“Basta un instante para hacer un héroe, pero se requiere una vida entera para hacer un hombre”.

Hoy la nación entera se congrega en este acto simbólico para rendir homenaje sincero y cálido a los mejores hombres de Colombia, los soldados de nuestra Patria, cuyo valor los ha convertido en héroes y cuyo sacrificio los ha forjado como seres humanos.

Aquí están, con nosotros, -y mi corazón emocionado se enaltece con su presencia-, más de 200 soldados del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Armada Nacional que algún día, luchando con coraje por sus compatriotas y por la libertad y la integridad de Colombia, vieron limitadas sus capacidades como consecuencia de una guerra que nos han impuesto los intolerantes.

Como Presidente de todos los colombianos, hoy quiero decirles a ustedes y a todos los soldados de Colombia, los que han sufrido alguna clase de incapacidad y los que actualmente patrullan cada rincón del territorio nacional para llevar seguridad y tranquilidad a sus compatriotas, que el Gobierno Nacional y la nación entera los apoya, los quiere y los acompaña.

Hoy estoy aquí para decirles, soldados y héroes de Colombia, que no los hemos olvidado, que su sacrificio ocupa un lugar de honor en nuestros corazones, y que queremos recompensar, de alguna manera, esas vidas que ustedes han entregado, con valor, con entereza y patriotismo, al servicio de su país y de sus compatriotas.

Ustedes lo han dado todo por Colombia y Colombia tiene el deber moral de devolverles cuando menos algo de lo mucho que han entregado. Cumplir con este acto de justicia ha sido una permanente prioridad de mi Gobierno, mía y también de Nohra, quien de manera muy especial ha estado siempre cerca de los soldados heridos en el cumplimiento de su deber, acompañándolos en los hospitales y velando por su mejor bienestar y recuperación.

Por eso, ¡qué bueno poder decir hoy, en este acto solemne, que vamos a ayudar, con recursos concretos, a los soldados pensionados por invalidez de todo el país, para que adquieran una casa propia y digna para su vivienda y la de su familia!

¡Qué bueno tener la oportunidad, como Presidente, de hacer hoy algo por ustedes, que lo han hecho todo por nosotros!

Para cumplir este justo propósito, el pasado 15 de noviembre expedí el Decreto 2420 mediante el cual determiné la destinación de 5 mil millones de pesos para atender, en cada ciudad capital del país, la demanda de subsidios familiares de vivienda para los hogares de los soldados de las Fuerzas Militares que se encuentran pensionados por una incapacidad originada en acciones de combate.

¡Son 5 mil millones de pesos que distribuiremos, a partir de hoy, entre más de 700 familias de soldados que han entregado su salud y sus capacidades por Colombia y sus compatriotas! ¡Esas casas, esos nuevos hogares que comprarán o construirán con estos recursos, serán el testimonio vivo de un agradecimiento que no cesa!

Hoy tenemos la alegría de comenzar con los soldados de la zona de Bogotá y Cundinamarca, más de 200, quienes reciben esta mañana, cada uno, un subsidio para adquisición de vivienda por un valor de 7 millones 150 mil pesos. En los próximos días entregaremos estos subsidios a los soldados que cumplieron los requisitos en otros 20 departamentos del país, para que este gesto de gratitud se riegue como una buena noticia por toda Colombia.

Ahora les corresponde a ustedes, los soldados pensionados beneficiarios de estos subsidios, darles el mejor uso posible para que alcancen el sueño de una vivienda propia y digna donde albergar a sus familias.

¡Así, con obras concretas, el Gobierno está demostrando, una vez más, su total compromiso con las valientes Fuerzas Militares de Colombia, las que nos apoyan en los momentos difíciles, las que defienden con su vida nuestra democracia y nuestra seguridad!

Y algo más: estos subsidios que hoy entregamos a los soldados pensionados por invalidez de las Fuerzas Militares, también serán extendidos a aquellos miembros de la Policía Nacional que se encuentren en la misma situación. Para ello, me comprometo a destinar, dentro de la próxima asignación de subsidios del Inurbe, una partida del presupuesto general de subsidios de vivienda de interés social para atender las necesidades de esos otros héroes de Colombia, que han defendido nuestra seguridad y tranquilidad desde las filas de la Policía.

Que no quepa duda: ¡Colombia premia y premiará a sus mejores hijos, a los que dan todo de sí para proteger a sus compatriotas!

Apreciados amigos:

Los subsidios que hoy entregamos y los que entregaremos en los próximos días a los soldados discapacitados hacen parte integral de una gran política de vivienda social que hemos desarrollado con éxito por todo el país, para dar vivienda a los colombianos más pobres.

Hoy les puedo contar, con inmensa satisfacción, que hasta la fecha, en todo el país, se han otorgado a través del Inurbe alrededor de 94 mil subsidios por más de 522 mil millones de pesos. Óigase bien: ¡Más de medio billón de pesos destinados, a través del Inurbe, a subsidios de interés social!

Y no se trata de cualquier clase de subsidios. Cuando yo llegué al Gobierno los subsidios que se entregaban para vivienda de interés social eran en promedio de dos millones y medio de pesos por familia. Hoy estamos hablando de subsidios de 7 millones 150 mil pesos. Vale decir: los hemos casi tripilicado para que las familias pobres de Colombia cuenten, al fin, con una verdadera y digna solución de vivienda.

Pero es más: si sumamos al Inurbe, los subsidios entregados por el Banco Agrario, las Cajas de Compensación Familiar, la Caja Promotora de Vivienda Militar y el Forec, estamos hablando de cerca de 350 mil subsidios para construcción, reconstrucción o adecuaciones de vivienda, ¡por un valor superior a los 1.9 billones de pesos!

¡Este ha sido el producto del cambio, con el que me comprometí y con el que estoy cumpliendo!

Soldados de Colombia:

Cuando los contemplo este día, dignos y altivos aún en sus sillas de ruedas, soportando con estoicismo los estragos de la guerra, siento que el corazón me estalla en el pecho de emoción. Cuando los veo a ustedes, jóvenes valiosos de Colombia, enfrentando con coraje el desafío de la existencia a pesar de sus limitaciones, se me inundan los ojos de lágrimas.

Pero no son lágrimas de compasión, ni mucho menos de lástima, las que hoy mueven mi sentimiento. Son lágrimas generadas por la admiración que siento por ustedes, que demuestran día a día que ser hombres es, precisamente, superar las dificultades y vencerlas con la determinación del alma. Ser hombres es sobreponerse a las limitaciones físicas para convertirlas en fortaleza de espíritu y voluntad de trabajo.

Lo que siento esta mañana es una emoción causada por su valor ante la adversidad, por la gratitud que siento y sentimos todos los colombianos hacia su sacrificio, y por la injusticia de su situación, una injusticia que nos mueve, con mayor decisión todavía, a luchar por la paz y a enfrentar la violencia de los insensatos que quieren robarle el futuro al país.

¡Aquí están los héroes de Colombia! Han luchado por nosotros contra la violencia inútil, absurda, demencial, de la guerrilla, los autodefensas y la delincuencia, que no entienden ni quieren oír el clamor de todos sus compatriotas, que estamos unidos contra la violencia y que sólo queremos paz: ¡paz para vivir, paz para progresar, paz para amar!

Aquí vemos reflejadas las nefastas consecuencias del accionar de aquellos que no entienden más razón que la fuerza ni más argumento que el de las armas. Pero algún día ellos, los violentos, habrán de entender que “nunca se entra por la fuerza al corazón de un pueblo”. Podrán causar dolor y destrucción, podrán regar de sangre el suelo de la nación, pero jamás, ¡JAMÁS!, ganarán con la violencia la estimación ni el respeto de sus compatriotas.

¡Qué diferencia la de estos grupos ilegales frente a la conducta de nuestros soldados, guiada por el máximo respeto a la población civil, a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario! ¡Qué diferencia con las Fuerzas Armadas de Colombia que hoy gozan del respaldo unánime de su pueblo!

Por eso hoy afirmo con admiración sincera: ¡Gracias, soldados de la Patria! Nunca nos cansaremos los colombianos de repetir esta palabra.

Con estos subsidios de vivienda que hoy les entregamos quiero que sepan que no los olvidamos y que no los olvidaremos, porque ustedes representan el sacrificio y el esfuerzo de las Fuerzas legítimas de nuestra nación, las que defienden lo mejor y lo más auténtico de Colombia.

Muchas gracias.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
14 de enero de 2002