Palabras del Presidente Pastrana, en la ceremonia de graduación de oficiales de la Armada Naval.

Dice el Mahabharata, el famoso poema épico indio, que “aunque fueras el peor de los malvados, la nave de la verdad te conducirá sano y salvo a través del mar de las transgresiones”.

Están advertidos los violentos, los narcotraficantes y los contrabandistas que merodean por los ríos y mares colombianos: ¡la Armada Nacional, navegando sobre la nave de la verdad, está preparada, hoy más que nunca, para combatir la delincuencia bloqueando sus operaciones con su flota y capturando a quienes atacan a Colombia y a su gente humilde!

Los versos épicos de la mitología india que acabo de citar también resumen la lucha de los caballeros de la mar en las aguas de nuestra patria: Firme el timón y los ojos descansando en el horizonte. Con un profundo respeto por los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, pero con la fortaleza que la vida marinera les ha dado, los hombres y mujeres que forman parte de la Armada cumplen día a día con la defensa y protección de los ríos y mares de Colombia.

Siguiendo el ejemplo del Almirante Padilla, aquél mulato riohachero que participó en la batalla de Trafalgar y en la declaración de independencia de Cartagena en 1811, y que después la defendió en las batallas de Angostura y Maracaibo así como en el sitio de Cartagena, la Armada Naval del siglo XXI se desenvuelve de manera satisfactoria en los múltiples frentes de la vida nacional.

A lo largo de mi mandato la Armada Nacional ha sido pionera en la modernización de sus equipos, en el fortalecimiento de su organización y, de manera especial, en la lucha contra el narcotráfico, el contrabando y los grupos armados por fuera de la ley. Su intervención ha sido decisiva en diferentes campos de la lucha contra la delincuencia, y las exitosas incautaciones que ha realizado son la mejor prueba de su constante preparación.

Tan solo en los primeros cinco meses del presente año, la Armada Nacional ha decomisado más de 36 toneladas de cocaína, una cantidad de inmensas proporciones cuya venta en el exterior hubiera representado más de 900 millones de dólares para las arcas del narcotráfico.

Óigase bien: ¡Casi un billón de dólares que los narcotraficantes no podrán utilizar para avivar la guerra en nuestra patria y para financiar el terrorismo por todo el planeta, gracias a la acción oportuna de la Armada de Colombia!

A lo anterior se suman las más de catorce toneladas de precursores químicos incautados en estos meses, los 19 laboratorios ilegales destruidos y los 83 narcotraficantes capturados.

La Armada también está comprometida en la lucha contra los grupos armados al margen de la ley: En lo que va corrido del año han sido dados de baja o capturados 66 terroristas, de los cuales 52 pertenecían a las guerrillas y 14 a las autodefensas ilegales.

Pero los esfuerzos de nuestra Armada van aún más allá: ha trabajado para garantizar la libre navegación por el río Magdalena; velado por la seguridad en el Oleoducto Caño Limón-Coveñas y en los puertos para la exportación del petróleo en Cartagena, Buenaventura y Coveñas, e igualmente participa en la recuperación de la antigua zona de distensión. Además, ha venido coordinando con la DIAN el control sobre las mercancías ilegales.

El apoyo de la Armada Nacional, eficientemente dirigida por el Vicealmirante Mauricio Soto, ha sido definitivo para lograr los objetivos estratégicos de las Fuerzas Militares, -y, con ellos, los de todos los colombianos de bien-, en todo el territorio nacional, en cada porción de sus ríos y de sus mares.

¡Las aguas colombianas, fuente de vida y de progreso, tienen en la Armada un cuerpo defensor y protector eficiente y leal!

Apreciados amigos:

La buena labor de la Armada Nacional se basa en la excelencia de sus integrantes. Hombres como el Vicealmirante Alberto Olmus Restrepo, Jefe Administrativo del Comando General de las Fuerzas Militares, y el Vicealmirante Alfonso Calero Espinosa, Agregado de Defensa ante los Países Europeos, han contribuido a estos éxitos con una trayectoria personal y profesional intachable, complementada con los más altos valores militares.

Por ello, y como homenaje a toda una vida de dedicación permanente al servicio de la institución, reciben en esta ceremonia la medalla de 35 años de tiempo de servicio. ¡Felicitaciones, almirantes, y gracias por entregar su vida entera al servicio de la Patria!

Esta mañana tuve también la oportunidad de ascender en Bogotá al grado de Vicealmirante al hasta hoy contralmirante Jaime Jaramillo Gómez, un hecho que destaco especialmente, pues es el primer integrante de la Aviación Naval que asciende a este alto escalafón de la Armada Nacional.

Y así como celebramos la experiencia y el liderazgo de los almirantes, celebramos también hoy la iniciación de la carrera profesional de 35 nuevos tenientes de corbeta que prestarán, como oficiales, los mejores servicios a la Armada Nacional y a su patria. Los 35 graduandos, a quienes se une un teniente de la hermana República de Panamá, son el contingente de hombres que velará en el futuro próximo por que la eficiencia, la honestidad y la lealtad del cuerpo naval de nuestra patria se mantenga imperturbable.

Ustedes son la avanzada del progreso y los responsables de los éxitos futuros de la Armada Nacional. En sus manos está depositado el deber de continuar cumpliendo a cabalidad el mandato de proteger y conservar los recursos fluviales y marítimos de esta tierra, además de impulsar la industria naval, resguardar la integridad de nuestras fronteras, y la vida y seguridad de sus compatriotas. Hoy reciben una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, un inmenso privilegio. ¡Felicitaciones!

Un especial reconocimiento quiero hacer al teniente Ricardo Carrillo Parada, quien se hizo acreedor a la medalla “Francisco José de Caldas” como el primer alumno de su promoción, a quien le auguro los mayores éxitos en su carrera profesional.

¡Qué bueno constatar que los miembros de la Armada Nacional, que tienen la importante misión de conservar y defender la seguridad de los colombianos y proteger la soberanía nacional en el casi un millón de kilómetros cuadrados de áreas marinas y en los miles de kilómetros de ríos de nuestro país, cuentan con una formación de la más alta calidad!

La Escuela Naval Almirante Padilla, que en octubre próximo cumplirá 25 años de fundación, viene desarrollando desde hace dos años el proceso de acreditación voluntaria ante el Instituto Colombiano de Fomento de la Educación Superior -Icfes-, el cual se encuentra en su etapa final. Este proceso implicó traer pares académicos de países como Chile, Ecuador y México, puesto que en Colombia la Escuela es la única entidad capacitada para formar profesionales en las áreas de Administración Marítima, Ingeniería Naval y Oceanografía Física.

Además de las asignaturas propias de sus carreras universitarias, los contingentes de infantería de marina que se escalafonan hoy también realizaron cursos de combate, contraguerrilla y comando de pequeñas unidades en la Base de Coveñas, además de un curso de liderazgo en el Fuerte Benning, de Estados Unidos. ¡Así se preparan los nuevos oficiales de la Armada para defender con profesionalismo y coraje al pueblo colombiano!

Gracias a la calidad de sus programas y a la dedicación y la entrega de todos aquellos que hace parte de su equipo, la Escuela Naval Almirante Padilla es otro de los símbolos de la acción comprometida y leal que la Armada desarrolla a lo largo del curso de los ríos y por encima de las olas de los mares que refrescan la tierra de nuestro país. ¡Todos ellos, cada día, contribuyen más y más al desarrollo del poder marítimo y fluvial de nuestra nación!

Estimados amigos:

La figura del Almirante José Prudencio Padilla resume hoy las múltiples cualidades que la Armada Nacional ha desarrollado durante este cuatrienio, siempre en busca de responder de la manera más satisfactoria a las necesidades de defensa y seguridad en nuestra patria.

La versatilidad para el combate, la lealtad patriota a toda prueba, la entrega y la responsabilidad que el Almirante Padilla ejerciera a lo largo de su vida, aún a pesar de los testimonios de sus enemigos, son las cualidades del guerrero preparado a defender sus ideales hasta la muerte.

La disciplina y la consagración que hicieron de él, hijo de un maestro constructor de canoas, el Almirante que hoy recuerda la historia, serán repetidas, generación tras generación, por los nuevos oficiales de la Armada Nacional de Colombia que hoy nos entrega el siglo XXI, oficiales comprometidos integralmente con su pueblo y con el respeto a los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario.

¡Adelante, caballeros de la mar, con el timón firme y la proa encaminada hacia la búsqueda de la paz!

Muchas gracias

Lugar y Fecha

Cartagena, Colombia
31 de mayo de 2002