Hace 192 años, en esta ciudad de Bogotá, un grupo de hombres y mujeres, patriotas de la libertad, dieron un grito histórico de independencia y marcaron el comienzo de nuestra vida republicana y de lo que hoy es Colombia: nuestra patria, la patria de nuestros ancestros y la patria de nuestros hijos.

Desde entonces hasta hoy nuestra nación ha atravesado los tiempos sorteando dificultades, pero siempre unida en su coraje y su decisión de enfrentar el porvenir de la mejor manera. Siempre hemos estados decididos a defender nuestra patria de cualquier ataque, de cualquier agresión, y a defender nuestra libertad y nuestros derechos civiles, los mismos que nos legaron con sus ideas y con su sangre los próceres de la independencia nacional que hoy celebramos.

Nuestra nación, conformada por más de 40 millones de seres humanos que nos aferramos a la esperanza a través del trabajo honesto y el talento que florece en cada esquina de la patria, se enfrenta hoy al futuro con un arsenal de sueños, resuelta a no dejarse vencer por las adversidades, y resuelta a no desfallecer ni a entregar lo que tantos años nos ha costado atesorar.

Unos pocos violentos han decidido arremeter contra la población civil, contra nuestra infraestructura nacional y contra nuestra tranquilidad y seguridad, a través del terrorismo. Pero una legión de millones de colombianos no vamos a permitir que nos cercenen nuestro derecho inalienable a la paz.

Y no luchamos solos. Por eso hoy estamos aquí, en este tradicional desfile militar del 20 de julio, para rendir homenaje, un homenaje emocionado y sincero, a ese grupo de hombres y mujeres que, con una valentía sin límite, nos representan en esta lucha por nuestro país y por el país de nuestros hijos.

Hoy estamos aquí para decirles GRACIAS, un gracias gigantesco que nos nace del alma, a los miembros de las Fuerzas Armadas de Colombia que día a día, sin descanso, exponen sus vidas y su salud para que nosotros podamos trabajar y servir al país y a nuestros semejantes.

Las Fuerzas Armadas de Colombia son las Fuerzas legítimas de nuestra instititucionalidad, las que luchan por preservar esa libertad que hoy nos honramos de haber conquistado y esa democracia que hemos escogido como forma de vida.

¡Y qué bueno poder decir hoy, en esta fecha patria, que las Fuerzas Armadas que desfilarán para nuestro orgullo por estas calles de Bogotá son las Fuerzas Armadas más grandes, más profesionales y más modernas en toda la historia de nuestro país!

¡Qué bueno poder afirmar hoy, a pocos días de entregar mi mandato, que cumplí mi compromiso como gobernante hacia las Fuerzas Armadas y hacia toda Colombia, dejándole al país una Fuerza Pública activa, operante, preparada, con recursos físicos y tecnológicos, como nunca antes se había visto en nuestra nación!

Este desfile es el desfile del orgullo patrio. Este desfile es el desfile de la nacionalidad representada en estos dignos uniformados que convocan nuestra gratitud y nuestra admiración.

Muchos pensaron que, por buscar la paz a través del diálogo, -un proceso que era indispensable asumir y que nos dejó muchas lecciones-, íbamos a abandonar a nuestra Fuerza Pública, pero se encontraron con una gran sorpresa, pues no sólo no la abandonamos, sino que hicimos por ella más que cualquier otro Gobierno.

Con la satisfacción del deber cumplido, hoy puedo afirmar, y no sólo afirmar, sino presenciar, que tenemos unas Fuerzas Armadas dignas de Colombia, dignas de este siglo XXI que vivimos, cada vez más exitosas y siempre a la ofensiva por la paz de nuestro país y la seguridad de todos los colombianos.

Lo que hicimos en estos cuatro años no tiene precedentes:

De 79 mil soldados combatientes que teníamos en nuestras Fuerzas Militares en agosto de 1998 llegamos a cerca de 140 mil este año. Es decir, el pie de fuerza se incrementó en un 75% en sólo 4 años.

Dentro de este incremento, el número de soldados profesionales, es decir, los soldados más preparados y capacitados para la acción militar, aumentó en un 150%, pasando de 22 mil en agosto de 1998 a más de 55 mil hoy.

Y debo decir que me siento muy orgulloso de nuestros soldados, a quienes acabo de visitar ayer y antesdeayer en sus guarniciones de Medellín, Barranquilla, Bucaramanga, Cali y Villavicencio, porque están dispuestos a entregarlo todo por Colombia, cuando nuestro país más lo necesita.

Estuve recorriendo el país estos dos días para entregar en los diferentes departamentos los contingentes de soldados que, gracias al Plan Aplazamiento, reforzarán nuestra capacidad operativa en 10 mil hombres adicionales, especialmente dedicados a proteger la infraestructura nacional y la población de los municipios amenazados por los terroristas, comenzando por sus alcaldes.

Como tuve oportunidad de anunciar al país la semana pasada, hemos dispuesto de una adición presupuestal de 250 mil millones de pesos para adquirir equipo de campaña y armamento, para entrenar y para dotar de cuadros de mando a estos 10 mil nuevos hombres, que entrarán a reforzar la seguridad de 179 municipios del país.

Pero pensamos también en el futuro: Con el Plan Fortaleza, que dejamos andando, el nuevo Gobierno podrá seguir incrementando el pie de fuerza en por lo menos 10 mil hombres por año hasta el 2004, de forma que en dicho año contemos con 160 mil soldados combatientes. ¡Más del doble que los que teníamos en agosto de 1998! Así respondemos a la amenaza de los terroristas: ¡Con más y mejores hombres para defender nuestro país!

¡Y también respondemos con más y mejores equipos! Es así como, durante mi Gobierno, pudimos aumentar los helicópteros de combate 18 a 30 y, dentro de ellos, los pesados artillados, esos potentes Black Hawk preparados para el combate, aumentaron de 4 a 16, ¡cuadruplicándose durante mi periodo!

A su vez, los helicópteros de transporte se incrementaron de 124 a 223, lo que quiere decir que ¡hoy contamos con 100 helicópteros más que hace cuatro años para movilizar a nuestras tropas por todo el país!

Además, pasamos de 3 a 7 Brigadas Móviles y activamos la Brigada Fluvial de Infantería de Marina, pasando de 1 a 5 batallones. También creamos nuevas unidades, para mejorar la efectividad y movilidad de nuestras tropas, como la Fuerza de Despliegue Rápido, la Brigada contra el Narcotráfico y la Central de Inteligencia Conjunta.

Precisamente, en el tema de la inteligencia se adquirió durante mi gobierno importante material técnico de inteligencia y durante este año se recibirá la segunda plataforma de inteligencia, la cual complementará las operaciones para la cobertura de todo el territorio nacional, de forma que se reduzca al mínimo la obtención de información y se refuercen los recursos para ubicar y cuantificar a los miembros de los grupos terroristas.

Quiero destacar la cultura por el respeto a los derechos humanos que se ha generado y desarrollado dentro de la Fuerza Pública, capacitando a cerca de 120 mil integrantes de las Fuerzas Armadas y de la Policía. Las cifras demuestran el éxito de esta tarea de promoción de los derechos humanos, ya que, mientras en 1995, el porcentaje de quejas recibidas por la Procuraduría General de la Nación contra miembros de la Fuerza Pública era de un 1.15% de las quejas totales, hoy es apenas de un 0.17%. Ésta es una gestión que se ha traducido en el enorme respaldo, confianza, fe y simpatía de los ciudadanos frente a nuestras Fuerzas Armadas, que estaban muy deteriorados cuando llegué al Gobierno.

Y también avanzamos al dotar a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional de nuevas normas que regularon sus carreras, su régimen disciplinario y de ascensos, su régimen prestacional y de salud, adecuándolas a los tiempos actuales, y enfatizando la profesionalización de sus miembros.

Expedimos, igualmente, el estatuto del soldado profesional, gracias al cual los soldados tienen ahora una verdadera carrera profesional que ordena su vida en el Ejército, dotándolos además de las mejores prestaciones y derecho a pensión. ¡Los soldados de Colombia son ahora soldados con las garantías laborales y la seguridad social propias de los mejores colombianos! ¡Esto es algo que también me enorgullece profundamente!

De la misma manera, trabajamos en el fortalecimiento de la Policía Nacional, en desarrollo de la Estrategia Nacional para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana. Durante mi Gobierno, a través de la Policía, se crearon más de 26 mil Frentes de Seguridad Local, con más de un millón 300 mil integrantes, y más de 3 mil escuelas de Seguridad Ciudadana con 52.500 egresados. Se fortalecieron más de 350 Comandos de Atención Inmediata -CAI- en todo el país. Se creó la Policía Comunitaria para hacer más efectiva la tarea del Policía gracias a su contacto con la comunidad, y se dejó estructurado y en marcha el Plan de Fortalecimiento para la Seguridad Rural para incrementar la presencia y efectividad de la Policía en todo el territorio nacional, mediante la reactivación de más de 190 estaciones rurales y el fortalecimiento de los carabineros.

Además, con la instalación de cerca de mil cámaras de circuito cerrado de televisión, que estarán todas funcionando antes de terminar este año en once ciudades capitales del país, le hemos dado a la Policía y a las autoridades judiciales más instrumentos de lucha contra el delito.

Apreciados amigos:

Como otra excelente noticia para la seguridad de Colombia podemos celebrar que el día de ayer el Congreso de Estados Unidos aprobó en Comisión de Conciliación una autorización para que la ayuda entregada a las Fuerzas Militares para la lucha contra el narcotráfico pueda también utilizarse también para la lucha contra el terrorismo, es decir, contra las FARC, el ELN y las autodefensas.

Este proyecto, al que sólo le falta la ratificación de las plenarias de Senado y Cámara, otorga, además, 117 millones de dólares al Departamento de Estado de los Estados Unidos para la lucha antinarcóticos. De esta suma, una cantidad irá a la creación de una unidad militar en Colombia destinada a la lucha contra las autodefensas ilegales, 6 millones de dólares irán para la protección del oleoducto Caño Limón – Coveñas y 10 millones para atención al desplazamiento interno.

¡Así seguimos recaudando recursos y herramientas para nuestras Fuerzas Militares y para defender a Colombia de la acción terrorista!

Estimados amigos:

Todos los colombianos debemos agradecer, desde el corazón, a los miembros de nuestras Fuerzas Militares, de la Policía Nacional y también a esos héroes anónimos del DAS, por su excepcional compromiso con Colombia.

Estos valientes, además de protegernos, están combatiendo y dando los más duros golpes de la historia a los terroristas de la guerrilla y de las autodefensas.

La liberación que logramos de más de 350 soldados y policías gracias a la concreción de un acuerdo humanitario es uno de los recuerdos más alegres y conmovedores de mi vida. Por eso les pido que hagamos una memoria especial en este día, porque nunca podremos sacarlos de nuestro corazón y nuestros esfuerzos, de los oficiales y suboficiales que todavía permanecen injustamente en poder de las FARC. Con ellos están nuestro pensamiento y nuestras oraciones.

Por supuesto, el homenaje más sentido lo merecen también aquellos que cayeron en la batalla por Colombia y por los colombianos, o los que sufrieron un grave daño en su salud. Todos ellos, mártires y héroes de nuestra democracia, tienen un pedestal en la casa de cada uno de sus compatriotas, que jamás olvidaremos cuánto se sacrificaron para proteger a los suyos. El compromiso ahora es nuestro de no abandonar a la Fuerza Pública ni a sus familias, porque la Patria se construye sobre su joven sangre derramada.

No puedo terminar estas palabras sin rendir un tributo de admiración y de amistad a un hombre que me acompañó todo el Gobierno, como el apoyo firme y leal en los momentos más arduos, con la sinceridad y la nobleza que sólo tienen las grandes almas.

Me refiero al General Fernando Tapias Stahelin, Comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, quien fue mi aliado y mi consejero en esta tarea histórica que asumimos para hacer de nuestras Fuerzas Militares lo que son hoy.

Reciba, General Tapias, el homenaje sincero de una nación que lo quiere y aprecia por su valor y liderazgo, por su humanidad y su patriotismo, que han dejado una huella grande en nuestro país.

Por supuesto, un agradecimiento especial debo hacer a los tres ministros de Defensa que me acompañaron en esta labor: el recordado Rodrigo Lloreda; Luis Fernando Ramírez, quien fue el gran impulsor de este proceso de modernización y fortalecimiento de las Fuerzas Militares, y el Vicepresidente Gustavo Bell Lemus, quien continuó esta labor con magníficos resultados y ha puesto el acento en consolidar la cultura de los derechos humanos entre nuestros soldados.

Igualmente, creo más que justo hacer un efusivo reconocimiento por su papel definitivo en este proceso a los Comandantes de Fuerzas, -militares y de policía-, General Jorge Enrique Mora, General Héctor Fabio Velasco, Vicealmirante Mauricio Soto y General Luis Ernesto Gilibert. Todos ellos, con espíritu de cuerpo y de unidad nacional, son los coautores de este gigantesco esfuerzo de seguridad que hoy comienza a producir sus mejores frutos.

Colombianas y colombianos:

Las Fuerzas Armadas que hoy desfilarán en homenaje a la libertad nacional son uno de los más grandes legados que puedo dejarle al país, y lo hago con la tranquilidad del deber bien cumplido.

Cuando veamos a estos hombres y mujeres desfilar, cuando los encontremos protegiendo nuestras calles, nuestras carreteras, nuestros pueblos y ciudades, nuestros campos, apoyémoslos, respaldémoslos, démosles todo el afecto y toda la gratitud que se merecen, ¡porque ellos son los defensores de nuestra Patria, de nuestros hijos y de nuestras vidas!

Hoy, frente a estas Fuerzas Armadas que enorgullecen a Colombia, quiero decirles las palabras que alguna vez utilizó nuestro libertador Simón Bolívar:

“La suerte ejerce su inconstante imperio sobre el poder y la fortuna, pero no sobre el mérito y la gloria de los hombres heroicos que, arrostrando los peligros y la muerte, se cubren de honor aún cuando sucumban, ¡sin marchitar los laureles que les ha concedido la victoria!”

¡Gloria a ustedes, soldados de Colombia! ¡Y Dios premie sus servicios a la Patria!

Muchas gracias.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
20 de julio de 2002