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  • QUE LA PAZ, EL PROGRESO Y LA JUSTICIA SOCIAL SEAN UNO SOLO

    Es para mi un gran honor empezar mi visita a Boyacá por este bello municipio de Otanche. Toda esta diversa zona que comprende el occidente del departamento es desde la conquista un  símbolo de la fortaleza y lucha.

    Así lo quiso Are, supremo Dios y creador del pueblo de los Muzos, quien vino desde el río Magdalena creando fértiles valles y ricas montañas para que sus pobladores y descendientes pudieran vivir en paz hasta el fin de los días.

    De la corriente del río sagrado de Carare surgieron sus primeros hijos: la mujer  a quien dio el nombre de Fura, y el hombre, a quien llamo Tena.

    Como buen padre les enseñó a sus hijos a cultivar la tierra, tejer mantas y a defender su territorio de extraños e intrusos. Les inculcó la libertad, les regaló la luz de sol, las estrellas y la blanca luna. Les otorgó el don de la eterna juventud y les dio un único mandato: el del amor entre ellos, como regla de vida, que, de ser violada, traería para ambos tristeza y vejez.

    Durante siglos los muzos vivieron en paz en estas tierras llenas de aguas cristalinas y tierras fértiles que les proporcionaban alimento.

    Pero así como Eva fue tentada por la serpiente con una jugosa manzana, Fura rompió su promesa de fidelidad eterna hacia Tena y tuvo que verlo morir y convertirse al igual que ella en un inmenso peñón.  Fue tal su desdicha y arrepentimiento que con sus gritos de dolor convirtió la selva en millones de multicolores mariposas y su torrente de lágrimas se fue transformando con la luz del sol en una cordillera de montañas, ¡pero montañas de esmeraldas!

    Are, el creador, conmovido, perdonó a Fura y desde ese entonces decidió protegerlos por una guardia permanente de tempestades, vegetación y fauna indómitas. Entre los dos, corre caudaloso el Río Minero que, de acuerdo con el designio del Creador, es el encargado de descubrir, lavar, abrillantar las esmeraldas, que se convirtieron en el tesoro más grande de esta zona occidental de Boyacá.

    Amigos de Otanche:

    Hemos venido hoy aquí a rendirles un pequeño pero muy sentido homenaje. Ustedes lograron, luego de una larga y sangrienta guerra de ambición, la paz que tan esquiva nos parece al resto de sus compatriotas. Cientos de padres de familia perdieron a sus hijos; los hijos a sus padres, tíos, primos; las esposas a sus maridos, en fin, la cruda violencia que azotó esta zona por tanto tiempo estaba acabando con lo más valioso e irremplazable con lo que puede contar sociedad alguna: su gente.

    Pero ustedes le apostaron a la paz y consiguieron el milagro de la convivencia. Por esta razón estamos aquí inaugurando el nuevo parque principal, el cual llevará el nombre de un luchador incansable por la reconciliación y la paz, Pablo Elías Delgadillo. Su ejemplo y el de todos ustedes, quienes se hartaron de la muerte y optaron por seguir viviendo en esta tierra cálida y fértil, es un modelo que debemos mostrar a todos aquellos, de todas las vertientes, que creen equivocadamente que la sangre de gente inocente, el secuestro de personas y el rompimiento a la fuerza de familias y hogares son la vía, o más bien, el cimiento para una nueva sociedad.

    Ustedes, habitantes del territorio de Vázquez, lograron silenciar las armas y poner fin a los intereses personales para pensar en la comunidad que silenciosamente se acababa ante tanta violencia e intolerancia.

    Así como las lagrimas de Fura se convirtieron en esmeraldas tras perder a su esposo, las lagrimas de madres, padres, esposos, esposas e hijos de las víctimas de la violencia que por tanto tiempo sacudió a esta zona fueron un llamado a toda la comunidad para comenzar a buscar el acercamiento y la paz.

    Los hogares ya no podían recuperar a sus seres queridos, pero con su trabajo por la paz podrían volver a disfrutar del paraíso esmeraldífero dejado por Fura para sus descendientes.

    Queridos amigos de Otanche:

    Si bien hoy celebramos diez años de paz en la zona, los retos que hoy enfrentan no son fáciles. Llegó el momento de sanar las heridas dejadas por la violencia y procurar el desarrollo económico, social y cultural del occidente boyacense.

    El compromiso es de la comunidad, las autoridades locales, departamentales y nacionales para reconstruir el tejido social tan averiado por la violencia y sus consecuencias. Somos conscientes de la alta tasa de desempleo que azota la región, la falta de opciones culturales y recreativas para niños y jóvenes y la poca capacitación para adultos, que les posibilite sacar  provecho de sus tierras y diversificar sus actividades.

    Los servicios que prestará el nuevo Centro Zonal de Bienestar Familiar permitirán que los niños de Otanche, San Pablo de Borbur, Muzo, La Victoria y Quípama puedan acceder a diferentes servicios de nutrición, prevención y programas de recreación y uso del  tiempo libre. Mi gobierno, especialmente Nohra, quien infortunadamente no nos pudo acompañar hoy,  tiene un compromiso muy serio con los niños y jóvenes colombianos. La inauguración de este Centro, donde se atenderán aproximadamente 14.000 niños entre los 0 y dos años de edad y 12.000 entre 2 y cinco años es prueba de este compromiso.

    Por otra parte, la Policía Nacional tendrá una nueva Estación. Con esta construcción estamos buscado que la comunidad se acerque más a su policía y conjuntamente puedan poner en marcha los programas de prevención que permitan calles y espacios públicos para el disfrute de todos los habitantes de Otanche y sus veredas vecinas.

    Finalmente,  amigos de Otanche, podrán mercar e intercambiar el producto de sus cosechas en la nueva plaza de mercado que estará a su disposición a partir de este momento.

    Quiero agradecer a las autoridades locales por esta invitación, por querer compartir con nosotros los proyectos que hoy inauguramos y ponemos al servicio de los habitantes de este luchador municipio.

    El camino es largo, los sueños son muchos pero, como dice un viejo refrán, “el que piense hacer una buena obra no debe esperar que la gente le vaya quitando las piedras del camino. Al contrario debe preparase para que le coloquen justamente peñones en el camino”.

    Hay que seguir adelante, sin esperar que, una vez alcanzada la paz, ya no existan más obstáculos. Por el contrario, esta tierra seguirá siendo aquella brindada a los muzos por Are en la medida en que todos juntos sigamos trabajando por su desarrollo político, económico y cultural.

    ¡Sigan adelante, amigos de Otanche! ¡Que la paz y el progreso sean uno solo!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Otanche, Boyacá
    18 de octubre del 2000

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