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  • SURAMERICA SÓLO SE CONSOLIDARA COMO REGIÓN PRÓSPERA Y PACÍFICA SI LOGRAMOS LA UNIÓN DE NUESTROS PUEBLOS

    II REUNIÓN DE JEFES DE ESTADO DE AMÉRICA DEL SUR 

    Es imposible venir a Guayaquil sin recordar que en esta “Perla del Pacífico” se reunieron dos de los más importantes hombres que ha dado nuestro continente: Simón Bolívar y José de San Martín, para asegurar su alianza por la libertad de América.

    Hoy, cerca de dos siglos después, nosotros sus herederos, nos congregamos, en representación de nuestros pueblos, para avanzar también en la conformación de nuestra unión.

    No se trata ya de la amenaza de un imperio extranjero, sino de otros retos que hoy nos convocan, en medio de una nueva realidad, como lo es la Globalización

    Este nuevo fenómeno nos obliga a que reflexionemos sobre lo que podemos hacer mancomunadamente para asegurar el ingreso de nuestras naciones a la economía global, para combatir el terrorismo y el flagelo de las drogas que lo alimenta, y para mejorar las condiciones de vida de nuestros pueblos.

    Estoy convencido de que Suramérica solo se consolidará como región prospera y pacífica si logramos nuestra unión, lo cual depende precisamente de nuestra capacidad y voluntad real de consolidar un espacio suramericano integrado, sustentado en la democracia y en la integración económica y física.

    El acervo común de historia, lengua y cultura que tienen nuestras naciones es la mejor materia prima para fortalecer este espacio que inauguramos hace un par de años en Brasilia.

    Suramérica tiene la obligación, como región, de tomar las riendas de su propio destino y comenzar a diseñar estrategias propias, nacidas de nuestras propias necesidades y empezar a participar, con mayor dinamismo y eficacia, en la construcción de una estructura mundial más democrática e incluyente.

    Son muchas las áreas en las que podemos avanzar, y de las que hoy estamos hablando:

    • La defensa y perfeccionamiento de nuestras democracias
    • La promoción de los derechos de nuestros ciudadanos
    • La búsqueda regional de una seguridad energética
    • La defensa contra las amenazas a nuestra seguridad
    • El desarrollo de nuestros pueblos
    • La lucha contra cualquier tipo de proteccionismo, que asegure el acceso de nuestros productos a los principales mercados mundiales.

    Hoy quisiera enfatizar en dos puntos esenciales: la cooperación en materia de lucha contra las amenazas a nuestra seguridad y la pronta puesta en marcha del Área de libre Comercio de las Américas.

    Sobre el primer punto, hoy resulta claro que las amenazas a nuestra seguridad provienen más del interior de nuestra región que de fuera.

    La red  internacional del crimen donde se entrecruzan el terrorismo, las drogas ilícitas que lo financian, el tráfico de armas que lo potencian y otros delitos conexos, se ha convertido en el principal foco de desestabilización de nuestros países.

    Por eso la cooperación en la lucha contra el terrorismo y contra las drogas ilícitas debe ser sin duda un eje central de nuestro diálogo político, a partir de los principios de la responsabilidad compartida y la integralidad.

    Colombia es hoy, sin duda, la principal víctima del terrorismo en Suramérica, un terrorismo indiscriminado en que los grupos armados al margen de la ley atacan sin piedad poblaciones humildes y la infraestructura nacional.

    Por eso en abril de este año, en la reunión del Grupo de Río en San José de Costa Rica, hice un llamado vehemente a ustedes, mis colegas, para que acompañen y respalden al pueblo colombiano en nuestra lucha por preservar la democracia y nuestras libertades de los ataques del terrorismo.

    Hoy ratifico esta denuncia y esta solicitud para que Suramérica entera se manifieste, con total firmeza y claridad, contra los actos terroristas que día a día golpean al pueblo colombiano y nos preste su colaboración eficaz para bloquear la acción de los violentos y de los narcotraficantes que los financian.

    En cuanto al tema del ALCA, es indudable que el avance de la integración hemisférica representa el principal reto de la política exterior y comercial de nuestros países. En esta meta prioritaria hacia la cual todos apuntamos la conformación de un espacio económico sudamericano resulta de gran importancia.

    La convergencia de nuestras 12 economías, que representan un mercado de 337 millones de consumidores, con un PIB de más de 1.5 billones de dólares, nos permitiría afrontar con mayor éxito la construcción de nuestro espacio hemisférico.

    Como región, debemos propender por una estrategia conjunta en las negociaciones hemisféricas, lo cual pasa sin duda por la consolidación de nuestros respectivos bloques y por la concreción de un acuerdo entre la Can y Mercosur.

    Nos quedan otros retos, por supuesto, como la integración física, que ya avanza a través del programa IIRSA; el tratamiento del tema de las fronteras, para hacer de ellas sitios de unión y de progreso, y no de aislamiento, y la promoción conjunta de los avances tecnológicos, para no rezagarnos frente al resto del mundo.

    La seguridad energética de la región es también un tema que debe ser abordado y desarrollado en todas sus facetas.

    América del Sur cuenta con muchas fuentes energéticas no del todo aprovechadas, además de que podemos y debemos crear mercados de productos energéticos y ampliar los existentes. Ahí tenemos un reto para asumir conjuntamente, para alcanzar una nueva realidad económica, política y social.

    Son grandes desafíos, importantes objetivos para nuestros pueblos, en los que una Suramérica unida y proactiva tiene mucho que decir y mucho que hacer. De ahí la pertinencia de esta reunión.

    Apreciados amigos:

    Seguramente tendré oportunidad de volver a intervenir en el curso del día, pero no quiero terminar estas palabras sin aprovechar para agradecerles, de corazón, a todos ustedes, mis queridos colegas suramericanos, por la amistad y respaldo generoso que me brindaron durante mis cuatro años como Presidente de Colombia.

    El próximo 7 de agosto entregaré el mando a un nuevo Presidente, elegido en unos comicios electorales transparentes y libres, en los que el pueblo colombiano le dijo no al terrorismo y le dio un sí rotundo a la democracia.

    Sepan, queridos amigos, que siempre llevaré en mi corazón sus palabras cordiales, sus consejos, sus abrazos fraternales, y lo que representan todos y cada uno de sus países para mí y para Colombia.

    En Andrés Pastrana tendrán ustedes siempre un amigo leal, solidario y listo para darles la bienvenida.

    De nuevo muchas gracias, ¡y que Suramérica siga consolidando espacios de unión e integración como el que hoy nos reúne!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Guayaquil, Ecuador
    26 de julio del 2002

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