullosas de compartir sus días con un esposo y un padre ejemplar.

Hoy también se rinde homenaje al incansable compromiso de otro servidor de la patria. Con la entrega del bastón Águila de Gules al General Héctor Fabio Velasco se ha querido resaltar su gran capacidad de trabajo, su lealtad y su fortaleza como Comandante de la Fuerza Aérea Colombiana. Este bastón es el agradecimiento por fortalecer a esta Fuerza, modernizándola, profesionalizando a su gente, y recuperando para ella la iniciativa ofensiva, que hoy la hacen líder en la lucha contra el terrorismo. Usted, General Velasco, ha acompañado mi gestión con la determinación de un gran soldado, con la eficacia de un buen gerente y con la lealtad de un buen amigo. Muchas gracias, y Dios premie su trabajo por Colombia.

También quiero felicitar a los oficiales, suboficiales y a todas las personas que hoy reciben la Medalla de Servicios Distinguidos a la Infantería de Aviación, como reconocimiento a su cabal cumplimiento de las misiones de seguridad. Así mismo, extiendo mi congratulación a quienes hoy son condecorados con la Cruz de la Fuerza Aérea al Mérito Aeronáutico, como testimonio de la colaboración que brindaron a esta institución en pro del bienestar de nuestro país. ¡A todos ustedes, felicidades, y continúen adelante con su compromiso por un mejor futuro para Colombia!

Apreciado miembros de la Fuerza Aérea Colombiana:

Hoy me siento feliz, muy feliz, al haber sido honrado con la entrega de un símbolo que me enaltece y que me acompañará toda la vida: la Espada de la Fuerza Aérea. Este símbolo del Mando y la Hidalguía de los oficiales de la Fuerza será para mí el testimonio de su apoyo y de las innumerables horas que entregamos de manera conjunta por el bien de nuestra nación. Esta Espada me recordará siempre que mi compromiso con Colombia se renueva día a día, y que nuestro empeño por labrar un mejor porvenir para esta patria nuestra ha valido la pena. ¡Gracias, de todo corazón, compañeros de servicio!

Al culminar este acto, uno de los últimos en que tendré el privilegio de acompañar a mis soldados como Presidente de la República, quiero reiterarles a todos mi reconocimiento por el trabajo que día a día realizan por la libertad y la vida de los colombianos. Gracias por lo que hacen y seguirán haciendo, con heroísmo y amor a la bandera, por el bienestar y la paz de su Patria. En su trabajo encontrarán la mejor recompensa, que es la de servir los más altos valores de la humanidad.

¡Sigan adelante sin desfallecer nunca! ¡En la batalla por Colombia, el cielo es el límite!

Muchas gracias

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
25 de abril de 2002