Madrid, España
7 de noviembre de 2017

El expresidente colombiano Andrés Pastrana (1998-2002) insta a la oposición venezolana a entonar un mea culpa para recuperar la credibilidad y la confianza perdidas, sobre todo tras su derrota en las regionales del pasado 15 de octubre, que ha acentuado su división. Después de ensalzar el protagonismo de la sociedad civil de Venezuela, que «lleva veinte años marchando pero hoy está decepcionada», Pastrana asegura que los opositores «tienen que recuperar la confianza y la credibilidad, y lo primero es aceptando sus errores, un mea culpa, en qué hemos fallado y cómo podemos corregirlo». A su juicio, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, «logró dividir a la oposición con todas sus estrategias».

Durante su conferencia en el Club Siglo XXI, «Venezuela y la encrucijada de América Latina», en la que fue presentado por Ramón Pérez-Maura, adjunto al director de ABC, Andrés Pastrana mencionó entre los errores de la oposición que no actuara rápido tras su contundente triunfo en las legislativas de 2015, cuando había instituciones por nombrar, o que «validara» al Consejo Nacional Electoral (CNE, chavista) al inscribirse en las últimas legislativas. Tras las dudas sobre la participación en las municipales del próximo 10 de diciembre, al final boicoteadas por la mayor parte de la oposición, el expresidente de Colombia ironizó que «si yo fuera Maduro, convoco generales en marzo y se reelige». «Va a tener la Constituyente, todos los gobernadores y todos los alcaldes, la oposición va dos o tres pasos por detrás del Gobierno», apostilló Pastrana, quien recordó que fue declarado persona non grata por Maduro en su última incursión en el país.

Pero considera que, aparte de las elecciones, hay más salidas a la crisis política en Venezuela. «Se puede aplicar el artículo 350 de la Constitución, que habla clarísimamente del desconocimiento de poderes ilegítimos», como la Asamblea Nacional Constituyente chavista, denunciada por opositores y la comunidad internacional.

Luis Almagro

Pastrana, que es uno de los 36 exgobernantes que forman parte del grupo IDEA (Iniciativa Democrática de España y las Américas), cree que los presidentes de la región «han dejado sola a Venezuela», a excepción del secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, que fue «muy duro» cuando los opositores «legitimaron las últimas elecciones» y «se la ha jugado» con sus informes sobre el país y el seguimiento de los delitos de lesa Humanidad.

Entre los retos de la comunidad internacional respecto a esta crisis que puede convertirse en regional -recordó que hay 4 o 5 millones de colombianos viviendo en ese país-, Pastrana mencionó la necesidad de presiona r a Maduro para que «abra el canal humanitario y entren alimentos y medicinas en Venezuela». El expresidente colombiano mencionó cifras dramáticas: 15 millones de venezolanos viven en la «pobreza absoluta»; 2,5 millones «comen de la basura» o 11.466 niños menores de un año murieron el año pasado en el país vecino. El otro reto de la región es, a su juicio, llamar la atención sobre el terrorismo y el narcotráfico en Venezuela. «Sabemos que el vicepresidente Tareck El Aissami es cercano a Hizbolá y se calcula que le han dado más de 17 pasaportes» a miembros de esa milicia libanesa y de Daesh, dijo Pastrana, que además relacionó al llamado Cartel de los Soles venezolano con las FARC, «el mayor cartel de la droga del mundo».

Candidatura de «Timochenko»

En ese momento el expresidente miró a su país y criticó la «apertura política» otorgada a la otrora guerrilla y hoy Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), al anunciarse el pasado día 1 la candidatura a la presidencia de Rodrigo Londoño, alias «Timochenko», cuando el presidente Juan Manuel Santos dijo que «no iba a haber tal candidatura». Pastrana recordó que sobre el líder de las FARC «pesan 450 años de cárcel» y, según la Corte Penal Internacional (CPI), tiene 16 condenas pendientes por asesinato, secuestro, reclutamiento de menores, desplazamiento forzoso… Andrés Pastrana lamentó que la antigua guerrilla, «billonaria en dólares» por la droga, «con esos recursos se va a financiar las próximas elecciones».

Los padres de Leopoldo López

A la conferencia de Andrés Pastrana el lunes en el Club Siglo XXI asistieron, entre otros, los padres del preso político bajo arresto domiciliario, Leopoldo López, Antonieta Mendoza y Leopoldo López Gil; Jaime Mayor Oreja, María San Gil, Mercedes Baptista y Santiago Ybarra.

Fuente: Diario ABC

23 de julio de 2017

«Después del 30 de julio, Nicolás Maduro sería decorativo o prescindible para Diosdado Cabello, quien tendría el poder eterno y dictatorial de Stalin, con el control del negocio de la cocaína que tenía Escobar, con todo un Estado petrolero a su disposición»

Neomar Lander, joven venezolano, diecisiete años, delgado, mirada decidida, impetuoso. Marchaba por las calles con un casco en la cabeza, una camiseta raída que rezaba «Yo soy libertador», máscara antigás colgando del cuello, guante en la mano derecha para devolver las calientes bombas lacrimógenas, flor en la otra para entregarla a los represores.

El 7 de junio un proyectil que se desplazaba a 270 km./hora, disparado a quemarropa, le partió el pecho y acabó con su vida. Como Neomar, muchos jóvenes libertadores están dando la vida por su Venezuela.

Leer esto es posible, pero escucharlo de su madre, sentada frente a uno, es imposible. Las lágrimas afloran, el corazón siente el impacto y se quiebra como se partió el de ese joven que se fue al cielo. El 15 de julio en Caracas escuchamos este relato y varios otros igualmente desgarradores y dolorosos. Ese día también conversamos con las mujeres de los militares presos y con el liderazgo emergente de Venezuela, jóvenes treintañeros, alcaldes, diputados y activistas. Los llaman los 2007, porque fueron los dirigentes universitarios que se movilizaron cuando el régimen cerró RCTV, el canal de televisión con el que crecieron. Nacieron a la vida política cuando el iPhone llegó a las nuestras, aprendieron a hacer política luchando en las calles y en las redes sociales, con celular inteligente en mano, filmando, tuiteando y en Facebook.

Derrotaron a Chávez en el apogeo de su poder hace diez años, el líder que explicaba y cosechaba aplausos, que tocaba corazones y brotaban lágrimas, que bromeaba y sacaba risas. Hoy enfrentan al sucesor que habla con pajaritos, arenga vacas y saca risas; que reprime y deja a madres llenas de lágrimas; que no puede ni comprar aplausos; que reemplaza con botas represivas los votos perdidos.

La Asamblea Nacional, en una jugada magistral, canalizó todas estas fuerzas de calle y convocó una consulta popular organizada por la ciudadanía, en quince días, sin recursos, sin apoyo estatal -más bien en contra del sabotaje estatal. Las limitaciones eran enormes, la oposición logró instalar solo una tercera parte de las mesas electorales que se tiene en comicios normales; por cada siete puntos de votación, con múltiples mesas, que se tenía en diciembre 2015, ahora sólo se tenía uno. No se podía cubrir toda la geografía nacional y fue imposible llegar a muchas áreas semiurbanas y rurales.

El 16 de julio el pueblo venezolano rechazó masivamente la constituyente madurista que busca establecer un soviet cubano; exigieron que los militares bajen sus armas y controlen a los paramilitares asesinos; votaron exigiendo que se respete el Congreso castrado por el régimen y se recuperen las instituciones judiciales y electorales independientes. Las colas eran impresionantes, la fuerza y pasión popular simplemente incontenibles. Vimos la movilización ciudadana más grande de la historia. Las mujeres eran mayoría abrumadora en el manejo de las mesas y las más apasionadas en las calles. Era como ver a María Corina Machado clonada y multiplicada por miles. La mujer venezolana que Alfredo Romero, el jurista incansable que dirige el Foro Penal Venezolano, describe en su canción como: «aquellas que sueñan, que golpean con el corazón el vil despotismo… que luchan, que aman y gritan Libertad… Mi mujer, toma tu bandera, mi patria y tu belleza, mi mujer Venezuela». Contra el régimen autoritario, la victoria llevará nombre de mujer.

Los demócratas venezolanos sobrepasaron los 7,5 millones de votos, prácticamente el mismo aplastante resultado que permitió en diciembre de 2015 obtener dos tercios del Parlamento. Fueron dos goleadas consecutivas de los venezolanos al narco-régimen. Y no sólo participaron los jugadores de la cancha; también lo hizo -y en qué número- la diáspora venezolana regada por el mundo, a la que une también el afán de salvar a su país.

¿Y ahora qué? La presión popular en la calle redoblará: tiene la legitimidad democrática demostrada en la consulta del 16 de julio y la presión institucional del Congreso.

La comunidad internacional exige anular la constituyente fraudulenta. Los tres irrefutables, irrebatibles y devastadores informes del secretario general de la OEA, Luis Almagro, en 267 páginas, desnudaron a la narcodictadura ante el mundo.

Las Fuerzas Armadas deberán acatar la voz del pueblo que el 16 de julio les exigió que bajen las armas, cesen la represión y cumplan la Constitución.

El Santo Padre siempre pide «recen por mí». En esta coyuntura crítica, rezamos por él; que se pronuncie con su voz y su firma para exigir a Maduro que anule el paso final de su golpe continuado: la tramposa constituyente. Así se puede negociar la transición definitiva que permita redemocratizar Venezuela con elecciones generales este 2017.

Finalmente, Maduro deberá analizar si está dispuesto a seguir asesinando para instaurar el primer narco-soviet en la historia. La constituyente fraudulenta sería dirigida por el tenebroso Diosdado Cabello, una despreciable mezcla de Stalin y Pablo Escobar. Él anunció que después del 30 de julio va a defenestrar a la fiscal y a los gobernadores opositores, encarcelar a todos los opositores, cerrar el Congreso para que nunca más se vote en Venezuela. Maduro sería decorativo o prescindible para Cabello, quien tendría el poder eterno y dictatorial de Stalin, con el control del negocio de la cocaína que tenía Escobar, con todo un Estado petrolero a su disposición. Muchos dicen que Maduro no es tan tonto como parece, pero si persiste en instalar este narco-soviet el 30 de julio para otro, mientras él queda como un represor sanguinario, terminará demostrando que es mucho más idiota de lo que parece.

Pero la dictadura no podrá contra todo un pueblo movilizado.

No podrá contra el sacrificio de Neomar Lander, quien se hubiese graduado de Bachiller el pasado 19 de julio. Su madre, Sugei, nos dijo que su hijo no conoció otro gobierno que esta dictadura que le reventó el pecho. Llorando, pero firme, prometió que honrarán el sacrifico de Neomar luchando para que Paola -su pequeña hija de trece años, cuya cara tomó entre sus manos mientras hablaba- viva en una Venezuela libre y democrática. Paola Lander, la niña que un día será mujer, Patria y belleza. Paola será Venezuela.

Andrés Pastrana Arango fue presidente de Colombia y Jorge Quiroga lo fue de Bolivia

Fuente: ABC.es

«Después del 30 de julio, Nicolás Maduro sería decorativo o prescindible para Diosdado Cabello, quien tendría el poder eterno y dictatorial de Stalin, con el control del negocio de la cocaína que tenía Escobar, con todo un Estado petrolero a su disposición»

Neomar Lander, joven venezolano, diecisiete años, delgado, mirada decidida, impetuoso. Marchaba por las calles con un casco en la cabeza, una camiseta raída que rezaba «Yo soy libertador», máscara antigás colgando del cuello, guante en la mano derecha para devolver las calientes bombas lacrimógenas, flor en la otra para entregarla a los represores.

El 7 de junio un proyectil que se desplazaba a 270 km./hora, disparado a quemarropa, le partió el pecho y acabó con su vida. Como Neomar, muchos jóvenes libertadores están dando la vida por su Venezuela.

Leer esto es posible, pero escucharlo de su madre, sentada frente a uno, es imposible. Las lágrimas afloran, el corazón siente el impacto y se quiebra como se partió el de ese joven que se fue al cielo. El 15 de julio en Caracas escuchamos este relato y varios otros igualmente desgarradores y dolorosos. Ese día también conversamos con las mujeres de los militares presos y con el liderazgo emergente de Venezuela, jóvenes treintañeros, alcaldes, diputados y activistas. Los llaman los 2007, porque fueron los dirigentes universitarios que se movilizaron cuando el régimen cerró RCTV, el canal de televisión con el que crecieron. Nacieron a la vida política cuando el iPhone llegó a las nuestras, aprendieron a hacer política luchando en las calles y en las redes sociales, con celular inteligente en mano, filmando, tuiteando y en Facebook.

Derrotaron a Chávez en el apogeo de su poder hace diez años, el líder que explicaba y cosechaba aplausos, que tocaba corazones y brotaban lágrimas, que bromeaba y sacaba risas. Hoy enfrentan al sucesor que habla con pajaritos, arenga vacas y saca risas; que reprime y deja a madres llenas de lágrimas; que no puede ni comprar aplausos; que reemplaza con botas represivas los votos perdidos.

La Asamblea Nacional, en una jugada magistral, canalizó todas estas fuerzas de calle y convocó una consulta popular organizada por la ciudadanía, en quince días, sin recursos, sin apoyo estatal -más bien en contra del sabotaje estatal. Las limitaciones eran enormes, la oposición logró instalar solo una tercera parte de las mesas electorales que se tiene en comicios normales; por cada siete puntos de votación, con múltiples mesas, que se tenía en diciembre 2015, ahora sólo se tenía uno. No se podía cubrir toda la geografía nacional y fue imposible llegar a muchas áreas semiurbanas y rurales.

El 16 de julio el pueblo venezolano rechazó masivamente la constituyente madurista que busca establecer un soviet cubano; exigieron que los militares bajen sus armas y controlen a los paramilitares asesinos; votaron exigiendo que se respete el Congreso castrado por el régimen y se recuperen las instituciones judiciales y electorales independientes. Las colas eran impresionantes, la fuerza y pasión popular simplemente incontenibles. Vimos la movilización ciudadana más grande de la historia. Las mujeres eran mayoría abrumadora en el manejo de las mesas y las más apasionadas en las calles. Era como ver a María Corina Machado clonada y multiplicada por miles. La mujer venezolana que Alfredo Romero, el jurista incansable que dirige el Foro Penal Venezolano, describe en su canción como: «aquellas que sueñan, que golpean con el corazón el vil despotismo… que luchan, que aman y gritan Libertad… Mi mujer, toma tu bandera, mi patria y tu belleza, mi mujer Venezuela». Contra el régimen autoritario, la victoria llevará nombre de mujer.

Los demócratas venezolanos sobrepasaron los 7,5 millones de votos, prácticamente el mismo aplastante resultado que permitió en diciembre de 2015 obtener dos tercios del Parlamento. Fueron dos goleadas consecutivas de los venezolanos al narco-régimen. Y no sólo participaron los jugadores de la cancha; también lo hizo -y en qué número- la diáspora venezolana regada por el mundo, a la que une también el afán de salvar a su país.

¿Y ahora qué? La presión popular en la calle redoblará: tiene la legitimidad democrática demostrada en la consulta del 16 de julio y la presión institucional del Congreso.

La comunidad internacional exige anular la constituyente fraudulenta. Los tres irrefutables, irrebatibles y devastadores informes del secretario general de la OEA, Luis Almagro, en 267 páginas, desnudaron a la narcodictadura ante el mundo.

Las Fuerzas Armadas deberán acatar la voz del pueblo que el 16 de julio les exigió que bajen las armas, cesen la represión y cumplan la Constitución.

El Santo Padre siempre pide «recen por mí». En esta coyuntura crítica, rezamos por él; que se pronuncie con su voz y su firma para exigir a Maduro que anule el paso final de su golpe continuado: la tramposa constituyente. Así se puede negociar la transición definitiva que permita redemocratizar Venezuela con elecciones generales este 2017.

Finalmente, Maduro deberá analizar si está dispuesto a seguir asesinando para instaurar el primer narco-soviet en la historia. La constituyente fraudulenta sería dirigida por el tenebroso Diosdado Cabello, una despreciable mezcla de Stalin y Pablo Escobar. Él anunció que después del 30 de julio va a defenestrar a la fiscal y a los gobernadores opositores, encarcelar a todos los opositores, cerrar el Congreso para que nunca más se vote en Venezuela. Maduro sería decorativo o prescindible para Cabello, quien tendría el poder eterno y dictatorial de Stalin, con el control del negocio de la cocaína que tenía Escobar, con todo un Estado petrolero a su disposición. Muchos dicen que Maduro no es tan tonto como parece, pero si persiste en instalar este narco-soviet el 30 de julio para otro, mientras él queda como un represor sanguinario, terminará demostrando que es mucho más idiota de lo que parece.

Pero la dictadura no podrá contra todo un pueblo movilizado.

No podrá contra el sacrificio de Neomar Lander, quien se hubiese graduado de Bachiller el pasado 19 de julio. Su madre, Sugei, nos dijo que su hijo no conoció otro gobierno que esta dictadura que le reventó el pecho. Llorando, pero firme, prometió que honrarán el sacrifico de Neomar luchando para que Paola -su pequeña hija de trece años, cuya cara tomó entre sus manos mientras hablaba- viva en una Venezuela libre y democrática. Paola Lander, la niña que un día será mujer, Patria y belleza. Paola será Venezuela.

Andrés Pastrana Arango fue presidente de Colombia y Jorge Quiroga lo fue de Bolivia

Fuente: ABC.es

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23 de julio de 2017
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Bogotá, Colombia
5 de octubre de 2016

Andrés Pastrana / Ex presidente de Colombia
Se siente «feliz» porque ganó el «no» al acuerdo con las FARC. Ahora reclama unidad.

Andrés Pastrana fue presidente de Colombia entre 1998 y 2002. Intentó negociar una paz con las FARC, pero fracasó y ahora ha hecho campaña en contra del acuerdo con la guerrilla. Critica al presidente Juan Manuel Santos por hacer concesiones a los criminales y no haber sabido explicar el acuerdo a la sociedad colombiana.

–¿Por qué la abstención fue tan alta en el plebiscito?

–Porque el presidente Santos no hizo pedagogía de la paz. Ésa es la gran derrota del Gobierno, que no supo explicarlo. Y cuando en la oposición salimos a contar las verdades del acuerdo, la gente reaccionó. También fracasó la política internacional colombiana. No se puede vender al mundo que la paz se ha firmado en Colombia. No es posible que 17 presidentes vengan a Cartagena y hablen de Colombia en un acto político. Eso es una injerencia. Nos llamó la atención que el ministro Margallo estuviera aquí en un acto de esta naturaleza y que hubiera traído a un gran amigo de Colombia, como es el Rey emérito, a un acto político por el «sí».

–¿Por qué ganó el «no»?

–Porque logramos explicar al país cuáles eran los fallos fundamentales del acuerdo, sobre todo en los temas de impunidad, justicia y narcotráfico. Además, el voto del «no» era un voto muy sólido y concienciado.

–¿Santos debería dimitir?

–No. Es el gran derrotado, pero lo que tiene que hacer es recomponer la polarización que vivió el país y convocar a los colombianos. Pero no sé si el Gobierno ha entendido este mensaje. Para empezar ya tendría que haber invitado a comer o a cenar a Uribe para poder iniciar de verdad esa reconciliación. También tiene que invitar a otras fuerzas políticas que hemos apoyado el «no». La directiva del Partido Conservador, al que yo represento, apostó por el «sí» y perdió, pero yo, en cambio, convoqué a las bases conservadoras a favor del «no». Estas bases pudieron aportar unos 2,5 millones de votos en el plebiscito.

–El presidente Santos dijo que los que están en contra del acuerdo se posicionan a favor de la guerra. ¿Este argumento fue un error?

–No ganó la guerra, sino que ganó la paz. El pueblo le envió un mensaje muy claro al presidente Santos y al señor «Timochenko», diciendo que queremos una paz dentro de la Constitución.

–¿Y ahora qué?

–Se puede volver a abrir la negociación con las FARC. La Constitución establece que la primera obligación de un presidente es buscar la paz. Santos fracasó en este proceso, pero ahora tiene que convocar al país y liderar la negociación de nuevo, es su responsabilidad.

–¿Las FARC pueden volver a las armas?

–No. Santos vendió la guerra y el terror como alternativa a la paz en este plebiscito si ganaba el «no». Aterrorizó al pueblo colombiano, pero las FARC contradijeron a Santos. Dijeron que ellos no volverían a las armas si ganaba el «no». Y eso es lo que pasó. Las FARC lo que dijeron es que querían buscar mecanismos para volver a una verdadera paz.

–¿Por qué el «sí» ganó en las zonas con presencia de la guerrilla?

–En algunas partes del Caribe colombiano, al norte, ganó el «sí» porque es donde están los grandes barones colombianos, los que han recibido las prebendas del Gobierno en dinero, obras y recursos. Pero en el sur, en las zonas en las que está la guerrilla, también ganó el «sí» al acuerdo. En este caso es porque la votación se celebró con las FARC armadas, y tenemos información que apunta a que influyeron en la gente al votar.

–¿Los guerrilleros con crímenes de lesa humanidad tienen que cumplir cárcel para que prospere otro acuerdo de paz?

–Tienen que ir a la cárcel, pero es que eso lo dice la Corte Penal Internacional. Los colombianos –y no un tribunal especial como querían las FARC–, tenemos que encontrar un mecanismo de justicia transicional que permita que esos líderes paguen penas por sus delitos. Tampoco se entendería que los que tiene delitos de sangre puedan participar en política. Les abrimos las puertas para que participen en el juego democrático, pero no a los que han cometido crímenes de lesa humanidad.

–¿Habrá un acuerdo de paz refrendado en esta legislatura?

–Al presidente Santos le falta tiempo para eso, por eso estamos viendo que quiere precipitar el acuerdo. Santos ha perdido la gobernabilidad para sacar leyes importantes. Se centró en la paz y olvidó la economía. Le daré un ejemplo. Se han gastado mil millones de dólares en publicidad para promocionar el acuerdo.

Fuente: La Razón

Madrid, España
22 de junio de 2015

«En Venezuela hay una crisis política, pero también humanitaria»

Junto con Felipe González y otros líderes, el exmandatario ha convertido la causa de los opositores encarcelados en la suya propia.

Como presidente de Colombia (1998-2002) Andrés Pastrana destacó por su resolución en la lucha contra el narcotráfico endémico en el país. Ahora, pese a la incomprensión entre algunos líderes de la región de la que procede, ha sumado su voz a la de exmandatarios como el español Felipe González o el boliviano Jorge Quiroga para denunciar los excesos del Gobierno de Nicolás Maduro y reclamar la libertad de los opositores encarcelados. A sus 60 años ha sido casi de todo. Como periodista, obtuvo en dos ocasiones el Premio Rey de España, fue el primer alcalde elegido democráticamente de la ciudad de Bogotá y, finalmente, siguiendo los pasos de su padre, alcanzó la presidencia colombiana al frente de una fuerza política que él mismo fundó como escisión del Partido Conservador. Ahora, apartado de la primera línea, se ha convertido en azote del poschavismo y en uno de los pocos motivos para la esperanza que encuentran las familias de Leopoldo López, Daniel Ceballos y Antonio Ledezma.

—Usted lo ha intentado varias veces sin éxito. ¿Han servido de algo sus intentos de visitar a los opositores presos?

—La primera visita que hicimos el presidente Piñera, el presidente Calderón y yo fue fundamental, porque hasta ese momento siempre se habían negado a aceptar que hay presos políticos en Venezuela. Por primera vez el vicepresidente Arreaza reconoció que hay presos políticos y que Leopoldo López y Daniel Ceballos lo son. Y hubo otro asunto interesante. Nos encontramos con los estudiantes y nos comentaron el tema de «la tumba», que hasta ese momento no se conocía y que es este lugar donde están los estudiantes presos, tres pisos bajo tierra, en cuartos de 2×2, sin luz y donde solo saben si es de día o de noche porque dejan de sentir que pasa el metro. Pudimos sacar a la luz pública a esos estudiantes que están sufriendo torturas simplemente por haber levantado su voz contra el Gobierno de Maduro.

—Sigue trabajando por la libertad de los disidentes. ¿Cuáles serán sus siguientes pasos?

—Seguimos trabajando y seguimos en contacto con las familias de los tres, ahora muy preocupados con Leopoldo, porque hoy cumple 26 días en huelga de hambre. El otro día hacía memoria y me daba cuenta de que la huelga más larga de la historia había sido la de Gandhi, que duró 21 días. Por eso ahora lo que nos preocupa ya es su salud. Leopoldo insiste, pero yo creo que lo que él pretendía se ha conseguido ya en un 95 por ciento y el presidente Quiroga y yo le enviamos una carta pidiéndole que abandone ya su ayuno.

—Se comentó que tenían planeada una visita al Parlamento Europeo en la que participaría también José María Aznar.

—Íbamos a ir la próxima semana, pero se presentaron algunos imprevistos y lo hemos aplazado. Pero seguimos trabajando. Esta semana hubo una noticia fundamental, que es la llegada de Aécio Neves (líder del Partido de la Social Democracia Brasileña) a Venezuela. Él ha sido muy claro y muy categórico y los brasileños han pensado incluso en presentar resoluciones para sacar a Venezuela de Mercosur. La visita de esa delegación brasileña es muy importante.

—¿Cómo valora la respuesta de la comunidad internacional sobre Venezuela?

—Ha habido un silencio cómplice. No puede ser que exista una carta interamericana de defensa de la democracia, que haya violaciones diariamente a esa carta y no pase nada. ¿Para qué la hicimos entonces? Hemos oído a las presidentas de Brasil y Chile, contar que estuvieron presas y fueron víctimas de los vejámenes de las dictaduras. Y ahora las esposas de estos hombres que están en la cárcel en Venezuela ni siquiera encuentran una solidaridad de género en ellas.

—Quizá Rousseff y Bachelet no aceptan eso que usted ha denunciado, que Venezuela es una dictadura.

—Venezuela es un dictadura. ¿Dónde está la libertad de prensa? Se persigue a los periodistas. Simplemente porque «El Nacional» se hace eco de una información publicada por un medio internacional como ABC su director sufre medidas cautelares y no puede salir del país. A Teodoro Petkoff, solo por opinar contra el Gobierno, le cierran su diario «Tal Cual». Y no le hablo ya de blogueros y tuiteros… Uno no puede ni expresarse. Eso es claramente una dictadura.

—¿Ve un compromiso suficiente en la Unión Europea?

—Ha comenzado a tomarse conciencia ahora. Antes de la visita del expresidente González, hubo una declaración del Club de Madrid respaldándole en su defensa de los principios democráticos y la justicia en Venezuela. Con Aznar y el Grupo Idea sacamos una declaración que han firmado más de 37 expresidentes de la región. Tenemos también la declaración de hace dos semanas en Gales de más de 40 presidentes del mundo. Sin embargo, fue triste ver que la declaración final de la cumbre UE-Celac no mencionara una palabra de Venezuela porque el Gobierno de Caracas influyó para que no se tocara el tema. Quiero llamar la atención sobre algo. Hoy estamos hablando no solamente de una crisis política, sino de una crisis humanitaria. No hay alimentos.

—¿Y qué me dice de España? El Gobierno ha decidido enviar a Caracas al secretario de Estado para Iberoamérica.

—He podido hablar esta semana con el presidente Rajoy. Él recibió a las mujeres de los presos políticos. Eso es muy importante porque muchos presidentes no lo han hecho. Valoro especialmente aquello. Porque lo que uno no se puede permitir como demócrata es que otros países nos impongan con quién podemos hablar y con quién no. Usted menciona el viaje de un secretario de Estado. También es muy importante, porque la presencia de España es para nosotros la presencia de Europa.

—Se lo tengo que preguntar. ¿Forma usted parte de alguna conspiración internacional contra Venezuela?

—(Ríe) Cuando fuimos con el presidente Calderón, el presidente Maduro nos dijo que éramos parte de esa supuesta conspiración financiada por el narcotráfico. Yo le dije, «mire, entre paisanos no nos tratamos así» (Diversas informaciones han señalado que Nicolás Maduro podría ser en realidad colombiano de nacimiento). Es importante que Maduro conozca la historia de Colombia, porque si alguien ha combatido el narcotráfico he sido yo, que fui secuestrado por Pablo Escobar y que extradité más de 120 capos del narco a Estados Unidos.

—¿Por qué Maduro se resiste a fijar una fecha para las elecciones?

—Le obliga la Constitución. Maduro ya aceptó las elecciones, porque retó a la oposición a que aceptara el resultado de las legislativas. Ahora la responsabilidad es del Consejo Nacional Electoral y no entendemos por qué no hay ya fecha. La segunda petición es que haya misiones de observación. Ya está la OEA y la UE ha dicho que estaría dispuesta. Y la tercera es la libertad de los presos políticos para que puedan participar. Nada que no pueda aceptar el Gobierno del presidente Maduro.

—¿Escuchará alguna vez Maduro el clamor de voces críticas?

—Yo creo que ya ha empezado a escuchar, porque ya aceptó las elecciones.

—Otros líderes no muestran tanta implicación como usted en este asunto. ¿Por qué le importa tanto Venezuela?

—El objetivo de un expresidente y de todos esos clubes de los que forma parte debe ser el fortalecimiento y defensa de la democracia. En su artículo de hace dos semanas en ABC, Ramón Pérez-Maura planteaba la tesis de la injerencia debida. Al contrario de lo que dice Maduro, la nuestra es una injerencia debida, porque estamos respaldados por los principios y valores que defendemos.

—En España hay una fuerza radical emergente que es Podemos. ¿Puede darse en España una deriva como la de la Venezuela chavista?

—Bueno, es cierto que hay una total identificación de Podemos con la revolución bolivariana. La asesoraron y acompañaron. Pero en lo que hay que fijarse es en lo que está sucediendo en el interior de nuestras democracias. Yo llevo años diciendo que los partidos tradicionales tenían que renovarse porque se han apartado de los ciudadanos, especialmente de los jóvenes, a los que estamos perdiendo para la política. El gran tema que explica esto, también en Latinoamérica, es la corrupción. Mire lo que está pasando en Argentina, en Ecuador, en Brasil, incluso en Chile donde esto no ocurría. Es necesaria una autocrítica dentro de los propios partidos para que podamos recuperar a los jóvenes.

«La violencia de las FARC está dejando sin espacio a Santos»

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