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  • SI SE MANTIENE LA POLÍTICA ECONÓMICA ACTUAL, SE ESPERA UN CRECIMIENTO ECONÓMICO ESTABLE

    CLAUSURA DE LA CONVENCIÓN BANCARIA Y DE ENTIDADES FINANCIERAS DE COLOMBIA

    “No puede decirse mucho en un corto texto y es cierto, sí, que todo se puede criticar y que todo se puede controvertir.

    “Pero no me dirijo hoy a quienes por costumbre o hasta por hábito así lo hacen. A Colombia no se le puede decretar el estado de quiebra, ni sus moradores colocarse en el plan absurdo de dejar hacer, dejar pasar. El futuro hay que moldearlo y para eso contamos con talento y ventajas comparativas naturales y adquiridas.

    “Me dirijo a aquellas personas que entienden que la economía tiene un alto contenido psicológico y que saben que ésta hay que construirla en vez de verla pasar. Una sola persona puede ser el origen de una inercia creativa que se vuelva avalancha.

    “Aunque a muchos les parezca increíble, ya tenemos resultados tangibles de grandes posibilidades futuras para Colombia. Es posible mirar con optimismo el futuro de Colombia y confiar en que todo tiempo futuro será mejor.

    “Que la economía haya crecido un 3% el año pasado y posiblemente vuelva a hacerlo en éste, en medio de un conflicto interno y de una coyuntura internacional desfavorable, no deja de sorprender a los analistas extranjeros. Esa vitalidad se debe a la audacia y creatividad de nuestros empresarios medios y pequeños y a la enorme capacidad de trabajo y rebusque de todos los colombianos.

    “Hoy por hoy, ser optimista es esperar que el crecimiento se consolide alrededor del 4% por año. Y creo que tenemos buenos motivos para esperar ese crecimiento estable si se mantiene la política económica actual.

    “El primer motivo es que la economía colombiana se estabilizó después de un periodo de gran turbulencia macroeconómica. Esto en la práctica significa que el déficit fiscal se redujo, que desapareció el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que la inflación es de un dígito y que las tasas de interés reales son bajas. Esto, por sí solo, es un enorme logro. Es un prerrequisito para poder crecer.

    “Además, es indiscutible que el aval y respaldo del Fondo Monetario Internacional ha facilitado el acceso a los mercados de capitales en el ámbito internacional, los cuales estuvieron prácticamente cerrados en un momento dado.

    “Firmas y organismos internacionales valoran, por otra parte, como positivo el hecho de que Colombia haya logrado niveles inflacionarios inferiores al 10%, luego de estar arriba del 32% hace una década. Estas tasas se han logrado, básicamente, por una sana política monetaria y por los esfuerzos del Gobierno de reducir el gasto público.

    “Las finanzas públicas han mejorado marginalmente…La caída de los intereses en Estados Unidos ayuda a las finanzas del gobierno y nos afecta positivamente a todos porque rebaja las tasas de descuento y el costo de capital…

    “Desde el sector privado hay también buenos indicadores: aumentó el empleo industrial en las ciudades en más del 3% anual según los datos del DANE del primer trimestre de este año. Este aumento representa un cambio definitivo en la tendencia de empleo industrial.

    “Otro factor de optimismo es el desempeño reciente de nuestras exportaciones… Durante estos últimos años hemos visto cómo la economía colombiana ha venido repuntando en los logros de su sector externo. No sólo vemos cómo el total de las exportaciones vienen en crecimiento, sino que también las exportaciones menores toman un rumbo positivo. Éstas se dinamizan constantemente, entrando a países de todos los continentes.

    En efecto, “comparadas con el primer trimestre de 2000 las exportaciones no tradicionales del primer trimestre de este año aumentaron 10.6% en dólares corrientes… Mientras a comienzos de los noventa la industria manufacturera exportaba sólo el 7%, hoy exporta casi el 20% de su producción.

    “El índice de la tasa de cambio real está en un nivel muy competitivo… Éste logro de los últimos dos años ha vuelto a poner en marcha un gran motor para la economía: las exportaciones. En definitiva, el crecimiento económico del país hacia el futuro va a depender mucho de lo efectivas que sean nuestras empresas en penetrar los mercados externos. Por fortuna, los empresarios colombianos reaccionan ágilmente frente a las señales del mercado.

    “Por otra parte, si las preferencias del ATPA no sólo se renuevan, sino que se extienden a otros productos como los textiles y confecciones, tendremos una fuente adicional de demanda que puede fortalecer aún más el sector industrial y de servicios.

    “Colombia vale su peso en oro y su peso no se puede calcular. Colombia, aunque nos parezca increíble, hará pronto parte del gran Acuerdo de Libre Comercio de las Américas -ALCA-, y con ello vendrá mucho desarrollo y bienestar.

    “Otra gran noticia es que la inversión se está recuperando y también el ahorro nacional… La inversión nacional va a pasar del 12% del PIB en 1999 al 14% en 2001 y lo mismo sucederá con el ahorro nacional bruto. En 2000. estas participaciones aumentaron cerca de un punto del PIB.

    “La inversión privada ha pasado de ser un poco más del 4% del PIB en 1999 a más del 6% en 2000 y se espera que llegue a cerca del 8% este año. Esto sería muy estimulante y explica por qué crece el empleo industrial.

    “El motor del crecimiento es de nuevo el sector privado, algo que no ocurría desde comienzos de los noventa. Lo importante ahora es mantener el curso de la estabilidad macroeconómica.

    “El sector financiero se está recuperando. En efecto, este sector, que comenzó la década de los noventa con un exagerado número de intermediarios, ha experimentado un inevitable proceso de consolidación, ha recibido una fuerte inversión extranjera, es el sector que más rápida y profundamente ha incorporado su acceso y uso de las tecnologías de la información, y, pese a las dificultades de los últimos años, tiene uno de los márgenes de intermediación más bajos de América Latina.

    “La agricultura, por su lado, lleva creciendo 2 años consecutivos y en el 2000 se expandió al 5,4%.

    “En el caso del sector de la construcción, el más importante para la generación de empleo, también hay signos positivos. Las cifras de cartera nueva del primer trimestre son alentadoras. Además, el sector de financiamiento hipotecario va a rediseñarse por completo con la constitución de la Titularizadora de Cartera Hipotecaria, cuyo propósito es servir de puente entre el ahorro de largo plazo y las familias con necesidad de crédito de vivienda.

    “Lo que estas cifras revelan es que la estructura productiva de Colombia ha comenzado a ser consecuente con la dotación de factores productivos: los recursos naturales, el capital humano, el capital físico y el entorno institucional.

    “También debemos contar con el temple con que colombianos y colombianas enfrentan las adversidades… Colombia es un país con un recurso humano capacitado y emprendedor. Desde el punto de vista de la teoría económica, es decir, mirado solamente como factor de producción, el recurso humano del país, de distintos niveles sociales y culturales, tiene en promedio ventajas comparativas frente al de otras latitudes.

    Por todo lo anterior, “apuesto a que antes de cinco años el ‘boom’ de la economía y de la nueva organización política hará un cambio radical en el positivismo de los colombianos”.

    Apreciados amigos:

    En este punto de mi intervención debo hacer una pausa para agradecer y reconocer humildemente derechos de autor, porque ninguna, ¡absolutamente ninguna!, de las frases que he pronunciado hasta ahora son mías. Todas ellas, sin excepción, son afirmaciones textuales, con puntos y comas, de connotados analistas económicos y empresarios del país.

    Vale decir, lo que acabo de exponer es una sumatoria de frases, opiniones y pronósticos de los exministros Rudolf Hommes, Juan Luis Londoño, Mauricio Cárdenas, Gabriel Rosas y Guillermo Perry; de analistas como Mauricio Cabrera y Santiago Montenegro, y de hombres de empresa como Antonio José Ardila y Gonzalo Restrepo López, según fueron publicadas en una reciente separata de El Tiempo.

    Ellos, con su lucidez y clara visión económica, me han ahorrado muchas palabras -cosa que agradezco- y dan fe de una realidad positiva que muchas veces no se quiere creer cuando es expresada por el Gobierno, pero que adquiere su verdadera dimensión cuando es validada por estudiosos, empresarios y dirigentes gremiales que no están defendiendo ninguna gestión sino simplemente constatando lo que ven.

    Como las ya enunciadas, hay muchas razones para el optimismo, entre las cuales están también los promisorios resultados que hemos obtenido en el tema de empleo. Sin embargo, y tal vez por el escepticismo al que nos hemos acostumbrado para mal los colombianos, la reciente disminución del índice de desempleo no tuvo eco suficiente en los medios de comunicación ni entre los analistas.

    Mientras nos alarmábamos, con razón, cuando el desempleo en las principales ciudades trepó por encima del 20% en enero de este año, la excelente noticia de que dicho índice bajó en cerca de tres puntos entre enero y abril, quedando en un 17.8%, apenas mereció comentarios positivos. Tampoco la buena novedad de que el desempleo nacional había caído al 14.6%.

    Pero no son éxitos pequeños, ni más faltaba. Como dirigentes tenemos el deber de mirar los hechos económicos en perspectiva, porque lo que da la dimensión de cada paso que se avanza es el lugar de donde partimos. Si miramos dónde estábamos, entenderemos que las cosas no se pueden arreglar de un día para otro y valorararemos mejor cada logro alcanzado.

    Pero las buenas noticias de la economía positiva no paran ahí. Como ya lo anunció el Ministro de Hacienda, con el canje de deuda interna, que ya ha cumplido dos de tres subastas programadas, hemos logrado hasta ahora recoger 4.4 billones de pesos de deuda en papeles a más largo plazo y con intereses más favorables. Esto nos permite pensar, -una vez se cumpla el crucial paso de la aprobación de la reforma al régimen de transferencias territoriales-, en reestructurar también los bonos de deuda externa con muy buenas perspectivas. Los mercados internos e internacionales están reaccionando positivamente a estas iniciativas en una muestra de gran confianza en la seriedad de nuestra política económica y en la efectiva recuperación de la economía nacional.

    Además, no es poca cosa poder decir hoy que Colombia ya completó su financiación por este año y que estamos comenzando a financiar, sin haber llegado siquiera al fin del primer semestre del 2001, el año 2002, para lo cual ya hemos colocado 400 millones de dólares en el mercado norteamericano y 200 millones de euros en el europeo. También es una excelente noticia que vamos a acelerar el pago del rezago presupuestal, con lo cual la economía recibirá un nuevo impulso que nos permite mantener con optimismo nuestras metas de crecimiento.

    La mejoría en los ingresos tributarios es igualmente alentadora. El recaudo de los cuatro primeros meses del año ascendió a 8.5 billones de pesos, superando en un 33% el recaudo del mismo periodo del año anterior, lo cual evidencia la efectividad de la reforma tributaria y la mayor gestión institucional de la DIAN.

    Como lo dije en la misma alocución en que anuncié a los colombianos las buenas noticias en la lucha contra el desempleo, los logros palpables del sector agropecuario y la certificación al ganado colombiano de Antioquia y la Costa Atlántica como libre de aftosa: Ya salimos de la más grave crisis económica de la historia reciente del país; ¡ahora nos corresponde salir de la crisis anímica!

    A eso los invito, amigos banqueros y financistas de Colombia, a que hagamos el mismo ejercicio que realizaron los ilustres colombianos que cité en la primera parte de mi intervención y enfoquemos nuestra atención en los aspectos positivos de nuestra economía y de nuestro país. Podemos llevarnos sorpresas muy favorables.

    Y éste mismo ejercicio podemos hacerlo en muchas otras áreas del acontecer nacional. Por ejemplo, en el proceso de paz. Con inmensa alegría hemos presenciado la ejecución esta semana de un importante hecho de paz como es la suscripción y el inicio de la aplicación del acuerdo humanitario que posibilita la liberación de un importante número de policías y militares retenidos por la guerrilla. Por supuesto, quisiéramos que ya, hoy mismo, se liberara la totalidad de ellos y a todos los secuestrados de nuestro país, que nos duelen como una espina clavada en el corazón. Estamos trabajando para ello y lo haremos sin un minuto de reposo. Sin embargo, lo que hemos logrado hasta ahora es muy importante y no se puede desconocer so pretexto de lo que aún falta.

    Algo similar ocurre en el tema de la seguridad y las Fuerzas Armadas. ¿Saben ustedes, señores banqueros de Colombia, que las Fuerzas Armadas de nuestro país son hoy las más fuertes, preparadas, dotadas y profesionales de toda nuestra historia? ¿Son conscientes de que hemos incrementado el número de soldados profesionales en un 150% y de que, al ritmo que llevamos, para el 2004 el pie de fuerza alcanzará los 160.000 hombres, más del doble del que teníamos al iniciar mi gobierno? ¿Saben que estamos duplicando nuestro número total de helicópteros, que estamos cuadruplicando el número de helicópteros pesados artillados y que hemos aumentado ya en un 50% nuestro inventario de fusiles?

    Tal vez no. A pesar de que lo repito en todos y cada uno de mis discursos ante las Fuerzas Militares y en otros escenarios, eso no es noticia. Por fortuna, los distintos medios de comunicación comienzan a informar esta realidad positiva de nuestras fuerzas de seguridad a los colombianos que aún no la conocían y que pensaban ingenuamente que en mi gobierno se había descuidado la Fuerza Pública, cuando, todo lo contrario, la hemos fortalecido más que nunca. Y lo hemos hecho en el marco de un Plan Estratégico sin precedentes, gracias al cual tenemos no sólo más y mejor dotados hombres, sino también mejor movilidad, capacidad de reacción, inteligencia, y acción conjunta y coordinada de las Fuerzas.

    No tengo ninguna duda de que la labor primordial del Estado es defender y proteger a sus ciudadanos, garantizando su vida y su tranquilidad. Para eso se requiere de un Estado fuerte y legítimo, de una democracia y de unas instituciones operantes, respaldados por un solo cuerpo armado, sólido, profesional y bien capacitado. Se requiere de una Fuerza Pública que funde su legitimidad en lo que he llamado el trípode de la fuerza legítima: el apego a la ley, el respeto a los derechos humanos y el respaldo popular. Nuestras nuevas y exitosas Fuerzas Armadas son hoy, más que nunca, la garantía de una mejor Colombia en paz.

    Estimados miembros del sector financiero colombiano:

    Mi gobierno, desde sus primeros días, entendió la crucial importancia que tenía para la economía del país el mantenimiento de un sector financiero sano y fuerte.

    Hace un año, en este mismo evento, hacíamos algunas reflexiones acerca de la incipiente recuperación de la actividad financiera, de los primeros síntomas de fortalecimiento patrimonial y, en general, sobre los signos de mejor salud del sector financiero.

    Hoy podemos decir, con satisfacción, después de múltiples medidas como la emergencia económica de 1998, la reforma financiera, el nuevo régimen de vivienda y la ley 550 de reactivación empresarial, entre otras, además de un importante esfuerzo de capitalización de la banca pública y privada, que hemos eliminado el riesgo de una crisis sistémica financiera y que sorteamos esta situación con un costo mucho menor que el de otros países en situaciones similares. Tal vez pocos son conscientes de lo cerca que estuvimos de una crisis financiera de grandes proporciones, como la que sufrieron algunos países vecinos, cuyas implicaciones no sólo afectaron su sistema financiero y su economía sino también la credibilidad del país y la sobrevivencia de su propia moneda. El trabajo serio, comprometido y esmerado de mi Gobierno -y hoy lo reconocen los analistas- fue vital para que ésto no sucediera.

    Es indudable que la buena marcha de la economía contribuirá al fortalecimiento de la banca con mayor rapidez. Desde el ángulo que se mire el comportamiento de la banca durante los primeros cuatro meses del presente año es sustancialmente mejor al registrado un año atrás. Veamos:

    La cartera vencida de los establecimientos de crédito cambió la tendencia creciente que se observó hasta el año 2000. Tanto la cartera hipotecaria como la comercial y la de consumo registran a la fecha mejores indicadores a los observados doce meses atrás. Adicionalmente, como consecuencia de las mayores provisiones constituídas por los establecimientos de crédito, los indicadores de cubrimiento alcanzan en promedio niveles cercanos al 50%, cuando 12 meses atrás tan sólo llegaban al 36%. Ese esfuerzo por incrementar las provisiones explicó, en muchos de los casos, una buena porción de las pérdidas que registraron los balances de fin de año.

    Adicionalmente, en los últimos doce meses hemos podido ver cómo se han capitalizado en cuantías importantes muchas instituciones financieras. Sin contabilizar las capitalizaciones del gobierno a la banca pública, las adiciones de capital ascienden a 1.4 billones de pesos.

    ¡Los accionistas nacionales o extranjeros de la banca colombiana creen en Colombia! Le apuestan a un país pujante, lleno de oportunidades, en el cual se puede desarrollar la actividad financiera.

    Además, el proceso de saneamiento de la banca oficial se ha cumplido con esmero y transparencia. El caso de Bancafé, que se presentará formalmente a la venta en este mes, es un magnífico ejemplo. Hoy Bancafé, después de un serio proceso de capitalización y reestructuración, es el segundo banco más grande de Colombia, con una importante participación en las captaciones y el negocio de tarjetas de crédito y una de las mayores redes de oficinas y cajeros automáticos del país. Ahora está listo para venderse, en excelentes condiciones, de forma que se vincule -como ha sido siempre nuestro propósito- cada vez más capital privado al sector financiero en Colombia.

    Este sector, que es, sin duda, uno de los que más rápido avanza en el campo tecnológico, puede también hacer un importante aporte a la educación de los niños de nuestro país, al cual los invito fehacientemente. Ustedes deben conocer el programa “Computadores para Educar”, que recibe los equipos de cómputo que ya no usan las entidades y los reacondiciona para entregarlos a planteles educativos con estudiantes de pocos recursos. Ya tenemos centros de recepción y reacondicionamiento en Bogotá y Barranquilla, y próximamente en Cali y Medellín. No echen en saco roto esta invitación para dar utilidad a los equipos que ya no tienen en servicio. ¡Ésta es una oportunidad de oro para que la banca colombiana dé una mano solidaria a las nuevas generaciones!

    Estimados amigos:

    Hoy podemos afirmar que, -si bien queda todavía mucho camino por recorrer-, tenemos una banca más fuerte y sólida, con una mayor capacidad para acompañar a la economía en su proceso de reactivación, financiando las necesidades crediticias de los empresarios y demás agentes económicos a unos costos razonables.

    Las cifras recientes del comportamiento del crédito dan fe de lo anterior. Los desembolsos de crédito en lo corrido del año son superiores a los observados en igual período del año anterior. La cartera comercial, la cartera de consumo y aún la hipotecaria registran al mes de abril desembolsos acumulados mayores a los correspondientes a los primeros cuatro meses de los dos años anteriores.

    Las perspectivas de la economía y de la actividad crediticia son promisorias. No es el gobierno, por supuesto, a quien corresponde decir a los banqueros cómo hacer su negocio. Nadie mejor que ustedes para saber cuándo, cómo y a quiénes prestar. Pero no cabe duda de que están dadas las condiciones para hacerlo.

    Ustedes, financistas de Colombia, tienen en sus manos, con sus departamentos de análisis crediticio, la posibilidad de determinar, con los mejores criterios, los sectores y las empresas que mejor desempeño prometen en esta economía reactivada. Su papel será, por ello, fundamental para escoger, mediante el flujo responsable de crédito, las actividades económicas que liderarán el crecimiento del sector real de nuestra economía.

    Es un reto que deben afrontar con realismo y positivismo, tal como lo hicieron, en sus escritos, los ilustres economistas que cité extensamente al comenzar estas palabras.

    ¡O derrotamos de una vez la crisis anímica, o nos dejamos arrasar por el temor de nuevas adversidades! La opción es una sola. El temple de los colombianos y de sus banqueros no da lugar a vacilaciones. ¡Vamos a salir del espejismo de una recesión que ya no existe y vamos a empujar entre todos la locomotora vital de la reactivación!

    ¡Multipliquemos las buenas noticias de nuestra economía! Yo creo en Colombia y en el nuevo rumbo que podemos darle entre todos.

    El gobierno, ténganlo por seguro, seguirá empeñado en sentar las bases de una macroeconomía sana y estable. Ustedes, amigos banqueros, que ya nos han demostrado su capacidad para enfrentar momentos respuesta.

    Muchas graciasdificiles, por qué no se contagian hoy de optimismo para que unidos terminemos de transformar a Colombia en el pais próspero, justo y equitativo que queremos.

    Conozco su respuesta, confío en ustedes y estoy decidido, con todo el equipo de Gobierno, a continuar acompañándolos en su labor. Los doctores Hommes, Perry, Londoño, Rosas, Cárdenas, Cabrera, Montenegro, Ardila y Restrepo, aunque me han ayudado mucho, aún no me han relevado de mi deber como gobernante de contar los hechos de la economía positiva y de propiciar nuevos motivos para el optimismo. Ellos también han criticado constructivamente y han señalado que queda mucho camino por recorrer y muchas tareas por realizar. Es cierto: falta mucho y siempre faltará, pero lo importante para continuar con éxito es reconocer lo que se ha hecho y, sobre esa base, seguir adelante.

    Les agradezco mucho a ellos y a ustedes. Con su contribución, el futuro de Colombia será aún más próspero y justo. No hay nada más que decir: ¡Ahora nos toca a todos seguir trabajando por el país!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Cartagena, Colombia
    8 de junio del 2001

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