EL PARQUE “REPÚBLICA DE COLOMBIA“ ES, A PARTIR DE AHORA, SÍMBOLO VIVO DE LA FRATERNIDAD Y ESPíRITU DE AMISTAD COLOMBO-COSTARRICENSE

Colocación de la primera piedra del parque “República de Colombia” en Escazú

Nunca deja de ser emocionante encontrar en cualquier país del mundo una referencia a nuestra nación de origen, que nos la represente por algún símbolo, algún evento o algún triunfo deportivo o artístico. Y cuando a estas situaciones se une el afecto sincero, la alegría es mucho mayor.

Por eso es muy grato saber que el nombre, para nosotros sagrado, de la República de Colombia, identificará en adelante a un bello parque múltiple que dará recreación y cultura a muchísimas personas de un país amigo y cercano, como lo es Costa Rica.

Este Parque “República de Colombia” es, a partir de ahora, un símbolo vivo de la fraternidad y el espíritu de amistad colombo-costarricense.

Es también un homenaje al importante aporte que tantos colombianos, quienes han venido a vivir y a trabajar a este país desde el siglo XIX, han hecho a la cultura, a la ciencia  y a la economía costarricenses, pero, sobre todo, es un testimonio de gratitud de esa gran colonia colombiana y de sus descendientes a la proverbial hospitalidad de los costarricenses para con nuestro pueblo.

Decía Aristóteles que “la amistad es un alma que habita en dos puertos y un corazón que habita en dos almas”. Así mismo ha sido y es cada vez más la amistad entre Costa Rica y Colombia, que hoy reafirmamos con esta visita presidencial y de cuyo buen designio dejamos testimonio perenne en este nuevo parque para San José y para el importante cantón de Escazú.

También hay colombianos en este país, que acogió sus sueños y sus deseos de progresar, que tienen “un alma que habita en dos puertos”: un puerto es la acogedora Costa Rica, que los recibió y a la cual están entregando lo mejor de su trabajo y de su industria, y el otro es su Colombia de origen, la tierra querida de sus ancestros, cuyo destino siguen con interés y con nostalgia.

A estos compatriotas, muchos de los cuales posibilitan con su aporte la construcción de este Parque de amistad binacional, se les hará el alma un nudo cada vez que pasen por aquí y contemplen el pabellón de su país ondeando en esta tierra hermana, y recordarán entonces que, como dice un simpático refrán que ellos mismos han acuñado, “colombianos y ticos somos como hermaniticos”.

Quiero hoy hacer un especial reconocimiento al señor Alcalde de Escazú -una zona donde viven muchísimos colombianos y descendientes de colombianos-, el Licenciado Adrián Chinchilla, por su importante colaboración e interés en la realización de este proyecto.

Y también quiero agradecer a los directivos, padres y alumnos de la Escuela Yanuaria Quesada, que, a través de su Junta, han dado su apoyo para que este proyecto sea una realidad. El Gobierno de Colombia adoptará con afecto esta querida Escuela, procurando, en la medida de lo posible, ayudarla con aportes de dotaciones educativas y otras formas de colaboración que puedan plantearse con nuestra Embajada en San José. ¡En Costa Rica, tierra de maestros, queremos hacer también nuestro aporte a la educación costarricense!

Queridos amigos costarricenses y queridos compatriotas:

No somos solamente habitantes o nacionales de un país. Somos, por sobre todo, latinoamericanos, y formamos parte de una familia inmensa, que es la humanidad. Por eso esta cooperación entre colombianos y “ticos” es la más lógica conclusión de varios siglos de coexistencia cercana y pacífica.

“Costa Rica rompió las cadenas que la ataban a extraño poder; soltó al viento su propia bandera y el imperio fundó de la ley”. Así reza la letra del primer himno que tuvo esta nación, ejemplo de civismo y legalidad, que fue escrita por el joven colombiano José Manuel Lleras en 1873.

Como tuve oportunidad de recordar esta misma mañana, no sólo muchas familias y apellidos costarricenses se confunden en el tiempo con orígenes colombianos, sino que por lo menos dos presidentes de este país –y yo estoy seguro de que pueden ser muchos más-, León Cortés Castro y mi buen amigo Miguel Angel Rodríguez, son hijo y nieto de colombianos, respectivamente.

Y es que las fronteras son tan sólo líneas artificiales que jamás pueden separar los afectos verdaderos. Por eso yo sé que en este nuevo Parque “República de Colombia” los costarricenses y los colombianos seguirán viviendo y fortaleciendo su amistad, porque los lazos del corazón son los únicos que atan en la distancia.

“Nunca es largo el camino que conduce a la casa de un amigo” dijo un poeta de la antigua Roma. Para los habitantes de San José ese camino ya tiene un destino: ¡El Parque “República de Colombia” en Escazú!

Muchas gracias.


Lugar y fecha

San José, Costa Rica

29 de mayo del 2000

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