En este día en el que celebramos el sexagésimo segundo aniversario de la fundación de la Escuela Nacional de Policía General Santander vienen a mi memoria las palabras de mi padre, el ex-Presidente Misael Pastrana Borrero, en las que definía los valores de la Policía Nacional con las siguientes palabras:

“El coraje y la integridad son las virtudes de los cuerpos armados de Colombia y del cuerpo de la Policía Nacional. En esa integridad es que la sociedad está tranquila y se siente confiada, pues tenemos una policía respetada y respetable; una policía defensora de los auténticos fueros ciudadanos; una policía leal a las instituciones; una policía consciente de sus deberes; una policía que sabe que en ella descansa en gran parte la paz y la concordia colombiana; una policía que sabe que en el mantenimiento de las libertades continúa descansando el destino de Colombia.”

Esa Policía engrandecida en su misión y plena de valores es la que queremos para nuestra patria, para nuestra seguridad y la de nuestros hijos. Esa Policía es la que recibe cada vez mejor formación humana y profesional en esta Escuela Nacional de Policía General Santander dedicada a la formación de los oficiales, suboficiales y agentes al servicio de la República.

Esta institución, cuyas labores académicas iniciaron un 16 de mayo de 1940, se erigió como la “columna vertebral de la policía del presente y sobre todo de la policía del futuro”. En ella se imparten, con rigor y disciplina, los conocimientos necesarios que permitirán a los policías de las nuevas generaciones tener un criterio elevado para cumplir a cabalidad con su deber con la patria, gozando de una firme convicción ética para actuar en todo momento por la vía del respeto a la ley, al orden y a la libertad de los ciudadanos.

La Policía Nacional, a través de su historia, ha hecho honor al sentido para el cual fue creada y sus logros demuestran que incluso sus miembros han ido más allá de su deber, entregando hasta su existencia por salvaguardar la libertad, la vida y los bienes de sus compatriotas.

Éste es el caso del Mayor Germán Arturo Ruiz, quien, después de una carrera meritoria en Antiexplosivos de la Policía, murió heroicamente el pasado 9 de abril cuando intentaba neutralizar un carro-bomba instalado por terroristas en la vía que conduce al municipio de Sibaté. A él, que siempre estuvo dispuesto a acercarse al peligro para salvar a sus compatriotas, rendimos un tributo emocionado en este día, cuando se gradúa, con su nombre, una nueva promoción de oficiales de la Escuela.

Como el Mayor Germán Arturo Ruiz han pasado a la gloria de nuestra patria todos aquellos policías que han caído en cumplimiento de su labor o cuya integridad física se ha visto afectada. Ellos, los que ponen el pecho por nosotros, merecen el más grande homenaje de la patria.

Hoy, cuando asisto a una de mis últimas ceremonias en esta Escuela, tengo la satisfacción de haber contribuido, desde mi Gobierno, a realizar el más grande proceso de transformación y modernización de la Policía de los últimos tiempos, con una inversión superior a los 280 mil millones de pesos, con excelentes resultados.

En los últimos cuatro años se ha adelantado una ambiciosa labor de control del orden público y seguridad ciudadana concretada en la Estrategia Nacional para la Convivencia y Seguridad Ciudadana que promovimos desde la Presidencia, en la cual se procura un mayor acercamiento a la comunidad y se destaca el papel del binomio policía-ciudadanía con programas como “buen ciudadano”, “policía para la convivencia”, “el ciudadano y la justicia” y “policía, comunidad y empresas privadas de seguridad”.

En una verdadera sinergia con el Gobierno, la Policía ejecutó el Plan Integral de Seguridad Ciudadana, el cual se ha concretado en la creación de 2.003 Escuelas de Seguridad Ciudadana con 34 mil integrantes; 6.806 Frentes de Seguridad Local, con 363 mil participantes; 2.000 patrullas de Policía Comunitaria, el programa CAI, y grupos especiales para enfrentar los delitos de mayor impacto.

Además de ello, cabe destacar el nuevo Sistema de Vigilancia de Cámaras que hemos implementado en 5 de las ciudades más importantes del país y pronto instalaremos en otras 8 ciudades, la creación de los Centros de Información Estratégica Policial -CIEPS-, el proyecto de fortalecimiento de la vigilancia rural, la implementación de la política Haz-paz al interior de la institución y el desarrollo del programa Corazón Verde para ayudar a las familias de los policías fallecidos en cumplimiento de su deber. No más hace unos días, la sociedad colombiana demostró su respaldo a esta causa por los héroes de Colombia con su apoyo a la subasta de “Arborizarte”.

Todo este esfuerzo ha tenido como resultado policías mejor preparados, dotados con mejores y más equipos, con una alta motivación y comprometidos con su trabajo. Pero, además, ha tenido un efecto especial sobre nuestro país, pues es un hecho que allí donde las autoridades locales y la ciudadanía han apoyado y trabajado mano a mano con su policía, la criminalidad ha cedido.

En los últimos cuatro años la labor de la Policía Nacional no ha cesado de producir resultados, en medio del respaldo de los colombianos.

Durante este periodo, la Policía ha capturado o dado de baja a 23.675 delincuentes de alta peligrosidad, a 1.969 integrantes de grupos guerrilleros, y a 998 miembros de los grupos de autodefensa ilegales.

Por otra parte, en cuanto a los resultados contra el narcotráfico, se han incautado 117 toneladas de cocaína, 272 toneladas de marihuana, 41 toneladas de base de coca, y se han destruido -¡óigase bien!- 25.463 hectáreas de amapola y 218.809 hectáreas de coca.

Valga la pena resaltar en este tema que presenta logros irrebatibles como los mencionados, que el Gobierno Nacional y la Dirección de la Policía han tomado y seguirán tomando las medidas necesarias para investigar las desviaciones denunciadas en los últimos días sobre los fondos suministrados por el Gobierno de los Estados Unidos a la lucha antinarcóticos. ¡No nos temblará la mano para determinar los responsables y hacer caer sobre ellos todo el peso de la ley!

De cualquier forma, la Embajada norteamericana ha reiterado expresamente su confianza en la Policía Antinarcóticos como institución, así como ha aclarado que la suspensión de operaciones de los 33 helicópteros UH-1N nada tiene que ver con esta investigación, y que no ha habido suspensión de operaciones de naves destinadas al programa de erradicación aérea.

La suspensión de operaciones de los citados helicópteros se debía a la espera de los fondos del año fiscal 2002, cuyo desembolso dependía de la certificación del Departamento de Estado sobre el progreso satisfactoria del desempeño militar colombiano en derechos humanos. Por fortuna, esta certificación ya fue expedida, lo que nos hace esperar un pronto desembolso y el reinicio de las operaciones suspendidas.

Siguiendo con el balance de logros de la Policía Nacional durante mi administración, es importante destacar que se han rescatado 1.377 personas secuestradas.

Y ni qué decir de lo que se ha hecho para evitar atentados terroristas. No más en los primeros cuatro meses del año la Policía les ha quitado a los cobardes que atentan contra su pueblo 16.5 toneladas de dinamita, más de 10 mil detonadores y 7 kilómetros de mecha lenta. ¡No podemos ni imaginarnos la destrucción que hubieran causado estos elementos si no hubiera sido por la oportuna labor de los policías colombianos! ¡Cuánto debemos a esos héroes anónimos que lo entregan todo para salvar las vidas inocentes que los terroristas quieren acabar!

Detrás de estas cifras, que parecen frías cuando las contemplamos únicamente como estadísticas; detrás de estas acciones valientes, está el trabajo profesional, diario y abnegado de miles de hombres y mujeres de la Policía Nacional que, bajo el liderazgo del General Luis Ernesto Gilibert, cumplen con su país y con su gente una de las labores más meritorias que pueda pretender una persona: Defender la vida y la libertad de sus compatriotas.

Queridos amigos:

Hoy se une a la oficialidad de la Policía Nacional una nueva promoción que recibe con justificada emoción su ascenso al grado de subtenientes. Serán oficiales que continuarán la misión de quienes hoy dirigen las acciones de la Policía a favor del pueblo colombiano. Ustedes, queridos subtenientes de la promoción “Mayor Germán Arturo Ruiz Marín”, son ejemplo de superación profesional y estoy seguro de que les espera un futuro brillante. Reciban mis más sinceras felicitaciones, que hago extensivas a sus familias.

Una especial congratulación merece el subteniente César Aristizábal Riascos, quien obtuvo la primera antigüedad en la promoción y hoy recibe la medalla General Santander. Es realmente un motivo de orgullo lograr el primer puesto de su promoción, lo cual asegura que continuará sobresaliendo en su profesión.

Igualmente, en el día de hoy los brigadieres generales Fortunato Guañarita Legarda, Alonso Arango Salazar, José Leonardo Gallego Castrillón y Luis Eduardo García Osorio reciben la “Orden de Boyacá” en el grado de “Gran Oficial” por su carrera destacada dentro de la institución y su loable servicio al país.

La Orden de Boyacá es la más grande condecoración de la Patria, la misma que recibió Bolívar, el Libertador, a pocos días de la gloriosa batalla de Boyacá, y hoy la reciben ustedes como el reconocimiento de una nación a su trabajo sereno, profesional y valiente para combatir la delincuencia, para lograr la paz y la seguridad que tanto anhelamos los colombianos. ¡Felicitaciones, señores Generales, porque hoy han ingresado, con honores, a la privilegiada legión de portadores de la Orden de Boyacá!

Felicito igualmente a quienes justamente se les confiere la “Estrella de la Policía”, la condecoración de “Servicios Distinguidos” y la condecoración “Mérito ciudadano” por su notable servicio a la Policía Nacional y a la Patria.

Los invito a todos a que no desfallezcan en sus misiones y, por el contrario, sigan brillando y con su luz alumbren los mejores caminos para nuestra querida Colombia.

Apreciados miembros de la Policía Nacional:

André Maurois, pensador francés, dijo alguna vez que “cuando muere un hombre bueno toda la humanidad está de luto”. En los últimos cuatro años han muerto 532 policías y han resultado heridos 893. Esto quiere decir que en los últimos cuatro años los colombianos hemos muerto 532 veces con nuestros policías y nos han herido otras 893 veces en el corazón, con cada herida causada sobre uno de estos valientes. También nos tienen secuestrados con cada uno de los cerca de 60 policías que permanecen secuestrados por los terroristas. Porque no me canso de repetir que el daño que se infringe a nuestra fuerza pública es un daño que se infringe a nuestra sociedad.

Nosotros, los colombianos, estamos irrestrictamente unidos a los miembros de nuestra Fuerza Pública. Ellos son nuestros representantes. Ellos luchan por nosotros y por preservar nuestra democracia de los ataques de los intolerantes. Pero tengan por seguro que su muerte o su dolor no serán en vano. La pérdida de nuestros mejores hombres y el sufrimiento causado a tantas familias colombianas serán recompensados al alcanzar la victoria sobre los males que azotan a nuestro país. Juntos: el Gobierno, la Policía y la sociedad colombiana, enfrentaremos hasta el final los nefastos demonios del terrorismo, el narcotráfico, la extorsión y el secuestro.

Bien lo ha dicho el General Gilibert: “La Policía Nacional entierra sus muertos mas no puede enterrar su dolor. Seguiremos firmes en el cumplimiento de nuestro deber de procurar por todos los medios llevar la seguridad a los ciudadanos y de hacer frente a la violencia, hasta que este flagelo, que está carcomiendo nuestra Patria, sea eliminado”.

Ustedes, los policías colombianos, están en pie en su nombre y en nombre de los caídos, con su espíritu sumado a su fuerza, preparados para defender a su país y a sus compatriotas. En sus manos está lograr que Colombia sea cada día más grande y obtenga mayor progreso gracias a la seguridad y tranquilidad de los ciudadanos.

Vuelvo, finalmente, de nuevo a las palabras de mi padre para definir la patriótica misión de los hombres y mujeres que hoy tienen el honor de pertenecer a la Policía Nacional:

“La policía es el guardián de los grandes valores y tradiciones de Colombia, el guardián de nuestras libertades, de nuestra justicia, de nuestras instituciones, ¡la defensora de una sociedad más humana!”

Muchas gracias.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
14 de mayo de 2002