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  • RIENDAS FIRMES PARA NO PERDER EL RUMBO

    Discurso del presidente Andrés Pastrana Arango, en su alocución televisada Santa Fe de Bogotá, D. E. 8 de abril de 1999

    Colombianas y colombianos:

    Trabajamos para brindar les a todos ustedes una vida más próspera, más pacífica y más agradable. Y creando las oportunidades que todos mis compatriotas se merecen.

    Desde que comenzamos nuestra tarea de cambiar el país, el pasado 7 de agosto me comprometí a mantenerlos informados del desarrollo de nuestras responsabilidades. Hoy, en esta breve charla, quiero contarles cómo vamos en temas tan importantes como la generación de empleo y la reactivación económica.

    Esta es una tarea compleja; pero, como ustedes han visto, no hemos vacilado un solo instante a la hora de tomar las decisiones. Tenemos las riendas firmes en las manos, y no perderemos el rumbo. Hay gente que quiere que el país siga igual. Que no cambie. Mi gobierno está empeñado en una transformación de verdad, profunda y fun- damental. Y la estamos haciendo. El cambio comenzó y nada lo va a detener.

    Nuestro plan para ordenar y reactivar la economía comenzó desde el pasado 7 de agosto. Y ese es el mismo plan que se va a ejecutar durante mi período de gobierno. El plan tiene metas claras y medibles. Nunca dijimos que sería una tarea fácil ni que lo lograríamos de un día para otro. Pero vamos en la dirección correcta.

    Aunque aquellos que están afanados en que el país olvide el desastre que significaron los cuatro años que antecedieron a mi gobierno, no podemos olvidarnos de lo que pasó: el desempleo se subió hasta el 16%, duplicándose; el déficit fiscal se cuadruplicó; y el endeudamiento público se multiplicó hasta alcanzar niveles exagerados. En otras palabras, la casa se descuadernó.

    Pero debemos tener claro que tanto desastre no se cura de un día para otro. La medicina debe curar la enfermedad y no sólo debe servir para aliviar los síntomas. No se trata de tomar aspirina para el cáncer. Hay que atacar de raíz los problemas. Aun cuando esto implique un período difícil como el que hoy afrontamos. Les repito que no se trata de soluciones inmediatistas.

    Queremos prosperidad a largo plazo y estabilidad consistente para el futuro.

    Ustedes en sus hogares y en las empresas han sentido con particular crudeza la situación que padecimos el año pasado, principalmente por las altas tasas de interés que llegaban casi al 60%, las más altas en mucho tiempo.

    Esas tasas de interés no las aguanta nadie! Generan quiebras, pesimismo, desesperanza y desempleo. En contraste, tasas de interés bajas, como las que nos propusimos lograr y efectivamente ya lo- gramos, promueven la reactivación de la economía y la generación de empleo.

    Debo decir que me gustan los resultados que hasta ahora hemos obtenido, pero debemos hacer más. Desde que comenzamos nuestra administración, hemos logrado bajar sustancialmente la tasa de interés. Hoy se encuentra en el 24% Y vamos a llevarla más abajo, a niveles del 20%. Esto, ayudado por la baja inflación, beneficia a to- dos los colombianos.

    Pero más importante que bajar las tasas, es mantenerlas abajo. Ese es el desafío y ese es el compromiso en el que estamos trabajando. Para otorgarle plena credibilidad a este compromiso, quiero contar- les qué hicimos para reducirlas y qué estamos haciendo para continuar por este camino.

    Recuperamos la credibilidad con un manejo serio y ordenado de las finanzas públicas. Este año, por primera vez en mucho tiempo, la tendencia creciente del déficit fiscal está bajando. Es decir hoy el Gobierno gasta sólo lo que puede gastar.

    Esta seriedad y credibilidad nos permitió conseguir financiación externa en medio del apretón más grande de los mercados internacionales en los últimos cincuenta años. En mi viaje a los Estados Unidos obtuvimos 2 mil millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial. Hace algunas semanas colocamos 500 millones de dólares en los mercados de capitales internacionales. Y en nuestra visita a Europa garantizamos y reorientamos recursos por un monto de 500 millones de dólares.

    A mediados del año pasado era claro que perdíamos el año frente a las agencias internacionales que le definen a la banca mundial a qué países se les puede prestar plata. Pero gracias al esfuerzo de los primeros meses de mi gobierno, Colombia fue uno de los pocos países que sostuvo su calificación de manera tal que hoy nos siguen prestando plata.

    La Diplomacia por la Economía rinde sus frutos de manera contundente. Como consecuencia de ella tenemos inversiones que comienzan a llegar. Los empresarios internacionales ya consideran a Colombia dentro de sus planes de expansión. Otros comienzan a oír buenas noticias sobre nuestra patria, nuestras capacidades y nues- tras oportunidades.

    En Estados Unidos, México, Cuba, Marruecos, Suramérica y España impulsamos más negocios, más mercados y más empleo.

    Estos nos indican que debemos continuar en el desarrollo de la Diplomacia por la Economía. Porque haciéndolo conseguimos más empleo, más recursos y más progreso para nuestros compatriotas.

    El logro de obtener recursos externos y la reducción en los gastos del Estado, entre otros, han permitido una caída sin precedentes de la tasa de interés. Esta disminución es un récord en la historia económica reciente. Cumplimos nuestra palabra. Ese es el cambio que lidero para Colombia.

    Hoy voy a ir más allá: ante los miles de trabajadores que están sin empleo, ante los deudores del UPAC que vieron cómo su deuda se disparaba por culpa de las altísimas tasas de interés, ante los empresarios que buscan señales claras para volver a invertir en el país, quiero reiterar mi compromiso de mantener unas tasas de interés bajas y estables.

    Apoyados en las bajas tasas de interés, mi gobierno trabaja en áreas fundamentales que van a significar más oportunidades de empleo: en vivienda y servicios públicos, en agricultura, en obras públicas y en comercio exterior. Así lo definimos en el día de hoy en sesión del Consejo Nacional de Política Económica y Social.

    Destinamos 100 mil millones de pesos este año para subsidios de vivienda de interés social. Estos recursos, complementados con otros provenientes de las cajas de compensación, créditos del Fondo Nacional de Ahorro y de las corporaciones de ahorro y vivienda, y el ahorro de las familias permitirán la construcción en este año de cerca de cien mil viviendas de interés social. Con esta generaremos más de 300.000 empleos.

    Estos recursos están acompañados de las inversiones por más de novecientos ochenta mil millones de pesos que destinamos a la reconstrucción del Eje Cafetero.

    Cerca de dos millones de familias tienen hoy vivienda gracias al UPAC; pero los cambios lo habían vuelto imposible de pagar. Hemos hecho las modificaciones necesarias para que la cuota no crezca más de lo que crece el salario. Los colombianos volverán a contar con un buen sistema de crédito para que puedan comprar, con confianza, sus viviendas.

    Para generar más empleo adelantaremos proyectos de construcción de acueductos y alcantarillados. Lo que buscamos es acelerar la iniciación de proyectos integrales en ciudades como Barranquilla, Cartagena, Pereira, Montería, Riohacha, Popayán, Buenaventura, Ipiales y Soacha.

    Adicionalmente, Bogotá y Medellín adelantarán megaproyectos de saneamiento básico, para lo cual contarán, en parte, con créditos otorgados por Findeter. Hoy ya estamos trabajando en este plan en más de 180 municipios.

    Con las tasas de interés bajas y con la plata que el Gobierno va a aportar, estas ciudades y sus empresas de servicios públicos podrán iniciar obras de forma inmediata y desarrollar inversiones superiores a uno y medio billones de pesos en tres años generando más oportunidades de empleo.

    La construcción de vías y, en especial, las concesiones viales constituyen otro eje de la orientación de la inversión del Gobierno para generar más empleo. Venimos trabajando desde el Ministerio de Transporte en un acelerado plan para finalizar los estudios que per- mitan la ejecución de un ambicioso plan de obras liderado por el sector privado. Los ferrocarriles del Atlántico y el Pacífico, las concesiones de La Línea, de las mallas viales del Valley de la Costa Caribe, de la Central del Norte y muchas otras están ya adjudicadas o muy cercanas a su adjudicación. Los proyectos ya en ejecución superan un billón quinientos mil millones de pesos y las que se adju dicarán en el transcurso del año alcanzan una cifra similar adicional. y debo decirles, que, mediante los mecanismos de contratación descritos, creamos empleo sin gastar más plata de la que tiene el Gobierno.

    La reactivación de la economía debe hacerse también con la reactivación del campo. La revaluación del peso ha sido durante esta década una pesada carga para nuestra agricultura sepultando mu- chos de nuestros cultivos y las expectativas de nuestras inmensas posibilidades exportadoras. Con una tasa de cambio adecuada es posible revivir muchos de nuestros cultivos como el algodón y el maíz para defender el campo. Pero no es suficiente.

    Mi gobierno dará subsidios directos a cultivos transitorios como el algodón y el maíz para así sembrar nuevamente cultivos que se habían perdido en Colombia. También daremos apoyo a cultivos permanentes que puedan ser rentables para nuestros campesinos.

    Estamos impidiendo la importación de bienes a precios inferiores a los que rigen en los mercados internacionales porque no vamos a permitir la competencia desleal. Esto lo estamos haciendo en casos como los textiles, confecciones y calzado, adoptando precios míni- mos oficiales de importación.

    Con posterioridad a diciembre de este año, fijamos unos precios de referencia que garantizan que la producción nacional no se vea afectada por el lavado de activos o por la competencia desleal, dando así oportunidades de crecimiento y, por lo tanto, de empleo a estos sectores industriales. No se trata de volver a una economía cerrada y proteccionista, de lo que se trata es no permitir la competencia desleal.

    En épocas difíciles como esta, debemos reconocer también que muchos de nuestros problemas estriban en que hemos sido muy complacientes con el contrabando. El contrabando es un delito tan grave como el lavado de activos y el narcotráfico y sigue produciendo mucho desempleo.

    Ya iniciamos acciones decididas destinadas a defender lo nuestro en la lucha contra el contrabando. Es hora de que cada uno de ustedes entienda el efecto perverso que nos ocasiona, y que nos unamos en una gran cruzada nacional para acabarlo. Con contrabando, será imposible recuperar miles de empleos perdidos. Antes de comprar contrabando piensen que esa compra afecta el empleo de los colombianos.

    Quiero que me escuchen bien: sé que las cosas no son fáciles, pero aquí estamos gobernando, y sé para dónde voy. Propuse un cambio de rumbo que transformara nuestra economía, y estoy cumpliendo mi palabra. Me comprometí a enfrentar la crisis y a sacar al país adelante. Yeso es exactamente lo que estoy haciendo.

    Trabajamos con decisión y energía. No vamos a cerrar la economía ni a desbordar el gasto público como algunas voces irresponsables lo han sugerido. Con el equipo económico trazamos unos objetivos definidos y claros. Vamos a cosechar los frutos de una actitud prudente pero firme.

    Mi compromiso por el cambio se cumple día a día, hora tras hora y minuto a minuto. Con un empresario internacional promoviendo nuestras posibilidades comerciales. Con un campesino que reem- plaza su cultivo ilícito por uno lícito. Con un pequeño industrial para que pueda competir en condiciones de igualdad, sin contrabando. Con los trabajadores diseñando fórmulas para progresar en armonía social. Con mi equipo de gobierno buscando soluciones y proponiendo alternativas para la paz, la economía y el desarrollo. Con todos ellos, y con todos los colombianos, realizo mi tarea de gobernar.

    Quiero darles las gracias a los muchos compatriotas que a diario me envían sugerencias constructivas y me cuentan de sus proyectos para generar empleo. Esta es la actitud positiva que debemos tener todos los colombianos. Sólo así, con optimismo y energía, construyendo y no destruyendo les podremos entregar un mejor país a nuestros hijos.

    Reafirmo mi decidida voluntad de generar empleo y de reactivar la economía. Porque estamos saliendo adelante. Tal como lo habíamos comentado, desde mis primeras charlas con ustedes, nos faltan todavía unos meses difíciles. Pero los invito a ser optimistas y a tener esperanza. Necesitamos del tesón y del espíritu emprendedor de to- dos los colombianos que han demostrado que son capaces de sobreponerse a la adversidad y que nunca han sido inferiores a los retos que les ha puesto el destino. Con la ayuda de cada uno de mis compatriotas y con la guía del buen Dios de Colombia sé que lo vamos a lograr.

    Que Dios los bendiga, que Dios me bendiga.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    8 de abril de 1999

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