XVI Cumbre del Grupo de Río

• Hace un par de años, en Cartagena, los países miembros del Grupo de Río nos comprometimos en la reducción a la mitad de los actuales índices de pobreza extrema para el año 2015. Esa fue la meta adoptada en la Declaración del Milenio. Un compromiso que reconoce en la pobreza una preocupación de primer orden para las naciones del planeta.

• Hoy Costa Rica, con acierto, nos ha invitado a reflexionar sobre este tema fundamental de la pobreza, junto con el del fortalecimiento de la familia, que es consustancial al mismo.

• La verdad, las cifras no son alentadoras: Si bien en algunos países latinoamericanos se han conseguido importantes logros en reducción de la pobreza, en la última década la población pobre en la región aumentó en 11 millones de personas.

• Hemos avanzado en la consolidación de un sistema político sustentado en la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos, pero ahora nos toca hacer que esa democracia se plasme en resultado tangibles para nuestros ciudadanos.

• En el Grupo de Río todavía tenemos considerables deudas con nuestros pueblos, pues aún enfrentamos grandes retos para reducir las desigualdades económicas y sociales.

• La lucha contra la pobreza es una actividad pública pero no es exclusivamente estatal. Por esto mismo, los Gobiernos debemos convocar a la sociedad civil para que participen en el diseño, producción y distribución de los bienes y servicios públicos, así como en la construcción de marcos normativos colectivos y la evaluación de sus resultados.

• Por lo anterior, celebro la identificación de la familia como uno de los actores fundamentales en la formulación de políticas públicas de lucha contra la pobreza.

• La familia, hoy, no debe ser tan sólo una beneficiaria de las políticas públicas, sino también un agente de transformación desde donde se impulsen las principales estrategias para enfrentar la pobreza.

• Colombia en esta oportunidad quiere compartir su propia vivencia en la lucha contra la pobreza y la construcción de una sociedad más justa y equitativa, que buscamos en medio de nuestro empeño incesante por la paz.

• En mi Gobierno diseñamos el PLAN COLOMBIA, que es una estrategia integral, que muchos ya conocen, aunque tal vez no en uno de sus principales aspectos, que es el de la lucha contra la pobreza y el fortalecimiento de la familia como gestora de progreso en las comunidades pobres.

• El Plan Colombia es el plan de inversión social más ambicioso y revolucionario que se ha emprendido en la historia de mi país y es uno de los pilares de la política de paz. De los 7.500 millones de dólares que financian el Plan, cerca del 80 por ciento está destinado exclusivamente a programas de impacto social.

• El Plan Colombia tiene como propósito generar condiciones de PAZ, y se compone de 4 estrategias:

• Lucha contra el narcotráfico; Solución Política Negociada del Conflicto; Reactivación Económica y Social, y Fortalecimiento Institucional y Desarrollo Social.

• Como se ve, de los cuatro componentes que conforman el Plan Colombia dos son estrategias sociales que tienen como objetivo la Lucha contra la Pobreza y el aumento de niveles de bienestar social, en el corto y largo plazo, en las poblaciones más afectadas por el conflicto que atraviesa el país o en las más apartadas de los principales centros urbanos.

• Para el corto plazo, el componente de alto impacto que contribuye a mitigar la crisis en las poblaciones más pobres, es la denominada Red de Apoyo Social que hace parte de la Recuperación Económica y Social. Aquí se agrupan tres programas, que hemos llamado: Empleo en Acción, Familias en Acción, y Jóvenes en Acción.

• En cuanto a la estrategia de mediano y largo plazo –Fortalecimiento Institucional y Desarrollo Social- buscamos el desarrollo social sostenible para aquellas poblaciones más afectadas por la degradación del conflicto armado y los cultivos ilícitos. Aquí tenemos los siguientes programas: Campo en Acción, Fortalecimiento Institucional, Atención Humanitaria, Derechos Humanos y Vías para la Paz.

• Como aquí venimos pensando en la creación de una red de “Buenas Prácticas” sociales, debo decir que varios de los programas sociales del Plan Colombia se basan, precisamente, en experiencia que hemos adquirido de otros países de la región.

• Por ejemplo: para diseñar “Empleo en Acción” tuvimos como modelo el programa TRABAJAR de Argentina; para “Familias en Acción” nos fijamos en el programa PROGRESA de México y BOLSA ESCOLA de Brasil, y para “Jóvenes en Acción” estudiamos el programa chileno CHILE JOVEN. Sin duda, este ejercicio de retomar la ejecución de programas en otros países, contribuyó a minimizar el impacto negativo de esas experiencias.

• Así que de eso se trata: de aprender e intercambiar experiencias positivas -y también negativas- entre nosotros. Así como hemos aprendido de varios países, Colombia hoy puede compartir con los países de la región la excelente experiencia que estamos llevando a cabo con el Plan Colombia.

• Muy importante es resaltar que los programas del Plan Colombia han incorporado también la experiencia y eficiencia de gestión del sector privado y la participación de la sociedad civil, teniendo en cuenta que la lucha contra la pobreza requiere de un esfuerzo conjunto y no únicamente del sector público.

• Muy brevemente quiero compartir con ustedes los principales programas sociales que lo conforman:

• Empleo en Acción: Mediante este programa hemos buscado atenuar la caída de ingresos de la población más vulnerable a través del financiamiento de ocupación transitoria a desempleados pobres mediante la ejecución, por gente de las mismas comunidades beneficiarias, de más de 5.000 pequeñas obras de infraestructura (aulas escolares, andenes, parques, centros de salud, centros deportivos, escaleras comunitarias, empedrados, entre otros). La meta de este programa es crear cuando menos 300 mil empleos temporales, con un presupuesto de 250 millones de dólares.

• Familias en Acción. Este programa entrega subsidios directos para la nutrición y la educación de las familias de más bajos recursos en los pequeños municipios del país, garantizando la permanencia y sostenimiento de los niños en sus respectivas escuelas. El requisito es que las madres garanticen que llevan a sus hijos a los controles médicos de crecimiento y nutrición y que sus hijos en edad escolar están asistiendo al colegio. Esperamos llegar con este programa a más de un millón de niños en 330 mil familias pobres, con un presupuesto de 250 millones de dólares.

• Jóvenes en Acción. Con este programa buscamos dar capacitación teórica y práctica, y facilitar la inserción laboral de los jóvenes desempleados, entre 18 y 25 años, de las familias de menores ingresos. Con convenios con entidades educativas y con empresas, se les capacita primero en un oficio y luego se les da la oportunidad de ponerlo en práctica en una empresa. La idea es capacitar a por lo menos 105 mil jóvenes de las 7 principales ciudades del país, que es donde se concentra el mayor desempleo, con un presupuesto de 70 millones de dólares.

• Campo en Acción. Este programa contribuye en la generación de ingresos de las familias rurales, a partir de la financiación de proyectos productivos agropecuarios.

• Fortalecimiento Institucional y Desarrollo Social. Con este programa se fortalece el desempeño de las entidades municipales, comunidades indígenas y negritudes, de manera que atienden mejor y oportunamente las necesidades básicas de la población.

• Atención Humanitaria. Destinado a la población colombiana que, infortunadamente, sufre el desplazamiento de sus regiones de origen u otros traumas causados por la violencia de los grupos al margen de la ley, este programa inicia con una atención de emergencia y termina en la generación de condiciones que permite una estabilización socio económica de la población desplazada.

• Vías para la Paz. Con una inversión cercana a los 500 millones de dólares estamos rehabilitando o construyendo más de 2.000 kilómetros de carreteras principales o vías secundarias o terciarias en las zonas más afectadas por el conflicto interno.

• Estos son solo ejemplos de los importantes programas que hemos venido adelantando. Sin embargo, el Plan Colombia incluye también programas destinados a los niños desplazados por la violencia, a los niños víctimas del secuestro, a los niños reclutados, a la madres cabezas de hogar afectadas por el conflicto, entre otros.

• En este modelo se superan los esquemas tradicionales de protección, porque, más que asistir a los individuos y las familias, buscamos atacar las causas estructurales de la pobreza, principalmente, a través de inversiones en capital humano y de la prevención de los riesgos que enfrentan las familias más pobres, relacionados con la caída en los ingresos.

• El Plan Colombia, con su inmenso componente social y sus diversos programas de impacto social para luchar contra la pobreza y por el fortalecimiento de las familias, es una experiencia que mi país, con inmenso agrado, quiere y puede compartir con las demás naciones de América Latina y el Caribe.

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• Tenemos otros programas complementarios para la atención integral de las familias que se encuentran en situación de pobreza: Dentro de ellos se encuentran:

• Los Hogares Comunitarios de Bienestar: Estrategia creada para proveer de servicios de cuidado, complementación alimentaria y vigilancia nutricional a los niños de 0 a 7 años, a través de un agente educativo comunitario local.

• Los Restaurantes Escolares: Conformados para suministrar complemento alimentario y desarrollar acciones formativas de promoción de estilos de vida saludables para los niños de 5 a 18 años.

• La Política Nacional de Paz y Conviviencia -Haz Paz-: Tiene por objetivo desarrollar estrategias orientadas a generar el desarrollo de una buena práctica en convivencia pacífica al interior de las familias, un cambio en los patrones de comportamiento para propiciar la resolución pacífica de conflictos, y la atención integral y coordinada de las víctimas de la violencia intrafamiliar.

• Espero que, con estos aportes, junto a las valiosas experiencias e ideas intercambiadas hoy, podamos seguir avanzando conjuntamente en el propósito común de luchar contra la pobreza. En este sentido, el esquema de buenas prácticas propuesto por el Presidente Miguel Angel Rodríguez es una excelente base para una útil cooperación horizontal entre nuestros países.

Lugar y Fecha

San José, Costa Rica
12 de abril de 2002