Dentro del balance que he venido compartiendo de estos cuatro años de mi Gobierno, hoy desde ISA, quiero destacar algunos hechos contundentes para el futuro del país; hechos de siembra y de responsabilidad, no solo para el sector eléctrico sino para la Empresa Colombia.

Siempre he manifestado que creo firmemente en Colombia y en el futuro próspero de nuestra nación. Creo en la calidad de los colombianos, en su capacidad de trabajo emprendedor que desafía las condiciones más difíciles con fe y esperanza.

Me refiero al esfuerzo realizado por las empresas del Sector Eléctrico para mantener la confiabilidad y calidad del servicio ante las acciones terroristas que han atentado contra el derecho de los colombianos de disfrutar de este servicio público; también a lo que sin lugar a dudas constituye semilla de futuro: la democratización de la propiedad de ISA y los pasos firmes hacia la Integración Eléctrica Regional.

A tan solo siete meses de iniciado mi gobierno los grupos guerrilleros comenzaron los ataques sistemáticos a la infraestructura eléctrica convirtiéndola en objeto de su accionar militar. Las FARC y el ELN en los últimos años han atentado contra 1339 torres de transmisión de energía y 16 instalaciones, a lo largo de la geografía nacional; con altos costos para las empresas y los usuarios en el país. Los colombianos hemos tenido que soportar mayores tarifas hasta de un 5% en promedio y las empresas han afrontado pérdidas de aproximadamente 140.000 millones de pesos para recuperar la infraestructura.

No obstante, durante los cuatro años de mi gobierno, la confiabilidad del sistema ha sido del cien por ciento en promedio y menos del 0.1% de la demanda se ha dejado de atender por causa de los atentados; hoy prácticamente la totalidad de la infraestructura se encuentra en servicio.

Esto se logró por el esfuerzo mancomunado del Gobierno, las empresas del sector y las Fuerzas Armadas. Quiero destacar la rápida acción de las empresas eléctricas, sus trabajadores y contratistas, la eficiente coordinación del Centro Nacional de Despacho de ISA; y el apoyo heroico y oportuno por parte de la fuerza pública para garantizar el acceso seguro a los sitios de trabajo, el cubrimiento durante la recuperación y la vigilancia permanente de áreas críticas.

Es esta una clara demostración de la forma como las empresas del sector eléctrico respondieron a un objetivo común de garantizar la prestación del servicio en medio del conflicto. Sin distingo alguno, empresas grandes, medianas y pequeñas hicieron su mejor esfuerzo para recuperar la infraestructura y lograr así el restablecimiento del servicio en los menores tiempos posibles.

Estos resultados son una clara muestra del espíritu de cooperación de todas las empresas del sector, formalizado con la creación del Centro de Apoyo y Solidaridad para la Recuperación de la Infraestructura Eléctrica, que fue liderado por el Gobierno Nacional, en cabeza de la señora Ministra de Minas y Energía, Luisa Fernanda Lafaurie. Este Centro consiguió, entre otras, eficientes reconfiguraciones de redes de transmisión para dar diferentes opciones al intercambio de energía, apoyo logístico y humano para la solución de contingencias; creatividad e innovación en tecnología de operación de sistemas eléctricos y atención de emergencias,

Quiero hacer público el reconocimiento de mi Gobierno a las empresas prestadoras de este servicio, sus trabajadores y directivas, por su capacidad de respuesta, por su compromiso con el país y por su espíritu solidario. Todos ellos contribuyeron definitivamente con los logros de mi Gobierno.

También es ésta la oportunidad para hacer un reconocimiento a quienes sacrificaron sus vidas en los procesos de recuperación de la infraestructura, a quienes han quedado mutilados por el efecto de las minas quiebrapatas y mi sentimiento de pesar con todas las familias gravemente afectadas por estas acciones violentas.

Pero también quiero subrayar la actitud de aquellas poblaciones que aunque no sufrieron ataques a la infraestructura, si han tenido que soportar graves efectos en la productividad y en su calidad de vida. Todos los colombianos hemos pagado un mayor valor al tener obligadamente que utilizar una energía más costosa a cambio de no sufrir racionamientos.

Al analizar las experiencias internacionales con sus altos índices de disponibilidad, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que muy pocas naciones han logrado niveles de servicio comparables a los nuestros, a pesar de los reiterados ataques a la infraestructura por parte de la subversión.

No obstante la crítica situación que hemos afrontado, en ningún momento el pesimismo y la dificultad han deteriorado el ánimo y compromiso con el futuro, en medio de estas circunstancias se logró consolidar el proceso de democratización de ISA.

Durante este cuatrienio los Colombianos asumimos un gran reto: Sembrar la semilla de la nación que todos queremos. Lograr la participación ciudadana es una meta, un resultado y un gran logro que integra nuestra sociedad.

La “participación e integración en lo económico y social” de los ciudadanos en una empresa como Interconexión Eléctrica S.A. ESP – ISA, ha significado, además de una atractiva y confiable oportunidad de inversión, un respaldo al esfuerzo empresarial netamente colombiano, sólido, eficiente y promisorio para el futuro de la nación.

Es así como el Programa “ISA Acciones para Todos” se constituye en un ejemplo exitoso de democratización de la propiedad accionaria de una empresa del Estado, un ejercicio efectivo de lo que en el mundo se ha denominado como el “Capitalismo Popular”, Se trató de una oferta dinámica, vital, activa, democrática y participativa, para que los colombianos, a través de la compra de acciones, realizáramos el derecho a la propiedad de los beneficios de una actividad empresarial que privilegia la convivencia y la responsabilidad pública en los negocios.

Hoy, después de dos exitosas emisiones, más de 93 mil colombianos son dueños de la cuarta parte de ISA; la acción la han calificado como una de las de mayor bursatilidad en el mercado; ha sido una de las inversiones más rentables por su valorización y por ser la de mayor rendimiento por dividendo en el 2001 y 2002. Para darle tranquilidad y proteger a los inversionistas minoritarios, el Gobierno Nacional expidió la Declaratoria del Accionista Minoritario e impulsó para que ISA fuera líder en adoptar el Código de Buen Gobierno; mecanismos estos que favorecen el control social.

Este gran logro es el resultado del esfuerzo de muchas personas e instituciones, de un trabajo paciente y extenso. Pero es indudable que sin el compromiso, liderazgo y visión futurista de Carlos Caballero Argaéz, Ministro de Minas y Energía durante la primera emisión, no hubiese sido posible llevar a cabo este empeño. Él, convencido de la necesidad del Capitalismo Popular supo comprender lo valioso de un proceso como éste para fortalecer el mercado de capitales en Colombia. Con igual compromiso y dedicación los Ministros Ramiro Valencia Cossio y Luisa Fernanda Lafaurie, respaldaron la segunda emisión, que ha sido fundamental para la consolidación del proceso.

La venta de acciones de ISA constituye una semilla para el futuro y un ejemplo del compromiso integral con la viabilidad y sostenibilidad del país, el sector y la Empresa Colombia.

Este proceso ha significado desde las primeras incursiones para su diseño y hasta su realización final, el demostrar que sí se puede democratizar la propiedad de las empresas estatales y garantizar, de conformidad con el espíritu de la Constitución, reglas de juego transparentes y equitativas que aseguren un tratamiento justo a los inversionistas minoritarios.

No obstante las difíciles condiciones de orden público y la coyuntura adversa que ha venido enfrentando la economía colombiana, ISA ha conseguido estimular el ahorro y la adquisición de acciones por parte de aquellos que, por sus condiciones económicas, no resultaban atractivos al mercado público de valores. Se favoreció así la creación de un ahorro doméstico para la inversión en el país. Miles de colombianos dan testimonio de su confianza en Colombia y sus empresas.

Invertir en ISA significó un buen negocio para los colombianos, así como una nueva forma de convivencia social en escala humana. Significa participar en lo nuestro, desde lo que somos, haciendo viable la Colombia que todos queremos.

Al convertirse ISA en la primera empresa de servicios públicos inscrita en bolsa y la primera empresa del país en cuanto al número de accionistas, se ha abierto una senda que constituye un ejemplo a seguir para todo el sector productivo de nuestro país, no sólo público sino también privado.

En conclusión podemos decir que se ha marcado un hito trascendental no solo en la historia corporativa de Interconexión Eléctrica S.A. ESP sino en el mercado bursátil nacional. El mensaje de confianza en la empresa y en Colombia por parte de los ciudadanos, de los Fondos de Pensiones y Cesantías, de las firmas comisionistas de bolsa y de las demás fuerzas activas de la economía nacional, nos hace pensar en un mejor y más fuerte mercado de capitales, al igual que en la posibilidad de un país que sale adelante a pesar de las dificultades por las cuales atraviesa en los actuales momentos.

Igualmente quiero destacar que el sector eléctrico no ha sido ajeno a la política de internacionalización liderada por mi Gobierno y es así como hoy podemos demostrar un avance significativo en la integración energética de los países que conforman la Comunidad Andina de Naciones. Otra semilla que hemos sembrado.

Mi Gobierno consciente del papel que juega la energía para el desarrollo social y económico, y guiado por el objetivo de lograr la cooperación e integración regional, ha firmado acuerdos y convenios con las hermanas Repúblicas de Ecuador, Perú y Venezuela.

Hemos conseguido con esto concretar la voluntad política para fomentar y promover la creación de un mercado de energía regional, inspirado en el propósito de brindar a los habitantes de las naciones andinas importantes beneficios en términos económicos, sociales y ambientales, a través de la utilización óptima de los recursos e infraestructura energética.

Transitando en esta vía, hoy podemos mostrar: Incremento de los intercambios comerciales con nuestros países vecinos de Ecuador y Venezuela para apoyar la atención de sus demandas de energía. La construcción de la línea de interconexión entre Colombia y Ecuador, a 230 kV, que estará en operación a finales de este año; el apoyo al desarrollo de la interconexión entre Ecuador y Perú; y el impulso a los acuerdos operativos para facilitar los intercambios de energía y la armonización de los marcos regulatorios para contar con reglas claras que posibiliten la creación de un Mercado Regional Andino. Son sólo los primeros pasos en la búsqueda de la creación de un verdadero mercado regional en Centro y Sur América, que deberá integrar el SIEPAC, la CAN y el MERCOSUR.

Colombia por su ubicación geográfica es el llamado a ser el centro del Mercado Energético Latinoamericano, así lo comprendieron los ministros Ramiro Valencia Cossio y Luisa Fernanda Lafaurie, quienes se constituyeron en decididos impulsores de este proceso integracionista, dejando sentadas las bases de este importante esfuerzo de regionalización.

Tenemos una gran responsabilidad y un compromiso con nuestras familias, con nuestros hijos y las generaciones próximas, con nuestro país y lo que es más importante, con cada uno de nosotros. Lo hemos asumido con nuestras empresas y sus empresarios, con nuestras instituciones y sus funcionarios, con nuestra Fuerza Pública y sus integrantes.

Miramos al futuro con optimismo y confiamos en Colombia. Creemos en la gente que como cada uno de ustedes, ha venido dando lo mejor de sí para superar la crisis que hoy nos afecta. Estamos dispuestos a continuar trabajando para que nuestros hijos tengan un mejor futuro y disfruten de una nación donde el respeto por la vida, la honra, los bienes y creencias de las personas sea una realidad y se constituya en el sustento de la paz que Colombia merece.

Muchas gracias.

Lugar y Fecha

Medellín, Colombia
30 de julio de 2002