Palabras del Presidente Pastrana, con ocasión de la celebración del cuadragésimo octavo aniversario de la Base Aérea “t.C. Luis F. Pinto”.

¡Cuánta razón hemos tenido cuando llamamos a los miembros de la Fuerza Aérea de Colombia los “guardianes del aire”!

Su esfuerzo titánico por proteger el espacio aéreo colombiano, por prestar apoyo desde las alturas a las operaciones terrestres de las fuerzas hermanas del Ejército, la Armada y la Policía, siempre ha sido un soporte fundamental para el exitoso accionar de nuestras Fuerzas Armadas. Y en estos últimos días, cuando sus compatriotas más han necesitado de su operación oportuna y precisa, ¡cuánto valor y cuánta preparación han demostrado los valientes integrantes de la Fuerza Aérea Colombiana!

Hace poco más de una semana las FARC generaron, con su conducta cruel, violenta y terrorista, la terminación del proceso de paz que con tanta generosidad les había ofrecido la sociedad colombiana. Desde entonces, desde la misma medianoche del 20 de febrero, los hombres de la Fuerza Aérea han cumplido con coraje y vocación de patria las funciones que les corresponde: Retomar la antigua zona de distensión, teniendo especial cuidado en la protección de la población civil; seguir combatiendo a los grupos ilegales en todo el territorio nacional y realizar operaciones no solo defensivas sino también ofensivas.

No más en las primeras 30 horas después de cumplirse el plazo de terminación de la zona de distensión los aviones de la Fuerza Aérea ya habían abatido 35 objetivos, con más de 100 blancos, previamente determinados por nuestro sistema de inteligencia, que eran de alto valor estratégico para las FARC. Pistas clandestinas, depósitos de combustible, bodegas con drogas e insumos, vehículos y talleres de este grupo terrorista han sido destruidos en la primera parte de la ofensiva aérea, que abrió el camino para el ingreso de nuestras tropas de tierra.

Muchos se preguntan por qué la operación militar de retoma de la antigua zona de distensión ha sido realizada con el máximo cuidado y sin apresuramiento. La respuesta es muy sencilla: Porque nuestras Fuerzas Armadas son las fuerzas de la legitimidad y de la democracia y, a diferencia de las FARC, están comprometidas con el respeto a los derechos humanos y la estricta aplicación del Derecho Internacional Humanitario.

El primer objetivo en esta tarea, la máxima prioridad, ha sido la de proteger a la población civil. Por eso mismo, -como expliqué ayer en mi alocución al país- las operaciones aéreas y terrestres se están llevando a cabo con la máxima cautela. para evitar las bajas de inocentes y para lograr, eso sí, la captura de los terroristas.

Hoy, desde la Base Aérea de Melgar, que ha prestado un especial apoyo en esta situación de emergencia, tal como ha ocurrido con la Base Militar de Tolemaida, la de Apiay y la de Florencia, desde donde se ha brindado todo el apoyo aéreo, con aviones y helicópteros, a esta labor de Patria, quiero felicitar y agradecer muy especialmente a los esforzados pilotos y tripulaciones, así como a todo el personal de las FAC, que han arriesgado sus vidas y puesto todo su empeño para que la bandera de la democracia y de Colombia triunfe sobre los oscuros propósitos del terrorismo.

¡Gracias, soldados de Colombia, por defender con valor lo que unos pocos intolerantes quieren destruir con cobardía!

Apreciados amigos:

Hace ya medio siglo cuando, en 1952, el Ministerio de Obras Públicas importó 2 helicópteros tipo Hiller-360 para apoyar la construcción del ferrocarril del Atlántico y se utilizó como sede de operaciones para los mismos la Base Aérea de Palanquero, en Cundinamarca. Entonces un pequeño grupo de pilotos de la Fuerza Aérea comenzaron a entrenarse para volar estos helicópteros, pero sólo fue el Teniente Rafael Ernesto Pinto Serrano quien perseveró en esta instrucción.

Finalmente, y después de la compra de 5 helicópteros más y de que ese primer alumno aventajado sirviera como instructor de otros 10 pilotos, a comienzos de 1954, hace exactamente 48 años, comenzó a operar esta Base Aérea “Teniente Coronel Luis F. Pinto”, obviamente bajo la dirección del ya Capitán Pinto Serrano, quien era, además, descendiente del Teniente Coronel Pinto a quien se rindió homenaje con la designación de la Base.

Desde entonces hasta la fecha este Comando Aéreo y su Escuela de Helicópteros ha capacitado tripulaciones de helicópteros de manera ininterrumpida. Hoy puede presentar el satisfactorio balance de haber entrenado en sus instalaciones más de 2.500 pilotos militares y más de 5.000 técnicos de mantenimiento de helicópteros en diferentes especialidades.

Actualmente, en desarrollo del proceso de fortalecimiento y modernización de la Fuerza Pública en el que se empeñó mi Gobierno, la Escuela está dando entrenamiento de transición para helicópteros UH-60 a 48 pilotos del Ejército Nacional y formación básica en helicópteros UH-1H a 120 pilotos más de las Fuerzas Militares. Para este fin, el Gobierno de los Estados Unidos, en desarrollo de su ayuda al Plan Colombia, ha puesto a disposición de la Fuerza Aérea Colombiana 17 helicópteros UH-1H, suministrando el soporte logístico y el combustible requerido.

Además, como lo resaltaba ya en diciembre pasado, durante mi Gobierno hemos adquirido 12 nuevos helicópteros Black Hawk, cuadruplicando así nuestra flota de helicópteros artillados. Igualmente, se han comprado tres aviones fantasma, cuatro aviones Gavilán para transporte y enlace, y cinco aeronaves SA-237 con capacidad de operación diurna y nocturna. Igualmente, estamos más que duplicando el número de helicópteros de transporte de las Fuerzas Militares, pasando de 72 al inicio de mi gobierno a 157.

Durante los últimos 3 años, por otra parte, se han destinado más de 20 mil millones de pesos para la dotación y el soporte logístico al personal militar y civil de la Fuerza Aérea. Así mismo, se han invertido 8.500 millones de pesos del presupuesto nacional y 8 millones de dólares provenientes del gobierno estadounidense en el adecuamiento y modernización de las bases.

En cuanto a los radares y las comunicaciones, hay que destacar la instalación de tres nuevas estaciones de radar en las bases de San José del Guaviare, Terecay en el Vichada y Tres Esquinas en el Caquetá. Estos inmensos avances tecnológicos, así como la implementación de un nuevo sistema de comunicación y el mejoramiento de la pista y el sistema de radioayudas en Tres Esquinas, son acciones concretas del cambio favorable que han vivido nuestras Fuerzas Armadas, ¡las Fuerzas Armadas de Colombia y de su democracia!

Como bien me lo ha expresado el General Héctor Fabio Velasco, quien ha dirigido con total entrega y profesionalismo las acciones de la Fuerza Aérea en estas especiales circunstancias, la situación de la FAC es hoy diametralmente distinta a la que tenían hace tan sólo 4 años. El incremento y alistamiento de equipos y la preparación de sus hombres nos dan la seguridad de contar con un cuerpo moderno y técnico, capaz de asumir las misiones que se requieran, por difíciles que éstas sean.

Hoy puedo decir, con serenidad y certeza, que, si bien la arremetida terrorista de los violentos alarma y preocupa, como es apenas natural, al pueblo colombiano, -que es la principal víctima de sus acciones-, la fortaleza y preparación de nuestras Fuerzas Armadas nos puede dar la tranquilidad de saber que estamos combatiendo al enemigo de Colombia con la mayor eficacia y contundencia posibles.

Y es esa misma fortaleza y capacidad ofensiva de nuestras fuerzas legítimas la que ha generado que las FARC, en una muestra de cobardía, rehuyan el combate y se hayan dedicado, en cambio, a atacar la infraestructura y a los civiles inocentes, generando miseria y destrucción para los colombianos más pobres y necesitados.

No podemos decirnos mentiras: Tenemos que estar preparados para mayores golpes terroristas, porque esa es la cobarde opción que han escogido los guerreristas dentro de las FARC, ante su imposibilidad de confrontar a nuestra Fuerza Pública. Para evitarlos se está utilizando toda nuestra capacidad de inteligencia y de seguridad, y se están tomado medidas específicas de control que ya conoce el país.

Pero que el terrorismo no nos tome por sorpresa. Todos tenemos que ser vigilantes y colaborar con las autoridades. Todos tenemos que unirnos y, por cada bomba, por cada ataque, tenemos que ser aún más fuertes y más decididos a impedir el triunfo de los violentos. ¡Colombia entera está unida y nadie nos doblegará!

Hoy las autoridades cuentan con el apoyo total del pueblo colombiano. Tenemos la razón de la ley, la defensa de los derechos humanos, y el respaldo de la comunidad internacional. Por eso, tengo la seguridad de que, si no nos dejamos dividir ni desalentar por el terrorismo, ¡la victoria será del pueblo colombiano!

Apreciados amigos de la Fuerza Aérea Colombiana:

Nadie quiere la guerra, nadie puede estar a gusto con la guerra, pero si un puñado de intolerantes y terroristas se empeña en declararla al pueblo colombiano, nuestras Fuerzas Armadas van a protegerlo con toda su capacidad ofensiva. ¡Ese es el mandato de la Constitución que nuestra Fuerza Pública cumple con decisión y honor!

Hoy el Gobierno Nacional, en este acto especial de conmemoración, quiere resaltar el apoyo y acompañamiento que varios personajes nacionales y extranjeros han hecho a nuestra Fuerza Pública y muy especialmente a la Fuerza Aérea Colombiana. Al señor Ministro de Desarrollo, Eduardo Pizano; a la Embajadora de los Estados Unidos en nuestro país, señora Anne Patterson; a los magistrados Eduardo Campo Soto y Rubén Darío Henao Orozco, que hoy reciben la Cruz de la Fuerza Aérea al Mérito Aeronáutico, les reitero el más sincero agradecimiento de la nación.

También queremos reconocer el coraje de quienes “ponen el pecho” por la Patria y por la vida y seguridad de todos y cada uno de los colombianos. Aquí tenemos a tres esforzados valientes que reciben el aplauso de una nación agradecida. Ellos son: los capitanes Rafael Ordóñez Merjech y Javier Eduardo Lozada Sierra, que reciben la condecoración “Servicios Distinguidos en Orden Público”, y el capitán Carlos Alberto Gutiérrez Ríos que recibe la Medalla Militar “Al Valor”.

Finalmente, quiero felicitar también a los oficiales y suboficiales que hoy se han hecho acreedores, por sus buenos servicios a la Fuerza Aérea Colombia, a la Medalla “Águila de Gules”, comenzando por el Coronel en retiro Rafael Ernesto Pinto Serrano, el mismo joven piloto que en 1952 comenzó la historia de la instrucción para helicópteros en Colombia. También felicito al Coronel Daniel Barreto, a los Capitanes Juan Felipe Sepúlveda, Diego Hernán Bedoya y Álvaro Humberto Romero, y a los Técnicos Subjefes Gabriel Durán y Juan José López. ¡Todos ustedes son ejemplo de dignidad y decoro para las Fuerzas Armadas de Colombia!

Apreciados amigos:

Colombia entera sabe -así lo he dicho con realismo- que vienen tiempos difíciles. Los violentos insistirán en devastar el territorio colombiano, en destruir lo que con tanto esfuerzo y sacrificio hemos construido, acudiendo al cobarde sistema del terrorismo. Pero no estamos solos ni desprotegidos: Contamos con las Fuerzas Armadas más modernas y profesionales de nuestra historia, contamos con la comprensión y el respaldo de la comunidad internacional, y, algo más aún, contamos con un ejército de más de 40 millones de colombianos unidos contra la violencia.

Más pronto que tarde nuestra Patria alcanzará la paz. Pero mientras haya un solo ataque contra el pueblo colombiano, ¡allá estarán sus Fuerzas Armadas, sus Fuerzas legítimas, para protegerlo!

¡Dios les pague, hoy y siempre, soldados de Colombia!

Muchas gracias

Lugar y Fecha

Tolima, Colombia
1 de marzo de 2002