Zarpe del Buque Escuela ARC Gloria.

Cartagena, Bolívar, 24 de febrero de 2001.

Hoy cumplimos una nueva cita con la Armada Nacional de Colombia, con Cartagena de Indias y con el mar Caribe que la acaricia.

Hoy el aliento salino hinchará nuevamente las velas del Buque Gloria para llevar el nombre de Colombia a los puertos que forman parte del itinerario de este nuevo crucero en el que se embarcan 173 hombres y mujeres.

Este puerto consentido de América, que tantas veces ha visto enfilar al horizonte, sobre las aguas tornasoladas de su bahía, el casco blanco y verde del Gloria, se quedará esperando a los curtidos marineros que regresarán en unos 160 días y que abrazarán a sus familiares y amigos con el alma llena de historias y aventuras, y plenos de esa experiencia que el destino reserva a unos pocos privilegiados: nave- gar a vela por los mares del mundo.

Es inevitable comparar esta travesía que hoy comienzan ustedes con la primera vuelta al globo terrestre que realizó el gran navegante portugués Fernando de Magallanes y que lo llevó a descubrir el estrecho que hoy lleva su nombre.

Magallanes y su tripulación bordearon el Cono Sur tal y como lo hará el Gloria en los próximos meses, sólo que en dirección opuesta. Cuentan los historiadores que Magallanes inició su viaje en 1520, con una flota de cinco naves, acompañado de una diversa tripula- ción de 250 hombres que incluía españoles, portugueses, italianos, africanos, franceses, griegos y hasta un inglés, los cuales, si bien no compartían el mismo idioma, tenían en común ese espíritu aventurero y desafiante que ha caracterizado siempre a los marinos a lo largo de la historia y que les ha permitido descubrir los rincones más recónditos de la Tierra.

Hoy, como en ese viaje épico, la tripulación del Gloria tiene entre sus miembros no sólo a colombianos, sino también a un ecuatoriano, un peruano, un guatemalteco, un argentino, un chileno y un panameño, que comparten con nuestros compatriotas el sentimiento común de Latinoamérica y esa pasión por el mar y por servirle incondicionalmente a su país.

Su misión no es encontrar un camino alterno a la famosa Ruta de las Especias, como lo fue para Magallanes, sino engrandecer su espíritu e intelecto con las infinitas enseñazas que brinda la generosa y exclusiva oportunidad de pertenecer a la tripulación del Gloria.

Cuando estén navegando por el sur de América podrán sentir la emoción de redescubrir el hoy famoso Bosque Petrificado, recordar la impresión de los aventureros cuando creyeron ver a indígenas gigantes, lo que dio origen a una leyenda sobre el tamaño de los patagones, y, finalmente, divisar con su imaginación las hogueras de los indios Yámanas, que le dieron su nombre a lo que hoy cono- cemos como Tierra del Fuego.

Esta es apenas una parte de la maravillosa experiencia que les espera. Cada puerto y cada nuevo país implican el conocimiento de una nueva cultura, de una nueva forma de ver el mundo y de compren- der la vida. La relación y camaradería que establezcan con sus compañeros de viaje y con las personas que encuentren en los lugares que visiten se convertirán en una experiencia inolvidable que los formará y los hará crecer no solo como marinos y miembros de la fuerza pública sino como individuos de bien, preparados para con- tribuir con el engrandecimiento de su patria.

A los 82 cadetes que hoy comienzan su formación quiero recordarles que hacen parte de una institución que en los últimos años se ha transformado y que hoyes pieza esencial en el proceso de fortalecimiento de la Fuerza Pública con el cual estoy comprometido, un proceso que hoy arroja resultados operativos impresionantes contra los enemigos de la paz y de la convivencia pacífica de los colombianos.

Sólo en los dos primeros meses de este año, la Armada Nacional ha capturado 10 miembros de las autodefensas, ha destruido seis laboratorios para el procesamiento de coca en el sur del Putumayo, y ha trabajado conjuntamente con la Policía Nacional en la incautación de narcóticos, especialmente en el Golfo de Morrosquillo, donde se impidió que dos toneladas de cocaína fueran a parar a manos de distribuidores y consumidores de droga.

Adicionalmente, gracias a la acción profesional de los miembros de la Armada, se liberaron dos secuestrados, uno en Sucre y otro en el Putumayo, y se recibió de nuevo en el seno de la sociedad a 14 menores de edad que estaban en las filas de la insurgencia en el sector de Buenaventura.

Estas decididas acciones demuestran el compromiso de la Armada con Colombia y con todos y cada uno de sus compatriotas.

Apreciados amigos:

La lucha contra los violentos e intolerantes de todas las vertientes sigue en curso a la vez que avanzan los diálogos y acercamientos para dete- ner un conflicto armado que les ha costado la vida a miles de inocentes.

En particular, quiero referirme al Plan de Acción que venimos implementando para combatir con decisión y contundencia a los grupos ilegales de autodefensa.

Durante mi Gobierno, se han capturado 600 y dado de baja a 124 de sus miembros. Sólo el año pasado más de 400 integrantes de grupos ilegales de autodefensa fueron dados de baja o capturados superan- do en un 10 por ciento el número de capturados y en 150 por ciento el número de abatidos en 1999.

¡ Mas de 700 presuntos miembros de grupos de autodefensa, vale decir, casi ello por ciento de sus integrantes, están hoy retenidos en las cárceles colombianas!

Los cultivos ilícitos y la violencia han convertido a muchas zonas del país en círculos viciosos donde estas dos vilezas se alimentan mutuamente generando caos y muerte. El compromiso del Gobierno, de la Fuerza Pública, y muy particularmente de la Armada Nacional, para combatir estos flagelos es indeclinable.

Hace apenas una semana sobrevolé personalmente el sur de Bolívar donde hasta hace apenas dos días se habían fumigado alrededor de 2.100 hectáreas de hoja de coca, destruido cerca de 80 laboratorios y cocinas para el procesamiento de cocaína y decomisado alrededor de 24 vehículos al servicio de grupos de autodefensa y de narcotraficantes.

Con estas operaciones, estamos buscando neutralizar a todos los agentes generadores de violencia en el sur de Bolívar, especialmente a los grupos ilegales de autodefensa cuya participación en la protesta contra la creación de la Zona de Encuentro con el Eln ha quedado demostrada, y cuyas acciones de crueldad atentan contra la vida y la tranquilidad de miles de campesinos.

Como Presidente de todos los colombianos, no me cabe duda de que los habitantes del sur de Bolívar, que son en su inmensa mayoría ciudadanos de bien, no le van a negar una oportunidad a la paz de Colombia. Pueden estar seguros de que los protegeremos y no permitiremos que sus derechos sean vulnerados.

Nuestra Fuerza Pública opera en todo el país y con la misma contundencia. Por eso, al tiempo que se daba en Bolívar este golpe a los narcotraficantes protegidos por los autodefensas, en otra región del país, en Barranco de Minas (Guainía), una fuerza conjunta del Ejército y de la Infantería de Marina llevó a cabo, con éxito, una de las mayores ofensivas contra el narcotráfico, esta vez aliado con la guerrilla, capturando a 6 narcotraficantes, decomisando cerca de 3.000 armas, y destruyendo 11 laboratorios para procesamiento de cocaína.

Para fortalecer este tipo de operaciones, y en particular, la seguridad en 1.000 kilómetros del río Putumayo, ayer precisamente pusimos a disposición de la Fuerza de Tareas Conjuntas del Sur, tres modernas lanchas que reforzarán la flota de 35 lanchas que posee la Fuerza Naval en la región, para combatir actividades relacionadas con el narcotráfico, la insurgencia y los grupos ilegales de autodefensa.

¡No nos quedamos, ni nos quedaremos, quietos para combatir los traficantes de muerte en nuestro territorio!

Queridos amigos:

Hace 480 años la histórica expedición de Magallanes que, saliendo de España, atravesó el Atlántico, bordeó Brasil, Argentina y Chile, y enrumbó finalmente por el Pacífico hacia su punto de partida, no tuvo un final feliz. Magallanes murió en las islas Filipinas antes de cumplir su cometido; de las cinco naves sólo una regresó a España, y de los 250 hombres que partieron sólo volvieron 18 sobrevivientes.

Qué bueno saber hoy que este crucero que des andará parte de la ruta de Magallanes no tendrá que afrontar las tremendas dificultades y problemas de salubridad que sufrió su ilustre antecesor, sino que superará con orgullo y valentía los desafíos del mar, para volver otra vez a Cartagena, donde estaremos todos esperando con los brazos abiertos y el corazón emocionado.

El Buque Escuela ARC Gloria zarpa hoy al mando del Capitán Jairo Gómez Peña, quien, con su experiencia previa al mando del Buque Oceanográfico Malpelo, como director del Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas y como Segundo Comandante de esta escuela que se impulsa con el aliento de Neptuno, dirigirá sabia- mente estos meses de navegación y el proceso de formación que comienza hoy la tripulación.

Nuestro buque insignia, nuestra ¡Gloria! y su tripulación actuarán como embajadores de Colombia; de esa Colombia que lucha por la paz y que busca el bienestar de su pueblo; de esa Colombia llena de música y tradición, de paisajes verdes y ríos cristalinos, de gente emprendedora y trabajadora; gente como ustedes, queridos tripulantes que hoy se embarcan para servir a su Patria.

iSuban por alto, hacia las cumbres del honor! ¡y que las velas se hinchen como banderas de paz!

Lugar y Fecha

Cartagena, Colombia
24 de enero del 2001