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  • REUNIÓN OFRECIDA POR LA MINISTRA DE DESARROLLO INTERNACIONAL DE NORUEGA Y POR EL ASESOR ESPECIAL DEL SECRETARIO GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS

    “La sociedad viene a ser como un navío y todo el mundo debe contribuir a la buena dirección de su timón”.

    Inspirado por estas sabias palabras del reconocido dramaturgo noruego Henrik Ibsen quiero agradecer muy especialmente el grato honor que tengo esta noche de compartir con ustedes la cordialidad y generosidad del pueblo noruego y, sobre todo, de encontrarme con dos personas que han entendido cabalmente el sentido de la solidaridad internacional y que ponen todo de su parte para contribuir a que el barco de la humanidad oriente su rumbo en buena dirección.

    En efecto, la Ministra Anne Kristin Sydnes y el señor Jan Egeland han probado con hechos y con una actitud de servicio su compromiso con las mejores causas de la humanidad y, en nuestro caso, con el logro de la paz en Colombia.

    No resulta extraño que haya sido Noruega, un país con amplia tradición democrática y humanitaria, una de las primeras naciones en ofrecer ayuda concreta y efectiva a mi país en la primera reunión del Grupo de Apoyo al Proceso de Paz que se llevó a cabo en Madrid en julio del año pasado.

    No es tampoco casualidad que el Asesor Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Asistencia Internacional a Colombia sea una persona de origen noruego, quien ha demostrado desde hace más de un año su absoluto compromiso con el logro de la paz y con el desarrollo de programas sociales, ambientales y humanitarios en mi país.

    Tampoco es difícil de entender por qué el Reino de Noruega participa activamente en el Proceso de Paz en Colombia, asumiendo una posición solidaria y colaboradora como pocos: Noruega fue anfitrión hace algo más de un año de la delegación de negociadores del Gobierno y de las FARC que visitaron varios países de Europa para estudiar y conocer de cerca otros modelos de desarrollo. Noruega fue uno de los dos países facilitadores de la Audiencia Pública Internacional sobre Medio Ambiente y Sustitución de Cultivos que se celebró en junio del año pasado en la Zona de Distensión con las FARC. Noruega conforma el Grupo de Países Amigos que han servido de impulsores del proceso de diálogos con el ELN. Noruega, en fin, asumió también, hace menos de dos meses, un papel activo en el proceso que se adelanta con las FARC, pasando a formar parte de la Comisión de Países Facilitadores.

    Como ven, queridos amigos, si digo hoy en esta mesa fraterna que Colombia tiene muchas razones para estar agradecida con Noruega, con su gobierno y con sus ciudadanos, no estoy exagerando ni expresando una simple fórmula de cortesía diplomática.

    El pueblo noruego le está dando la mano al pueblo colombiano, y hoy estoy aquí para agradecer este gesto noble y para decirles que seguimos contando con ustedes para que nos acompañen en los momentos cruciales que vive nuestra patria.

    Jan Egeland, un hombre que nos conoce bien, como sólo conoce quien mira con verdadero interés y afecto del corazón, ha expresado de forma concisa la importancia del papel que pueden jugar los organismos internacionales y los países amigos en su cooperación con Colombia:

    “Los problemas de la violencia y los derechos humanos en el país, así como las complejidades del proceso de paz, no han de llevar a la comunidad internacional a establecer distancias con Colombia.

    “Se ha de tener en cuenta que, pese a los grandes obstáculos y dificultades que sin duda depara el futuro, el apoyo internacional al proceso de solución negociada será esencial para garantizar su éxito”.

    Así es: Colombia está poniendo todo de su parte para lograr la paz interna, para brindar desarrollo social a sus habitantes y a las poblaciones marginadas, y para combatir en su suelo el problema mundial de las drogas ilícitas, pero no puede sola. Necesita de la cooperación solidaria de la comunidad internacional para que, bajo el concepto de la responsabilidad compartida, entre todos construyamos un futuro mejor para nuestros hijos.

    Estamos decididos a hacer imperar la cultura de los derechos humanos y del respeto al derecho internacional humanitario, a pesar de la resistencia de unos pocos intolerantes que, amparados bajo pretextos ideológicos o de supuesta justicia, insisten en seguir el camino de las armas y de la violencia contra sus hermanos.

    Estamos empeñados en construir la paz por medios políticos, porque no creemos en la paz de vencidos y vencedores.

    Estamos empeñados en rescatar la vida de nuestros bosques y selvas, que el narcotráfico ha deforestado en cerca de un millón de hectáreas, como un patrimonio de nuestro futuro y del futuro de la humanidad.

    Estamos empeñados en recuperar la dignidad en la vida de nuestras gentes: de los campesinos, de los indígenas, de los desplazados, de miles y miles de colombianos que sólo claman la oportunidad de un trabajo honesto.

    En todas estas tareas confiamos en seguir contando con la cooperación eficaz del pueblo noruego, tal como la hemos recibido hasta ahora. Es una cooperación que podrá potenciarse aún más, en conjunto con otros países de Europa y del mundo, en la próxima reunión del Grupo de Apoyo al Proceso de Paz en Bruselas.

    Hoy, estando con ustedes, sintiendo su amable hospitalidad y su interés genuino por mi país y por mi gente, puedo terminar como comencé, recordando otra frase de Ibsen que resume el valor de la solidaridad que Noruega brinda a Colombia: “Para dos -queridos amigos-  no hay pendiente demasiado empinada”.

    Con este sentimiento de solidaridad, brindo esta noche a la salud de nuestro esfuerzo conjunto, para que siempre nos empuje a subir la cima de la prosperidad y la felicidad de nuestros pueblos.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Oslo, Noruega
    23 de abril del 2003

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