Palabras del Presidente Pastrana, con motivo de la entrega de maquinaria agrícola y nuevas variedades de algodón y maíz en Córdoba.

¡Qué bueno venir a Córdoba, venir a Cérete, y poder hablar ante mis buenos amigos de esta región sobre el cumplimiento de mi compromiso con el campo colombiano!

Con satisfacción tengo que decirlo: mi compromiso de campaña electoral de reactivar y modernizar el campo se ha hecho realidad. No escatimamos esfuerzo alguno para hacer atractiva la inversión rural y devolverle la confianza a los productores rurales sobre el futuro promisorio del sector agropecuario.

Para ello, desarrollamos una política activa, estable, con visión de largo plazo y dotada de instrumentos idóneos para remover los obstáculos que tenían estancada la agricultura. Hoy, sin duda alguna, existe un panorama más alentador y un camino cierto en la búsqueda de la competitividad sectorial.

Para lograrlo, fortalecimos el desarrollo tecnológico y la modernización de los canales de comercialización. En esa dirección, se amplió y ajustó el Incentivo de Capitalización Rural -ICR- para facilitar la compra de arados y rastrillos de cincel, sembradoras de precisión, desbrosadoras, cosechadoras combinadas a granel, zorras graneleras, tractores, tanques de enfriamiento, transporte refrigerado y equipos de fumigación y ordeño mecánico. De ese modo, el sector agropecuario tendrá mejores condiciones para aumentar su rentabilidad.

Igualmente, para solucionar el problema de acceso al crédito que presentaban los medianos y grandes productores por falta de garantías, se amplió la cobertura del Fondo Agropecuario de Garantías –FAG-, otorgando a los agricultores el respaldo del Gobierno Nacional para sus operaciones de crédito.

También se creó un programa de crédito asociativo dirigido a promover esquemas de producción, mediante la integración de los productores entre sí y entre ellos y el sector público, para darles acceso a tecnología a costos razonables y, de ese modo, hacer que mejoren su competitividad, disminuyan el riesgo y garanticen la comercialización de la producción.

Adicionalmente, se han puesto a disposición de los ganaderos instrumentos novedosos de financiación y comercialización como la titularización de ganado de ceba y el repoblamiento de bovinos.

Todos estos instrumentos se integraron en el Programa de Oferta Agropecuaria – PROAGRO, para garantizar mediante la focalización y la concertación con los distintos actores de las cadenas productivas, resultados tangibles y sostenibles, lo cual explica los principales logros alcanzados en distintos cultivos.

Este proceso de concertación de las acciones en cada una de las cadenas productivas es, en definitiva, una forma transparente y concertada de ejecución del presupuesto sectorial para superar los escollos del sector agropecuario y convertirlo en un sector punta en el desarrollo nacional.

Hoy, en Cereté, vemos el resultado positivo de la aplicación de las herramientas diseñadas y puestas en práctica por mi administración, que permiten convertir la voluntad de trabajar en hechos de progreso. Así nos lo están demostrando esta mañana más de 90 familias campesinas de la región que se han asociado para acceder a los beneficios de la política agropecuaria y crear nuevas condiciones de desarrollo rural.

El Banco de Maquinaria Agrícola, compuesto por 30 tractores con 210 elementos de alta tecnología, que han adquirido treinta Empresas Asociativas de Trabajo, sin duda contribuirá en la modernización agrícola en Córdoba y Sucre, elemento indispensable para mejorar la competitividad sectorial.

Para hacer posible este proyecto, cuyo valor es superior a los 10 mil millones de pesos, hemos apoyado a estas empresas con crédito del Banco Agrario por más de 8.100 millones de pesos en condiciones favorables, con un aval del 80 por ciento a través del Fondo Agropecuario de Garantías y con capacitación para el manejo adecuado de estos equipos. Es resaltable, además, el aporte del 40 por ciento del valor del proyecto a través del Incentivo de la Capitalización Rural, lo que significa más de 4 mil millones de pesos que el Gobierno Nacional entrega como subsidio a estas empresas campesinas.

Vale decir: ¡pusimos a su disposición todos los elementos de apoyo y estímulo para que hoy hicieran realidad la adquisición de esta maquinaria!

Aquí en Cereté puedo decirles, con orgullo de colombiano y amante de la cultura rural, que no existe en la historia del país un gobierno que haya puesto tantos instrumentos al servicio de nuestros campesinos. Los beneficiarios de este banco de maquinaria nunca hubieran podido haber llevado a cabo su proyecto si no se hubiera tenido la decisión política de modificar el incentivo a la capitalización rural para que llegara a todos los renglones de nuestro sector agropecuario, de tal forma que dejara de ser un instrumento exclusivo de los grandes agroindustriales de este país. ¡Hoy las distintas cadenas productivas, los pequeños productores y sus asociaciones están accediendo a este importante subsidio agrario!

Adicionalmente, con este mecanismo que hoy se pone en funcionamiento en Córdoba, los productores no están adquiriendo pesadas deudas individuales para adquirir una maquinaria que muchas veces queda subutilizada, sino que se está poniendo la maquinaria al servicio de muchas familias que las utilizarán con pleno beneficio y que las mantendrán en óptimas condiciones a través de las respectivas Empresas Asociativas de Trabajo. ¡A todos los beneficiarios los felicito por este logro que se convertirá en más y mejor producción, más y mejor calidad de vida para todos!

Por otro lado, hoy también somos testigos del avance tecnológico que entidades como el ICA y CORPOICA entregan al servicio de los productores. Nuestros padres nos enseñaron que la mejor herencia que nos podían dejar eran el conocimiento adquirido porque a través de él podemos traspasar fronteras y mejorar nuestras condiciones de vida. Por ello, el empeño de mi Gobierno de impulsar con ahínco el desarrollo tecnológico en el sector agropecuario, lo que ha permitido alcanzar desarrollos notables en distintos campos para mejorar la competitividad de esta zona del país.

Durante más de tres décadas, el cultivo del algodón en Colombia fue líder en exportaciones, generando divisas en muchas de sus regiones algodoneras y gran actividad socioeconómica. Lamentablemente, en la década de los noventa se presentaron diferentes situaciones que afectaron la producción de este cultivo, entre los cuales se destacan el alto número de especies plagas que atacan el algodonero, requiriendo un alto número de aplicaciones químicas, las cuales, además de causar un daño considerable al ecosistema, ayudaron a incrementar los costos de producción para el cultivo.

Para recuperar ese protagonismo de un producto que tanto aporta al bienestar de las zonas rurales, se recurrió a la genética para introducir cambios tecnológicos que permitan mejorar la competitividad de toda la cadena algodón-textil-confecciones.

Colombia no puede ser ajena a los avances tecnológicos y por eso nos hemos ocupado de asimilarlos y utilizarlos. Prueba de ello es que hemos desarrollado una completa legislación sobre los Organismos Modificados Genéticamente (OMG), promulgada en diciembre de 1998 por el Instituto Colombiano Agropecuario ICA, entidad que este año cumple 40 años de servicio al sector agropecuario. Gracias a su gestión, hoy el país cuenta con esta legislación para evitar situaciones que ocasionen perjuicios al país, pero también para estimular la utilización de la Ingeniería Genética mediante los OMG en beneficio de la comunidad y la economía, dándole mayor competitividad al sector agropecuario y, en el caso que hoy nos congrega, al sector algodonero.

Diversas entidades nacionales e internacionales vienen adelantando investigación en organismos genéticamente modificados los cuales han sido tramitados en el ICA. Tal es el caso de la realizada por Monsanto para el algodón.

El ICA, después de realizar todas las pruebas y evaluación del riesgo de esta nueva variedad de algodón transgénico, concluyó que su utilización trae grandes beneficios para la competitividad de este cultivo, y por consiguiente, permitirá su utilización y comercialización. Así que hoy presentamos y entregamos a los productores una nueva variedad de algodón resistente a insectos lepidópteros, que será, sin duda, un excelente complemento para la política de apoyo a los algodoneros que hemos desarrollado durante toda mi administración.

Pero hay más noticias positivas para compartir con ustedes en esta región, y es la entrega de la nueva variedad de maíz Turipaná 112, que aportará nuevas herramientas para la competitividad de la cadena avícola.

Esta variedad de maíz que sale de las entrañas del valle del Sinú es resultado de la concertación de los distintos actores de la cadena avícola–porcícola y del trabajo científico de entidades de amplia trayectoria como CORPOICA y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo.

Con la utilización de esta variedad de maíz se pueden producir dietas mas económicas con excelente conversión alimenticia, permitiéndole a la industria de balanceados ser más competitiva. Los agricultores que siembren estos maíces tendrán rendimientos y características agronómicas iguales o superiores a los maíces normales actualmente existentes en el mercado, además de preferencia de compra por parte de la industria, dado su Alto Valor Nutritivo.

Debo resaltar el empeño permanente tanto del Ministro de Agricultura como del director del ICA por alcanzar estos resultados que, con satisfacción, hoy presentamos al país entero.

Apreciados amigos:

Así como estamos presentando en esta región importantes realizaciones en modernización de maquinaria agrícola y en desarrollo de nuevas variedades de maíz y algodón, lo hemos hecho a lo largo y ancho del país en distintos aspectos claves del desarrollo agropecuario, dejando al campo elementos duraderos para su mejor desarrollo y evolución.

La reactivación que hemos logrado en mi Gobierno es un hecho palpable, más resaltable aún en medio del entorno de violencia y de las dificultades fiscales que ha sufrido el país.

Veamos algunos resultados comprobables: Hemos creado hasta ahora 240 mil empleos agrícolas; el área sembrada se ha incrementado en cerca de 400 mil hectáreas; la producción agrícola ha aumentado en 2.8 millones toneladas, y el PIB agropecuario viene creciendo por encima del resto de la economía.

Todos estos son pruebas suficientes de lo que hemos hecho para darle la mano al campo colombiano, que me permiten decir, con las realidades y las cifras apoyándome, que ¡le cumplí a Colombia y al campo colombiano!

Pero no podemos quedarnos en los buenos resultados. Hay que sentar también las bases para que la agricultura no vuelva a pasar la noche oscura que vivió en la década pasada. Para ello, hemos construido una visión de la agricultura hacia el año 2025 que permita recuperar su protagonismo en el desarrollo nacional, mediante la ejecución de una política de largo alcance que supere los gobiernos y sea posible aprovechar plenamente nuestras potencialidades.

Amigos de Cérete y de Córdoba: Con el banco de maquinaria agrícola que hoy entregamos a 30 empresas asociativas de trabajo de la región, y con las nuevas variedades de algodón y de maíz que hoy presentamos a Colombia, estamos entregando instrumentos para crecer y para progresar.

Hoy lo digo desde Córdoba: ¡el campo colombiano sí tiene futuro! ¡Los invito a seguir trabajando por él!

Muchas gracias

Lugar y Fecha

Córdoba, Colombia
30 de mayo de 2002