Palabras del presidente Pastrana Arango, con ocasión de la firma del contrato de crédito con el Banco Interamericano de Desarrollo para el programa de infraestructura social y gestión comunitaria para la paz.

Es una triste realidad que en nuestro país la violencia ha dejado su huella permanente, no sólo porque nos ha costado las vidas de miles de compatriotas, sino porque la destrucción de pueblos enteros ha acabado con las ilusiones de cientos de comunidades. Son comunidades que hoy están dispuestas a levantarse, pero que necesitan también de nuestra ayuda para salir adelante.

Después de hacer un balance completo de aquellos municipios del país que han visto más afectada su infraestructura por la acción demencial de los violentos; municipios que son los más pobres, alejados y pequeños, logramos detectar cuáles son sus principales problemas y nos propusimos ofrecer soluciones concretas a varios de ellos, de acuerdo con sus circunstancias.

Para hacerlo, para llegar a los municipios más pobres afectados por la violencia y ayudarlos de forma efectiva a reconstruir su infraestructura social básica, le propusimos al Banco Interamericano de Desarrollo que nos apoyara en la formulación y financiación del Programa de Infraestructura Social y Gestión Comunitaria para la Paz que hoy se suscribe.

Por supuesto, como siempre, encontramos en el BID el mejor y más comprensivo interlocutor, que entendió el impacto social positivo y la necesidad de este programa de amplia cobertura.

No exagero si les digo que nunca antes se había diseñado en Colombia un programa como éste, el cual llegará a 252 municipios, vale decir, a la cuarta parte de los municipios de Colombia, con obras de infraestructura social y comunitaria que beneficiarán las áreas más afectadas por la violencia: la salud, la educación, la recreación y la cultura.

Con el fin de garantizar que los recursos se inviertan en los municipios que realmente lo necesitan, se han definido criterios técnicos de asignación tales como el nivel de intensidad del conflicto, la pobreza medida a través del índice de calidad de vida, el tamaño poblacional menor a 20 mil habitantes en la cabecera municipal y la necesidad de este tipo de obras.

Para este programa, que comenzó a ejecutarse por el Fondo de Inversión para la Paz y la Red de Solidaridad Social, con recursos nacionales, el mes pasado, vamos a destinar la importante suma de 78.7 millones de dólares, es decir, más de 170 mil millones de pesos.

El crédito otorgado por el BID es de 63 millones de dólares, lo que cubre un 80% del valor del programa, y los restantes 15.7 millones de dólares serán aportados como contrapartida nacional por el Fondo de Inversiones para la Paz. Vale la pena destacar, por otro lado, que este crédito que hoy entra en vigencia se obtuvo gracias a la gestión internacional del Gobierno a través del Grupo de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia, conocido como la Mesa de Aportantes.

En total serán 1.100 instalaciones de infraestructura que restituiremos o mejoraremos en los municipios durante la vigencia del crédito, es decir, en un término de 4 años. Se beneficiará a 1 millón 300 mil habitantes en los 252 municipios que serán apoyados, generando cerca de 15.000 empleos directos y aproximadamente 3.000 indirectos en los mismos, y, algo muy importante, fortaleciendo la organización comunitaria en todos y cada uno de ellos.

En el área de la salud, el Programa restituirá y rehabilitará puestos y centros de salud, con modelos adecuados a las necesidades de los municipios que los requieran.

En el campo de la educación, se recuperarán aquellas escuelas que se han visto dañadas por los ataques armados a las poblaciones, las que dejaremos como nuevas y bien dotadas con varios diseños que se adaptan a las necesidades de cada municipio incluido en el programa.

También construiremos centros culturales y polideportivos que serán verdaderos lugares de encuentro, formación y creación.

Finalmente, dentro de nuestro propósito de fortalecer el tejido social y a la comunidad dentro de los municipios afectados por la violencia, con este programa construiremos centros comunitarios que incluirán salón de reuniones para juntas de acción comunal y eventos culturales, ludotecas y guarderías, entre otros servicios.

Para asegurarnos de que las obras serán plenamente aprovechadas por la población y lograr que sus impactos en la comunidad sean los más altos, articularemos la infraestructura construida a programas nacionales del Ministerio de Cultura, Coldeportes y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, entre otros que requieren de espacios físicos para el desarrollo de actividades comunitarias.

Municipios como Nariño, en Antioquia, o San Pablo y Policarpa, en Nariño, para dar sólo unos ejemplos, que han sido destruidos o gravemente afectados por la acción de los violentos, tendrán con estos proyectos la oportunidad de recuperar su infraestructura social y podrán contar con una alternativa de cultura y deporte como una opción de vida distinta a la violencia y la intolerancia que practican los grupos al margen de la ley.

Ya iniciamos, con la ejecución de la Red de Solidaridad Social, una prueba piloto en 21 municipios y a partir de hoy comenzaremos a trabajar también en los restantes 231 municipios a lo largo y ancho del territorio nacional, haciendo presencia social del Estado en cada uno de ellos con realizaciones concretas, con obras para la comunidad, que empezarán a instalarse y a funcionar a partir del presente año.

Amigos del Banco Interamericano de Desarrollo: Hay una Colombia desconocida para la mayoría de ustedes y para muchos colombianos, una Colombia olvidada, una Colombia que no es noticia sino cuando la violencia pasa por allí sembrando el miedo, la muerte y la destrucción.

Con este programa que el BID entra a financiar crearemos empleo en esa Colombia que más lo necesita, llevaremos progreso a regiones apartadas, le daremos a sus habitantes la oportunidad de hacer las obras prioritarias y dejaremos como nuevas y bien dotadas aquellas que están en el abandono o que fueron dañadas y siguen siendo vitales para su vida diaria.

Es a los habitantes de esa Colombia, que recuperará la esperanza y la fe con estas nuevas obras, a quienes hoy ustedes y nosotros queremos decirles que no los hemos olvidado y que ellos, sobre todo ellos, ¡también forman parte del camino de la paz!

Pero hay más: además de este importante programa que estamos lanzando con la financiación del BID, el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Transporte y la Federación Nacional de Cafeteros, está llevando a cabo un programa complementario llamado “Obras para la Paz- Gestión Comunitaria”, con el cual estamos construyendo o mejorando 465 obras de infraestructura social, vale decir, módulos educativos, baterías sanitarias, puestos de salud, centros culturales y deportivos, y centros comunitarios, en otros 148 pequeños municipios del país, con una inversión de 78.600 millones de pesos.

Así pues: uniendo el Programa de Infraestructura Social y Acción Comunitaria que hoy estamos lanzando con el crédito del BID y el programa de “Obras para la Paz – Gestión Comunitaria” que estamos adelantando con fondos nacionales, podemos hablar de la atención de un total de 400 municipios del país, de más de 1.500 obras de infraestructura, y de una inversión superior a los 250 mil millones de pesos. ¡Más de 250 mil millones de pesos destinados a construir comunidad en torno a la educación, la salud, la recreación, el deporte y la cultura!

¡Así se hace futuro! ¡Así avanzamos, con las herramientas de la construcción y la fe en Colombia, superando entre todos las duras consecuencias de la intolerancia!

Apreciados amigos:

No puedo terminar sin reiterar mi agradecimiento al Banco Interamericano de Desarrollo, y a su representante en Colombia, el doctor Fernando Cossío, por este nuevo gesto de fe en nuestro país y de compromiso con los colombianos más pobres y necesitados.

Tengan la seguridad de que, con este Programa de Infraestructura Social y Gestión Comunitaria para la Paz que hoy lanzamos, estamos dejando a la otra Colombia, a la Colombia humilde que sufre los estragos de la violencia, un importante legado de futuro y de esperanza.

Muchas gracias

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
15 de abril de 2002