11 de julio de 2018

“Solo debe haber una reforma tributaria si es para bajar impuestos y generar empleo”

El nuevo gobierno tiene el reto de impulsar la economía naranja

“Muy mal”. Así es como responde el expresidente Andrés Pastrana a la pregunta de cómo deja Santos al país tras ocho años de gobierno. Además de sus desacuerdos con varios de los puntos de lo acordado con las Farc, el exmandatario critica el haber permitido el crecimiento en los cultivos ilícitos y dice que el narcotráfico es la peor amenaza para la paz. En lo económico, Pastrana tampoco está de acuerdo con lo hecho por la administración de Santos, y le parece increíble que luego de tres reformas tributarias y una bonanza petrolera, el país esté sumido en una “crisis fiscal”.

Por eso, el nuevo gobierno debe poner en orden la casa, empezando por las modificaciones a los acuerdos de paz y la desnarcotización de la relación con los Estados Unidos, para lo cual Pastrana considera necesario un Plan Colombia 2.0. Además, Duque deberá impulsar la economía naranja, y aunque una reforma tributaria parece inminente, el expresidente dice que solo la comparte si es para bajar los impuestos y mejorar la formalidad.

Alicia Arango dijo en la W que el programa que se iba a implementar era el de Iván Duque. ¿Eso quiere decir que la alianza suya y de Marta Lucía Ramírez con el Centro Democrático fue puramente mecánica y no programática?

El programa que se va a implementar es el que el presidente Iván Duque y su vicepresidente Marta Lucía Ramírez le presentaron al país durante la campaña. Por él votamos 10,4 millones de colombianos. Ese programa tiene un eje principal, fijado por el Presidente Duque: se concentra en las cosas que nos unen como país y no en las que nos dividen.

En torno a ese programa, que recoge los principios y los valores que tradicionalmente hemos defendido, como la guerra sin cuartel contra la corrupción y el narcotráfico, el fin de la “mermelada” y de la parcelación del poder del Estado en cuotas burocráticas, el fortalecimiento y la depuración de la Justicia, la recuperación de la institucionalidad, la modificación de los acuerdos de paz para que se sometan a la Constitución, la exigencia de que las Farc reparen a las víctimas y paguen penas reales y proporcionales a los crímenes cometidos, la oposición a que los autores de crímenes atroces lleguen al Congreso sin haber pagado por sus delitos, entre otros aspectos, se estructuró la Gran Alianza por Colombia que llevó al doctor Duque al poder. Si este no es un acuerdo programático, totalmente alejado de elementos burocráticos, entonces no sé qué será un “Acuerdo Programático”.

¿Qué participación tendrá el Partido Conservador en el nuevo gabinete, hubo algún acuerdo al respecto?

¡El único acuerdo es que este gobierno debe ser muy fuerte contra la corrupción y el narcotráfico! El Presidente debe gobernar con los mejores y los más honestos, y ojalá con un cambio generacional.

¿Ha hablado usted con los representantes del partido o su presencia en esta colectividad es más simbólica que práctica?

Mantengo una comunicación fluida y permanente con la señora vicepresidente, la doctora Marta Lucía Ramírez, quien por su investidura y porque logró que el partido cerrara filas en su apoyo, es sin duda la persona llamada a liderar en este momento al Partido Conservador y dirigir el complejo proceso de purificarlo y renovarlo.

El Partido Conservador debe renovarse, debe cambiar. Debe demostrarle al país su capacidad de luchar contra la corrupción y como dice el refrán, eso empieza en casa. Yo he sido muy crítico de la posición de varios dirigentes que sobrepusieron sus intereses a los del partido, pero creo que es hora de fortalecer las instituciones y entre ellas los partidos, como el mío, con tantos años de historia y de luchas por la democracia.

El cambio en el partido es ahora. Hay que trabajar para que llegue la necesaria y urgente renovación de los liderazgos internos, y para empoderar a los jóvenes conservadores y a las valiosas mujeres que están dando la batalla por la transparencia y por el fortalecimiento del partido en cada región del país.

Si no tiene la voluntad firme de renovarse y de regresar a las viejas fuentes ideológicas que le dieron origen, desaparecerá. Lo digo con dolor y con una tristeza profunda, pero esa asociación de mezquinos intereses personales y burocráticos, que enloda el concepto de la “política” confundiéndola con la mecánica labor de conseguir puestos y contratos, no es el partido de Ospina, de Laureano, de Misael Pastrana, de Álvaro Gómez.

Si el conservatismo acepta entrar a la sala de cuidados intensivos, yo acompañaré el proceso de renovación desde la condición de consejero que los estatutos me asignan. Pero no tengo pretensión ninguna de asumir cargos o funciones de poder dentro de la colectividad. Aspiro solamente a que se abran las ventanas para que entre el aire fresco de la renovación, con gente joven, con mujeres, que no estén contaminados de clientelismo ni de corrupción.

¿Qué rescata usted del acuerdo de paz?

El país sabe que soy un luchador por la paz. En mi gobierno me jugué todo mi capital político por alcanzarla y no me arrepiento. Pero la paz se logra solamente uniendo a los colombianos en torno a ella.

Es una lástima que el propósito de Santos fuera su Nobel de Paz y no la unión de los colombianos alrededor de los acuerdos. La negociación con las Farc fue de espaldas al país y por eso Santos perdió el plebiscito. En ese momento le ofrecimos apoyo, pero él no quiso rectificar. La consecuencia más grave de su mezquindad y de su falta de liderazgo es la gran polarización en la que deja al país.

El acuerdo tiene cosas rescatables. Trajo el desarme de las Farc, así sea parcial, y creó instrumentos valiosos como la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas y la Comisión de la Verdad, de la cual esperamos una verdad objetiva y no ideologizada y deformada por la izquierda.

¿Y las fallas?

He criticado la impunidad que crea el acuerdo, la desarticulación de la JEP con la justicia ordinaria y he pedido insistentemente que las Farc entreguen las rutas del narcotráfico, los contactos y toda la información que le permita al mundo arreciar la batalla contra los terribles flagelos del tráfico de cocaína y el tráfico de armas. Los hechos de Guacho, Santrich y muchos otros nos están dando la razón a quienes dijimos que el acuerdo prefirió hacerse el de la vista gorda con respecto al narcotráfico.

Preocupa el aumento de los cultivos de coca, ¿está de acuerdo con la aspersión aérea?

El gobierno Santos deja a Colombia inundada de coca. Este es un gravísimo problema social y de seguridad nacional.

El narcotráfico ha sido el cáncer de Colombia durante 50 años. Cuando empecé mi gobierno había cerca de 180.000 hectáreas sembradas de coca y con el Plan Colombia y sus diferentes programas sociales empezamos a reducirlas hasta llegar, en el gobierno del presidente Uribe, a 40.000 hectáreas.

Lo que debemos preguntarnos es ¿por qué pasamos de 40.000 a 250.000 hectáreas de coca durante el gobierno de Santos? La respuesta es clara: Santos no solamente acabó con la fumigación como una concesión a las Farc, sino que acabó con los demás programas del Plan Colombia con los cuales se debería llevar a estas zonas importantes programas sociales y productivos.

Ahora hay un nuevo auge del narcotráfico.

¿Y qué se debe hacer?

¡Hoy el narcotráfico es el mayor riesgo para la paz! Por ello es clave un Plan Colombia 2.0, pero ello requiere un gran acuerdo internacional. Una segunda fase de ese Plan Colombia, acorde con las nuevas realidades del país, requiere recuperar el liderazgo internacional contra el tráfico de cocaína que se perdió por haber enterrado el Plan Colombia y por la inundación de coca y la ingenua aceptación de Santos de terminar la erradicación forzosa que le conviene a los carteles, a Guacho y a los de las Farc que siguen en el narcotráfico.

Los campesinos de Colombia hoy son víctimas de unos carteles internacionales del narcotráfico y una posibilidad como los planes sociales de un Plan Colombia 2.0 puede ser su mejor alternativa.

La responsabilidad compartida, que fue el eje del Plan Colombia durante mi gobierno, necesita que los consumidores de cocaína de Estados Unidos y de Europa acepten su responsabilidad y nosotros la nuestra. Eso permitirá unir esfuerzos en la lucha contra este flagelo.

Hay que ser claros. Es la demanda la que genera la oferta. Si bien es cierto que Estados Unidos ha venido reduciendo el consumo de cocaína desde la década de los 90, aún hay cerca de cuatro millones de consumidores que generan un negocio ilegal de miles de millones de dólares con la consecuente desestabilización de países como Colombia, México y los países centroamericanos. Incluso, una buena parte del caos en Afganistán es culpa de los consumidores de heroína en Estados Unidos y Europa, cuyo vicio permite el florecimiento del tráfico de heroína en ese país.

Muchos colombianos no saben lo que significó el Plan Colombia. ¿A qué le atribuye ese desconocimiento?

Por el contrario. Yo creo que son muchísimos los colombianos que saben que fue el Plan Colombia y la combinación de sus estrategias militares y sociales lo que evitó que ganaran los violentos.

Pero lo más importante del Plan Colombia fueron sus programas sociales: familias en acción, empleo en acción, jóvenes en acción, proyectos productivos y otros que acompañaron la presencia militar y de policía en esas regiones que estaban dominadas por el narcotráfico y abandonadas por el Estado colombiano. La erradicación es apenas un elemento de un plan para derrotar a los carteles de la coca. El Estado debe retomar ese liderazgo que se perdió en los últimos años, no solo en lo militar, sino especialmente en lo social.

¿Qué modificaciones son las que se le pueden hacer al proceso de paz, en dónde está el tema crucial?

El mismo día que el NO ganó el plebiscito, fui el primero en decir públicamente que había que construir sobre lo construido. Hubiera sido más simple decir que el acuerdo había expirado y que no había nada más que hacer, pero reitero que soy un convencido de la paz que une.

Le puedo dar algunos ejemplos de ajustes: en la mayoría de colombianos hay un enorme sinsabor por el verdadero tratamiento a las víctimas, especialmente a las miles de víctimas de las Farc. Ellos, como victimarios, acabaron siendo el centro de los acuerdos y no las víctimas, como debería ser.

Por otra parte, la misma JEP se ha encargado de demostrar que requiere ajustes, no para desmontar la justicia transicional sino para articularla con la justicia ordinaria. También existe en el mundo una enorme preocupación por la participación política en el Congreso de miembros de las Farc responsables de crímenes de guerra o delitos de lesa humanidad. Nadie desconoce que deben participar en política, pero primero deben cumplir las sanciones proporcionales a los atroces crímenes cometidos. ¿Acaso alguno de los países garantes permitiría que un criminal de guerra, sin haber sido juzgado, fuera miembro de su parlamento?

Pero mirando lo general, el primer cambio es lograr un verdadero acuerdo político sobre el futuro de los acuerdos. Este es el único seguro para que la paz sea real y sea factor de unión.

¿Cómo deja Santos al país tras ocho años de gobierno?

Mal. Muy mal. Una enorme bonanza petrolera desperdiciada y no una, sino tres reformas tributarias que paradójicamente dejan un gran déficit fiscal. La última reforma se hizo para eliminar todos esos inventos de las dos primeras, el Iman, el Imas, el Cree. Ni para qué sigo. Es increíble que Santos le eche la culpa de la crisis fiscal a la caída de los precios del petróleo. Eso es como el que se gana la lotería, la despilfarra y luego le achaca su pobreza al hecho de que nunca volvió a coger el número ganador.

Las empresas que generan empleo han debido soportar mientras tanto ese mal manejo y reglas cambiantes que impiden invertir con confianza. Se perdió la confianza inversionista y la estabilidad legal como base de la inversión se vio muy afectada.

¿Cuál es la percepción que se tiene de la economía nacional en el exterior?

La percepción es que Colombia tiene una población muy emprendedora. Afuera están listos a invertir en Colombia si el gobierno endereza al país y Colombia se aparta de los populismos. El presidente Duque tiene la oportunidad de poner todos estos emprendedores a trabajar. Creo que tiene muy claro que en la economía naranja hay enormes posibilidades.

Colombia debería ser una potencia en desarrollos tecnológicos. Tenemos imaginación y emprendimiento para hacerlo. Por ejemplo, deberíamos promover varias zonas especiales para que los jóvenes emprendedores en tecnología tengan todas las facilidades del caso. Que tal, por ejemplo, algo así como un “Silicon Café, un Silicon Calima, un Silicon Caribe”, entre otros.

El potencial de Colombia en el tema de la economía naranja es enorme. La creatividad de nuestros jóvenes en todas las áreas es muy grande y esa es la base de una economía diferente, pujante. Estoy seguro de que el nuevo gobierno hará un enorme esfuerzo en este campo.

La economía naranja y la reindustralización deben ser los pilares de una nueva era económica con más y mejores empleos, especialmente para los jóvenes y las mujeres. Desde luego, para este objetivo se requiere una mayor estabilidad legal y los incentivos adecuados.

¿Es usted partidario de una nueva reforma tributaria?

Solamente si es para bajar impuestos, generar empleo y formalizar la economía.

El tema de pensiones se ha agudizado en los últimos años. ¿Qué debería tener la reforma pensional?

Avanzar en el desmonte de privilegios y megapensiones sería un paso interesante. También hay que concentrarse en ampliar la clase media con trabajos formalizados que coticen a pensiones. Necesitamos un mayor número de personas cotizando para su retiro, así se fortalecería el sistema. Allí podría haber unos incentivos.

¿Cree usted en la necesidad de unificar las cortes y crear una súper corte?

Creo que la justicia debe ser una de las prioridades para el presidente Duque. Si la justicia ordinaria no mejora su operación, la verdadera convivencia no va a ser posible. La reforma a la justicia no puede ser solo pensando en las altas cortes. Debe iniciarse desde los jueces municipales y de circuito con capacitación, tecnificación, mejor infraestructura, mejores jueces y fiscales; pero, sobre todo, con una decisión política de la propia Rama Judicial para luchar contra la corrupción.

Cuando se selló la alianza con Uribe, ¿se habló de programas y de temas relacionados con la agenda legislativa?

Esta alianza se selló con la intención de cambiar el rumbo de nuestro país hacia una democracia más real, una lucha sin cuartel contra la corrupción y una defensa de las instituciones.

Las bases programáticas de la alianza quedaron consagradas en un documento público firmado por los dos a finales del año pasado.

¿Qué lo acerca a Uribe y qué lo distancia?

Nos une el interés de una Colombia más prospera, con mejores empleos, con planes sociales sólidos, con una justicia que opere para todos los ciudadanos y unas instituciones robustas, sólidas y creíbles.

Como en toda democracia, disentimos en algunos temas, pero el interés del país está por encima de las diferencias.

¿Qué va a pasar con Unasur?

Además de Maduro y de Samper, ¿a quién más le importa Unasur? Solo hay que ver los recientes escándalos por los gastos excesivos. Ya no tiene ni sede.
Debemos recuperar la importancia de la OEA. Finalmente lo que nos debe importar es la Carta Democrática, hoy tan amenazada desde Unasur.

¿Qué solución hay para el tema de migración de venezolanos hacia Colombia?

Hay que tener pantalones para llamar a la narcodictadura de Maduro por su nombre en todos los foros nacionales e internacionales.

El problema no es únicamente la migración de venezolanos que huyen de las condiciones de hambre en las que Chávez y Maduro han sumido a Venezuela por ya largos 20 años. El problema para nosotros es que el interés de Venezuela es desestabilizar también a Colombia. La única solución es la caída de esa narcodictadura y el retorno de la democracia a Venezuela. Este sigue siendo un tema crítico que requiere del liderazgo internacional de Colombia por ser el país más afectado.

Pero Colombia no puede olvidar que Venezuela recibió en los últimos 40 años a colombianos que migraron a ese país por diferentes causas, en especial por la violencia. Hoy debemos ser generosos y crear condiciones especiales para que los venezolanos que llegan a Colombia puedan tener salud, una alimentación básica y un trabajo honesto. En otras palabras, creo que debemos generar un programa especial de migración y de preferencias para apoyar a los hermanos venezolanos.

¿En qué estado cree que están las relaciones con Estados Unidos?

Se perdió la cercanía que logramos con el presidente Clinton y el presidente Bush y la mayoría del Congreso norteamericano. ¿Usted sabe cuántos congresistas norteamericanos nos visitaron durante los últimos ocho años ?

Todo lo que habíamos logrado para desnarcotizar la agenda con los americanos se perdió. El presidente Santos y su canciller Holguín prefirieron voltear los ojos para apoyar la narcodictadura en Venezuela por años en vez de fortalecer la agenda comercial y política. Esto nos llevó a tener de nuevo una agenda totalmente narcotizada como en las épocas de Ernesto Samper.

El reto del presidente Duque será enorme en materia relaciones con los Estados Unidos. Debemos regresar a la agenda de negocios y comercio.

Fuente: La República

Madrid, España
20 de marzo de 2018

Andrés Pastrana: «Rodríguez Zapatero ha mantenido la narcodictadura de Maduro en el poder»

Voz crítica tanto con el chavismo como con el castrismo, el expresidente colombiano cree que «ya se comienza a vislumbrar una fractura dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas»

Andrés Pastrana Arango (Bogotá, 1954) recibe este martes en Madrid el premio que la Fundación Villacisneros le ha otorgado, junto al también expresidente de Colombia Álvaro Uribe, «por su postura ante el proceso de paz con las FARC». El exgobernante (1998-2002) se considera «víctima» del terrorismo y de «los extraditables», un apéndice del cártel de Medellín que le secuestró el 18 de enero de 1988 cuando era candidato a la alcaldía de Bogotá. Pastrana cree que en terrorismo «hay muchas similitudes» entre España y Colombia. «Un proceso por encima de la mesa en Colombia, aquí hay muchas concesiones a ETA. Los del “no” (en el referéndum sobre los acuerdos de paz) le hemos dicho al presidente Juan Manuel Santos que este y cualquier proceso de paz se debe basar en tres elementos: verdad, justicia y reparación». Como a su juicio no se han cumplido ninguno de los tres, Andrés Pastrana avisa que si el centroderecha gana las próximas presidenciales (27 de mayo y 17 de junio) «vamos a revisar los acuerdos».

¿Qué representa para usted recibir el premio anual de la Fundación Villacisneros?

Muy significativo y un honor para mí por ser víctima del terrorismo y de «los extraditables». En 2002, cuando salí de la presidencia, las FARC habían contratado a ETA para matar al vicepresidente Francisco Santos o la embajadora Noemí Sanín o a mí, que en ese momento vivía en España.

¿Los colombianos han pasado factura a la exguerrilla de las FARC (hoy Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) por las más de cinco décadas de conflicto interno? En el Senado solo consiguieron algo más de 52.000 votos (0,34%).

Santos entregó al país por 50.000 votos. Entregó la Constitución, las instituciones y la justicia por un grupo que utilizó el terrorismo como arma política, como en España, y resulta que terminaron con 50.000 votos. Le han pasado factura a Santos, a su candidato y a las FARC. El partido de la U ha perdido 8 o 9 senadores, no tiene candidato propio. La factura se la han pasado a Santos las encuestas y los colombianos. Tiene entre un 10% y 15% de popularidad. Más del 70% de los colombianos le estamos diciendo que no nos gusta la implementación de los acuerdos de paz. Esto significa que algo quedó mal hecho. Cuando ganamos los del «no» en el referéndum le dijimos a Santos que queremos aportar para hacer un buen proceso de paz y nunca se tuvo en cuenta. El presidente Santos falta a la verdad cuando dice que asumió todo lo que le dijimos los del «no». Los temas fundamentales, verdad, justicia, reparación y narcotráfico no fueron incluidos.

Pero la FARC tienen garantizados cinco escaños en cada Cámara durante los próximos ocho años, en virtud de los acuerdos de paz. ¿Qué espera de su aportación en la Cámara Alta, donde se enfrentarán al senador más votado de la historia del país, Álvaro Uribe (con 866.000 votos)?

No es justo que quienes han cometido crímenes de guerra y de lesa humanidad hoy estén participando en el Congreso sin haber pagado ni un segundo de cárcel. Eso no lo entienden ni los colombianos ni el mundo. Quedó demostrado que no tienen el respaldo popular, que si el Gobierno no les hubiera dado los escaños, no hubieran llegado al Congreso. Hay un gran escándalo porque a las FARC se les dio más de tres millones de dólares para hacer campaña electoral y dos días antes de la campaña retiraron dos millones de dólares en efectivo, supuestamente para pagar la campaña electoral. Vamos a ver si hay claridad en este tema. Ellos creyeron que la población les iba a recibir con flores y los recibieron con huevos, y no tuvieron el valor de enfrentar la democracia. A mí las FARC me amenazaron de muerte de forma permanente y nunca dejé de ir a una manifestación. Al señor «Timochenko» le tiraron dos huevos en Armenia y se retiró de la política.

Los tres candidatos de la derecha reunieron casi seis millones de sufragios en la consulta interna que también se celebró el 11 de marzo, aunque no todos eran de sus simpatizantes. Cerca del mismo número de votos que dijeron «no» a los acuerdos de paz con las FARC en el referéndum del 2 de octubre de 2016. ¿Es posible un triunfo del ticket presidencial Iván Duque (candidato de Uribe)-Marta Lucía Ramírez (candidata de Pastrana) en la primera vuelta del 27 de mayo?

Difícil, no imposible. La coalición que hacemos con el presidente Uribe, la Gran Alianza por Colombia, busca recoger los 6,5 millones de votos del «no» y convertirlos en candidato a la presidencia. Logramos esa alianza entre Iván y Marta Lucía, en la que la gente no creía y nos criticaba, pero hoy está más fuerte que nunca. Hace tres semanas el centroderecha no estaba ni en primera vuelta. Solo estaban Fajardo y Petro, los dos de izquierda. Hoy existe la posibilidad de que los dos de centroderecha estén en primera vuelta. Hay que esperar a las primeras encuestas. Iván y Marta Lucía tienen más del 40%. Si ellos despuntan y los otros candidatos que se identifican con el centroderecha están débiles, hay que buscar una unión para ganar en primera vuelta a la izquierda y al socialismo del siglo XXI.

¿Qué futuro tendrán los acuerdos de paz firmados el 24 de noviembre de 2016 si el candidato de la Gran Alianza por Colombia llega a la presidencia? ¿Podrá modificar los aspectos más polémicos?

Claro que sí. Es una de las propuestas que hemos hecho, en los temas de justicia, narcotráfico y reparación vamos a revisar los acuerdos. Los presidentes Uribe y Pastrana no somos enemigos de la paz, pero queremos una paz bien hecha. A los primeros que debería interesarles que esos acuerdos en materia de justicia quedaran bien hechos es a las FARC, porque si no son juzgados en Colombia lo hará la Corte Penal Internacional. Cuando la justicia no actúa en un país, la CPI entra a actuar. Si las víctimas no son recompensadas y reparadas en Colombia, van a terminar en la CPI.

¿Existe un riesgo real de que el «castrochavismo» llegue a Colombia o de que se convierta en una segunda Venezuela si gana el candidato populista de izquierdas Gustavo Petro (recibió 2,8 millones de votos en las internas)?

Totalmente. Nosotros sacamos el doble de votos. Petro se cortó. Nunca se imaginó que lo dobláramos en la votación del 11 de marzo. Eso fue lo más importante, que el centroderecha, que 15 días antes no estábamos en la segunda vuelta, hoy tenemos la oportunidad de ganar en la primera ronda. Petro es Chávez, su íntimo amigo fue Hugo Chávez. La política que interpreta Petro está diciendo desde ya que es el absoluto chavismo. Y por eso si hay una posibilidad de ganar en la primera vuelta, debemos unirnos todos para evitar cualquier riesgo en esa segunda vuelta.

El vicepresidente de Colombia, el general Oscar Naranjo, declaró la semana pasada en Madrid que «el proceso de paz en Colombia es un hecho irreversible».

Clarísima equivocación porque él estuvo sentado en la mesa (de negociaciones) y por eso es muy curioso que Naranjo, que había sido reconocido como uno de los grandes luchadores contra el narcotráfico, hoy sea el gran defensor del narcotráfico. Digo esto porque en mi gobierno recibo 180.000 hectáreas de coca de Ernesto Samper, elegido con recursos del narcotráfico. Inicio el Plan Colombia en el año 2000 y dejo 90.000 hectáreas. Uribe continuó el Plan Colombia y le entrega a Santos 40.000 hectáreas. Lo primero que piden las FARC cuando se sientan en la mesa es acabar con la fumigación aérea y en tres años pasamos de 40.000 a 250.000 hectáreas. Nunca antes en la historia de Colombia se había llegado a esa cifra. El gran legado del Nobel de la Paz al mundo es que deja a Colombia como el mayor productor de cocaína del mundo, con las mayores plantaciones en su historia. Un Nobel de la Paz entregando lo que es violencia. Es ese narcotráfico el que está financiando la violencia. Los frentes de las FARC encargados del narcotráfico son los que hoy se llaman las disidencias. Una parte de las FARC entra en el proceso de paz y la encargada del narcotráfico se queda fuera. Por eso no coincido con la aclaración del vicepresidente, claro que son modificables los acuerdos, eso es lo que han propuesto Iván y Marta Lucía, vamos a hacer los ajustes a los acuerdos.

Después del intento de diálogo en el Caguán ¿le hubiera gustado ser el presidente que firmó la paz con las FARC?

Siempre, sí, con las FARC y con el ELN. Curiosamente con el ELN ya habíamos firmado un acuerdo y posteriormente se echaron atrás, según lo comentábamos con Fidel Castro. Pero dimos un paso más. La paz en Colombia se ha ido construyendo, hay otros presidentes que han aportado. Nosotros abrimos una puerta muy importante que fue desenmascarar a las FARC ante el mundo, se dieron cuenta de que no tenían voluntad de paz. Tristemente no la firmamos y cuántos muertos y secuestros nos hubiéramos evitado. Uribe y yo somos amigos de la paz, pero de esa buena paz. La paz no la hace un hombre, la hacemos el país entero, que es el que se va a beneficiar, y por eso la importancia de que el presidente hubiera unido a los colombianos.

¿Respalda la decisión de los opositores venezolanos de no participar en las presidenciales del 20 de mayo en las actuales condiciones?

Totalmente, son unas elecciones ilegítimas. En las elecciones legislativas, 7,5 millones de venezolanos le dieron un mandato a la Asamblea Nacional y no lo cumplió. La Asamblea Nacional era «no» a la Constituyente, se crea una Constituyente que convoca unas elecciones ilegítimas y no dicen nada. Quedaron en nombrar los poderes, entre ellos el Consejo Nacional Electoral, y no lo hicieron. Yo he sido un gran crítico de la posición del presidente José Luis Rodríguez Zapatero porque lo único que ha hecho es mantener a Nicolás Maduro en el poder y darle plazos para que esa narcodictadura se mantenga. Muchos de los muertos pesan sobre Rodríguez Zapatero. El gran líder aquí es el secretario general de la OEA (Organización de Estados Americanos), Luis Almagro. Ha hecho cuatro informes sobre Venezuela, ha pedido la aplicación de la Carta Democrática y tristemente los presidentes de América Latina abandonaron al pueblo de Venezuela. Solo ahora que entraron Mauricio Macri y Sebastián Piñera se ha levantado la voz contra Venezuela.

¿A qué cree que obedecen las últimas detenciones de militares en Venezuela por parte de quien usted llama su «paisano» Nicolás Maduro?

Hay dos eventos. Uno es que ya se comienza a vislumbrar una fractura en el interior de las Fuerzas Armadas. Y segundo, ya empezamos a ver que hay militares que están levantando su voz para defender las instituciones y la democracia, y por eso la persecución. Hay un temor absoluto. El problema no es que Maduro sea colombiano, como lo establece hoy la Constitución de Colombia y la de Venezuela, el problema es que Maduro no sea venezolano. Por lo tanto hay una ruptura institucional de base. En cualquier país, lo primero que se le exige al presidente es que sea nacional de nacimiento y Maduro no lo es. Hace unos días escribí en Twitter si no será que Maduro está muy angustiado de que los militares saben no es venezolano y por eso los está persiguiendo.

En Twitter también ha dicho que la madre de Nicolás Maduro nació en Cúcuta (Colombia).

Hay dos temas. ¿Quién es colombiano de nacimiento? El artículo 96 de la Constitución dice que son los hijos de padre o madre colombianos. En la fe de bautismo de la madre de Maduro está claramente demostrado que nació en Cúcuta y, por tanto, era colombiana. De forma contradictoria Maduro, cuando muere su madre, saca un registro que dice que nació en Rubio, en la frontera entre Táchira y Norte Santander. Aquí estamos demostrando que Maduro es colombiano porque es hijo de madre colombiana.

Pero si él nació en Venezuela, será venezolano.

No, porque tendría la doble nacionalidad que es la que le prohíbe ser presidente de Venezuela. El nunca renunció y mintió cuando muere su madre y dice que nació en Rubio, cuando nació en Colombia. Para ser presidente tiene que ser venezolano de nacimiento y no tener doble nacionalidad.

El régimen cubano vetó su entrada y la del expresidente boliviano Jorge Quiroga cuando se disponían a recibir el premio Oswaldo Payá en representación del grupo Idea hace dos semanas. ¿Pudo hacerse una idea de cómo trata la Seguridad del Estado cubana a quienes disienten?

Totalmente, además yo he sido el único presidente de Colombia que fue en visita de Estado a Cuba en 1999 y mantuve una estrecha relación con Fidel Castro porque en el único proceso de paz en que él se involucró directamente fue el de Colombia con el ELN, no con las FARC. El ELN es castrista, las FARC marxistas-leninistas. Cuando fuimos ahora, nunca me llamó el embajador cubano a la oficina para decirme que no iba a ser recibido. Lo que hicieron es enviar mensajes de que posiblemente no nos iban a dejar entrar en la isla. Nosotros íbamos a recibir un premio en vísperas de unas supuestas elecciones. Lo que hubo el 11 de marzo en Cuba fueron selecciones, no elecciones. Lo más contradictorio es lo que sucedió en mi país, donde la propia canciller, en el comunicado más vergonzoso de la diplomacia colombiana, defiende la dictadura y no a un expresidente elegido democráticamente. El hecho no es por qué no pude entrar sino por qué me lo prohibieron cuando no necesitamos visado con Cuba. Lo que quedó al descubierto y se desenmascaró fue la dictadura cubana. Unos días antes el presidente Raúl Castro pide a la Cumbre de las Américas que en Lima tienen que darle voz a un narcodictador como Nicolás Maduro. Pero luego Raúl Castro le prohíbe la entrada a dos expresidentes elegidos democráticamente. Ahora nos tenemos que preguntar por qué una dictadura como la de Raúl Castro está invitada a una cumbre democrática. Se nos prohibió la entrada porque íbamos a recibir un premio de un líder opositor. La pregunta que nos tenemos que hacer los demócratas de la región no es si Maduro habla o no, sino por qué está invitado Raúl Castro.

Fuente: ABC de España

Bogotá, Colombia
14 de enero del 2018

Andrés Pastrana: “Santos es el presidente más corrupto de la historia de Colombia”

El ex presidente de Colombia Andrés Pastrana lidera el Partido Conservador, que forma parte de la Coalición Despierta, la alianza conformada por quienes respaldaron el NO en el plebiscito —por el Acuerdo de Paz alcanzado por el presidente colombiano Juan Manuel Santos con la narcoguerrilla de las autodenominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)—, entre los cuales está también el ex presidente Álvaro Uribe y su partido, Centro Democrático.

El año 2016 marcó un antes y un después en la historia reciente del país, en su forma de hacer política, en el discurso de los principales líderes y también en la convivencia ciudadana. El 27 de mayo, los colombianos están convocados a votar por un nuevo presidente, pero la cmpaña lleva años en marcha. Para saber más sobre este tema, la revista Zeta de Venezuela y OKDIARIO han entrevistado en exclusiva a Pastrana.

PREGUNTA.- ¿Qué condiciones debe reunir el próximo Presidente de Colombia?

RESPUESTA.- El próximo Presidente de Colombia, lo que tiene que hacer es interpretar el sentimiento de los colombianos en todo lo que tiene que ver, por ejemplo, con el proceso de paz. Hay que ajustar los acuerdos que hay que hacer para obtener una verdadera paz en Colombia, una paz duradera. Ese será el mayor reto.

P.- ¿La Coalición Despierta es solo producto del NO o tienen un programa de gobierno conjunto? Y de tenerlo, ¿podría mencionarnos tres medidas concretas relacionadas con el pacto entre el terrorista Timochenko y el presidente Santos?

R.- Estamos trabajando en un programa conjunto, por supuesto, que incluye cuatro temas fundamentales. El primero tiene que ver con el tema de economía. El presidente Santos deja un país quebrado, un país en el que ha caído la inversión extranjera, en el que tenemos que volver a generar empleo, tenemos que trabajar muy duro para sacar al país adelante.

El segundo tema fundamental es el de la corrupción. Tal vez diríamos que el gobierno del presidente Santos es el más corrupto de toda la historia. Inclusive yo he pedido la vacancia [destitución] del cargo de presidente de la República, de acuerdo a la Constitución colombiana, porque está absolutamente comprobado la entrada de los recursos de Odebrecht a la campaña de Santos, tanto en 2010 como en 2014. Y la Ley colombiana es explícita en que nadie podrá recibir recursos de personas jurídicas o naturales del extranjero. Y en el caso del Presidente de la República, si se comprueba que recibió recursos en campaña, se le debe aplicar la vacancia; por eso yo ya hice esa denuncia frente al Congreso.

P.– ¿Y el resto de puntos clave?

R.– El tercer tema es la educación, ciencia y tecnología, si queremos de verdad incrustarnos en la economía mundial. Por último está el tema de la paz, que en la alianza por la reconstrucción de Colombia hemos sido clarísimos en tres asuntos fundamentales relacionados con la paz. El primero es el tema del narcotráfico: hoy, Colombia es el mayor exportador de cocaína del mundo. Las FARC son el mayor cartel de droga del mundo y no han dado el nombre de sus socios, no se sabe dónde están localizados sus laboratorios. Aun así, todos sabemos que los socios de la FARC son el Cartel de los Soles en Venezuela y los carteles mexicanos, especialmente el Cartel de Sinaloa, que está catalogado como el narco-cartel más rico del mundo. El segundo asunto relacionado con la paz es la reparación, porque la narcoguerrilla dice que no tiene recursos para indemnizar a sus víctimas, pero allí hay que hacer un esfuerzo importante, quizás el más importante de todos: reparar a las víctimas.

Y el tercer asunto relacionado con la paz, es el tema de Justicia. Según este acuerdo de Santos, los líderes de las FARC que han cometido crímenes de guerra y de lesa humanidad no van a pagar ni un segundo de cárcel, inclusive pueden ser elegidos presidente de Colombia o miembros del Congreso, después de haber masacrado. Por eso hay que ser duros con ese acuerdo, para que se cumpla con la verdad, justicia y reparación que va a permitir la verdadera paz fortalecida, la paz de verdad, duradera.

P.– ¿Quién será el candidato de Coalición Despierta?

R.– El candidato de la Alianza va a ser escogido el próximo 20 de enero. Hemos estado trabajando con Marta Lucía Ramírez o Iván Duque, por ejemplo, pero ese día tendremos los mecanismos para escoger un candidato único a la presidencia y a la vicepresidencia de Colombia. Están trabajando también los equipos por tener un programa único que vamos a presentar en esa Alianza por la reconstrucción de Colombia.

P.– ¿Hay división en el pueblo colombiano después del Plebiscito que ganó el NO con apenas el 50,21%?

R.– En España y en Europa se habla como alguien que ganó el Premio de Nobel de Paz y que el 75% está en contra de ese acuerdo de paz. Pero lo que está ocurriendo es que hoy el 75% de la población no está de acuerdo en cómo se ha implementado ese proceso.

P.- ¿Es posible que las FARC lleguen al poder?

R.- No. Pero les hemos dado la opción de hacer política sin igualdad de condiciones. El Gobierno de Colombia les dio televisión, radio, les van a financiar la campaña, entonces tenemos que tener mucho cuidado.

P.– ¿Conoce usted el caso de Electricaribe, filial de Gas Natural Endesa, que fue expropiada tras no recibir los pagos que el Estado debía hacer y, una vez arruinada, la quieren devolver? ¿Hay seguridad jurídica para invertir en Colombia?

R.- Electricaribe es apenas uno de los ejemplos de cómo el Gobierno está ahuyentando la inversión extranjera por la falta de seguridad jurídica. Si no hay seguridad jurídica, no hay confianza y si no hay confianza, no hay inversión. Eso es uno de los mayores retos que tiene el próximo presidente.

Fuente: Ok Diario

Medellín, Colombia
17 de septiembre de 2017

“Con Uribe me puedo entender, con Santos jamás me verán”: Pastrana

Para Andrés Pastrana Arango, el presidente que en el cuatrienio 1998-2002 apostó todo su capital político en un proceso de diálogos con las Farc que al final tuvo que dar por terminado sin llegar a acuerdos (“las Farc se asustaron con la posibilidad real de paz”, sostiene), en el país hay polarización en buena medida porque los medios de comunicación la generan. En su concepto, el gran tema del debate electoral del año entrante no va a ser las Farc sino la economía: “El país está en quiebra. La gente lo está sintiendo y lo sufre”.

Pastrana es duro en sus juicios sobre Juan Manuel Santos, las Farc o Ernesto Samper: “Con ninguno de ellos me verán jamás en coaliciones o en pactos. Yo con el narcotráfico jamás puedo tratar”. No menos duro es su diagnóstico sobre el Partido Conservador, “devorado por la corrupción y la mermelada”.

Esta entrevista se hizo en EL COLOMBIANO horas antes de que falleciera en Bogotá su madre, la ex Primera Dama de la Nación, doña María Cristina Arango de Pastrana.

Narcotráfico y EE.U.U.

¿Cómo ve el Memorando del presidente Trump y su anuncio de dejar a Colombia en suspenso, por los bajos resultados en cultivos ilícitos y exportación de droga?
“Es muy preocupante. Se enmarca dentro de lo que ha sido la línea de Santos de romper las políticas de Estado. Siempre en Colombia había sido de Estado la política exterior. También la política contra el narcotráfico. Pero Juan Manuel Santos entierra el Plan Colombia, la política más exitosa de Estados Unidos y de Colombia en 15 años, reconocido así por los propios americanos. Acaba el plan exitoso, y opta por el fracasado ‘Paz Colombia’”.

¿Qué pasó para haber caído en este retroceso?
“Mi Gobierno aseguró con el Plan Colombia unos recursos por 15.000 millones de dólares, fundamentados en la tesis de la corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico. Eso luego de haber recibido, en 1998, un país inundado en coca. Ernesto Samper no solo no tenía visa para viajar a Estados Unidos sino que nos dejó 180.000 hectáreas de cultivos de coca. En dos años logramos el objetivo para todo el cuatrienio: las redujimos a la mitad. El presidente Uribe continúa con el Plan Colombia y le entrega a Santos 40.000 hectáreas”.

El Gobierno dice que con el Acuerdo con las Farc se van a cumplir los objetivos de reducción de cultivos…

“Las Farc le exigieron a Santos acabar con la fumigación. ¿Y qué vimos? El primer año aumentaron los cultivos de 40 a 90 mil hectáreas. El segundo año, de 90 a 150 mil; y hoy hay entre 200 y 230 mil. Con un agravante: las Farc son, ¡y siguen siendo!, el principal cartel de droga del mundo, quintuplicaron la producción y aumentaron en un 60 % sus ingresos. ¿Qué negocio lícito puede mostrar semejantes cifras?”.

¿Entonces las Farc siguen en el narcotráfico?

“Sí. Y se lo dije al presidente Santos cuando el triunfo del No (plebiscito del 2 de octubre de 2016). Las Farc tienen que entregar rutas, delatar sus vínculos con el ‘Chapo’ Guzmán y el cartel de los Soles de Venezuela. Pero en eso siguen. Nada de lo que pedimos se hizo”.

¿El Memorando de la Administración Trump puede estar reflejando también inconformidad con los acuerdos con las Farc?
“En lo que tiene que ver con el narcotráfico, sin duda. Tenemos al mejor policía del mundo, el vicepresidente Naranjo, entregándonos un país con 200 o 230 mil hectáreas de coca. ¡Qué tal que no fuera el mejor policía del mundo! Y es que hay una cosa: las Farc no han entregado el negocio. Ahora llaman disidencias a quienes se quedaron con él. Tienen un brazo político, el partido Farc, pero su gran financiador es el narcotráfico”.

Unos dicen que Trump es imprevisible, pero otros, que es perfectamente previsible.

“Es previsible. Trump no amenaza. Lo que dice lo cumple, estemos de acuerdo o en desacuerdo”.

¿Podría “descertificar” a Colombia?

“Ojalá no lo haga. Pero si el Gobierno colombiano no muestra resultados, esa situación se puede dar. Yo conozco bien al Congreso americano. Los mejores amigos de Colombia han sido los demócratas, empezando por el presidente Clinton. Pero hoy dicen que ya no quieren votar más”.

¿Qué hay de la corresponsabilidad de la lucha contra el narcotráfico?

“Lo primero es que Colombia tiene que evitar que la droga salga hacia Estados Unidos. El Gobierno colombiano trata de echarle la culpa a Estados Unidos sin tener en cuenta que el consumo de coca allá ha rebajado o se mantiene estable. Han hecho el esfuerzo. Y ojo con algo que está pasando desapercibido: aquí están aumentando los cultivos de amapola. El tema de la heroína es muy complicado”.

Partidos y Conservatismo

¿Cómo ve la crisis de los partidos políticos?
“Es que la mermelada acabó con los partidos, arrasó con ellos. Mire al Partido Conservador, con un presidente cuestionado que no se retira, con dirigentes chantajeando al Gobierno, miren lo que pasa con Efraín Cepeda (actual presidente del Senado)”.

¿Volvería para dirigir el conservatismo?
“No, eso es como cuando a usted le dicen que asuma la presidencia de una empresa, y que todos los vicepresidentes son corruptos pero usted no puede sacar a ninguno. Hoy tenemos conservadores pero no Partido Conservador. Y tenemos conservadores, que además pusimos entre dos y tres millones de votos para el No. Por eso vamos a hacer la alianza con Álvaro Uribe y el Centro Democrático, para reunir a los que yo llamo “conservadores de bien”, que creemos en los valores y principios del conservatismo”.

¿Qué busca al pedir de nuevo personería para la Nueva Fuerza Democrática?
“En el Acuerdo con las Farc quedó dicho que los partidos políticos que perdieron la personería jurídica podrían volver a pedirla. Si el Acuerdo es elevado a norma constitucional, pues es un derecho fundamental, de elegir y ser elegido. Y ahora que vemos que los partidos no se modernizaron, que ya no son los intérpretes de la gente, pues hay que remediar esa crisis de liderazgo”.

Proceso de paz

Muchos colombianos se han sorprendido con la virulencia de su oposición al proceso de paz de Santos…
“Mi oposición no ha sido al proceso. Ha sido a parte de los acuerdos: esa justicia especial, lo del narcotráfico, lo de la política agraria… Pero siempre he manifestado mis reparos de frente, no a escondidas. Cuando ganamos con el No fui donde Santos y le dije que tenía la oportunidad de su vida, de unir al país. Y la desaprovechó. Le entregamos propuestas serias, hechas con los mejores juristas, y todo eso se desechó. Y además nos engañaron: nos decían con Frank Pearl que no tenían definidos ciertos puntos, y ese mismo día los presentaban firmados”.

Pero usted también lo intentó todo por un acuerdo…
“Sí. Y tuve a un grupo de militares oponiéndose, empezando por el general (Jorge Enrique) Mora, que jugaba a doble carta y que luego haría todo lo contrario en La Habana. Y las mismas Farc se asustaron entonces con la posibilidad real de la paz”.

Pero, siendo realistas, ya esto no parece tener cómo revaluarse.
“Bueno, la Corte Constitucional tendría posibilidades de hacer algunos ajustes. Pero yo insisto en preguntar: ¿qué cedieron las Farc? Santos les dió todo lo que exigieron. Pero díganme una sola cosa que las Farc hayan entregado al pueblo colombiano”.

Entregaron miles de armas, según la ONU…
“¿Cuántas? Los expertos internacionales aseguran que las guerrillas tienen tres armas por cada combatiente: una larga, una corta y otra de reemplazo. Si eran 7.000 desmovilizados, ¿dónde están todas las demás? Yo le respondo: en Venezuela”.

A estas alturas, con desarme así sea parcial y ellos en política, ¿sigue viendo malo para el país el Acuerdo?
“Pero es que mire que hasta ‘Timochenko’ acaba de revelar que en las mismas Farc consideran malo el acuerdo. ¡Nunca pensé que las Farc se pasarían a los del No!… Y apenas empiecen a implementar eso, el conejo que les van a hacer, con este país en quiebra. No por nada más del 70 % del país está en contra de esos acuerdos. Aquí hay algo que quedó muy mal. Ni el Papa quiso reunirse con ellos, que fueron la contraparte del Gobierno”.

Uribe y Santos

También ha sorprendido su alianza con Álvaro Uribe, atendiendo los antecedentes de lo que se decían hace pocos años…
“Pero es que mire a los medios: me dicen que por qué ataco a Uribe, y cuando me siento con él, me preguntan que por qué me siento con él. La polarización la hacen en buena medida los medios. La política se hace con los enemigos, en mi caso con los adversarios. Yo era enemigo de Uribe en 2003, 2004, y así y todo le ayudé a organizar su visita al Parlamento Europeo ese año”.

¿Es fácil llegar a entendimientos con Uribe?
“Hasta ahora hemos llegado. La alianza está lista. Con Uribe se puede discrepar, ser adversario. Con Santos es otra cosa, ya mostró su personalidad al llegar a pactos con Ernesto Samper, a quien quiso tumbar como fuera”.

Nunca lo veremos en pactos con Samper. ¿Con Santos?

“Nunca. Eso es imposible. Y más con narcotráfico de por medio, por sus alianzas con Samper. La verdad es que quien está gobernando hoy a Colombia es Samper”.

¿Hablará con los dirigentes de las Farc?
“Puede ser, y para decirles de frente lo que he dicho hasta ahora: que son unos narcotraficantes, el cartel más grande de droga”.

¿Tendremos aquí “castrochavismo”?
“Yo no lo llamaría castrochavismo. Lo que sí veo es que estamos en camino de llegar a Venezuela. ¿Qué es el Socialismo del siglo XXI? Hoy en Latinoamérica la izquierda es la mayor exponente de la corrupción. Que no vengan a decirnos que ellos son los más limpios”.

¿Puede la izquierda llegar al poder sola, o se unirán con las Farc?
“Si hay unión… No sé en cuánto tiempo. Pero la izquierda se puede derrotar. Ellos proponen traer de Venezuela el Socialismo del siglo XXI. Nosotros tendremos otras propuestas”.

Finalmente, ¿qué opina de Humberto De la Calle, que fue ministro y embajador suyo?
“Fue leal como ministro. Eso sí, les tenía pavor a las Farc. No quiso ir conmigo a la zona de distensión que porque las Farc lo iban a matar. Ahora tiene una inhabilidad grande, al pasar de ser negociador a candidato presidencial”.

Fuente: El Colombiano

Que el candidato no sepa, eso no lo cree nadie: Pastrana sobre financiamiento de Odebrecht

El expresidente Andrés Pastrana aseguró que el presidente Juan Manuel Santos, como candidato, debió haber tenido conocimiento sobre el dinero que ingresó a su campaña proveniente de Odebrecht para pagar unos afiches publicitarios, hecho que fue confesado por su gerente de campaña Roberto Prieto.

Fuente: RCN Radio

Bogotá, Colombia
14 de marzo de 2017

Santos debería decir que renuncia si prueban que Odebrecht entró a su campaña: Pastrana

El expresidente se refiere al plebiscito, al proceso de paz y al caso Odebrecht.

Andrés Pastrana, expresidente de la República (1998-2002) y uno de los mayores críticos del proceso de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc, manifestó en La W que Colombia “es el único país en el mundo en el que una Corte define una votación popular”, al advertir que “el robo del plebiscito se gestó desde las Cortes”.

Fuente: W Radio

Bogotá, Colombia
22 de febrero de 2017

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