Hoy nos reunimos para reconocer la capacidad de los colombianos para hacer las cosas bien, un reconocimiento que hacemos complacidos a los dirigentes y trabajadores de distintas regiones y sectores que están contribuyendo a construir la Colombia del futuro.

¡Qué bueno poder reconocer públicamente, en uno de los últimos actos de mi Gobierno, acciones y resultados positivos de grupos de colombianos honestos y trabajadores, que con sus ideas y esfuerzos contribuyen a construir organizaciones socialmente sanas y económicamente exitosas!

Las empresas de hoy y del futuro deben tener claro que los retos son diferentes, que estamos en un mundo cada vez más exigente, que estamos creando un nuevo orden mundial basado en el flujo de conocimiento, la innovación, los sistemas de valor, el éxito de los grupos de interés y la colaboración internacional. Estamos en un período de transición en el cual las viejas reglas de manejo de las organizaciones no se ajustan a las necesidades. Por eso tenemos la obligación de trabajar permanentemente en el diseño e implementación de sistemas gerenciales integrales, soportados en procesos de aprendizaje e innovación.

Estoy convencido de que la principal ventaja competitiva de las organizaciones exitosas radica en la calidad de la gestión. Ésta es, quizás, la única ventaja sostenible y la principal generadora de diferenciación.

Y digo más: si alguna vez en la historia de Colombia hemos necesitado desarrollar y consolidar procesos de calidad, es precisamente hoy. No lo duden: ¡el momento es ahora!

Nunca antes en nuestro país nos vimos enfrentados a tan interesantes desafíos para nuestro comercio y relación con el mundo. Por una parte, tenemos la entrada en vigencia desde el año 2005 del Área de Libre Comercio de las Américas, que permitirá a nuestros productos venderse libremente por todo el continente y que nos enfrentará también -con las debidas gradualidades- a la competencia de los productos venidos de nuestras contrapartes americanas.

Colombia tiene muchas ventajas comparativas en varios sectores, una gran tradición industrial y un talento humano inigualable que podemos y debemos optimizar para conquistar, con calidad, los nuevos mercados que se abrirán para nuestras empresas. Ténganlo por seguro: la eficiencia en el proceso de producción y la calidad y diferenciación de los productos, aún más que el precio, harán la diferencia en los nuevos mercados del siglo XXI.

Pero hay otra razón mucho más vigente, que también nos mueve a promover la calidad e innovación en nuestras empresas. Me refiero, por supuesto, al Acuerdo de Preferencias Arancelarias Andinas -ATPA-, cuya prórroga y ampliación, recientemente aprobada por el Congreso norteamericano, ha sido el mayor triunfo diplomático y de comercio exterior que hayamos podido obtener para beneficio de todos los colombianos.

Con la prórroga del ATPA hasta diciembre del 2005 y, sobre todo, con su extensión a productos que antes no estaban cobijados, como los textiles, confecciones, calzado, artículos de cuero y atún enlatado, entre otros, el 75% las exportaciones colombianas a Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, gozarán de exenciones arancelarias.

¿Qué significa esto? Más y mejores ventas de productos colombianos a los Estados Unidos, cuyo monto total puede subir de mil millones de dólares a unos mil quinientos millones de dólares. ¡Un incremento del 50%!

Pero lo más importante es que el empleo generado por las empresas que producen para exportar productos beneficiados por el ATPA se duplicará, pasando de unos 150 mil puestos de trabajo a unos 310 mil, gracias a esta medida.

Éste es un resultado concreto de los viajes de trabajo que realizamos, es el fruto final de un inmenso esfuerzo diplomático que hoy se ve recompensado por el bien de todos los colombianos y que es, sin la menor duda, una herencia muy positiva para el próximo Gobierno, que podrá despegar con estos nuevos empleos y seguir avanzando en la tarea que cumplimos para promover las exportaciones como uno de los más potentes motores de la economía nacional.

Frente a estos nuevos retos: el ALCA y el ATPA, no existe ninguna duda: ¡Le llegó la hora a las empresas colombianas de comprometerse con la calidad para incrementar su presencia y su éxito en los mercados mundiales!

El Premio Colombiano a la Calidad busca precisamente descubrir, promover, reconocer y difundir los casos de empresas que entiendan estas nuevas realidades. Es uno de los más antiguos en el mundo, y uno de los más sólidos, avanzados y reconocidos a nivel internacional, por el proceso, por la transparencia e independencia en su manejo, porque es promovido y apoyado por los diferentes actores del desarrollo, y porque tiene un contenido que se actualiza permanentemente y permite evaluar las organizaciones bajo criterios de gestión de categoría mundial.

La postulación de empresas privadas y entidades públicas al Premio alcanza las cifras más altas a nivel mundial, cifras que en los últimos 3 años han sido verdaderos récords históricos. Estos resultados nos llenan de satisfacción, y los consideramos como una prueba de confianza de los dirigentes en las políticas que impulsó mi Gobierno para lograr altos niveles de calidad, productividad y competitividad, y como una demostración de la esperanza siempre viva en la mente de los colombianos.

También es bueno poder decir que, actualmente, como consecuencia de los avances y consecuentes reconocimientos del Premio Colombiano a la Calidad, Colombia es uno de los países más avanzados en el Premio Iberoamericano a la Gestión de la Calidad, instituido y entregado por la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, un premio que desde muy temprano nos generó el orgullo de tener como ganadora a una empresa colombiana, como lo es Intercor, en la Guajira.

Las tres empresas que hoy estamos premiando con el Premio Colombiano a la Calidad 2001 son también empresas que tienen resultados de categoría mundial. Ellas han entendido que la clave para crear valor y generar desarrollo está en la calidad de su gestión; son organizaciones que tienen claro que una competencia principal es la innovación, y que ésta no sólo comprende buenas ideas sino que se deben descubrir ideas que sean generadoras de valor.

La Fábrica de Café Liofilizado pertenece a un sector y a una organización que han sido insignia y orgullo de Colombia por muchos años. Es una empresa que vende sus productos en Colombia y en el exterior, a partir del mejor café del mundo, cultivado en las montañas de Colombia, con un excelente valor agregado por el trabajo de colombianos, para generar diferenciación y mayores divisas para el país. Una empresa ubicada en el corazón del Eje Cafetero, con dirigentes y trabajadores de esa región. Este reconocimiento lo interpretamos como un síntoma muy positivo para la nueva era que está iniciando la Federación Nacional de Cafeteros y también como un símbolo de ese nuevo espíritu con el que el Eje Cafetero ha vuelto a vivir, gracias a la gestión comprometida de mi Gobierno, después del sismo de 1999.

General Motors Colmotores es, por su parte, una muestra clara de la confianza de la comunidad internacional en nuestro país; una multinacional adaptada a las necesidades y al mercado de los colombianos, líder en su sector y generadora de empleo y de desarrollo de muchos proveedores nacionales, a quienes transfiere sus prácticas gerenciales y de calidad.

Finalmente, tenemos el caso ejemplar de ISA. En verdad, todos los colombianos, y particularmente quienes trabajamos en lo público, nos debemos sentir orgullosos de Interconexión Eléctrica S.A. – ISA, una entidad que ha hecho honor a las posibilidades y obligaciones que tienen las entidades estatales de ser organizaciones de excelencia, como una condición para sobrevivir; de ser exitosas, y de servir como ejemplo. ISA ha demostrado su excelencia y solidez, prestando sus servicios con eficiencia, superando la violencia desmedida de aquellos pocos que se empeñan en atacar la infraestructura nacional y, con ella, a todos los colombianos. Su proceso de democratización accionaria, por otra parte, ha sido un modelo a seguir que nos demuestra que la seriedad y el cumplimiento sí dan dividendos y convocan la fe de los colombianos.

Quiero hacer un especial reconocimiento a la labor del Ministerio de Desarrollo Económico y de la Corporación Calidad por el manejo, la orientación técnica y la operación del proceso. También agradezco al grupo de Evaluadores y Jurados que desarrollaron la selección con total profesionalismo y transparencia.

Aprovecho la oportunidad para invitar a los dirigentes de nuestro país a que utilicen la guía del Premio y que postulen formalmente sus empresas y entidades en la próxima versión, para que tengan procesos de retroalimentación del más alto nivel y construyan sus Planes de Acción para el mejoramiento.

Este acto que hoy celebramos es una demostración más de nuestras capacidades y las posibilidades de nuestro país. Ésta es otra Semilla de Futuro que dejamos sembrada para el mejor desempeño y las máximas utilidades de la empresa de todos: ¡nuestra Empresa Colombia!

Muchas gracias.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia

30 de julio de 2002