11 de julio de 2018

“Solo debe haber una reforma tributaria si es para bajar impuestos y generar empleo”

El nuevo gobierno tiene el reto de impulsar la economía naranja

“Muy mal”. Así es como responde el expresidente Andrés Pastrana a la pregunta de cómo deja Santos al país tras ocho años de gobierno. Además de sus desacuerdos con varios de los puntos de lo acordado con las Farc, el exmandatario critica el haber permitido el crecimiento en los cultivos ilícitos y dice que el narcotráfico es la peor amenaza para la paz. En lo económico, Pastrana tampoco está de acuerdo con lo hecho por la administración de Santos, y le parece increíble que luego de tres reformas tributarias y una bonanza petrolera, el país esté sumido en una “crisis fiscal”.

Por eso, el nuevo gobierno debe poner en orden la casa, empezando por las modificaciones a los acuerdos de paz y la desnarcotización de la relación con los Estados Unidos, para lo cual Pastrana considera necesario un Plan Colombia 2.0. Además, Duque deberá impulsar la economía naranja, y aunque una reforma tributaria parece inminente, el expresidente dice que solo la comparte si es para bajar los impuestos y mejorar la formalidad.

Alicia Arango dijo en la W que el programa que se iba a implementar era el de Iván Duque. ¿Eso quiere decir que la alianza suya y de Marta Lucía Ramírez con el Centro Democrático fue puramente mecánica y no programática?

El programa que se va a implementar es el que el presidente Iván Duque y su vicepresidente Marta Lucía Ramírez le presentaron al país durante la campaña. Por él votamos 10,4 millones de colombianos. Ese programa tiene un eje principal, fijado por el Presidente Duque: se concentra en las cosas que nos unen como país y no en las que nos dividen.

En torno a ese programa, que recoge los principios y los valores que tradicionalmente hemos defendido, como la guerra sin cuartel contra la corrupción y el narcotráfico, el fin de la “mermelada” y de la parcelación del poder del Estado en cuotas burocráticas, el fortalecimiento y la depuración de la Justicia, la recuperación de la institucionalidad, la modificación de los acuerdos de paz para que se sometan a la Constitución, la exigencia de que las Farc reparen a las víctimas y paguen penas reales y proporcionales a los crímenes cometidos, la oposición a que los autores de crímenes atroces lleguen al Congreso sin haber pagado por sus delitos, entre otros aspectos, se estructuró la Gran Alianza por Colombia que llevó al doctor Duque al poder. Si este no es un acuerdo programático, totalmente alejado de elementos burocráticos, entonces no sé qué será un “Acuerdo Programático”.

¿Qué participación tendrá el Partido Conservador en el nuevo gabinete, hubo algún acuerdo al respecto?

¡El único acuerdo es que este gobierno debe ser muy fuerte contra la corrupción y el narcotráfico! El Presidente debe gobernar con los mejores y los más honestos, y ojalá con un cambio generacional.

¿Ha hablado usted con los representantes del partido o su presencia en esta colectividad es más simbólica que práctica?

Mantengo una comunicación fluida y permanente con la señora vicepresidente, la doctora Marta Lucía Ramírez, quien por su investidura y porque logró que el partido cerrara filas en su apoyo, es sin duda la persona llamada a liderar en este momento al Partido Conservador y dirigir el complejo proceso de purificarlo y renovarlo.

El Partido Conservador debe renovarse, debe cambiar. Debe demostrarle al país su capacidad de luchar contra la corrupción y como dice el refrán, eso empieza en casa. Yo he sido muy crítico de la posición de varios dirigentes que sobrepusieron sus intereses a los del partido, pero creo que es hora de fortalecer las instituciones y entre ellas los partidos, como el mío, con tantos años de historia y de luchas por la democracia.

El cambio en el partido es ahora. Hay que trabajar para que llegue la necesaria y urgente renovación de los liderazgos internos, y para empoderar a los jóvenes conservadores y a las valiosas mujeres que están dando la batalla por la transparencia y por el fortalecimiento del partido en cada región del país.

Si no tiene la voluntad firme de renovarse y de regresar a las viejas fuentes ideológicas que le dieron origen, desaparecerá. Lo digo con dolor y con una tristeza profunda, pero esa asociación de mezquinos intereses personales y burocráticos, que enloda el concepto de la “política” confundiéndola con la mecánica labor de conseguir puestos y contratos, no es el partido de Ospina, de Laureano, de Misael Pastrana, de Álvaro Gómez.

Si el conservatismo acepta entrar a la sala de cuidados intensivos, yo acompañaré el proceso de renovación desde la condición de consejero que los estatutos me asignan. Pero no tengo pretensión ninguna de asumir cargos o funciones de poder dentro de la colectividad. Aspiro solamente a que se abran las ventanas para que entre el aire fresco de la renovación, con gente joven, con mujeres, que no estén contaminados de clientelismo ni de corrupción.

¿Qué rescata usted del acuerdo de paz?

El país sabe que soy un luchador por la paz. En mi gobierno me jugué todo mi capital político por alcanzarla y no me arrepiento. Pero la paz se logra solamente uniendo a los colombianos en torno a ella.

Es una lástima que el propósito de Santos fuera su Nobel de Paz y no la unión de los colombianos alrededor de los acuerdos. La negociación con las Farc fue de espaldas al país y por eso Santos perdió el plebiscito. En ese momento le ofrecimos apoyo, pero él no quiso rectificar. La consecuencia más grave de su mezquindad y de su falta de liderazgo es la gran polarización en la que deja al país.

El acuerdo tiene cosas rescatables. Trajo el desarme de las Farc, así sea parcial, y creó instrumentos valiosos como la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas y la Comisión de la Verdad, de la cual esperamos una verdad objetiva y no ideologizada y deformada por la izquierda.

¿Y las fallas?

He criticado la impunidad que crea el acuerdo, la desarticulación de la JEP con la justicia ordinaria y he pedido insistentemente que las Farc entreguen las rutas del narcotráfico, los contactos y toda la información que le permita al mundo arreciar la batalla contra los terribles flagelos del tráfico de cocaína y el tráfico de armas. Los hechos de Guacho, Santrich y muchos otros nos están dando la razón a quienes dijimos que el acuerdo prefirió hacerse el de la vista gorda con respecto al narcotráfico.

Preocupa el aumento de los cultivos de coca, ¿está de acuerdo con la aspersión aérea?

El gobierno Santos deja a Colombia inundada de coca. Este es un gravísimo problema social y de seguridad nacional.

El narcotráfico ha sido el cáncer de Colombia durante 50 años. Cuando empecé mi gobierno había cerca de 180.000 hectáreas sembradas de coca y con el Plan Colombia y sus diferentes programas sociales empezamos a reducirlas hasta llegar, en el gobierno del presidente Uribe, a 40.000 hectáreas.

Lo que debemos preguntarnos es ¿por qué pasamos de 40.000 a 250.000 hectáreas de coca durante el gobierno de Santos? La respuesta es clara: Santos no solamente acabó con la fumigación como una concesión a las Farc, sino que acabó con los demás programas del Plan Colombia con los cuales se debería llevar a estas zonas importantes programas sociales y productivos.

Ahora hay un nuevo auge del narcotráfico.

¿Y qué se debe hacer?

¡Hoy el narcotráfico es el mayor riesgo para la paz! Por ello es clave un Plan Colombia 2.0, pero ello requiere un gran acuerdo internacional. Una segunda fase de ese Plan Colombia, acorde con las nuevas realidades del país, requiere recuperar el liderazgo internacional contra el tráfico de cocaína que se perdió por haber enterrado el Plan Colombia y por la inundación de coca y la ingenua aceptación de Santos de terminar la erradicación forzosa que le conviene a los carteles, a Guacho y a los de las Farc que siguen en el narcotráfico.

Los campesinos de Colombia hoy son víctimas de unos carteles internacionales del narcotráfico y una posibilidad como los planes sociales de un Plan Colombia 2.0 puede ser su mejor alternativa.

La responsabilidad compartida, que fue el eje del Plan Colombia durante mi gobierno, necesita que los consumidores de cocaína de Estados Unidos y de Europa acepten su responsabilidad y nosotros la nuestra. Eso permitirá unir esfuerzos en la lucha contra este flagelo.

Hay que ser claros. Es la demanda la que genera la oferta. Si bien es cierto que Estados Unidos ha venido reduciendo el consumo de cocaína desde la década de los 90, aún hay cerca de cuatro millones de consumidores que generan un negocio ilegal de miles de millones de dólares con la consecuente desestabilización de países como Colombia, México y los países centroamericanos. Incluso, una buena parte del caos en Afganistán es culpa de los consumidores de heroína en Estados Unidos y Europa, cuyo vicio permite el florecimiento del tráfico de heroína en ese país.

Muchos colombianos no saben lo que significó el Plan Colombia. ¿A qué le atribuye ese desconocimiento?

Por el contrario. Yo creo que son muchísimos los colombianos que saben que fue el Plan Colombia y la combinación de sus estrategias militares y sociales lo que evitó que ganaran los violentos.

Pero lo más importante del Plan Colombia fueron sus programas sociales: familias en acción, empleo en acción, jóvenes en acción, proyectos productivos y otros que acompañaron la presencia militar y de policía en esas regiones que estaban dominadas por el narcotráfico y abandonadas por el Estado colombiano. La erradicación es apenas un elemento de un plan para derrotar a los carteles de la coca. El Estado debe retomar ese liderazgo que se perdió en los últimos años, no solo en lo militar, sino especialmente en lo social.

¿Qué modificaciones son las que se le pueden hacer al proceso de paz, en dónde está el tema crucial?

El mismo día que el NO ganó el plebiscito, fui el primero en decir públicamente que había que construir sobre lo construido. Hubiera sido más simple decir que el acuerdo había expirado y que no había nada más que hacer, pero reitero que soy un convencido de la paz que une.

Le puedo dar algunos ejemplos de ajustes: en la mayoría de colombianos hay un enorme sinsabor por el verdadero tratamiento a las víctimas, especialmente a las miles de víctimas de las Farc. Ellos, como victimarios, acabaron siendo el centro de los acuerdos y no las víctimas, como debería ser.

Por otra parte, la misma JEP se ha encargado de demostrar que requiere ajustes, no para desmontar la justicia transicional sino para articularla con la justicia ordinaria. También existe en el mundo una enorme preocupación por la participación política en el Congreso de miembros de las Farc responsables de crímenes de guerra o delitos de lesa humanidad. Nadie desconoce que deben participar en política, pero primero deben cumplir las sanciones proporcionales a los atroces crímenes cometidos. ¿Acaso alguno de los países garantes permitiría que un criminal de guerra, sin haber sido juzgado, fuera miembro de su parlamento?

Pero mirando lo general, el primer cambio es lograr un verdadero acuerdo político sobre el futuro de los acuerdos. Este es el único seguro para que la paz sea real y sea factor de unión.

¿Cómo deja Santos al país tras ocho años de gobierno?

Mal. Muy mal. Una enorme bonanza petrolera desperdiciada y no una, sino tres reformas tributarias que paradójicamente dejan un gran déficit fiscal. La última reforma se hizo para eliminar todos esos inventos de las dos primeras, el Iman, el Imas, el Cree. Ni para qué sigo. Es increíble que Santos le eche la culpa de la crisis fiscal a la caída de los precios del petróleo. Eso es como el que se gana la lotería, la despilfarra y luego le achaca su pobreza al hecho de que nunca volvió a coger el número ganador.

Las empresas que generan empleo han debido soportar mientras tanto ese mal manejo y reglas cambiantes que impiden invertir con confianza. Se perdió la confianza inversionista y la estabilidad legal como base de la inversión se vio muy afectada.

¿Cuál es la percepción que se tiene de la economía nacional en el exterior?

La percepción es que Colombia tiene una población muy emprendedora. Afuera están listos a invertir en Colombia si el gobierno endereza al país y Colombia se aparta de los populismos. El presidente Duque tiene la oportunidad de poner todos estos emprendedores a trabajar. Creo que tiene muy claro que en la economía naranja hay enormes posibilidades.

Colombia debería ser una potencia en desarrollos tecnológicos. Tenemos imaginación y emprendimiento para hacerlo. Por ejemplo, deberíamos promover varias zonas especiales para que los jóvenes emprendedores en tecnología tengan todas las facilidades del caso. Que tal, por ejemplo, algo así como un “Silicon Café, un Silicon Calima, un Silicon Caribe”, entre otros.

El potencial de Colombia en el tema de la economía naranja es enorme. La creatividad de nuestros jóvenes en todas las áreas es muy grande y esa es la base de una economía diferente, pujante. Estoy seguro de que el nuevo gobierno hará un enorme esfuerzo en este campo.

La economía naranja y la reindustralización deben ser los pilares de una nueva era económica con más y mejores empleos, especialmente para los jóvenes y las mujeres. Desde luego, para este objetivo se requiere una mayor estabilidad legal y los incentivos adecuados.

¿Es usted partidario de una nueva reforma tributaria?

Solamente si es para bajar impuestos, generar empleo y formalizar la economía.

El tema de pensiones se ha agudizado en los últimos años. ¿Qué debería tener la reforma pensional?

Avanzar en el desmonte de privilegios y megapensiones sería un paso interesante. También hay que concentrarse en ampliar la clase media con trabajos formalizados que coticen a pensiones. Necesitamos un mayor número de personas cotizando para su retiro, así se fortalecería el sistema. Allí podría haber unos incentivos.

¿Cree usted en la necesidad de unificar las cortes y crear una súper corte?

Creo que la justicia debe ser una de las prioridades para el presidente Duque. Si la justicia ordinaria no mejora su operación, la verdadera convivencia no va a ser posible. La reforma a la justicia no puede ser solo pensando en las altas cortes. Debe iniciarse desde los jueces municipales y de circuito con capacitación, tecnificación, mejor infraestructura, mejores jueces y fiscales; pero, sobre todo, con una decisión política de la propia Rama Judicial para luchar contra la corrupción.

Cuando se selló la alianza con Uribe, ¿se habló de programas y de temas relacionados con la agenda legislativa?

Esta alianza se selló con la intención de cambiar el rumbo de nuestro país hacia una democracia más real, una lucha sin cuartel contra la corrupción y una defensa de las instituciones.

Las bases programáticas de la alianza quedaron consagradas en un documento público firmado por los dos a finales del año pasado.

¿Qué lo acerca a Uribe y qué lo distancia?

Nos une el interés de una Colombia más prospera, con mejores empleos, con planes sociales sólidos, con una justicia que opere para todos los ciudadanos y unas instituciones robustas, sólidas y creíbles.

Como en toda democracia, disentimos en algunos temas, pero el interés del país está por encima de las diferencias.

¿Qué va a pasar con Unasur?

Además de Maduro y de Samper, ¿a quién más le importa Unasur? Solo hay que ver los recientes escándalos por los gastos excesivos. Ya no tiene ni sede.
Debemos recuperar la importancia de la OEA. Finalmente lo que nos debe importar es la Carta Democrática, hoy tan amenazada desde Unasur.

¿Qué solución hay para el tema de migración de venezolanos hacia Colombia?

Hay que tener pantalones para llamar a la narcodictadura de Maduro por su nombre en todos los foros nacionales e internacionales.

El problema no es únicamente la migración de venezolanos que huyen de las condiciones de hambre en las que Chávez y Maduro han sumido a Venezuela por ya largos 20 años. El problema para nosotros es que el interés de Venezuela es desestabilizar también a Colombia. La única solución es la caída de esa narcodictadura y el retorno de la democracia a Venezuela. Este sigue siendo un tema crítico que requiere del liderazgo internacional de Colombia por ser el país más afectado.

Pero Colombia no puede olvidar que Venezuela recibió en los últimos 40 años a colombianos que migraron a ese país por diferentes causas, en especial por la violencia. Hoy debemos ser generosos y crear condiciones especiales para que los venezolanos que llegan a Colombia puedan tener salud, una alimentación básica y un trabajo honesto. En otras palabras, creo que debemos generar un programa especial de migración y de preferencias para apoyar a los hermanos venezolanos.

¿En qué estado cree que están las relaciones con Estados Unidos?

Se perdió la cercanía que logramos con el presidente Clinton y el presidente Bush y la mayoría del Congreso norteamericano. ¿Usted sabe cuántos congresistas norteamericanos nos visitaron durante los últimos ocho años ?

Todo lo que habíamos logrado para desnarcotizar la agenda con los americanos se perdió. El presidente Santos y su canciller Holguín prefirieron voltear los ojos para apoyar la narcodictadura en Venezuela por años en vez de fortalecer la agenda comercial y política. Esto nos llevó a tener de nuevo una agenda totalmente narcotizada como en las épocas de Ernesto Samper.

El reto del presidente Duque será enorme en materia relaciones con los Estados Unidos. Debemos regresar a la agenda de negocios y comercio.

Fuente: La República

Bogotá, Colombia
31 de diciembre de 2017

‘Ojalá gane Marta Lucía; si no, respetaremos el resultado’: Pastrana

Dijo además que Ordóñez fue quien se alejó, pero que las puertas para él siguen abiertas.

El expresidente Andrés Pastrana está de frente apoyando la aspiración presidencial de Marta Lucía Ramírez, pero también con el expresidente Álvaro Uribe lideran la Coalición Despierta, que busca tener un candidato único para las presidenciales del 2018.

Sobre la participación en esa coalición del exprocurador Alejandro Ordóñez, dijo que fue él quien se alejó, pero que si quiere, puede volver; asegura que el Partido Conservador “está untado” de corrupción.

Pastrana se mostró confiado en que Marta Lucía sea la candidata de la coalición, pero dijo que si no gana respetarán los resultados y van a acompañar al ganador.

¿Cómo va la coalición que lideran el expresidente Álvaro Uribe y usted?

Muy bien, ese es un proceso que empezó en febrero de este año con el presidente Álvaro Uribe. Ya se ha cumplido digamos en un 50 por ciento esa alianza. En febrero, cuando hablamos con el presidente Uribe, lo que acordamos es que hubiera un candidato por el lado nuestro y otro por el Centro Democrático. En el caso que me corresponde a mí, habíamos nombrado unos compromisarios para darles unas garantías a la doctora Marta Lucía Ramírez, al doctor Alejandro Ordóñez y a otros candidatos que pudieran estar interesados en participar en esta coalición.

¿Y qué pasó con Ordóñez?

Desafortunadamente, el doctor Ordóñez no quiso participar directamente. Él se reunió en 3 o 4 oportunidades con los compromisarios de este lado, estuvo de acuerdo con las reglas, pero a último momento dijo que se iba por su cuenta. Entonces lo que hicimos la semana pasada con el presidente Uribe fue reunirnos para fijar unas reglas de juego para elegir el candidato. Esas reglas tienen que estar fijadas a más tardar el 20 de enero, y con base en ellas vamos a elegir un candidato a la Presidencia y a la Vicepresidencia, como lo hemos dicho.

¿Lo que usted me dice es que ya el doctor Ordóñez quedó fuera de esa posibilidad?

No, de ninguna manera. Él no quiso entrar a hacer parte de la selección con Marta Lucía, él dijo que se iba independiente.

¿Él no participará en el mecanismo que definan ustedes con el Centro Democrático?

Si él quiere, sí. Esto es una coalición que, como lo hemos dicho, es amplia e incluyente, que involucra básicamente a todos los sectores del ‘No’, que sacamos 6,5 millones de votos y ganamos el plebiscito que nos robó el presidente Santos. Pero, bueno, esos son los 6 millones y medio de votos que nosotros estamos convocando para que tengamos candidato único.

Es decir, ¿la puerta sigue abierta para Alejandro Ordóñez?

Y para otros candidatos que quieran estar en esta coalición.

¿Ustedes hasta cuándo esperarían al doctor Ordóñez para que resuelva?

En mi caso, como le digo, el doctor Ordóñez se reunió con mis compromisarios y él no quiso participar de las reglas de juego de este lado y tomó una decisión que yo tengo que aceptar.

Sobre el doctor Ordóñez no puedo opinar, pero lo más importante es tener rápido las normas o los mecanismos para escoger un candidato único muy rápido.

¿A usted qué mecanismo le gusta para escoger al candidato?

No quiero entrar en eso, porque para eso nombré los compromisarios, para claramente darles absoluta independencia e imparcialidad a ambos candidatos.

¿Pero cuál le parece mejor: la encuesta o la consulta?

A mí me gusta cualquiera; lo importante es que los candidatos se sientan tranquilos. Cuál puede ser una, las encuestas, el Centro Democrático escogió su candidato por unas encuestas; por lo tanto, esa puede ser una posibilidad, la otra es la consulta, lógicamente que el 11 de marzo, pero yo creo que lo importante es que los candidatos se sientan tranquilos, de que hay imparcialidad, que no hay preferencias y de eso es lo que se trata, porque al fin y al cabo las fórmulas tienen que estar.

¿Podríamos decir que su candidata es Marta Lucía Ramírez?

‘Podríamos decir’ ¡no! ¡Es mi candidata!, la que estoy respaldando y la que estoy acompañando. Ella ha dicho que se somete a esas reglas para que escojamos al candidato único. Ojalá gane Marta Lucía, pero si no es así nosotros vamos a respetar los resultados y vamos a acompañar al candidato que sea de las preferencias.

Sus orígenes son ‘azules’, ¿cómo ve hoy al Partido Conservador?

La corrupción absoluta. He dicho que si alguien hoy está untado de ‘mermelada’ es el Partido Conservador; que está untado de esa corrupción desde el presidente del Congreso hasta el presidente del partido. Hoy, el Partido Conservador es absoluta corrupción, no es el partido de Caro y Ospina, y por eso no hay forma alguna de que nosotros podamos estar participando con quienes hemos criticado. Es un partido absolutamente corrupto. Nosotros hoy no queremos estar y ni vamos a estar con ese partido. Claro, uno recorre el país con todos los concejales conservadores, en buena parte de los departamentos toda la gente está cansada de esa corrupción, están absolutamente cansados de ver esa corrupción en sus directivas y eso no lo queremos nosotros, esa es una de las banderas por las cuales nosotros estamos combatiendo y vamos a combatir para, de nuevo, traer la transparencia a la política en Colombia.

¿No le hacen falta de todas maneras a la doctora Marta Lucía Ramírez los votos de los congresistas conservadores?

Yo creo que hoy uno en una tarima con Efraín Cepeda, con Hernán Andrade o con el ministro Mauricio Cárdenas quita votos; es decir, una foto con la corrupción no es buena para nadie en política. La gran ventaja que tenemos hoy con Marta Lucía conmigo es que no estamos identificados con ningún partido; yo creo que esa es nuestra fortaleza, porque los partidos se han corrompido, están absolutamente alejados de sus gentes y yo creo que eso es lo que se implanta, que pueda uno castigar esa vieja política y con eso es con lo que nosotros estamos comprometidos.

¿Usted cómo ve la participación en política de las Farc con candidato presidencial inclusive?

Esto es contradictorio, porque volvemos a lo mismo; fíjese usted que la izquierda colombiana critica porque se le da la libertad a (Alberto) Fujimori en el Perú por delitos de lesa humanidad y aquí en Colombia las Farc, sin haber pagado un solo segundo de cárcel, quieren participar en política. Y segundo, lo más grave de las Farc es su dinero, cómo y de qué forma vamos a condenar al mayor cartel de droga del mundo, el segundo cartel de narcotráfico más grande del mundo y narcoterroristas, de acuerdo con la revista Forbes. Que estén involucrando política y dinero en este momento de la política colombiana, eso lo tenemos que combatir.

¿Cuál debe ser el objetivo, el eje central del candidato que salga de la coalición del ‘No’?

Yo creo que son tres temas fundamentales. Primero, la economía; el presidente Santos nos deja un país quebrado, el tema del empleo es fundamental, los colombianos necesitan más y mejor empleo, y el tercer tema es el de la corrupción.

Le pedí al Congreso que iniciara la investigación de pérdida de cargo del presidente Santos por la entrada de recursos de Odebrecht a su campaña, que es una violación clarísima de la ley y no ha pasado absolutamente nada, cuando hay una violación clarísima.

Y último, creo que el tema de la seguridad, la seguridad ciudadana sigue siendo un asunto fundamental y para envolver todos estos. Yo siempre, desde mi campaña para la presidencia, he insistido en los temas de educación, de ciencia, tecnología; en fin, ahí tenemos que hacer un esfuerzo muy grande si queremos nosotros incrustarnos en la agenda global.

Fuente: El Tiempo

Bogotá, Colombia
19 de diciembre de 2017

Pastrana acusó al Minhacienda de pedirle al CNE que no le entregara personería a su movimiento político

El expresidente elevó la denuncia ante la Procuraduría General de la Nación por participación en política por parte de Mauricio Cárdenas.

El expresidente Andrés Pastrana Arango hizo este martes una dura acusación en contra del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, frente al proceso electoral de 2018.

En diálogo con LA FM, Pastrana dijo que el ministro instigó al Consejo Nacional Electoral a que no le entregara personería jurídica a su movimiento Nueva Fuerza Democrática.

Recordó que en el Acuerdo de Paz se estableció que todo aquel movimiento político que tuvo representación parlamentaria y que había perdido su personería jurídica podía recuperarla. Sin embargo –según él– el ministro presionó no entregarle el documento para legalizar el regreso de su movimiento.

“Una vez más está la corrupción del Gobierno. No puede ser posible que a unos criminales y narcotraficantes que lideran el cartel más importante de la droga y que no han pagado ni un día de cárcel, se les entregue la personería jurídica y a nosotros los demócratas que participamos transparentemente en los procesos electorales no se haga lo mismo”, sostuvo.

De acuerdo al expresidente, el ministro Cárdenas fue quien llamó a los magistrados del Consejo Nacional Electoral para que no le entregaran la personería a su movimiento.

“El ministro dijo que no podían dar la personería a los movimientos por un problema fiscal cuando la cabeza de la corrupción es el ministro Cárdenas entregando mermelada”, sostuvo.

Pastrana señaló además que el presidente del Senado, Efraín Cepeda Sarabia, fue la otra personalidad que se dedicó a llamar a los magistrados para que no le fuera entregada la personería jurídica Nueva Fuerza Democrática.

“Si hay dos figuras de la corrupción son Efraín Cepeda y Mauricio Cárdenas… son los jefes de la corrupción en Colombia”, señaló.

El excomisionado de Paz, Camilo Gómez, interpuso una denuncia ante la Procuraduría para que sea investigado el ministro de Hacienda por presunta intervención en política.

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Fuente: La F.m.

Bogotá, Colombia
19 de diciembre de 2017

Senador Efraín Cepeda representa la corrupción en Colombia: ex presidente Pastrana

El ex Presidente de la República Andrés Pastrana confirmó la fórmula a la Presidencia entre Iván Duque y Marta Lucia Ramírez, dentro de la alianza con el ex mandatario nacional Álvaro Uribe y el Centro Democrático.

Dijo que apoya a Marta Lucia Ramírez por ser una persona íntegra y sin problemas ante la justicia, y anunció que junto con Uribe Vélez se designaron compromisarios que presentarán una propuesta para la elección de los Candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia respectivamente.

De otra parte, Pastrana Arango, se refirió a la designación de su ex vicepresidente Gustavo Bell como negociador del ELN, expresando que conoce muy bien a esa guerrilla pero consideró que es muy difícil negociar con ese grupo insurgente.

Afirmó además que el Presidente del Senado Efraín Cepeda y el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas son el símbolo de la corrupción en Colombia y que fueron ellos los que se opusieron y adelantaron acciones para que su movimiento la Nueva Fuerza Democrática no le otorgara la personería jurídica.

El ex Presidente Andrés Pastrana dijo que espera que Cepeda Sarabia no cambie su posición “por la mermelada del Gobierno” frente a la ilegalidad de las 16 circunscripciones especiales para la paz.

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Fuente: Emisora Atlántico

18 de noviembre de 2017

Para que Ledezma escapara tuvo que haber ayuda de Guardia Bolivariana: Pastrana

El exmandatario colombiano recibió a Antonio Ledezma en Madrid previo a la reunión del líder opositor con Mariano Rajoy este sábado.

El expresidente Andrés Pastrana habló desde Madrid del escape de Antonio Ledezma, quien arribó este sábado a la capital española, donde fue recibido por el exmandatario colombiano y una comitiva de ciudadanos venezolanos.

Pastrana expresó que en el aeropuerto de Madrid-Barajas Ledezma “fue recibido por sus familiares, hubo mucha emoción” y posteriormente lo acompañó a la residencia de su familia mientras dialogaban de las circunstancias de su escape de arresto domiciliario en la capital venezolana.

“Fue muy difícil, está muy agradecido con Colombia, muy agradecido con los colombianos por ese gesto de ayer tanto en Cúcuta como en Bogotá, porque en los pocos lugares que estuvo siempre recibió afecto y cariño”, añadió Pastrana.

El expresidente también reveló que este mismo sábado en horas de la tarde Ledezma se reunirá con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

Añadió que “fueron 29 retenes los que tuvo que pasar, siempre con peligro y dificultades, pero ya está en Europa y considero que este es un hecho muy importante para el futuro de Venezuela y de la oposición”.

Asimismo, Pastrana reflexionó sobre el modo de escape de Ledezma y aseguró que, “definitivamente, para que Antonio Ledezma hubiera podido salir de Venezuela tuvo que haber ayuda de Guardia bolivariana y ayuda de las fuerzas armadas porque por su popularidad era muy difícil esconder al alcalde. Yo creo que quedó demostrado que el régimen está débil”.

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Fuente: Blu Radio

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