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  • PROYECTOS QUE CONSOLIDAN Y APOYAN LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA DEL OCCIDENTE COLOMBIANO

    INICIACION DE OBRAS DE LA  MALLA VIAL DEL CAUCA Y VALLE DEL CAUCA Y LA  CONCESIÓN DE LA  RED  FÉRREA DEL PACÍFICO

    “Oh tierra del trabajo, levántate, despierta (…). Su cabellera de humo que se despeina al viento, anuncia ya la hora de luz y advenimiento. (…) Loor a los que tienden sobre la tierra rieles, a los que trazan surcos, (…), a los que siembran paz”

    Con estas palabras de exaltación del poeta palmirano Ricardo Nieto, un 8 de agosto de 1917 quedó grabada en la tradición de la región occidental del país la llegada de la primera locomotora a Palmira.

    Hoy, 83 años después, el penetrante silbato de las máquinas y el crepitar de los ferrocarriles seguirán marcando, a más velocidad y con una mayor eficiencia, las líneas del progreso social en la tierra que abarca la mano fundadora de Sebastián de Belalcázar.

    Desde ese gran sistema circulatorio de vías que confluirán en ciudades y municipios, el Occidente del país estará alimentado  por la dinámica del movimiento y por la coyuntura tecnológica, que lo harán percibir más verde y productivo.

    En este sentido, los departamentos del Valle del Cauca y del Cauca se convertirán en los pioneros de toda una  infraestructura férrea, carretera y  aérea que los consolidará como el principal eje comercial nacional, de mayor contacto con la zona pacífica de Norteamérica, Suramérica y el Oriente.

    Por eso, con entusiasmo y dedicación, el Gobierno Nacional ha venido trabajando en la ejecución de un ambicioso programa de concesiones en el sector transporte, que incluye carreteras, ríos, ferrocarriles, aeropuertos y puertos.

    Desde el 8 de febrero de 1999, cuando vine a Palmira a protocolizar el contrato de la Malla Vial y el acta de iniciación de la concesión de la Red Férrea del Pacífico, se han surtido los procesos para llegar a las fases de construcción cuyos avances hoy atestiguamos.

    Siendo la Malla Vial del Cauca y del Valle del Cauca uno de los proyectos bandera de mi gobierno, decidí venir a atestiguar este proceso cuando me enteré de que el pasado 14 de agosto se inició la etapa de construcción de la misma, comenzando así la realización de las obras, que conforman más de 400 kilómetros de carreteras de magníficas especificaciones.

    En el corto plazo se realizará la rehabilitación y mantenimiento de 287 kilómetros de vías y se garantizará el mantenimiento de 470 kilómetros, de los cuales 144 corresponden a construcción nueva.

    Igualmente, se contará con un número importante de puentes vehiculares y peatonales y un manejo de intersecciones a nivel y a desnivel.

    Con la realización de estas obras, se generarán 1.500 empleos directos y 10.000 indirectos para la gente del Occidente colombiano.

    Ampliar, mantener, operar y construir las carreteras para disminuir costos de transporte, elevar la seguridad y la calidad del servicio, serán  las acciones más estimulantes de mi Gobierno  para echar a andar uno de los mejores motores de la paz: la conservación del patrimonio vial nacional.

    Prueba de ello lo constituyen 2.000 millones de pesos invertidos en gestión social y 5.000 millones en gestión ambiental, cifras nunca antes contempladas en un proyecto de infraestructura.

    Las obras que hoy empezamos a construir serán, por otra parte, un complemento estratégico para los corredores viales de alto impacto exportador.

    Pero nuestro proyecto de transporte para el Valle es algo más que carreteras. Hoy también presenciamos el desarrollo de nuestra red férrea.

    “El ferrocarril del Pacífico, de trocha angosta y de fuertes pendientes, ya cumplió su cometido de promover el desarrollo de las departamentos occidentales y el de encauzar la mayor parte del tráfico internacional de importación y exportación del interior del país por esta ruta; pero una vez obtenido este desarrollo y con las nuevas perspectivas que ahora se le han abierto a esta rica y privilegiada región, se impone la necesidad de reconstruir una línea férrea de verdad capaz de transportar los nuevos volúmenes de cargamentos que le permitan al país usufructuar las favorables condiciones que se le han presentado…”

    Las anteriores palabras no son mías, sino de don Eduardo Cuéllar, un visionario de las comunicaciones terrestres, quien las pronunció hace medio siglo, pero a través de ellas podemos darnos cuenta cómo la red férrea del Pacífico ha sido desde hace mucho tiempo una necesidad y un símbolo de progreso para la región.

    ¡Cómo le gustaría a don Eduardo saber que hace un mes se iniciaron las obras de rehabilitación de esta Red! A la fecha, se han entregado los corredores férreos de acuerdo a los cronogramas estipulados: 174 Km en el tramo Buenaventura-Palmira y el tramo Palmira– Zarzal–La Tebaida.

    Adicionalmente a la entrega del corredor, en agosto pasado se iniciaron las obras de rehabilitación en la zona de Palmira–Buenaventura, con lo cual comienza una nueva era para el transporte ferroviario en el Occidente colombiano.

    El cronograma que se está desarrollando para la rehabilitación de la Red está dirigido a atender las áreas prioritarias de mayor impacto, iniciando desde La Tebaida hacia Cartago, Buga y Palmira hasta culminar en Buenaventura. De este forma, se apoyarán los trabajos de reconstrucción del Eje Cafetero, permitiendo movilizar a menor costo y en gran volumen los materiales requeridos para los mismos.

    Estas obras implican una inversión aproximada de 300 millones de dólares, de los cuales la nación aportará 120 millones durante el período de concesión. Sin embargo, el riesgo de la operación de transporte corre totalmente por cuenta de los inversionistas y operadores privados, entre los cuales se encuentran socios extranjeros.

    Sin lugar a dudas, le estamos cumpliendo a los departamentos del Valle del Cauca y del Cauca con el desarrollo y la promoción del transporte multimodal, como una alternativa de conexión ante las disímiles condiciones geográficas de miles y miles de kilómetros, que recorren los escenarios históricos de nuestra Nación.

    Con la realización de estas obras y con la puesta en operación del ferrocarril, no solamente el tren volverá a pasar junto al aroma de los cañaduzales, dinamizando a todo vapor los sectores industriales del país, sino que, además, generará 1.500 empleos directos,  durante los 5 años que dura la etapa de rehabilitación; 400 empleos directos durante la etapa de operación y 4.500 empleos indirectos al mes.

    A partir de la fecha, seguiremos trabajando arduamente para que cada vez más pasajeros puedan transportarse por las líneas de acero que marcan el progreso del país entre los principales municipios y la capital del Valle del Cauca.

    La rehabilitación de 499 Kilómetros de red férrea, además, permitirá movilizar de manera más económica 2.1 millones de toneladas al año de azúcar, madera, café, graneles y láminas, productos que han impulsado el desarrollo agroindustrial de la zona.

    En muy corto tiempo, la región del occidente contará de nuevo con el ferrocarril, como en épocas pasadas. Sin embargo, éste será un ferrocarril con una visión mas ambiciosa de lo que puede llegar a ser el transporte de pasajeros por este medio.

    Con los 499 Kilómetros de red férrea rehabilitada entre Cali y Buenaventura se reducirán los costos de nuestros exportadores, aumentando la competitividad de nuestros productos en el exterior, y se ampliará la capacidad transportadora de la región.

    Con estos proyectos, se consolidará y se brindará el apoyo logístico a la recuperación económica de la zona. Atrás quedaron los malos caminos de siglos pasados, donde la región caucana salía al Río Dagua y por allí al Puerto de Buenaventura.

    Estamos construyendo, amigos del Valle, sobre el legado de  la primera ley expedida para la construcción de ferrocarriles en nuestro país, durante la Presidencia de Santander; sobre los esfuerzos de la compañía Cisneros en 1878 para abrir un camino carreteable de Buenaventura a Cali, y con el reto de buscar soluciones a las necesidades económicas más urgentes de los colombianos, en una de las empresas más grandes que se hayan llevado a cabo en el territorio nacional.

    Parte del gran macroproyecto que es el corredor vial Bogotá-Buenaventura será el Túnel de La Línea, cuya licitación se abrirá en el curso de este año y de la cual se obtendrán ahorros en costos de operación del orden de 40 millones de dólares al año. Esta obra  reducirá en 80 minutos el trayecto para vehículos pesados entre el interior del país y la zona pacífica.

    Estamos trabajando con empeño por un país con mejores vías,  lo cual redundará en una mayor calidad de vida para todos los colombianos. En esta dirección se han realizado las gestiones convenientes para poder entregar en concesión la totalidad del Corredor Bogotá–Buenaventura.
    Igualmente, esta obra se verá complementada con una serie de viaductos y túneles cortos en el corredor, que serán licitados dentro de los próximos meses, con un costo cercano a los 42.000 millones de pesos, los cuales tendrán un alto impacto dentro de la operación y el nivel de servicio del tramo Ibagué-Armenia.

    Por último, es importante destacar la exitosa concesión del aeropuerto de Cali,  adjudicada en mayo pasado, en la que, a través de un proceso altamente competitivo, se logró atraer a inversionistas y operadores extranjeros en un esquema favorable para la Nación, lo que implicará una inversión de 70 millones de dólares, durante el periodo de la concesión.

    Igualmente, el pasado 2 de septiembre, y como culminación de un proceso licitatorio, se entregó en concesión el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón de Palmira, para que en los próximos 20 años la firma Aerocali S.A., de acuerdo a estándares nternacionales, aumente la eficiencia en la operación y la administración del aeropuerto.

    Amigos del Occidente del país:

    Yo sé que el progreso necesita de la seguridad y de la tranquilidad. Por eso, quiero decirles que el Gobierno Nacional y los organismos de seguridad del Estado estamos y estaremos atentos a preservar el orden en esta región del país, tan azotada por los intolerantes de todas las vertientes.

    Las buenas vías son sinónimo de paz, pero también la paz es sinónimo de vías, porque de nada nos sirve tener carreteras y ferrocarriles si algunos violentos se empeñan en acosar, secuestrar y obstaculizar el camino de los colombianos.

    Trabajar por la paz es también trabajar por que nuestras vías vuelvan a transitarse, por que dejen de ser límites para convertirse en umbrales, por que pronto todos los colombianos podamos transportarnos sin miedo por nuestra tierra,

    Por eso, hoy le decimos con obras a los que se empeñan en destruir y en sembrar incertidumbre que queremos un país comunicado y en paz, donde las carreteras no sean trincheras de guerra sino puentes del desarrollo y el progreso.

    Hoy, con la más alta tecnología, estamos cumpliendo el sueño frustrado de nuestros antepasados, quienes pasaron de los peligrosos y estrechos senderos de la colonización al dificultoso andar de las antiguas máquinas de vapor; las alucinaciones de todos aquellos que quedaban retenidos, detrás del acecho de las piedras de los ríos.

    Hoy estamos liderando el cambio en la historia vial de Colombia, desde esta ciudad a la que vine el año pasado para iniciar un proceso que hoy está plasmándose en obras concretas. Tenemos la misión de abrir paso en una tierra de paz y de progreso. Hoy  estamos acortando la distancia hacia el desarrollo económico y social, para que en el 2002 encontremos a nuestro futuro andando a toda máquina.

    Muchas gracias.

    Lugar y fecha

    Valle del Cuca, Colombia
    27 de septiembre del 2000

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