¡Hoy es un día de celebración en Bogotá y en Colombia! Definitivamente no es un día cualquiera, ni para ustedes, ni para mí. Porque hoy, queridos amigos de la capital y de Soacha, ¡cerca de 4 mil jóvenes colombianos están cumpliendo su sueño de tener una capacitación adecuada para afrontar la vida laboral!

Hoy, en este Coliseo, -lo decimos con el corazón emocionado y feliz-: ¡miles de jóvenes de bajos recursos reciben su diploma que acredita 6 meses de formación teórica y práctica en los oficios que más necesitan las empresas del país!

Con razón que este escenario rebosa de felicidad. Porque lo que estamos entregando hoy es mucho más que diplomas de papel: ¡Lo que estamos entregando hoy son los medios para construir un nuevo futuro, con más oportunidades y más justicia social para todos!

No hay duda de que todos ustedes, la primera gran promoción de Jóvenes en Acción de Colombia, los pioneros de este programa en nuestro país, se merecen la más grande de las felicitaciones y el mayor de los aplausos.

Yo creo firmemente en que a todos y a cada uno de los jóvenes colombianos hay que brindarles las mejores condiciones para que realicen sus potencialidades en condiciones de equidad.

Por eso creamos el Programa “Jóvenes en Acción” como uno de los vértices centrales del plan social más ambicioso de la historia de nuestro país: el Plan Colombia.

¡Cómo quisiera que hoy estuvieran aquí con nosotros, que se contagiaran de toda esta alegría, todos los que alguna vez criticaron el Plan Colombia porque decían que era un plan guerrerista! Pero no era así: el 75% del Plan Colombia lo hemos destinado a programas de impacto social como éste que hoy nos reúne.

¡Cómo quisiera que hoy todo el país viviera el entusiasmo de estos jóvenes para que sintiera cómo se construye, de verdad, la paz en nuestra patria, con más oportunidades y más capacitación!

Lo que hoy estamos viviendo es una verdadera cosecha de esperanzas para la paz, porque cada joven que hoy cuenta con mayor capacitación, cada joven que hoy tiene una mejor opción para encontrar un empleo, es un estandarte de paz, es un joven menos con problemas de droga o de violencia, ¡es un joven listo para convertirse en orgullo de Colombia!

Como ustedes saben, el objetivo de este programa que hoy nos entrega su primera gran cosecha es muy claro: dar capacitación y entrenamiento práctico a los jóvenes desempleados entre 18 y 25 años de edad, pertenecientes a los niveles 1 y 2 del Sisbén, para que, de esta forma, adquieran herramientas para incorporarse al mercado laboral con éxito.

Quienes hoy están acá han recibido 3 meses de entrenamiento en la entidad capacitadora y han tenido 3 meses de práctica laboral en una empresa vinculada al programa, todo en forma gratuita. Además, han recibido, durante todo este tiempo, un apoyo monetario para el pago de los gastos relacionados directamente con el estudio.

Con una inversión total de 70 millones de dólares, financiados con un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo, la meta final del programa, que se desarrollará durante 3 años, es llegar a capacitar a por lo menos 105 mil jóvenes colombianos de las 7 principales capitales del país y sus municipios aledaños, que es donde mayor incidencia presenta actualmente el desempleo.

Hoy me siento muy feliz al contemplar los primeros resultados, representados en ustedes, los jóvenes de Bogotá y de Soacha, en cuya capacitación hemos invertido más de 7 mil millones de pesos. Nunca he tenido dudas sobre esto: ¡la mejor inversión es la que hacemos en el futuro de la juventud!

A partir de hoy, queridos jóvenes en acción, ustedes enfrentan el porvenir con un diploma que acredita que se capacitaron y que tuvieron prácticas laborales en oficios tales como auxiliar de mercadeo, manipulación de alimentos, auxiliar de cultivo de flores, procesamiento de frutas y verduras, auxiliar de estación de servicio, digitadores de sistemas y operarios de confecciones, entre otras actividades productivas para ustedes y para el país.

Aquí comienza la cosecha, ¡y no vamos a parar! Así como estamos obteniendo los mejores resultados en Bogotá, estamos también desarrollando el programa en 6 ciudades más de nuestro país: en Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Manizales, Cartagena y sus correspondientes municipios aledaños. En esas otras ciudades estamos beneficiando hasta ahora a 10.477 jóvenes con una inversión de 18.400 millones de pesos.

Nuestro compromiso en lo que resta del año es que, al igual que ustedes, 36 mil jóvenes más en todo el país inicien los cursos de capacitación en este mes de mayo. Hemos adelantado una convocatoria para ello en la que invertiremos 67.680 millones de pesos, con lo cual habremos cumplido nuestra meta de capacitar a más de 50 mil jóvenes durante mi Gobierno, con una inversión total superior a los 93 mil millones de pesos, al finalizar este año.

No hablamos de poca cosa: ¡Son 50 mil jóvenes colombianos de familias de escasos recursos que tendrán, antes de terminar este año, una formación adecuada que les facilitará conseguir empleos y mejorar su nivel de vida y el de sus familias!

Queridos jóvenes:

Cuando me encuentro en actos como estos, donde cumplimos nuestro compromiso con el pueblo colombiano, no puedo menos que pensar en la actitud absurda y demencial de los grupos armados ilegales que dicen luchar por el pueblo y que, en cambio, les quitan la vida, la libertad, destruyen sus casas, sus carreteras, los dejan sin luz y sin agua, y siembran dolor y miedo con atentados terroristas.

¡Qué bueno que ellos pudieran ver hoy cómo se hace verdadera justicia social en Colombia! ¡No es con armas, no es con bombas asesinas, sino con voluntad de ayudar y de servir! Lo que vivimos hoy, en este coliseo, es la verdadera revolución social, pero como debe ser: la revolución de la educación y la dignidad humana, ¡no la de la muerte!

Ojalá nos oyeran. Ojalá pudieran ver esta inmensa reunión de jóvenes graduándose y caminando –no con fusiles, sino con diplomas-, hacia un horizonte de nuevas oportunidades, para que entendieran, de una vez por todas, que la verdadera revolución se hace con obras y no con balas.

Quiero destacar el papel cumplido por las mujeres en todo este proceso, pues las dos terceras partes de los estudiantes que se capacitan en este programa son mujeres. ¡Ellas, las entusiastas jóvenes en acción, merecen nuestro aplauso porque cada día más están demostrando su posición de liderazgo y de servicio en nuestro país!

Una de esas mujeres valientes y comprometidas con su país fue María Clara Giraldo, la directora de la Unidad Coordinadora de Bogotá del programa “Jóvenes en Acción”, quien, como todos sabemos, falleció a comienzos de este año. Ella se ha ido, pero ha dejado su espíritu alegre y su capacidad de trabajo social en la memoria de cada uno de nosotros. Cuando ustedes reciban hoy el diploma que los acredita como graduados en la “Primera Promoción de Jóvenes en Acción María Clara Giraldo” estoy seguro de que ella desde el cielo estará aplaudiendo con lágrimas en los ojos y el corazón henchido de orgullo.

Sea ésta la oportunidad para agradecer por su buen trabajo al Servicio Nacional de Aprendizaje –Sena-, a las más de 170 empresas privadas que se vincularon al proyecto para las prácticas laborales, y a las 15 entidades de capacitación que pusieron todos sus recursos académicos al servicio de la enseñanza de estos jóvenes.

Por supuesto, quiero también agradecer a todos los funcionarios del Plan Colombia, quienes, encabezados por Olga Isabel Echeverry, María Teresa Lafaurie y Ligia Margarita Borrero, han trabajado con mística para crear este escenario de oportunidades para los jóvenes de nuestro país. Ustedes, todos los que desde el Plan Colombia trabajan por quienes más lo necesitan, ¡merecen mi mayor reconocimiento y el de sus compatriotas!

A todos: empresarios, ECAPS y participantes activos del Plan Colombia, ¡muchas gracias por hacerse socios del futuro de nuestro país y por darle con su trabajo una nueva oportunidad a la paz!

Queridos Jóvenes en Acción:

Con hechos concretos de impacto social como el que presenciamos hoy al entregarles sus diplomas que los acreditan como ciudadanos capacitados para servir a su país en las más diversas actividades, estamos avanzando en el camino hacia una mayor justicia social en nuestra querida Colombia.

Los felicito de corazón, y tan sólo les pido una cosa: Aprovechen con entusiasmo y buenas acciones esta capacitación que han recibido. Muchos de ustedes han encontrado ya vinculación con empresas productivas, en buenas condiciones laborales, y otros la encontrarán pronto, gracias a que hoy tienen mucho más para ofrecer en el mercado laboral. Pero todos, a partir de hoy, son diferentes, porque tienen una nueva herramienta para crecer como personas y como colombianos.

Usen bien los conocimientos que adquirieron, mantengan las buenas amistades que forjaron durante los cursos, y salgan a enfrentar el mañana con energía positiva y amor a Colombia. ¡En sus manos está construir el futuro que ustedes merecen y que queremos para todos los colombianos!

¡Dios los bendiga siempre!

Muchas gracias.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
2 de mayo de 2002