Han pasado casi cuatro años… Cuatro años de trabajo conjunto por Colombia. Cuatro años desde aquel memorable 7 de agosto de 1998, cuando asumí el cargo de Presidente de la República y juré ante Dios y ante mis compatriotas defender la Constitución, nuestras instituciones y nuestra libertad.

Hoy me siento en verdad emocionado al venir por última vez en mi calidad de Presidente a reunirme con los hombres y mujeres del Ejército Nacional de Colombia, en la celebración de su día, para despedirme y, muy especialmente, para agradecerles a estos colombianos valientes por su compromiso y su lucha diaria por preservar lo mejor de nuestro país y por defender a sus compatriotas de los ataques aleves del terrorismo.

Lo dije hace dos semanas en el tradicional desfile del 20 de julio: me siento muy orgulloso de las nuevas Fuerzas Militares que dejo a Colombia, reestructuradas, modernizadas, profesionales y a la ofensiva.

Sí, queridos amigos del Ejército Nacional. Ya nadie podrá equivocarse, como lo hizo el General Barreiro el 7 de agosto de 1819, cuando dijo que se enfrentaba a un “ejército de pordioseros”. ¡No señores! El Ejército de Colombia es hoy un ejército “de lujo”, un Ejército combatiente, con mística, con eficiencia, con más movilidad y capacidad operativa que nunca antes.

¡El Ejército de Colombia es un Ejército de valientes que están rodeados y respaldados por todo un pueblo que los reconoce y agradece su trabajo por defenderlo! Hasta las encuestas lo prueban. Mientras las Fuerzas Militares hace dos años tenían una opinión favorable del 66%, hoy han subido a una opinión favorable de casi el 80%, un porcentaje que las coloca en el primer lugar de aceptación del pueblo colombiano.

¡Y cómo no va a ser así! ¡Cómo no admirar a quienes arriesgan todo, hasta su vida, para que el resto de sus compatriotas pueda vivir con tranquilidad, para que los niños puedan crecer e ir a la escuela, para que las madres puedan cuidarlos, para que tantos colombianos honrados puedan trabajar en paz! ¡Cómo no estar agradecidos con los soldados de Colombia que luchan día y noche, sin descanso, para defender a su patria del ataque criminal de los terroristas!

Como lo dije también el 20 de julio, termino satisfecho mi mandato porque sé que nunca antes un Gobierno se había comprometido tanto como el mío con sus Fuerzas Armadas.

La transformación que hemos visto en el Ejército, ahora cada vez más operante y exitoso, cada vez con mayor presencia ofensiva contra los violentos, no tiene antecedentes.

Ya hemos hablado en varias ocasiones del incremento del pie de fuerza en un 75%, incluyendo el incremento del número de soldados profesionales en un 150%. Por eso quisiera resaltar hoy otros aspectos fundamentales del proceso de reestructuración que vivió el Ejército durante mi mandato:

En primer lugar, tenemos la creación de la Fuerza de Despliegue Rápido -Fudra-, que se convirtió en el principal símbolo de la modernización del Ejército y en la mayor pesadilla para los grupos armados al margen de la ley. Gracias a esta unidad, que activé en diciembre de 1999, compuesta por tres brigadas móviles y una brigada de fuerzas especiales, dotada con helicópteros Black Hawk y M.I. de la Aviación del Ejército y con el apoyo permanente de la Fuerza Aérea, hemos dado los más duros golpes a la guerrilla. Sus integrantes son un ejemplo de los más recios y valientes colombianos, como lo dice su lema, dispuestos a afrontar “cualquier misión, en cualquier lugar, a cualquier hora, de la mejor manera, listos para vencer”.

En pocas horas estaré inaugurando en Tolemaida las instalaciones para alojamiento de los integrantes del FUDRA, con capacidad para 3 mil hombres, cuadros y soldados de sus tres brigadas móviles. Se trata de una inversión total de 9 mil 600 millones de pesos para que los hombres del Fudra tengan un centro de alojamiento digno de sus responsabilidades.

También en Tolemaida inauguraré el Parque del Soldado, una obra que tuvo un costo de 500 millones de pesos, y que brindará bienestar a los soldados orgánicos del Centro Nacional de Entrenamiento -Cenae-, con casino para ellos e instalaciones cómodas para que reciban las visitas de sus familiares y tengan una sana recreación.

Igualmente, entregaremos la construcción de cuatro polvorines para almacenar explosivos para las diferentes unidades tácticas del Fuerte Militar de Tolemaida, en cuyo levantamiento y protección invertimos 800 millones de pesos.

¡Así avanzamos en dotar a nuestro Ejército de más y mejores instalaciones para sus hombres, armamento y equipos!

También creamos la Brigada de Aviación, dando al Ejército un componente aéreo que incrementa su movilidad y su capacidad de operación nocturna y de inteligencia desde el aire. En esta Brigada opera la inmensa mayoría de los helicópteros entregados por el Gobierno norteamericano en desarrollo de sus aportes al Plan Colombia, como parte de la estrategia integral contra el problema mundial de las drogas, helicópteros que, gracias a la autorización aprobada por el Congreso estadounidense, podrán muy pronto estar a disposición para la lucha contra todos los frentes del terrorismo, incluyendo las guerrillas y los grupos de autodefensa.

Hemos recibido del Gobierno norteamericano 16 helicópteros Black Hawk -14 para el Ejército y 2 para la Policía-, 33 helicópteros UH-1N, 25 helicópteros Huey II o Super Huey, 5 aeronaves Schweizer, que estaban dedicado a la lucha contra las drogas ilícitas. Pues bien: gracias a la autorización concedida por el Congreso norteamericano ahora estos 74 helicópteros, estas aeronaves, -¡todas!-, podrán utilizarse para luchar contra los terroristas que asolan el territorio colombiano.

Éste es un cambio sin precedentes en la colaboración entre los dos países, donde, por primera vez, vamos a tener ayuda directa y concreta contra el terrorismo. ¡Una excelente noticia que tenemos que destacar y difundir, porque significa más y mejores equipos para las Fuerzas Militares en su lucha contra los grupos que amenazan y atacan a los colombianos!

Hoy precisamente, también en Tolemaida, estaré recibiendo 6 nuevos helicópteros MI-17-MD para el Ejército, esta vez comprados con dineros del presupuesto nacional.

Y debo destacar igualmente, -aunque se trate de otra área de la vida nacional-, que ayer mismo recibimos del Congreso norteamericano otra excelente noticia, como lo fue la aprobación definitiva por el Senado del Acuerdo de Preferencias Arancelarias Andinas -ATPA-, que nos permite exportar sin aranceles a los Estados Unidos, hasta diciembre del año 2005.

Además, se amplían los productos beneficiados, incluyendo ahora los textiles, las confecciones, los artículos de cuero, el atún y muchos más. ¿Qué significa esto? Que nuestras exportaciones a los Estados Unidos pasarán de mil millones de dólares a mil quinientos millones de dólares, y que los 150 mil empleos que ya producen las empresas beneficiadas por el ATPA pasarán a ser 310 mil. ¡Más empleo y más recursos para el país!

¡Esas son las buenas noticias que tenemos que conocer y divulgar! ¡Estos son los buenos frutos de la diplomacia por la paz y de los viajes presidenciales para buscar beneficios para Colombia!

Y sigamos ahora con los frutos de la reestructuración del Ejército: Creamos también la Brigada contra el Narcotráfico con tres mil de los mejores hombres del Ejército, la cual, en coordinación con la Armada, la Fuerza Aérea y la Policía, ha logrado muchos éxitos en la localización y destrucción de cultivos ilícitos y laboratorios para procesar drogas.

También creamos la Agrupación de Fuerzas Especiales Antiterroristas Urbanas -Afeaur-; el Centro Nacional de Entrenamiento -Cenae- que coordina la instrucción y evaluación de los hombres de la Fudra y los soldados profesionales; el Centro de Educación Militar -Cemil-, que se encarga de la educación integral de los cuadros del Ejército, y la Escuela de Soldados Profesionales -Espro- que prepara las nuevas fuerzas élites del Ejército Nacional.

Además, pasamos de 3 a 7 Brigadas Móviles; activamos 6 batallones contraguerrilla; creamos el Batallón de Alta Montaña para el área de Sumapaz, que se había convertido en un infame corredor del secuestro, y dejamos listo el presupuesto y la decisión para crear un batallón similar en la zona de los Farallones en el Valle del Cauca.

También se activaron 10 unidades tácticas para proteger la infraestructura energética del país y se implementó, con el Ministerio de Transporte, el Plan Meteoro para vigilar las principales vías de la nación, contrarrestando y previniendo la acción de los terroristas.

Algo muy importante es lo avanzado en el crucial campo de la inteligencia militar. Esta misma mañana tuve la gran satisfacción de inaugurar el Edificio donde se ubicará la Central de Inteligencia Militar del Ejército y la Escuela de Inteligencia “Brigadier General Ricardo Charry Solano”, una obra con la que me comprometí y en la que invertimos 12 mil 700 millones de pesos con el fin de dejar al Ejército una inteligencia operando con las mayores comodidades y con todo el soporte tecnológico necesario para servir de apoyo oportuno a las operaciones y la labor de la tropa.

¡Con éstos y muchos otros avances más dejamos a Colombia un Ejército fortalecido, con la moral en alto y con toda la determinación para defender su patria de quienes se atreven a atacarla!

¿Y cómo ha respondido el Ejército a toda esta tarea de reestructuración, que se acompañó además de importantes avances normativos y en el campo de los derechos humanos? De la única manera posible: con responsabilidad, con coraje y con resultados que nos enorgullecen.

Desde el 1º. de enero de 1999 hasta la fecha, el Ejército ha capturado, dado de baja o recibido la deserción de 5.962 miembros de las FARC, de 2.088 miembros del ELN y de 1.300 miembros de las Autodefensas ilegales. En total, son 9.350 terroristas que han salido de combate gracias a la acción oportuna de nuestro Ejército.

En el apoyo en la lucha contra el narcotráfico, se ha capturado en el mismo periodo a 2.314 personas involucradas en actividades relacionadas con este delito, se han incautado más de 64 toneladas de droga, casi un millón 300 mil galones de insumos líquidos y cerca de 2 mil toneladas de insumos sólidos, y se ha ayudado en la destrucción de cerca de 8 mil hectáreas de cultivos ilícitos.

Quedarán en los anales de los éxitos militares operaciones como la “Juan del Corral” contra las autodefensas en Antioquia, como la captura del cabecilla de la cuadrilla “Domingo Laín” del ELN en Bogotá, como la “Gato Negro” que dio el más duro golpe a la estructura narcoterrorista de las FARC, o la “Tsunami”, donde se destruyeron gran cantidad de laboratorios para droga y se dejó fuera de combate a decenas de guerrilleros.

También recordaremos la eficacia de nuestro Ejército en operaciones como la “Independencia” en los Llanos, la “Berlín” en Santander, la “7 de Agosto” en el Meta, la que la que impidió la toma de Puerto Inírida, la operación “Aniquilador” que retomó el control efectivo del Páramo de Sumapaz, o la llamada “TH”, con la que se retomó la antigua de Zona de Distensión, que puso fuera de combate a más de 300 terroristas de las FARC.

Y algo más, que no se ha destacado lo suficiente: Con la captura y dada de baja de los principales cabecillas del EPL, hoy por hoy, gracias a la destacada acción del Ejército en Santander, podemos decir que este grupo ha desaparecido como organización guerrillera, quedando apenas un pequeño reducto, que no es más que una banda dedicada al secuestro y la extorsión en dicho departamento, cada vez más disminuida.

Son operaciones, son cifras, son hechos concretos que confirman la transformación positiva y el fortalecimiento del Ejército durante estos cuatro años.

Apreciados amigos del Ejército Nacional:

En este último evento que nos congrega creo que es más que justo hacer un homenaje al hombre que dirigió sus destinos durante estos cuatro años y que ha sido un carismático comandante y un firme servidor de la instituciones democráticas: el General Jorge Enrique Mora Rangel.

El General Mora, -con el respaldo continuo del General Fernando Tapias, como Comandante de las Fuerzas Militares, y del cuadro de mando del Ejército Nacional- ha sido el artífice e impulsor de estos éxitos militares que cada día más devuelven a Colombia la confianza en su Ejército y la fe en el futuro.

Usted, General Mora, ha sido, por excelencia, un gran soldado de la Patria, siempre dispuesto a combatir por ella y a trabajar por su bienestar. Reciba, en mi nombre, en nombre de todo su querido Ejército y en el de Colombia entera, mi homenaje sincero de amistad y de gratitud. ¡Dios premie, General Mora, sus esfuerzos y su dedicación por devolver la seguridad a su compatriotas en todo el territorio nacional!

Sea también ésta la oportunidad para rendir el más emocionado tributo a los héroes y mártires de nuestra democracia, los jóvenes hombres que entregaron su vida o su salud por defender a los suyos del ataque cobarde de los terroristas. ¡Ellos merecen toda nuestra gratitud, todo nuestro aprecio y todas nuestras oraciones!

También, por supuesto, tenemos en la mente y en el corazón a aquellos militares y policías que continúan en poder de las FARC, así como todos los civiles, colombianos y extranjeros, secuestrados. Como lo he dicho recientemente, no cesamos de pensar en ellos ni de trabajar -como lo haremos hasta el último minuto de mi Gobierno- por obtener su libertad.

Una cálida felicitación extiendo en el día de hoy a los militares y civiles que hoy han sido condecorados con la Orden al Mérito Militar “Antonio Nariño” y la Orden al Mérito Militar“, como símbolo de su compromiso con el Ejército, que no es otra cosa que un compromiso con su país.

Muy especialmente, quiero felicitar al señor Vicepresidente y Ministro de Defensa Nacional, a quien hoy tengo el privilegio y el inmenso placer de conferirle y entregarle la Orden de Boyacá en el grado de Gran Cruz, haciéndole el más alto reconocimiento ante las Fuerzas Armadas y el país entero por su trabajo impecable y dedicado para consolidar el proceso de reestructuración y fortalecimiento, para incrementar la seguridad nacional y para imprimir a la labor de Gobierno su impronta de hombre pulcro, de patriota y de intelectual.

Hoy sé que uno de mis mayores aciertos fue el escoger a un hombre de las calidades de Gustavo Bell como fórmula presidencial y el haber contado con sus luces y su eficiente respaldo durante estos cuatro años. Como Vicepresidente, lideró con convicción el trabajo por los derechos humanos y la lucha contra la corrupción; como Ministro se comprometió con la defensa y seguridad de los colombianos y con la consolidación de unas Fuerzas Armadas profesionales y respetuosas de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. Ha sido un servidor público comprometido con Colombia y su destino, que jamás olvidó su reflexión histórica, que representó al país con dignidad y brillo, y que fue, además, el mejor vocero del Caribe colombiano ante su misma patria y ante el mundo.

Hoy Gustavo Bell hace parte, con toda justicia, de la legión de hombres ilustres que han recibido la Orden de Boyacá en su máximo grado, la misma que recibió el Libertador Simón Bolívar en agosto de 1819, a pocos días de la Batalla que nos dio la libertad y que dio origen al Ejército Nacional que hoy celebramos.

Gustavo Bell Lemus, Vicepresidente, Ministro y amigo, merece, sin duda, la gratitud de un país que aprendió a conocerlo y a admirarlo como un hombre prudente, lúcido y firme en toda circunstancia. ¡Muchas gracias, Gustavo, por su leal acompañamiento y por su buen trabajo por Colombia!

Queridos amigos:

¡Cómo expresar ante ustedes la emoción que significa para mí este último acto militar que presido como Presidente de la República en este entrañable campo de paradas de la Escuela Militar de Cadetes!

Por mi Ejército y por mi país me la jugué toda. Lo hice con convicción, con decisión y con toda la fe que tengo en ustedes. ¡Gracias, queridos amigos, por tener la valentía de luchar por Colombia! ¡Gracias por estos años en que sentí su respaldo, no sólo a mí, sino a la democracia y a todo el pueblo colombiano!

No encuentro más palabras, queridos amigos: Sólo queda el afecto de mi corazón, que repite emocionado:

¡Gracias! ¡Muchas gracias!.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
2 de agosto de 2002