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  • SE FORTALECE LA CAPACIDAD DE INTERDICCIÓN MARITIMA DE LA ARMADA NACIONAL

    BAUTIZO DEL ARC “CABO CORRIENTES” Y LA IMPOSICIÓN DE LA ORDEN AL MÉRITO NAVAL ALMIRANTE PADILLA

    Durante la Conquista los cronistas que vinieron a América describieron fascinados a Cartagena como “la ciudad sobre el mar puesta”. Varios siglos después, este puerto mágico, impregnado por la historia y los grandes acontecimientos, nos acoge alegremente para celebrar dos importantes eventos de nuestra Armada Nacional.

    Hoy los colombianos recibimos con inmensa satisfacción  la noticia de la llegada de dos nuevos buques de la Clase Point que estarán al servicio del Cuerpo de Guardacostas, fortaleciendo la capacidad de interdicción marítima gracias a su movilidad y bajos costos operacionales.

    Estas naves hacen parte del Programa de Cooperación entre los Gobiernos de Colombia y de Estados Unidos que busca aunar fuerzas en la lucha contra el tráfico de drogas ilícitas. Ya lo dijo hace pocos días el propio Presidente Clinton con ocasión de la aprobación de la ayuda para el Plan Colombia: “En la medida en que Colombia luche por fortalecer su democracia y bloquear el narcotráfico, está luchando por todos nosotros”.

    Estas palabras tienen un gran valor para los colombianos, puesto que son la esencia del trabajo conjunto de nuestras dos naciones en aras de una mayor justicia social y de una humanidad libre del problema mundial de las drogas.

    Quiero agradecer especialmente la labor mancomunada del Embajador Kurtis Kamman y del Almirante James Loy, Comandante del Cuerpo de Guardacostas de Estados Unidos y Jefe de Interdicción, quienes han sido los promotores y artífices de la transferencia de estas dos unidades.

    Los nuevos buques prestarán servicio en nuestros mares del Caribe y del Pacífico de la misma forma como lo vienen haciendo  las fragatas, submarinos, patrulleras, unidades de aviación naval y estaciones de Guardacostas, en desarrollo de múltiples misiones, entre las cuales se destaca el Acuerdo Marítimo para la Represión del Tráfico Ilícito por Mar suscrito entre los Gobiernos de Colombia y  Estados Unidos, hoy en día convertido en modelo de cooperación y coordinación internacional para combatir el flagelo del narcotráfico.

    Los resultados obtenidos en el marco del Acuerdo Marítimo son bastante satisfactorios: este año se han inspeccionado 148 embarcaciones y se han incautado casi 19 toneladas de cocaína que, de haber llegado a las calles de los Estados Unidos, habrían dejado ingresos a los narcotraficantes por más de 4 billones de dólares.

    En este mismo sentido, después de casi un año de funcionamiento, la Brigada Fluvial de la Armada Nacional ha fortalecido de manera muy importante la interdicción en los ríos de Colombia. Sus resultados hablan por sí solos: Las acciones de esta Brigada especializada han permitido el decomiso de 80.000 kilogramos de insumos químicos, la incautación de más de 620 toneladas de hoja de coca, de más de 20 toneladas de base de coca y la destrucción de 62 laboratorios clandestinos.  En total, durante los últimos once meses la Armada Nacional ha requisado 30.700 embarcaciones fluviales.

    Todas estas cifras son la mejor prueba del compromiso de Colombia y de su Armada Nacional en la lucha contra el problema mundial de las drogas.

    Es por esto que estoy convencido de que estas dos nuevas unidades desarrollarán con éxito las funciones de guardacostas, que incluyen tanto la represión de todo tipo de tráfico ilícito, como las misiones de protección del ecosistema y medio ambiente y de los recursos del mar en una de las regiones de mayor diversidad del planeta. Ambas embarcaciones llevarán los símbolos de la patria en los golfos, bahías y ensenadas del Pacífico, contribuyendo mediante su labor de seguridad al bienestar de los pueblos del llamado “mar del siglo XXI”.

    Hoy hemos venido con entusiasmo hasta nuestra Base Naval de Cartagena para bautizar la primera de estas naves que llega al país con  el nombre de “ARC Cabo Corrientes”, como un homenaje al litoral donde desarrollará sus funciones.

    Y ha tenido la buena suerte “Cabo Corrientes” de contar con una maravillosa madrina, nuestra muy querida Alexandra Kling de Fernández de Soto, quien es una profunda apasionada del mar y de los asuntos de la navegación.

    Quiero contarles que la admiración de Alexandra por este tema, surgió desde muy niña, cuando llegó a sus manos la magistral historia de Ernest Hemingway  “El Viejo y el Mar”, y leyó conmovida y, de principio a fin, la historia de Santiago, un pescador que atrapa el ejemplar más grande de todos y tiene que pelear por él y por alcanzar sus sueños.

    Sé, que al igual que en la historia de Hemingway, la tripulación de “Cabo Corrientes” trabajará día a día con perseverancia y fe, por un mejor futuro para todos nuestros compatriotas.

    A partir de hoy una hermosa fotografía de su madrina acompañará a esta nave en sus innumerables recorridos a lo largo y ancho de nuestra costa Pacífica. Y creo que esa es la mejor forma de liberar a Alexandra de sus memorables mareos a bordo de los barcos, del cual es ya célebre el malestar que le produjo una travesía en “vaporetto” cuando visitó Capri durante su luna de miel.

    Me contaron a su regreso, que ni el Canciller ni ella veían la hora de llegar a tierra firme para apaciguar el malestar que sufren los marineros.

    Querida Alexandra: Creo que éte no es el único bautizo al que van a asistir este año los miembros de su familia ya que como todos sabemos ¡viene en camino un nuevo Fernández de Soto!

    Hoy hemos venido también hasta la Base Naval de Cartagena  para condecorar a un selecto grupo de hombres y mujeres que reciben la Orden al Mérito Naval “Almirante Padilla”, como reconocimiento del Gobierno Nacional a los destacados e incondicionales servicios prestados para el fortalecimiento de la Armada Nacional. Agradezco la labor de quienes han recibido en su pecho la medalla en honor del más valiente marino en la historia de Colombia –el Almirante José Prudencio Padilla-, y los exhorto a continuar trabajando por un país desbordado de progreso en sus ríos y mares.

    Sé que en esa larga travesía hacia un nuevo país que hemos emprendido los  colombianos, nos acompañan los mejores augurios del mundo marinero: ¡Buen viento y buena mar!, que harán de nuestra Empresa Colombia el puerto seguro y próspero que todos queremos.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Cartagena, Colombia

    22 de julio del 2000

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