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  • ROMPER CON EL PASADO Y ABRIR LAS PUERTAS DEL FUTURO QUE NOS MERECEMOS

    INTERVENCIÓN RADIO-TELEVISADA CON OCASIÓN DE LA PRESENTACIÓN DEL PROYECTO DE LEY MEDIANTE EL CUAL SE CONVOCA AL REFERENDO

    Compatriotas:

    El futuro no es un regalo, es una conquista. Hoy es un día histórico en la vida institucional de Colombia, en el que damos un paso fundamental en la conquista de nuestro propio porvenir.

    Hoy vamos a romper con el pasado y vamos a abrir de par en par las puertas al futuro que nos merecemos.

    Hoy estamos librando la gran batalla en la guerra contra los corruptos que se roban la esperanza del país.

    Hoy empieza la más grande transformación de nuestras costumbres políticas de los últimos tiempos.

    Hoy, compatriotas, les entrego a ustedes, a los 40 millones de colombianos que quieren vivir en un país justo, honesto y progresista, las llaves del cambio.

    El cambio que les propuse y con el que me comprometí ya no es mío, tampoco es de la clase política, ni del Congreso de la República. ¡El cambio, a partir de hoy, es una sola bandera que enarbolamos todos los colombianos!

    Hace exactamente 5 días, cuando propuse la realización de un referendo para luchar contra la corrupción y para cambiar la forma de hacer política, dije que le íbamos a meter pueblo al cambio. Pues bien, hoy, con la inmensa satisfacción de estar cumpliendo no sólo con mi deber como Presidente, sino con mi conciencia de colombiano, les quiero decir que he cumplido mi promesa.

    El pueblo quiere participar y vamos a pedir su participación. En los últimos 4 días recibí miles de cartas, de faxes y de correos electrónicos de ciudadanos colombianos que quieren hacer sus aportes a la nueva Colombia que estamos construyendo.

    Y debo reconocer que en muchos de esos mensajes encontré ideas valiosas, que ayudaron a concretar el proyecto de referendo que hoy mismo –tal como me comprometí- presento al país.

    ¡Nos cansamos de los corruptos! ¡Nos cansamos de la burocracia ineficiente! ¡Nos cansamos de la politiquería!

    Por eso el referendo que a partir de hoy queda en manos del pueblo, ¡y solamente en manos del pueblo!, propone un cambio radical para sanear la política en Colombia y recuperar la moral de nuestras instituciones.

    ¡No queremos más paños de agua tibia! ¡El cambio es ahora y es con todos!

    Colombianos, éstas son mis propuestas:

    Propongo reducir el tamaño del Senado a 70 miembros y el de la Cámara de Representantes en una proporción similar, de acuerdo con el número de habitantes por circunscripción territorial.

    Veo en el horizonte de Colombia un Congreso más pequeño, más eficiente y más cercano a los ciudadanos que representan, elegido mediante un sistema más justo en el que el voto de cada ciudadano valga igual. Cantidad no necesariamente es sinónimo de calidad. ¡Yo sé que menos van a hacer más!

    Propongo suprimir las Asambleas Departamentales reemplazándolas por un nuevo órgano conformado por un máximo de 15 miembros, los cuales no tendrán remuneración y serán elegidos por los Concejales de los municipios de cada departamento.

    También propongo disminuir el tamaño de los Concejos Municipales. Así, las ciudades más grandes tendrán un máximo de 21 concejales y las más pequeñas tendrán solo 7. Estos tampoco tendrán remuneración alguna.

    Nadie entiende por qué 502 diputados que hoy tiene el país reciben en un año honorarios por 76.000 millones de pesos ni que los Concejos municipales gasten al año 190.000 millones de pesos en su funcionamiento.

    Oigo el clamor de muchos compatriotas que quieren ver estos recursos invertidos en más salud, en más y mejor educación, y en más bienestar para cada ciudadano.

    Sé que los colombianos no quieren ver más a los corruptos ocupando cargos públicos. Por eso propongo que nadie que haya sido condenado penalmente por delitos contra el tesoro público o por enriquecimiento ilícito o por tráfico de estupefacientes o que haya sido sancionado con pérdida de investidura, pueda ser elegido ni designado como servidor público, ni pueda tampoco celebrar contratos con el Estado. ¡Le declararemos la muerte civil a los corruptos!

    Hoy  un parlamentario solo pierde su investidura por unas pocas causas. Le propongo al país que los parlamentarios pierdan su investidura por más causas. Por ejemplo, cuando se violen las normas de financiación de las campañas, cuando se compren votos o se trasteen electores, cuando se intervenga indebidamente en el manejo de recursos públicos, cuando se gestione el nombramiento de funcionarios o se intervenga en la adjudicación de contratos.

    Así mismo, los alcaldes y gobernadores que cometan algunas de estas faltas también perderán su investidura.

    Pero igualmente debemos sancionar a los funcionarios públicos que acepten las recomendaciones que les hacen para nombrar funcionarios a dedo. Quien reciba estas sugerencias podrá ser destituido.

    Así acabaremos de raíz con el clientelismo que tanto daño ha hecho y le daremos la oportunidad sólo a quienes por sus méritos deban estar en la administración pública.

    La batalla contra la corrupción no puede tener tregua y debe ser la más feroz de las batallas. Le propongo al país la creación de un tribunal de ética pública conformado por los más altos servidores de las leyes: los presidentes de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo de Estado, de la Corte Constitucional y del Consejo Superior de la Judicatura.

    Este tribunal será el encargado, verdad sabida y buena fe guardada, de ordenar la destitución de los funcionarios públicos, de suspender los procesos de contratación o la ejecución de contratos, de prohibir a un ciudadano la salida del país o que pueda ser  contratista del estado o funcionario público, cuando cometan faltas contra  el orden jurídico que afecten el patrimonio público.

    ¡Que tiemblen los corruptos porque los colombianos podrán decidir si quieren más dientes para acabar con la corrupción!

    Los colombianos saben que su democracia es fuerte si sus partidos son fuertes y si existen mecanismos adecuados para que los independientes participen con verdadero poder decisorio en la vida política del país.

    Además de modificar el sistema para elegir los candidatos a las corporaciones públicas, propongo al país que cambiemos el viejo sistema de las listas por montones por un sistema de listas únicas de partido y un sistema de elección que le permita a quienes trabajen en equipo lograr una mayor representación. Quienes se agrupen para hacer política, ganarán.

    Muchos compatriotas quieren expresar su voluntad en las urnas votando en blanco, pero hoy el voto en blanco no sirve para nada. Lo convoco a que mediante el referendo le demos fuerza al voto en blanco. Así, cuando el voto en blanco sea la mayoría, la votación deberá repetirse.

    Propongo prohibir la elección de una persona para más de tres períodos en el Congreso de la República. ¡Se acabarán las curules vitalicias en el país!

    Propongo que los servidores públicos no puedan burlar las incompatibilidades e inhabilidades a las que están sujetos, retirándose anticipadamente de sus cargos, pues ellas subsistirán durante todo el tiempo que debió haber permanecido en el cargo. ¡Los funcionarios públicos ya no podrán utilizar sus puestos como trampolines para promover sus ambiciones personales!

    Propongo que los congresistas nunca más tengan que ver con los manejo administrativos del Congreso, prohibiéndoles cualquier tipo de injerencia en las funciones administrativas, las cuales serán asignadas a un órgano técnico, independiente y autónomo. Zapatero a tus zapatos: ¡los congresistas a legislar y los gerentes a administrar!

    Propongo que el voto de los congresistas sea público y nominal para que los electores, y en general todos los colombianos, podamos conocer cómo votan nuestros representantes. ¡Ya no vale aquello de botar la piedra y esconder la mano!

    Propongo eliminar el engaño de elegir a un representante y que su puesto lo ocupe otra persona. ¡Las suplencias no serán más un negocio de miti-miti!

    Propongo que los congresistas no sean más los privilegiados del régimen salarial, prestacional o pensional. ¡O todos en la cama o todos en el piso! En adelante los congresistas no podrán aumentar sus salarios en una proporción mayor que la del funcionario público que menos aumento reciba.

    Propongo que los gastos de funcionamiento de los municipios y departamentos nunca puedan ser mayores que sus ingresos corrientes de libre destinación. ¡No queremos más entidades territoriales viviendo al debe y gastando más de lo que reciben!

    Estos cambios no dependen solamente del Presidente o del gobierno. Estos cambios dependen de todos. Por eso es entre todos que debemos decidir si queremos cambiar ahora o si dejamos para después lo que podemos hacer hoy.

    Para que los cambios puedan operar desde ya, en el referendo hemos incluido una pregunta con la cual podremos definir si queremos hacer la renovación política ya.  Se que ese es un anhelo de mis compatriotas y por eso serán todos los colombianos quienes tendrán la oportunidad de decidirlo.

    Colombianos:

    Con el paso histórico que hoy propongo a la nación, quiero interpretar el sueño colectivo que compartimos 40 millones de colombianos de tener al fin un país donde todos trabajen con honestidad para construir un futuro mejor.

    ¡Vamos a decirle SÍ al cambio! ¡SÍ a una Colombia limpia y transparente! ¡SÍ al progreso con justicia social!

    Este es el cambio que merece un nuevo milenio. Yo veo en el 2001 una Colombia donde sólo los honestos ocupen cargos públicos. Yo veo una Colombia donde cada vez se gasta  más en inversión social y menos en burocracia. Yo veo una Colombia donde el trabajo se premia y la corrupción se castiga ejemplarmente. Yo veo una Colombia donde el pueblo ejerce libremente su soberanía, esa misma soberanía que le reconoce nuestra Constitución.

    Yo les dije en mi campaña que el Cambio es Ahora y he trabajado incansablemente para lograrlo. Hoy les digo más, si esto es posible: El cambio no es sólo ahora: ¡El cambio es YA!

    Para construir el futuro, es imprescindible cimentar el presente. Pero no es menos cierto que únicamente edificando con visión de futuro será útil lo que hagamos, no sólo para salir del paso ahora, sino para preparar el camino que habremos de recorrer en el porvenir.

    Quiero que ustedes sepan que “no hay nada más poderoso que una idea a la que le llega su momento”. ¡Y hoy toda Colombia sabe que el momento del cambio ha llegado!

    Que Dios los bendiga y que Dios me bendiga.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia

    4 de abril del 2000

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