IMPOSICIÓN DE LA CONDECORACIÓN PÓSTUMA “ACCIÓN DISTINGUIDA AL VALOR” AL MAYOR (r.) JORGE CASTILLO ROJAS Q.E.P.D

“Nadie tiene más amor que quien da la vida por sus amigos” nos enseñó Jesús de Nazareth con su palabra y con su ejemplo.

El Mayor Jorge Castillo Rojas, cuya memoria nos congrega hoy aquí, no sólo dio la vida por sus amigos, sino que la ofrendó también por todos los colombianos.

El Mayor Castillo, un creyente que no faltaba a misa los primeros viernes ni los días de guardar; un huilense que se preocupaba por los árboles de limón y aguacate que había dejado en su terruño; un enamorado de la Popayán que lo acogió en su seno; un hombre bueno y solidario que amaba, por sobre todas las cosas, a su esposa Ligia y a sus hijos Ximena, Juliana y Jorge Alfonso, no merecía morir como murió, a manos de los cobardes delincuentes a quienes persiguió con valentía en nombre de la sociedad colombiana.

Pero su muerte hoy, como la del Maestro del Amor, nos enseña y nos da ejemplo de compromiso con los demás y de servicio a la Patria hasta sus últimas consecuencias.

No hay palabras suficientes de consuelo para su familia ni para sus compañeros de trabajo. Sin embargo, de alguna manera nos alivia saber que el Mayor Castillo vivió hasta el final de sus días, hasta la última hora de su existencia, según sus principios, cumpliendo con su deber y trabajando por construir un entorno seguro para los suyos y para todos sus compatriotas.

Si hoy estamos aquí reunidos, junto con sus seres más queridos, el Director del Departamento Administrativo de Seguridad, los Directores de sus Seccionales, detectives y miembros de esta entidad, es porque reconocemos en su vida un modelo a seguir y porque todos juntos queremos expresar, en su memoria, nuestra intención de seguir adelante, con más impulso aún, en la lucha contra la delincuencia.

Hablar del Mayor Castillo es hablar, primero que todo, de un policía íntegro, de un hombre que destinó más de 21 años a servir a Colombia desde las filas de la Policía Nacional, en los más diversos cargos, incluidos los de Jefe de Departamento de Información y Prensa y Jefe de la División de Revista y Publicaciones y de la División Docente.

Hablar del Mayor Castillo es recordar a un hombre valiente, noble y eficiente que dirigió con acierto y compromiso la Seccional del DAS en el departamento del Cauca por más de dos años, hasta el momento del vil atentado.

Sus obras en el DAS fueron de provecho para la comunidad y por eso mismo fueron reconocidas por los mismos caucanos y los payaneses en condecoraciones otorgadas por la Gobernación del Cauca y la Alcaldía Mayor de Popayán.

Se preocupaba por todos los aspectos: desde la correcta atención al público que pedía un certificado de antecedentes judiciales hasta la mayor participación y preparación de sus jefes de grupo, coordinadores y detectives, y, por supuesto, su reto diario era lograr la mayor contundencia y efectividad en la lucha contra el delito en la región a su cargo.

Fueron muchos operativos exitosos, dentro de los cuales es destacable la captura de varios miembros de la subversión responsables del secuestro masivo de la Iglesia La María de Cali. Su celo en el cumplimiento del deber no cesó nunca y afrontó con hombría y coraje los riesgos inherentes de quien obra para defender la tranquilidad de sus compatriotas.

Hoy veo en este recinto a muchos hombres como él: Jefes de Seccionales del DAS a lo largo y ancho del país. A ustedes, y a los hombres y mujeres a su cargo, Colombia les debe mucho.

Su labor continua contra el delito, en cualquiera de sus nefastas versiones, ya sea cometido por delincuentes comunes, por narcotraficantes, por subversivos o por miembros de los grupos ilegales de autodefensa, honra a su institución y, sobre todo, los enaltece a ustedes, que hoy, en memoria de su compañero y amigo, renuevan su compromiso con la patria.

El Mayor Castillo dijo unos días antes de su muerte: “Cuando aprendamos a reconocer todos nuestros errores podría ser demasiado tarde, pues tal vez estaremos muriendo”. Nuestro homenaje a él será cumplir con nuestro deber, enmendar errores y fortalecer nuestra decisión de no fallarle al país.

Hoy entrego, con emoción, a doña Ligia García Palomino, la compañera amable de sus días, la condecoración “Acción Distinguida al Valor” en la Categoría de Gran Medalla, que el Gobierno Nacional y el Departamento Administrativo de Seguridad otorgan en forma póstuma a su esposo, el Mayor Jorge Castillo Rojas, como el justo reconocimiento a un mártir de Colombia, a un hombre probo que cayó bajo la furia demencial de los violentos pero que siempre nos acompañará y nos estimulará con su ejemplo de vida y trabajo.

Doña Ligia: usted y sus hijos, cuya presencia hoy nos sobrecoge y nos emociona, tienen de qué estar orgullosos, pues han compartido el amor y el compromiso de un ser humano que se entregó al servicio de la justicia y la seguridad de sus compatriotas.

También ustedes, Jefes Seccionales y funcionarios del DAS, encuentran en el ejemplo del Mayor Castillo un paradigma a seguir. Así mismo, los colombianos vemos reflejado su ejemplo en las vidas de cada uno de ustedes, que trabajan día a día arriesgando su integridad y su tranquilidad por la noble causa del bienestar y la seguridad de sus compatriotas.

Ustedes son la cabeza en las diversas regiones de Colombia de una tarea fundamental. Bajo la experta y acertada dirección de un hombre de talla moral y de enorme compromiso con el país, como lo es el Coronel Germán Jaramillo Piedrahita, adelantan labores que van más allá del concepto estricto de seguridad y que traen mayor calidad de vida a sus compatriotas.

El DAS, a través de sus seccionales, evita el despilfarro de los dineros públicos que implica la corrupción, combate el contrabando, impide el tráfico ilícito de nuestra fauna y nuestra biodiversidad, combate fenómenos lamentables como la prostitución infantil y la trata de blancas, persigue el narcotráfico en cada una de sus diversas etapas criminales, investiga y acecha con profesionalismo y técnica a todos aquellos que hacen del delito una forma de vida.

¡Sigan adelante por Colombia! ¡Sigan llevando en alto el nombre su institución! La Patria y todos los colombianos se lo agradecemos de corazón.

Recuerden siempre el ejemplo de este hombre, del Mayor Jorge Castillo Rojas, que iluminará desde el cielo de los justos la labor incansable de quienes, como él, trabajan por un país sin delincuencia, con justicia y con paz.

Muchas gracias


Lugar y fecha

Bogotá, Colombia
31 de mayo del 2001
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