Siempre ha sido para mí un motivo de gran alegría estar presente en las principales celebraciones de la Policía Nacional pues ésta ha sido una institución muy cercana a mi corazón y, estoy seguro, al de toda Colombia. El estar reunido hoy con ustedes provoca en mí emociones encontradas, pues es la última oportunidad en la que asisto, como Presidente de la República, a una ceremonia en este centro educativo por excelencia de la Policía Nacional. Siento una gran nostalgia, por supuesto, pero a la vez una inmensa satisfacción, porque sé que nunca antes en la historia de nuestro país un Gobierno había consolidado y fortalecido la institución de la Policía Nacional como lo hicimos en estos últimos cuatro años.

Desde siempre he sido muy consciente del papel crucial que la Policía desempeña en el devenir de Colombia y en la solución de sus graves problemas. Conocí en profundidad, durante mi periodo como alcalde de Bogotá, hace más de una década, su gran esfuerzo por cumplir a cabalidad con su misión, y el trabajo continuo con sus comandantes y sus integrantes me dio a conocer sus grandes virtudes y también sus carencias.

Me propuse desde entonces trabajar por una Policía más sólida y eficiente y, sobre todo, más cercana a los colombianos. Es así como hace cuatro años iniciamos, junto con la Dirección de la Policía Nacional, el proceso de mayor modernización y fortalecimiento de esta institución en los últimos tiempos. Hoy puedo decir con certeza que dejo una Policía más preparada, más humana, mejor dotada, de mayor credibilidad y confiabilidad, para asumir los retos de una sociedad en transformación, que enfrenta los desafíos de un nuevo siglo.

Una de nuestras grandes prioridades fue la de acercar la Policía Nacional a la comunidad, conscientes de que el trabajo conjunto entre ambas daría mayores resultados en la búsqueda de la tranquilidad, de la seguridad y de la convivencia pacífica de los colombianos. Por ello, desde la Presidencia, diseñamos y pusimos en marcha la “Estrategia Nacional para la Seguridad y Convivencia Ciudadana”, como una estrategia para reunir el trabajo de la Policía, de las autoridades civiles y de la misma comunidad en un mismo objetivo: crear un entorno seguro para nuestras vidas.

En el marco de la misma, y con el impulso decidido del General Gilibert, se han formado 34 mil líderes comunitarios y se han constituido 26.724 Frentes de Seguridad Local, integrados por 1 millón 322 mil ciudadanos. Igualmente, se han creado 10 Frentes de Seguridad Empresarial contra la piratería terrestre, el hurto de automotores, los atracos, el hurto de hidrocarburos y la falsificación de productos y usurpación de marcas.

Implementamos, además, el programa de Policía Comunitaria en las ciudades capitales, gracias al cual hoy tenemos 1.700 policías comunitarios, formados a través de convenios con las principales universidades del país, que promueven, mediante el patrullaje a pie o en bicicleta, una relación directa con el ciudadano, generando solidaridad, cooperación y respeto por los valores cívicos.

Dentro de la Estrategia hemos concedido gran importancia a la implantación de un nuevo Sistema de Vigilancia de Cámaras, para apoyar la labor policial en las zonas urbanas. A la fecha, ya hemos implementado el sistema en 5 de las ciudades más importantes del país y pronto lo instalaremos en ocho más.

También promovimos la creación de los Centros de Información Estratégica Policial -CIEPS- en la Dirección General y en los comandos de la Policía Metropolitana de Cali y Departamentos de Policía de Atlántico, Santander y Cauca.

Además, con el fin de asegurar una respuesta oportuna a los ciudadanos, fortalecimos 353 Comandos de Atención Inmediata -CAI-, a nivel nacional.

Igualmente, conformamos Grupos Especiales para contrarrestar los delitos de mayor impacto social y la acción de los grupos armados ilegales, de los cuales cabe resaltar la creación de 16 escuadrones móviles de carabineros y 42 grupos de reacción. Es importante mencionar que hoy tenemos grupos Gaula en 10 ciudades del país y pronto en 8 ciudades más, los cuales, además de combatir los infames delitos del secuestro y la extorsión, trabajan en su prevención y en el acompañamiento a las familias víctimas de los mismos.

No hemos dudado un momento en dotar de mayores herramientas de trabajo a la Policía Nacional, tales como nuevas estaciones de policía y centros de formación; ampliación de comandos de policía; adquisición de infraestructura administrativa; adquisición de equipo de armamento, antimotin, comunicación, automotor y aéreo, y la construcción y dotación de Clínicas para la Policía en Medellín y Barranquilla.

Pensando en la seguridad y tranquilidad en el campo colombiano, hemos dejado estructurado y en marcha el Plan de Fortalecimiento para la Seguridad Rural para incrementar la presencia y efectividad de la policía en todo el territorio nacional.

Con todos estos elementos: mayor institucionalización y mayores recursos, y con una cultura de buenas relaciones con la comunidad, la Policía hoy muestra sus mejores resultados contra el secuestro, el narcotráfico y los grupos armados al margen de la ley.

En este cuatrienio el Gobierno y la Policía Nacional hemos trabajado fuertemente en combatir uno de los flagelos más grandes que tiene Colombia y que ha ocasionado el sufrimiento interminable de muchas familias, como lo es el secuestro. Durante este período, la Policía Nacional ha rescatado 1.225 personas. Es importante mencionar que hemos hecho grandes avances en este campo: Si comparamos el número de secuestros ocurridos los primeros 4 meses del año con el mismo periodo del año anterior, veremos que ha disminuido ¡en un 17%!

En los últimos 4 años la Policía ha evitado el pago de más de 271 mil millones de pesos en secuestros y ha capturado a 3.150 secuestradores. También ha impedido el pago de cerca de 580 mil millones de pesos en extorsiones y capturado a 5.437 extorsionistas.

En el mismo periodo, la Policía Nacional ha capturado o dado de baja a 24.146 delincuentes de alta peligrosidad.

En el campo de la lucha contra el narcotráfico los logros de la Policía son realmente destacados y corresponden al compromiso integral de Colombia y el Gobierno Nacional para combatir un flagelo que no es nuestro, sino del mundo entero, y que se ha convertido en el principal financiador de la violencia y el terrorismo en todo el mundo.

Las cifras son realmente impactantes: ¡Durante mi gobierno se han incautado más de 100 toneladas de cocaína, 256 toneladas de marihuana y 42 toneladas de base de coca!

Además, se han destruido, en un récord histórico, 252 mil 280 hectáreas de coca y 22 mil 810 hectáreas de amapola. Con esta acción, evitamos que llegaran al mercado mundial ¡más de mil cuatrocientas toneladas de cocaína y cerca de 23 toneladas de heroína que estarían destinadas a envenenar a la juventud del planeta! Si esta droga se hubiera producido y vendido en las calles de Estados Unidos o Europa hubiera representado ingresos para la organizaciones del narcotráfico por más de 38 billones de dólares. ¡38 billones de dólares que han dejado de recibir gracias a la acción eficaz de la Policía Nacional de Colombia!

Pero si la lucha de la Policía Nacional ha sido constante y efectiva en contra del secuestro y el narcotráfico, también tiene resultados significativos que mostrar en sus acciones en contra de los grupos armados al margen de la ley. En este cuatrienio ha capturado o dado de baja 1.813 subversivos y 1.095 integrantes de las autodefensas.

La Policía Nacional ha adelantado, asimismo, al igual que toda la Fuerza Pública, un gran esfuerzo en la formación de sus miembros en materia de Derechos Humanos. No más durante los últimos 10 meses se han capacitado 30 mil policías en esta área, garantizando una acción policial respetuosa de los ciudadanos y sus derechos inalienables.

No puedo dejar de mencionar y de resaltar la esmerada labor cumplida por la Policía en las recientes elecciones presidenciales, cuando todos los colombianos derrotamos el pesimismo y el terrorismo, y acudimos masivamente a las urnas. Cerca de 100 mil hombres y mujeres de la Policía resguardaron el pilar fundamental de nuestra democracia y hoy pueden decir, con el Gobierno Nacional, que han sido partícipes de este triunfo de la paz y de los derechos civiles de los colombianos.

Con convicción lo digo hoy en este escenario donde me he reunido tantas veces con ustedes a evaluar su labor y participar de sus ceremonias: ¡la Policía Nacional que estamos dejando a Colombia me enorgullece enormemente! Es una Policía digna y a la altura de los más grandes desafíos y de la inmensa confianza que ha depositado en ella el pueblo colombiano.

Queridos amigos de la Policía:

Como dije al inicio de estas palabras, me siento muy feliz al compartir con ustedes, como lo he hecho durantes estos cuatro años, las celebraciones, los ascensos y las condecoraciones que forman parte de su vida como institución.

Hoy felicito muy especialmente al Coronel Alberto Ruiz García quien asciende al grado de Brigadier General, y le auguro los mayores éxitos en sus futuras responsabilidades. ¡Que la estrella que hoy brilla en su hombro sea el símbolo de muchos años de servicio leal a la Patria y a sus conciudadanos!

Igualmente congratulo a quienes hoy reciben la Condecoración Orden Estrella de la Policía y la Medalla de Servicios Distinguidos, como una recompensa por su apoyo leal a la Policía Nacional y a su labor por la seguridad de los colombianos.

Finalmente, felicito al personal de alféreces profesionales de la reserva que hoy se hacen tenientes de la reserva de la Policía Nacional por sus méritos y grandes esfuerzos. Los invito a que continúen obrando con gran compromiso frente a su país.

Queridos amigos:

No puedo dejar pasar esta oportunidad sin expresarle mi más sincero y profundo agradecimiento al General Luis Ernesto Gilibert, quien hoy dirige la Policía Nacional, un hombre que ha dedicado cerca de 38 años de su vida al servicio de la Institución y quien siempre soñó con ser lo que hoy es: un gran patriota que pasará a la historia del país como un humanizador de la Policía Nacional y el más ferviente combatiente frente a los males que aquejan a nuestra sociedad, haciendo justo honor al talante de su abuelo, el recordado fundador de la Policía Nacional en Colombia.

General Gilibert: de corazón hoy quiero agradecerle la abnegada y diligente labor que ha cumplido al frente de la Policía Nacional, como líder carismático de los hombres y mujeres que la integran, y como enemigo frontal del delito y el terrorismo en todas sus formas. Ha sido usted para mí, no sólo un gran comandante, sino un buen amigo que ha acompañado lealmente mi trabajo por la paz y que ha respondido a la fe que deposité en usted. ¡Gracias, muchas gracias, en nombre mío y de una nación que seguirá contando con su buen trabajo y su compromiso de vida!

Estoy convencido de que ninguna fuerza pública en el mundo, como la colombiana, tiene que trabajar en un ambiente tan peligroso y complejo, no sólo en términos de delincuencia común, sino también en el combate a la guerrilla y las autodefensas que no dudan en utilizar el terrorismo contra nuestro pueblo, financiados por los dineros malditos del narcotráfico. La Policía Nacional ha puesto muchos heridos y muchos muertos en esta guerra para que los colombianos podamos llevar vidas tranquilas y seguras, en medio de los ataques de los intolerantes.

Conociendo la magnitud de los retos a los que se enfrenta diariamente la Policía Nacional quiero, además de felicitar y agradecer la labor de todos sus valerosos miembros, expresarles la más grande admiración de su Patria.

Colombia entera les agradece de corazón su coraje, lealtad y firme compromiso. Estoy seguro de que, con ustedes, queridos miembros de la Policía Nacional, podremos volver a recorrer, de la mano de todos los colombianos de bien, ¡los senderos de la paz y la concordia!

Muchas gracias.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
4 de junio de 2002