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  • PROCESO DE PAZ CON EL ELN

    Tengo que informarles que a pesar de todos los esfuerzos que mi Gobierno ha realizado, una vez más el ELN le ha fallado al país, le ha fallado a los colombianos y le ha fallado a la comunidad internacional.  No ha entendido que el fortalecimiento político del proceso implica una disminución, si no completa, que sería lo que todos desearíamos, por lo menos sustancial, de su accionar terrorista.

    Los colombianos estamos cansados de negociaciones sin resultados concretos.  El esquema de dialogar en medio del conflicto está agotado.  Por esto, cuando en diciembre firmamos el Acuerdo por Colombia, dando al proceso un renovado empuje, acordamos que el tema prioritario de la discusión sería el de la reducción de la intensidad del conflicto.  Este fue nuestro empeño durante todos estos meses, buscando fórmulas creativas y alternativas viables para avanzar en un acuerdo que el país estaba ansiando.

    Según lo acordado con el ELN y acogiendo las recomendaciones que la comunidad internacional y la sociedad civil hicieron a las partes al término de la Cumbre por la Paz, el Gobierno insistió para que la mesa de negociación establecida en La Habana, empezara a discutir la posibilidad de llegar a un acuerdo de tregua con cese de fuegos y hostilidades.  Este incluía la suspensión del secuestro y la extorsión, el respeto a la vida de las personas, la suspensión de los ataques contra la infraestructura vial, eléctrica y petrolera del país y, por supuesto, la liberación incondicional de todos los secuestrados.

    En este empeño, representantes de mi Gobierno se reunieron en casi una decena de oportunidades con representantes del ELN intentando acercar posiciones y lograr acuerdos satisfactorios para ambas partes.  Aunque hubo temas en los que el Gobierno y el ELN lograron acuerdos significativos, al final, por las posiciones del ELN, las dificultades resultaron insalvables, particularmente en lo referente al sostenimiento de ese grupo durante la tregua y al esquema de separación de fuerzas.

    Frente a estas posiciones inaceptables entendí que llegar a un acuerdo de tregua con cese de fuegos y hostilidades era imposible.  El ELN no parecía comprender la importancia del momento político que vivíamos ni el sentimiento nacional de cansancio frente a la violencia.

    En un último intento, mi Gobierno propuso llegar a un acuerdo que igualmente implicara la reducción del conflicto.  Sin embargo, una vez más, cuando nos encontrábamos cercanos a firmar este acuerdo, el ELN nuevamente cambió su posición y esta semana decidió no firmar el documento que conjuntamente había sido redactado.

    Un proceso de paz sin resultados y sin la voluntad de una de las partes de llegar a acuerdos sobre los temas sustanciales de la agenda no es viable.  Por esto, he tomado la decisión de suspender el proceso de paz con el ELN para que el próximo presidente lo retome si lo considera pertinente.

    Quiero agradecer al Grupo de Países Amigos por su acompañamiento incondicional y por la discreta pero muy eficaz labor de facilitación que ha venido cumpliendo.  En especial al Gobierno Cubano que durante estos meses ha sido cálido anfitrión de la mesa de negociación.  También agradezco a la Comisión Facilitadora los buenos oficios que ha prestado en los momentos críticos por los que hemos atravesado.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    2002

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