Colombianas y colombianos:

Una de las características más importantes de todos los procesos de paz en el mundo está relacionada con la manera como se comunican sus avances y la forma como sus protagonistas comparten sus apreciaciones respecto al estado de las conversaciones.

Dicho en otras palabras, la paz también es un proceso de comunicación, de comunicación buena y clara para todos, y quiero reconocer que nos hemos equivocado en la forma de comunicar y compartir con ustedes nuestra posición, las diversas razones por las cuales, en apariencia, el gobierno lo ha dado todo a cambio de nada y, en general, nuestra visión de la paz.

Hasta hoy, las versiones que tienen los colombianos han sido manejadas por los medios de comunicación, los cuales, con sus titulares y haciendo su tarea, le han dado al proceso una dimensión fundamentada más en el empeño de las FARC y el ELN de conversar en medio del conflicto que en el proceso de paz propuesto por el gobierno como un todo indivisible.

Lo que esto ha provocado es que el proceso como tal está siendo calificado únicamente con la óptica del avance de la mesa de negociación en el Caguán y la suspensión reciente de las conversaciones con el ELN y, mientras tanto, se están dejando a un lado los demás temas que están involucrados en nuestra lucha por la convivencia pacifica, que no dejan de ser y tener igual o incluso mayor importancia.

Yo entiendo el desespero que, a la luz de esta situación, produce en todos los colombianos la lentitud de los avances de las conversaciones y en especial el hecho de que la guerrilla se empeñe en no cesar sus ataques demenciales contra la población civil, para entrar al fin en la etapa de conciliación, de las conversaciones civilizadas y de hechos concretos de paz que nos lleven a una solución definitiva del conflicto.

Entiendo que cuando comenzamos las conversaciones todo el mundo pensó que ya habíamos recorrido la parte más importante del camino, pero la verdad es que apenas estábamos sembrando la semilla.

A partir de hoy voy a contarles la historia completa de la paz vista como un todo indivisible, vista mucho más allá que la mesa de conversaciones en el Caguán.

La paz, como la hemos concebido desde cuando iniciamos el proceso que ustedes me confiaron con su voto, se basa en seis pilares y logros fundamentales, que son:

Primero: la internacionalización de la paz, que no es otra cosa que haber logrado que el mundo nos mire, nos acompañe solidariamente con su apoyo político y económico, nos dé su confianza, esté atento a lo que pasa todos los días en nuestro país, conozca los avances y se comprometa con nuestra lucha por alcanzar la paz.

Antes de mi llegada al gobierno, el mundo miraba a la guerrilla como un grupo de idealistas que luchan por alcanzar el poder de la mano y con el apoyo del pueblo colombiano.

Hoy, el mundo ha podido mirar la realidad de una manera  objetiva y ver todos los días cómo la guerrilla pierde su prestigio y fundamenta su fuerza atacando a los más débiles, a esos que dicen proteger y por los que supuestamente luchan.

La internacionalización permite que el mundo conozca la constante violación de los derechos humanos por parte de los grupos ilegales, la utilización de minas quiebrapatas y bombas hechas con pipetas de gas, el doloroso secuestro indiscriminado de personas, la extorsión y el ataque a la infraestructura petrolera, entre otros muchos actos que sólo atentan contra la patria.

Segundo: la lucha frontal y sin cuartel que hemos dado contra el narcotráfico. Se trata de atacar una de las principales fuentes de financiación de los grupos guerrilleros y de los grupos de autodefensa ilegales, los cuales, con sus vacunas y protección de cultivos ilícitos, convierten esos dineros que reciben en armas y dinero para sostener la guerra.

Tercero: El fortalecimiento de nuestras Fuerzas Armadas, que, como nunca antes, -y eso lo han dicho ellos mismos y todos los colombianos lo hemos podido ver en su más amplia dimensión por estos días-, busca garantizar un Estado de Derecho, devolverle la tranquilidad en toda la nación y proteger la vida, honra y bienes de los colombianos.

Hoy tenemos una Fuerza Pública renovada, profesional, técnicamente avanzada, con una capacidad de respuesta muy superior a la que tuvo siempre, con mejores equipos, aviones fantasmas, helicópteros, tropas entrenadas, motivadas y dispuestas a dar su vida por defendernos.

La  estrategia es clara. Una fuerza pública con capacidad de enfrentar y derrotar al enemigo y una paz negociada. Claro que debo anotar que las batallas ganadas no pueden ni deben generar un triunfalismo que no conduce a nada.

Cuarto: El componente de la gran inversión social del Plan Colombia, que con sus programas básicos tales como Jóvenes en Acción, Vías para la Paz, Familias en Acción y Empleo en Acción, son las herramientas para la paz que están llevando inversión, educación, empleo y progreso a las zonas y gentes más olvidadas del país.

Estos programas están en plena ejecución. Hemos invertido más de 2 billones de pesos y, aunque no hemos logrado que estas excelentes noticias ocupen los titulares de los medios de comunicación, tengo la certeza de que este trabajo y estas inversiones, nunca antes vistas en la historia de Colombia, están sembrando verdaderas semillas de reconciliación y paz.

Quinto: las conversaciones con las guerrillas de las FARC y el ELN.

Señores del ELN:

La paz negociada es el único camino posible que hemos entendido en mi gobierno. Les reitero que las puertas del gobierno siguen abiertas para el diálogo.

Los invito a que hagan una propuesta pública y abierta de sus condiciones para retomar el camino del dialogo y reanudar las conversaciones, desde luego con el realismo que se requiere y con la generosidad que el pueblo colombiano espera.

Los invito a que se manifiesten de una manera civilizada, con hechos y propuestas concretas de paz y no cobardemente, con ataques a pueblos y ciudades, matando niños, mujeres embarazadas y personas indefensas, y atacando la infraestructura eléctrica, que es como lo han hecho después de que suspendimos las conversaciones.

Con las FARC estamos y seguimos avanzando en alcanzar los primeros hechos concretos de acuerdo, que no sólo nos devuelvan y den la certeza de sus buenas intenciones de negociar, sino que nos garanticen que su voluntad por alcanzar la paz está por encima de su empeño de seguir negociando en medio del conflicto armado. Sólo con acuerdos fortalecemos la Mesa de Negociación y el proceso mismo.

Sexto: El tema de la paz es un tema que hoy reúne el interés y la participación de todos los colombianos. Dejó de ser un problema aislado de unos pocos, del Gobierno y de las Fuerzas Armadas combatiendo en regiones apartadas de las ciudades.

Hoy todos los colombianos estamos interesados en el tema de la paz y esto, compatriotas, es un inmenso logro en la búsqueda de un proyecto colectivo que nos aleje del egoísmo y la apatía en la que caímos después de tantos años de indiferencia y lucha sin sentido y sin final aparente.

Muchos colombianos han aportado ideas y eso lo valoramos todos. A quienes sólo formulan críticas los invito a participar aportando más y criticando menos.

Colombianas y colombianos:

Internacionalización de la paz, lucha frontal contra el narcotráfico, fortalecimiento de nuestras Fuerzas Armadas, inversión social del Plan Colombia, conversaciones de paz y el interés y participación de todos los colombianos sobre este tema, son los pilares de la paz negociada.

La paz la consiguen los pueblos, no los presidentes. Es un todo indivisible, no es un empeño individual ni es un capricho del presidente Pastrana por pasar a la historia.

Hoy les hice un resumen de mi visión de paz y en las próximas semanas les estaré ampliando uno a uno los alcances en los puntos que les presenté esta noche, contándoles cada cosa que pase. Seguiré trabajando por la solución política del conflicto. No tengo la menor duda de que éste es el único camino que tiene Colombia para salir adelante y progresar con equidad y justicia social para todos.

Dentro de este compromiso, les anuncio que próximamente haremos un programa abierto de preguntas y respuestas por todos los canales privados y públicos, en el cual iré contestando todas las inquietudes que surjan sobre el proceso de paz y, en general, sobre el trabajo que estamos haciendo en los diversos frentes de nuestra Empresa Colombia que son del mayor interés para todos.

A todos los que avivan el conflicto con su actitud intolerante quiero invitarlos, una vez más, a reflexionar sobre la importancia de avanzar decididamente en los hechos de paz. Cada día que pasa en medio de esta incertidumbre y en medio de la violencia es un día que estamos perdiendo para crecer, progresar y volver a creer en nuestra patria.

No cabe duda de que un ambiente de paz significará más empleo, nuevas inversiones y mejores oportunidades para todos los colombianos.

No podemos sembrar violencia y recoger paz. Colombia en paz es una Empresa que nadie puede detener; es un país con el que todos soñamos y, sobre todo, que nos merecemos y tenemos el deber de entregar a nuestros hijos y las futuras generaciones y por el que tenemos la inaplazable obligación de seguir luchando sin pausa.

Que Dios los bendiga y que Dios me bendiga.

Buenas noches.


Lugar y fecha

Bogotá, Colombia
30 de agosto del 2001
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