Palabras del Presidente Pastrana, con ocasión de la entrega de 14 helicópteros Blackhawks y la inauguración de un hángar de mantenimiento para la brigada de aviación del Ejército Nacional.

Bien lo ha dicho el Presidente de los Estados Unidos de América, George W. Bush, en una reciente comunicación que me dirigió el pasado 27 de diciembre: “Nuestras dos naciones están unidas en nuestra agenda común de paz y prosperidad”.

También afirmó el Presidente Bush, con mucha razón, que los esfuerzos de Colombia en su lucha contra el tráfico de drogas, en el combate contra el terrorismo, y en la promoción de la democracia y el desarrollo económico, son esenciales para el mutuo éxito de nuestros pueblos.

No cabe duda de la verdad de sus palabras. Las acciones desarrolladas en nuestro país para enfrentar el problema mundial de las drogas no competen sólo a Colombia, sino que interesan y benefician al mundo entero. Como lo he defendido y promovido en todos los escenarios internacionales a que he tenido acceso, la responsabilidad en el combate contra las drogas ilícitas es una responsabilidad compartida en la que todos tenemos mucho que aportar.

No se trata de una batalla cualquiera ni de un enemigo fácilmente localizable, que se concentra en un epicentro único. Todo lo contrario. La lucha contra las drogas ilícitas implica un conjunto de acciones de todo tipo, que deben ser desarrolladas simultáneamente en el mundo entero: la erradicación voluntaria de los pequeños cultivos mediante programas de desarrollo alternativo; la fumigación de los macrocultivos; la interdicción de las rutas de la droga; la prevención y el control del consumo; el control en la producción y comercialización de insumos químicos; el control del tráfico ilegal de armas; el control del lavado de activos, incluyendo la eliminación de paraísos fiscales y financieros para los dineros de la droga, y, por supuesto, la persecución y captura de todos los delincuentes involucrados en esta cadena internacional del crimen.

Se trata de una tarea inmensa, de proporciones mundiales, que requiere la eficaz cooperación de todas las naciones en desarrollo del principio de la “responsabilidad compartida”.

Hoy estamos aquí, en la Base Militar de Tolemaida, centro neurálgico de entrenamiento y estrategia del Ejército Nacional, para celebrar, precisamente, un paso más –uno muy importante- en desarrollo de esta responsabilidad por parte del Gobierno y el pueblo de los Estados Unidos de América, realizado dentro del marco del Plan Colombia.

El Plan Colombia, como todos ustedes saben, es una estrategia integral diseñada por mi Gobierno para el fortalecimiento de las instituciones y el desarrollo social del país, que incluye dentro de sí varias facetas: una de fortalecimiento militar, enfocada principalmente a la lucha contra las drogas ilícitas, y otra de carácter social e institucional, que incluye desde programas de desarrollo alternativo para familias de campesinos e indígenas que acepten abandonar voluntariamente sus sembrados de coca o amapola, como los que venimos aplicando en el Putumayo y Nariño, hasta programas de atención humanitaria, de fortalecimiento de la justicia y, por supuesto, los programas bandera del componente social del Plan Colombia, como “Familias en Acción”, “Jóvenes en Acción”, “Empleo en Acción” y “Vías para la Paz”.

Son en total 7.500 millones de dólares –de los cuales 3.500 millones provienen de aportes o créditos internacionales, y 4.000 millones corresponden a aportes de la Nación colombiana- destinados a enfrentar, de manera integral, los problemas de la violencia y de la pobreza en nuestro país.

No es un secreto, hoy en día, que el narcotráfico es el principal financiador de la violencia y del terrorismo en el mundo, y también en Colombia. Por eso, cuando luchamos contra el narcotráfico, estamos luchando también por la paz nacional y por la paz mundial. Cuando luchamos contra el narcotráfico, además, estamos luchando por el futuro de nuestros niños y de las próximas generaciones que tienen derecho a crecer en un mundo sin droga y sin violencia.

Hoy, sin duda, es un día de gran alegría para nuestro país y de esperanza para esas generaciones por venir.

Los Estados Unidos de América, en el marco del Plan Colombia, están cumpliendo su palabra con nuestra nación y su compromiso con el futuro, y es por eso que me siento muy satisfecho y muy agradecido al recibir hoy, para la Brigada de Aviación del Ejército Nacional, 14 helicópteros Blackhawks, construidos con fondos de dicho país, con una inversión total de 208 millones de dólares, así como un hangar, un taller de mantenimiento para dichos helicópteros, y sus correspondientes oficinas, con un valor de 10.2 millones de dólares, para coadyuvar a nuestra tarea en la lucha contra el narcotráfico.

Son 14 helicópteros que cruzarán los cielos de Colombia transportando los mejores y más capacitados hombres de nuestro Ejército y materiales necesarios para el cumplimiento de su misión, y que, seguramente, mejorarán aún más los resultados operativos que ya son especialmente alentadores.

En efecto, durante el año pasado, las Fuerzas Militares de Colombia capturaron a 918 personas vinculadas con el narcotráfico, incautaron más de 55 toneladas de droga, 151 mil galones de droga en proceso, 487 toneladas de hoja de coca, 882 toneladas de insumos sólidos y 632 mil galones de insumos líquidos, y destruyeron 1.143 laboratorios y 6 pistas de aterrizaje. El incremento frente a las cifras del año 2000 fue verdaderamente sustancial: en incautaciones de droga y de hoja de coca se aumento un 66%, en incautaciones de droga en proceso se aumentó el 307%, en insumos sólidos el 391%, en insumos líquidos el 258%, y en laboratorios destruidos el 414%.

Y algo más aún: en conjunto con la Policía Nacional, se destruyeron, durante el 2001, 94.153 hectáreas de cultivos de coca y 2.267 hectáreas de amapola, lo que constituye un verdadero récord de eficiencia en la lucha contra este flagelo mundial. Dicho en otras palabras: Evitamos que llegaran al mercado mundial 546 toneladas de cocaína y 2.2 toneladas de heroína, que estarían destinadas a envenenar a la juventud del planeta, y se causó un dañó al negocio del narcotráfico equivalente a 13.8 billones de dólares, que dejaron de recibir.

Son cifras verdaderamente impresionantes, que hablan del compromiso del Gobierno colombiano y de la Fuerza Pública, así como de los excelentes resultados de los aportes recibidos para la lucha contra las drogas en el marco del Plan Colombia.

Ahora bien: los 14 helicópteros que hoy recibimos para la lucha contra las drogas no vienen solos. El apoyo norteamericano incluye un programa de entrenamiento para tripulaciones durante los próximos 4 años por un total de 84 millones de dólares, que viene a continuar el que ya se ha recibido durante los últimos dos años con una inversión de otros 20 millones de dólares.

Por otro lado, los Blackhawks que hoy recibe la Brigada de Aviación del Ejército, se unen a 33 helicópteros UH-1N que ya tenemos operando con la Fuerza de Tarea Conjunta del Sur desde hace un año, los cuales fueron aportados por los Estados Unidos, por un valor de 60 millones de dólares.

A ellos hay que sumarle los 2 helicópteros Blackhawks entregados también por dicho país a la Policía Nacional hace unos meses. Y no podemos dejar de mencionar las actualizaciones y modificaciones de los aviones AC-47, A-37, Tucanos, OV-10 y la compra de 5 nuevos SA2-37b Schweizer para la Fuerza Aérea Colombiana.

Además de esto, se ha avanzado en la construcción de infraestructura de hangares y talleres en la base de Larandia, donde hasta ahora se han invertido 3.5 millones de dólares.

Estamos hablando, entonces, hasta la fecha, de 16 helicópteros Blackhawks –14 para el Ejército y 2 para la Policía-, 33 helicópteros UH-1N, 5 aeronaves Schweizer, hangares y talleres listos aquí en Tolemaida y construyéndose en Larandia, de actualización y modificaciones a múltiples aviones de la Fuerza Aérea, y de capacitación y entrenamiento de las tripulaciones, todo ello como un aporte concreto del pueblo norteamericano a la lucha contra las drogas que se viene librando en nuestro territorio.

Pero hay más: El próximo mes deben comenzar a llegar los 25 helicópteros Huey II o SuperHuey, que también ha comprado Estados Unidos, por un valor de 60 millones de dólares, en desarrollo de su aporte al Plan Colombia, para completar así una flota eficaz y contundente contra el narcotráfico.

No cabe duda de que estamos hablando de un aporte fundamental, el cual supera los 500 millones de dólares, ¡más de medio billón de dólares!. Serán 74 helicópteros, en total, cuya operación bajo el mando de tripulaciones técnicamente entrenadas hará mella definitiva al negocio del narcotráfico y, por consiguiente, a todos los factores de violencia en nuestro país.

De manera especial, en nombre y representación del pueblo colombiano, quiero agradecer al Gobierno de los Estados Unidos de América, al Congreso Norteamericano y al querido pueblo de ese país por haber entendido el mensaje que, con tanta devoción, hemos difundido por el mundo: Colombia no puede sola, pero unidos sí podemos derrotar el flagelo de las drogas y sus nefastas consecuencias.

Tengan la seguridad, apreciados amigos, de que los helicópteros, el hangar, el taller y las oficinas que hoy recibimos en Tolemaida, tendrán el mejor de los usos y la mayor eficiencia en su operación por parte del Ejército de Colombia.

Nuestro compromiso contra las drogas y la violencia que éstas financian y promueven es indeclinable. Nuestro compromiso con el futuro de nuestros compatriotas y de los niños de todo el mundo está por encima de todo.

¡Vamos a luchar, vamos a trabajar juntos, y juntos vamos a derrotar a nuestro enemigo común! Hoy, en Tolemaida, con el apoyo de los Estados Unidos, el Plan Colombia ha dado un paso de gigante para garantizar al mundo un futuro a la altura de sus sueños.

Muchas gracias

Lugar y Fecha

Tolima, Colombia
8 de enero de 2002