17 de mayo de 2018

20-M en Venezuela: coronación cubana o el fin de Maduro

«Siete días después de la coronación de Maduro, Colombia tiene la palabra. Elige a Petro, el devoto asesor chavista y amigo del narco-tirano venezolano, o vota por Duque y una Colombia con paz»

Venezuela, 6 de diciembre de 2015, elecciones parlamentarias. Estuvimos allá acompañando la votación injusta y abusiva, pero la última relativamente libre que convocó el narco-tirano Maduro. El triunfo opositor se tuvo que reconocer por la presencia organizada de testigos electorales en todas las mesas, dirigida por Roberto Picón, y por el último vestigio de dignidad democrática de las FF.AA., cuando cerraron la votación a la hora establecida, evitando el acostumbrado vuelco nocturno de resultados. El régimen reconoció el cómputo, pero no sus consecuencias políticas, por lo que inició el golpe continuado que intenta finiquitar el venidero 20 de mayo.

En las postrimerías de ese 2015, fraguando procedimientos y violando leyes, Maduro copó completamente el poder judicial para castrar al Parlamento opositor, mediante decenas de fallos espurios que no permitieron al Legislativo aprobar ni la ley de la gravedad. Después anuló el referéndum revocatorio presidencial.

Pero la debacle económica acorraló a Maduro, quien después de robar los cuantiosos ingresos petroleros, endeudar su país mediante bonos del hambre a Wall Street, vender el oro y las reservas internacionales, retirar los recursos del FMI, hipotecar la faja de Orinoco y CITGO, chocó con la limitación de no poder seguir expoliando su país sin apoyo parlamentario. Desesperado, trató de reemplazar al Congreso con sus jueces, pero ante el rechazo a su ignominiosa maniobra procedió a reprimir ferozmente las protestas ciudadanas, regando las calles con la sangre de decenas de heroicos jóvenes, que prefirieron morir de pie antes que vivir de rodillas.

La lección de 2015 fue asimilada, el régimen no volvería a convocar comicios libres. Empezó la pantomima «electoral»: encumbrar un soviet constituyente sin voto universal; exiliar, inhabilitar o encarcelar líderes opositores; relocalizar cientos de miles de votantes y trasladar recintos electorales horas antes del sufragio; chantajear con el hambre mediante bolsas CLAP y carnets de «la patria» a cambio de votos; inflar el resultado oficialista como lo denunció Smartmatic; desconocer el triunfo opositor en Zulia; robar abiertamente la gobernación de Bolívar; volcar tramposamente miles de sufragios en Lara ante la vergonzosa aceptación de Henry Falcón, quien hoy promete ganar y defender en el país lo que no pudo en su estado. El fraude y la manipulación hoy son abyectamente descarados.

«Después del 20 de mayo o se erige una segunda Cuba en pleno 2018, o se precipita el principio del fin de la narco-tiranía de Maduro»

El próximo 20 de mayo llega la estocada final de la cubanización, porque Maduro se coronará bailando macabramente sobre los escombros del país más rico de América, al que su inepta criminalidad ha dejado sumido en hiperinflación y contracción económica, en catástrofe humanitaria con ribetes de distopía surrealista, bajo una represión sangrienta y persecución feroz. Su coronación cubana requiere padrino y pareja, son el inefable Zapatero y su copiloto Falcón. Después del 20-M Maduro llamará a un gobierno de «unidad», para reclamar reconocimiento internacional y la suspensión de sanciones, cuando las más dañinas y oprobiosas son su auto-embargo petrolero y su depredación criminal. Los gobiernos democráticos, ignoremos a los serviles de la ALBA, no deben morder el anzuelo ni respaldar el «diálogo» con esa «oposición» servilmente seleccionada, como producto de esta pantomima fraudulenta.

Después del 20 de mayo o se erige una segunda Cuba en pleno 2018, o se precipita el principio del fin de la narco-tiranía de Maduro. Depende de cuatro factores en las próximas semanas: la resistencia civil interna, la presión externa, el quiebra militar y la vecina Colombia.

«Los venezolanos que han sacrificado casi todo están llamados a resistir y rechazar esta coronación dentro y fuera de Venezuela»

Los venezolanos que han sacrificado casi todo están llamados a resistir y rechazar esta coronación dentro y fuera de Venezuela. La coordinación entre Antonio Ledezma en el exilio; Leopoldo López, Daniel Ceballos y las decenas de presos políticos en casas y cárceles; y la indoblegable María Corina Machado en calles y universidades, es esencial y será determinante. El hemisferio debe garantizar la libertad e integridad de Machado, porque un Maduro empoderado viene por ella.

La comunidad internacional debe desconocer esta coronación dictatorial, expulsar a Maduro de la OEA, sancionar a los delincuentes del régimen, incautar sus bienes y expulsar a sus testaferros y parientes de cada país decente, romper relaciones y replegar embajadores, además de respaldar las acusaciones por crímenes de lesa humanidad ante la Corte Penal de La Haya.

Esta combinación coordinada y sistemática es lo único que puede llevar a soldados de honor, cuyo uniforme fue teñido con la sangre de jóvenes patriotas y mancillado con la cocaína traficada por sus generales criminales, a desconocer al régimen opresor emulando a sus pares nicaragüenses, para así redemocratizar la tierra del Libertador.

Siete días después de la coronación de Maduro, Colombia tiene la palabra. Elige a Petro, el devoto asesor chavista y amigo del narco-tirano venezolano, o vota por Duque y una Colombia con paz, sin narcotráfico y solidaria con el rescate de la democracia vecina.

20 de mayo en Venezuela se viene la cubanización dictatorial total, o llega el fin de Maduro y el principio de la recuperación de la libertad.

FUENTE: ABC de España

Bogotá, Colombia
14 de enero del 2018

Andrés Pastrana: “Santos es el presidente más corrupto de la historia de Colombia”

El ex presidente de Colombia Andrés Pastrana lidera el Partido Conservador, que forma parte de la Coalición Despierta, la alianza conformada por quienes respaldaron el NO en el plebiscito —por el Acuerdo de Paz alcanzado por el presidente colombiano Juan Manuel Santos con la narcoguerrilla de las autodenominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)—, entre los cuales está también el ex presidente Álvaro Uribe y su partido, Centro Democrático.

El año 2016 marcó un antes y un después en la historia reciente del país, en su forma de hacer política, en el discurso de los principales líderes y también en la convivencia ciudadana. El 27 de mayo, los colombianos están convocados a votar por un nuevo presidente, pero la cmpaña lleva años en marcha. Para saber más sobre este tema, la revista Zeta de Venezuela y OKDIARIO han entrevistado en exclusiva a Pastrana.

PREGUNTA.- ¿Qué condiciones debe reunir el próximo Presidente de Colombia?

RESPUESTA.- El próximo Presidente de Colombia, lo que tiene que hacer es interpretar el sentimiento de los colombianos en todo lo que tiene que ver, por ejemplo, con el proceso de paz. Hay que ajustar los acuerdos que hay que hacer para obtener una verdadera paz en Colombia, una paz duradera. Ese será el mayor reto.

P.- ¿La Coalición Despierta es solo producto del NO o tienen un programa de gobierno conjunto? Y de tenerlo, ¿podría mencionarnos tres medidas concretas relacionadas con el pacto entre el terrorista Timochenko y el presidente Santos?

R.- Estamos trabajando en un programa conjunto, por supuesto, que incluye cuatro temas fundamentales. El primero tiene que ver con el tema de economía. El presidente Santos deja un país quebrado, un país en el que ha caído la inversión extranjera, en el que tenemos que volver a generar empleo, tenemos que trabajar muy duro para sacar al país adelante.

El segundo tema fundamental es el de la corrupción. Tal vez diríamos que el gobierno del presidente Santos es el más corrupto de toda la historia. Inclusive yo he pedido la vacancia [destitución] del cargo de presidente de la República, de acuerdo a la Constitución colombiana, porque está absolutamente comprobado la entrada de los recursos de Odebrecht a la campaña de Santos, tanto en 2010 como en 2014. Y la Ley colombiana es explícita en que nadie podrá recibir recursos de personas jurídicas o naturales del extranjero. Y en el caso del Presidente de la República, si se comprueba que recibió recursos en campaña, se le debe aplicar la vacancia; por eso yo ya hice esa denuncia frente al Congreso.

P.– ¿Y el resto de puntos clave?

R.– El tercer tema es la educación, ciencia y tecnología, si queremos de verdad incrustarnos en la economía mundial. Por último está el tema de la paz, que en la alianza por la reconstrucción de Colombia hemos sido clarísimos en tres asuntos fundamentales relacionados con la paz. El primero es el tema del narcotráfico: hoy, Colombia es el mayor exportador de cocaína del mundo. Las FARC son el mayor cartel de droga del mundo y no han dado el nombre de sus socios, no se sabe dónde están localizados sus laboratorios. Aun así, todos sabemos que los socios de la FARC son el Cartel de los Soles en Venezuela y los carteles mexicanos, especialmente el Cartel de Sinaloa, que está catalogado como el narco-cartel más rico del mundo. El segundo asunto relacionado con la paz es la reparación, porque la narcoguerrilla dice que no tiene recursos para indemnizar a sus víctimas, pero allí hay que hacer un esfuerzo importante, quizás el más importante de todos: reparar a las víctimas.

Y el tercer asunto relacionado con la paz, es el tema de Justicia. Según este acuerdo de Santos, los líderes de las FARC que han cometido crímenes de guerra y de lesa humanidad no van a pagar ni un segundo de cárcel, inclusive pueden ser elegidos presidente de Colombia o miembros del Congreso, después de haber masacrado. Por eso hay que ser duros con ese acuerdo, para que se cumpla con la verdad, justicia y reparación que va a permitir la verdadera paz fortalecida, la paz de verdad, duradera.

P.– ¿Quién será el candidato de Coalición Despierta?

R.– El candidato de la Alianza va a ser escogido el próximo 20 de enero. Hemos estado trabajando con Marta Lucía Ramírez o Iván Duque, por ejemplo, pero ese día tendremos los mecanismos para escoger un candidato único a la presidencia y a la vicepresidencia de Colombia. Están trabajando también los equipos por tener un programa único que vamos a presentar en esa Alianza por la reconstrucción de Colombia.

P.– ¿Hay división en el pueblo colombiano después del Plebiscito que ganó el NO con apenas el 50,21%?

R.– En España y en Europa se habla como alguien que ganó el Premio de Nobel de Paz y que el 75% está en contra de ese acuerdo de paz. Pero lo que está ocurriendo es que hoy el 75% de la población no está de acuerdo en cómo se ha implementado ese proceso.

P.- ¿Es posible que las FARC lleguen al poder?

R.- No. Pero les hemos dado la opción de hacer política sin igualdad de condiciones. El Gobierno de Colombia les dio televisión, radio, les van a financiar la campaña, entonces tenemos que tener mucho cuidado.

P.– ¿Conoce usted el caso de Electricaribe, filial de Gas Natural Endesa, que fue expropiada tras no recibir los pagos que el Estado debía hacer y, una vez arruinada, la quieren devolver? ¿Hay seguridad jurídica para invertir en Colombia?

R.- Electricaribe es apenas uno de los ejemplos de cómo el Gobierno está ahuyentando la inversión extranjera por la falta de seguridad jurídica. Si no hay seguridad jurídica, no hay confianza y si no hay confianza, no hay inversión. Eso es uno de los mayores retos que tiene el próximo presidente.

Fuente: Ok Diario

Medellín, Colombia
17 de septiembre de 2017

“Con Uribe me puedo entender, con Santos jamás me verán”: Pastrana

Para Andrés Pastrana Arango, el presidente que en el cuatrienio 1998-2002 apostó todo su capital político en un proceso de diálogos con las Farc que al final tuvo que dar por terminado sin llegar a acuerdos (“las Farc se asustaron con la posibilidad real de paz”, sostiene), en el país hay polarización en buena medida porque los medios de comunicación la generan. En su concepto, el gran tema del debate electoral del año entrante no va a ser las Farc sino la economía: “El país está en quiebra. La gente lo está sintiendo y lo sufre”.

Pastrana es duro en sus juicios sobre Juan Manuel Santos, las Farc o Ernesto Samper: “Con ninguno de ellos me verán jamás en coaliciones o en pactos. Yo con el narcotráfico jamás puedo tratar”. No menos duro es su diagnóstico sobre el Partido Conservador, “devorado por la corrupción y la mermelada”.

Esta entrevista se hizo en EL COLOMBIANO horas antes de que falleciera en Bogotá su madre, la ex Primera Dama de la Nación, doña María Cristina Arango de Pastrana.

Narcotráfico y EE.U.U.

¿Cómo ve el Memorando del presidente Trump y su anuncio de dejar a Colombia en suspenso, por los bajos resultados en cultivos ilícitos y exportación de droga?
“Es muy preocupante. Se enmarca dentro de lo que ha sido la línea de Santos de romper las políticas de Estado. Siempre en Colombia había sido de Estado la política exterior. También la política contra el narcotráfico. Pero Juan Manuel Santos entierra el Plan Colombia, la política más exitosa de Estados Unidos y de Colombia en 15 años, reconocido así por los propios americanos. Acaba el plan exitoso, y opta por el fracasado ‘Paz Colombia’”.

¿Qué pasó para haber caído en este retroceso?
“Mi Gobierno aseguró con el Plan Colombia unos recursos por 15.000 millones de dólares, fundamentados en la tesis de la corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico. Eso luego de haber recibido, en 1998, un país inundado en coca. Ernesto Samper no solo no tenía visa para viajar a Estados Unidos sino que nos dejó 180.000 hectáreas de cultivos de coca. En dos años logramos el objetivo para todo el cuatrienio: las redujimos a la mitad. El presidente Uribe continúa con el Plan Colombia y le entrega a Santos 40.000 hectáreas”.

El Gobierno dice que con el Acuerdo con las Farc se van a cumplir los objetivos de reducción de cultivos…

“Las Farc le exigieron a Santos acabar con la fumigación. ¿Y qué vimos? El primer año aumentaron los cultivos de 40 a 90 mil hectáreas. El segundo año, de 90 a 150 mil; y hoy hay entre 200 y 230 mil. Con un agravante: las Farc son, ¡y siguen siendo!, el principal cartel de droga del mundo, quintuplicaron la producción y aumentaron en un 60 % sus ingresos. ¿Qué negocio lícito puede mostrar semejantes cifras?”.

¿Entonces las Farc siguen en el narcotráfico?

“Sí. Y se lo dije al presidente Santos cuando el triunfo del No (plebiscito del 2 de octubre de 2016). Las Farc tienen que entregar rutas, delatar sus vínculos con el ‘Chapo’ Guzmán y el cartel de los Soles de Venezuela. Pero en eso siguen. Nada de lo que pedimos se hizo”.

¿El Memorando de la Administración Trump puede estar reflejando también inconformidad con los acuerdos con las Farc?
“En lo que tiene que ver con el narcotráfico, sin duda. Tenemos al mejor policía del mundo, el vicepresidente Naranjo, entregándonos un país con 200 o 230 mil hectáreas de coca. ¡Qué tal que no fuera el mejor policía del mundo! Y es que hay una cosa: las Farc no han entregado el negocio. Ahora llaman disidencias a quienes se quedaron con él. Tienen un brazo político, el partido Farc, pero su gran financiador es el narcotráfico”.

Unos dicen que Trump es imprevisible, pero otros, que es perfectamente previsible.

“Es previsible. Trump no amenaza. Lo que dice lo cumple, estemos de acuerdo o en desacuerdo”.

¿Podría “descertificar” a Colombia?

“Ojalá no lo haga. Pero si el Gobierno colombiano no muestra resultados, esa situación se puede dar. Yo conozco bien al Congreso americano. Los mejores amigos de Colombia han sido los demócratas, empezando por el presidente Clinton. Pero hoy dicen que ya no quieren votar más”.

¿Qué hay de la corresponsabilidad de la lucha contra el narcotráfico?

“Lo primero es que Colombia tiene que evitar que la droga salga hacia Estados Unidos. El Gobierno colombiano trata de echarle la culpa a Estados Unidos sin tener en cuenta que el consumo de coca allá ha rebajado o se mantiene estable. Han hecho el esfuerzo. Y ojo con algo que está pasando desapercibido: aquí están aumentando los cultivos de amapola. El tema de la heroína es muy complicado”.

Partidos y Conservatismo

¿Cómo ve la crisis de los partidos políticos?
“Es que la mermelada acabó con los partidos, arrasó con ellos. Mire al Partido Conservador, con un presidente cuestionado que no se retira, con dirigentes chantajeando al Gobierno, miren lo que pasa con Efraín Cepeda (actual presidente del Senado)”.

¿Volvería para dirigir el conservatismo?
“No, eso es como cuando a usted le dicen que asuma la presidencia de una empresa, y que todos los vicepresidentes son corruptos pero usted no puede sacar a ninguno. Hoy tenemos conservadores pero no Partido Conservador. Y tenemos conservadores, que además pusimos entre dos y tres millones de votos para el No. Por eso vamos a hacer la alianza con Álvaro Uribe y el Centro Democrático, para reunir a los que yo llamo “conservadores de bien”, que creemos en los valores y principios del conservatismo”.

¿Qué busca al pedir de nuevo personería para la Nueva Fuerza Democrática?
“En el Acuerdo con las Farc quedó dicho que los partidos políticos que perdieron la personería jurídica podrían volver a pedirla. Si el Acuerdo es elevado a norma constitucional, pues es un derecho fundamental, de elegir y ser elegido. Y ahora que vemos que los partidos no se modernizaron, que ya no son los intérpretes de la gente, pues hay que remediar esa crisis de liderazgo”.

Proceso de paz

Muchos colombianos se han sorprendido con la virulencia de su oposición al proceso de paz de Santos…
“Mi oposición no ha sido al proceso. Ha sido a parte de los acuerdos: esa justicia especial, lo del narcotráfico, lo de la política agraria… Pero siempre he manifestado mis reparos de frente, no a escondidas. Cuando ganamos con el No fui donde Santos y le dije que tenía la oportunidad de su vida, de unir al país. Y la desaprovechó. Le entregamos propuestas serias, hechas con los mejores juristas, y todo eso se desechó. Y además nos engañaron: nos decían con Frank Pearl que no tenían definidos ciertos puntos, y ese mismo día los presentaban firmados”.

Pero usted también lo intentó todo por un acuerdo…
“Sí. Y tuve a un grupo de militares oponiéndose, empezando por el general (Jorge Enrique) Mora, que jugaba a doble carta y que luego haría todo lo contrario en La Habana. Y las mismas Farc se asustaron entonces con la posibilidad real de la paz”.

Pero, siendo realistas, ya esto no parece tener cómo revaluarse.
“Bueno, la Corte Constitucional tendría posibilidades de hacer algunos ajustes. Pero yo insisto en preguntar: ¿qué cedieron las Farc? Santos les dió todo lo que exigieron. Pero díganme una sola cosa que las Farc hayan entregado al pueblo colombiano”.

Entregaron miles de armas, según la ONU…
“¿Cuántas? Los expertos internacionales aseguran que las guerrillas tienen tres armas por cada combatiente: una larga, una corta y otra de reemplazo. Si eran 7.000 desmovilizados, ¿dónde están todas las demás? Yo le respondo: en Venezuela”.

A estas alturas, con desarme así sea parcial y ellos en política, ¿sigue viendo malo para el país el Acuerdo?
“Pero es que mire que hasta ‘Timochenko’ acaba de revelar que en las mismas Farc consideran malo el acuerdo. ¡Nunca pensé que las Farc se pasarían a los del No!… Y apenas empiecen a implementar eso, el conejo que les van a hacer, con este país en quiebra. No por nada más del 70 % del país está en contra de esos acuerdos. Aquí hay algo que quedó muy mal. Ni el Papa quiso reunirse con ellos, que fueron la contraparte del Gobierno”.

Uribe y Santos

También ha sorprendido su alianza con Álvaro Uribe, atendiendo los antecedentes de lo que se decían hace pocos años…
“Pero es que mire a los medios: me dicen que por qué ataco a Uribe, y cuando me siento con él, me preguntan que por qué me siento con él. La polarización la hacen en buena medida los medios. La política se hace con los enemigos, en mi caso con los adversarios. Yo era enemigo de Uribe en 2003, 2004, y así y todo le ayudé a organizar su visita al Parlamento Europeo ese año”.

¿Es fácil llegar a entendimientos con Uribe?
“Hasta ahora hemos llegado. La alianza está lista. Con Uribe se puede discrepar, ser adversario. Con Santos es otra cosa, ya mostró su personalidad al llegar a pactos con Ernesto Samper, a quien quiso tumbar como fuera”.

Nunca lo veremos en pactos con Samper. ¿Con Santos?

“Nunca. Eso es imposible. Y más con narcotráfico de por medio, por sus alianzas con Samper. La verdad es que quien está gobernando hoy a Colombia es Samper”.

¿Hablará con los dirigentes de las Farc?
“Puede ser, y para decirles de frente lo que he dicho hasta ahora: que son unos narcotraficantes, el cartel más grande de droga”.

¿Tendremos aquí “castrochavismo”?
“Yo no lo llamaría castrochavismo. Lo que sí veo es que estamos en camino de llegar a Venezuela. ¿Qué es el Socialismo del siglo XXI? Hoy en Latinoamérica la izquierda es la mayor exponente de la corrupción. Que no vengan a decirnos que ellos son los más limpios”.

¿Puede la izquierda llegar al poder sola, o se unirán con las Farc?
“Si hay unión… No sé en cuánto tiempo. Pero la izquierda se puede derrotar. Ellos proponen traer de Venezuela el Socialismo del siglo XXI. Nosotros tendremos otras propuestas”.

Finalmente, ¿qué opina de Humberto De la Calle, que fue ministro y embajador suyo?
“Fue leal como ministro. Eso sí, les tenía pavor a las Farc. No quiso ir conmigo a la zona de distensión que porque las Farc lo iban a matar. Ahora tiene una inhabilidad grande, al pasar de ser negociador a candidato presidencial”.

Fuente: El Colombiano

Santos debería decir que renuncia si prueban que Odebrecht entró a su campaña: Pastrana

El expresidente se refiere al plebiscito, al proceso de paz y al caso Odebrecht.

Andrés Pastrana, expresidente de la República (1998-2002) y uno de los mayores críticos del proceso de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc, manifestó en La W que Colombia “es el único país en el mundo en el que una Corte define una votación popular”, al advertir que “el robo del plebiscito se gestó desde las Cortes”.

Fuente: W Radio

Bogotá, Colombia
22 de febrero de 2017

Bogotá, Colombia
30 de enero de 2017

“Mientras Santos enarbole la bandera de la corrupción, el país no saldrá del abismo”

Andrés Pastrana Arango llevó las riendas del país entre 1998 y 2002. Como pocos presidentes, hasta entonces, se la jugó toda por alcanzar la paz por medio del diálogo y combatir al máximo la corrupción estatal, curiosamente los dos temas políticos y económicos siguen vigentes y gravitarán en la contienda electoral que toca a la puerta. Jugó un papel determinante durante el pasado plebiscito donde salió victoriosa la opinión de que se debían revisar los acuerdos sellados en La Habana por este Gobierno y la guerrilla de las Farc.

Pastrana es duro con la administración Santos, le exige a los entes de control y vigilancia probidad y enciende luces sobre las elecciones presidenciales y las relaciones con Estados Unidos en tiempos de Trump.

¿Cuáles son los hechos de corrupción más dañinos que deben generar resultados concretos en el corto plazo?

La corrupción de este Gobierno está estimada por el procurador Carrillo, ministro y embajador de Santos, entre $20 y $40 billones anuales. Las cifras oficiales apuntan hacia $120 billones en desfalcos en lo que va del mandato. En menos de siete años se han robado un año entero de recaudos tributarios. Esto marca un derrumbe moral de proporciones inéditas en nuestra historia. A mi modo de ver, apelando al proverbio chino, “el pez se pudre por la cabeza”. Mientras el Presidente enarbole la bandera de la corrupción -llámela ‘mermelada’ o por cualquier otro nombre- el país no saldrá del abismo en que nos ha sumido Santos. Esa postura cínica es, indudablemente, el eje de la corrupción, que hoy tiene nombre propio.

¿Dos nombres más?

Reficar con sus inauditos US$8.000 millones y Odebrecht, que ya arrastra a dos ministras y al secretario privado de Santos, son apenas la punta del iceberg de los $120 billones.

¿Hay un problema de gerencia en el Gobierno?

Eso es lo que el Gobierno nos quisiera hacer creer. Lo que hay es una estructura de Gobierno en la que la corrupción se ha vuelto parte del día a día. Santos ha hecho de la corrupción, que era grave pero ocasional, un elemento obligatorio en las gestiones de la administración pública. La contratación en este Gobierno es una olla podrida de arriba a abajo. Desde la Presidencia con su mermelada hasta los serruchos al nivel municipal. Todo con el visto bueno del Presidente a través de su coalición.

¿Qué deben hacer los organismos de control más allá de articular esfuerzos?

El indulto a Carrillo por La Catedral, siendo procurador Edgardo Maya, deja un manto de duda sobre lo que Contraloría y Procuraduría realmente puedan hacer estando tan comprometidas entre sí y con la mermelada. El Fiscal, abogado muy exitoso, tiene vínculos profesionales que lo impedirían en muchos casos de corrupción. Lo más grave en este asunto es que la mayoría de medios de prensa están comprados con billones de mermelada y maniatados frente a la corrupción. Una realidad en la que su pregunta resulta, desafortunadamente, más bien abstracta.

¿El movimiento del No, murió en el plebiscito?

El NO fue apuñalado por Santos tras el plebiscito en un golpe antidemocrático sin antecedentes. No reconocer un resultado electoral fue nada menos que un golpe de Estado. Sin embargo, “los muertos que vos matáis gozan de cabal salud”.

¿El No debe tener candidato presidencial?

El NO es cosa del pasado. El futuro es el Presidente elegido por la amplia y victoriosa coalición democrática a la que Santos y las Farc pusieron conejo.

¿Qué le espera a Colombia con la administración de Trump?

La nueva administración en Washington ha enviado señales claras en cuanto a que no entiende el acuerdo con las Farc que Santos logró de la mano de Obama. Trump ha afirmado desde su discurso inaugural un mensaje contundente en cuanto a que asumirá el problema de la drogadicción y el tráfico de drogas como prioridad. El nuevo secretario de Estado, Tillerson, ha declarado que Colombia tiene compromisos por cumplir en cuanto a narcotráfico.

El nuevo gobierno en Estados Unidos tiene muy clara la incidencia de las Farc tanto en la quintuplicación de coca y narcotráfico como en el golpe a las instituciones democráticas de Colombia. Tienen grandes preocupaciones que Santos habrá de enfrentar con menos complacencia que la de Obama y Raúl Castro en su momento.

¿Entre los fundamentales de la economía, cuál es la cifra que más le preocupa?

$40 billones anuales en corrupción. Con esta cifra no hay economía viable ni país posible.

¿Debemos olvidar de los tratados de libre comercio?

Conozco matices y posturas en cuanto a los TLC, pero a nadie que niegue esta realidad de la economía global. Bien negociados son un instrumento esencial. Pero un mal tratado es suicida. Como en un tratado de paz.

¿Por qué no salió la reforma tributaria estructural?

Porque eso fue una mentira más de Santos. Lo que se pretendía y se hizo fue apenas un parche en el cráter de la corrupción. Pero, ante todo, porque los colombianos saben con certeza que al menos 20% de sus impuestos se va anualmente en corrupta, mermelada y directamente a los bolsillos de los políticos y contratistas deshonestos.

¿Usted qué ministros cambiaría?

Vamos a cambiar a todos los ministros el 7 de agosto de 2018. El pueblo colombiano no va a permitir lo que el santismo y la izquierda de las Farc llaman eufemísticamente un “gobierno de transición”. Ya los colombianos sabemos muy bien para dónde van.

Fuente: Diario La República

Bogotá, Colombia
14 de noviembre de 2016

Presidente de Colombia entre 1998 y 2002, fue junto con Álvaro Uribe el artífice del triunfo del «no» en el referéndum del 2 de octubre.

Con su voz reposada y mirada clara, Andrés Pastrana desgrana los motivos del rechazo al acuerdo y explica por qué ahora sí se ha abierto una oportunidad para una paz definitiva. El éxito está –dice– en las manos del presidente Santos.

–¿Qué opina de la revisión de Santos al acuerdo con las FARC?

–El 99% de las propuestas que hice con mi grupo de estudios fue tenido en cuenta, pero aún no sé cómo quedaron incluidas.

–¿Cuántos cambios presentaron?

–De las modificaciones de mi grupo conservador, que fueron más de 30, básicamente las propuestas más gruesas al anterior acuerdo de paz eran sobre narcotráfico, defensa de la propiedad, el tema presupuestario… Sé que se han tenido en cuenta mis modificaciones.

–¿Estamos más cerca de la paz?

–Yo creo que sí. Santos habló de que se hicieron concesiones en 56 sobre 57 puntos. Lo que omitió es que hay un punto sin discusión que es la eligibilidad de los guerrilleros. La preocupación es que si éste es un acuerdo final, si no quedaron las propuestas como corresponde, habrá dificultades. Esperamos que estén incluidas como corresponde y así sí estamos mucho más cerca de la paz. Por las propias declaraciones del jefe del equipo negociador, Humberto de La Calle, que en su campaña por el «sí» nos dijo que ése era el mejor acuerdo posible, y (ayer) ya dijo que este acuerdo es mejor al que presentaron al país. Por tanto, como dijimos, un mejor acuerdo siempre se podría revisar, sobre todo si había unión entre todos los colombianos. Y esto podrá unificar al país en torno a la paz, para que ésta sea verdaderamente estable y duradera.

–¿Qué falló para que ganara el «no» en el referéndum?

–Faltó el consenso nacional. El presidente es el único que puede buscarlo para que todos los partidos, movimientos, ONG… hagamos una paz para todos los colombianos. Derrotamos un mal acuerdo de paz. Al presidente le trasladé que el 2 de octubre no ganó la guerra, ganó la paz. Ese día, los colombianos estaban divididos entre el «sí» y el «no». Hoy estamos el 99% respaldando a Santos para hacer un buen acuerdo.

–¿La paz no es una cesión?

–No. La paz la hacemos todos los colombianos. Lo establece nuestra Constitución, el derecho fundamental y la búsqueda de la paz es la primera obligación del presidente. No es un asunto jurídico, sino político. Hemos tenido casos de negociaciones buenas y otras malas.

–¿Por ejemplo?

–El presidente Gaviria firmó un acuerdo con Pablo Escobar. Le entregó la cárcel de la Catedral, que dejó de ser un centro de reclusión. Hay, sin embargo, buenos acuerdos como el del M19 a finales de los 80-90. Un movimiento guerrillero liderado por Carlos Pizarro que se sometió a las reglas de la democracia. En elecciones, logró congresistas, alcaldes y hasta un vicepresidente.

–En cuanto al escollo de la participación política de los narcoguerrilleros, ¿qué responde a los que dicen que es mejor que estén en el Parlamento que en el conflicto?

–Que los guerrilleros que están acusados de crímenes de guerra o lesa humanidad no pueden ser cargos electos. No se entiende que quien ha masacrado y secuestrado esté ahora en el Parlamento.

–No ve usted a «Timochenko» como líder de un partido político.

–Quienes están acusados de crímenes de guerra y lesa humanidad no pueden estar en las instituciones.

–¿Qué papel pueden jugar los líderes de las FARC?

–Hace un mes, celebraron la X conferencia y tomaron dos decisiones por unanimidad: aprobar el acuerdo de La Habana y dejar las armas y convertirse en partido. Lo que hay en La Habana es un grupo político y la primera derrota democrática que sufrieron fue el 2 de octubre. Las FARC no son sólo «Timochenko» o Iván Márquez, debe presentar gente nueva que pueda participar en asuntos de representación popular.

–¿Puede garantizarse mediante el acuerdo el desmantelamiento del negocio del narcotráfico?

–Es uno de los temas que he liderado. El narcotráfico no puede ser un delito conexo, como quería el Gobierno. Hemos sufrido tantos años de violencia que no podemos aceptar que sea una contravención. Tampoco se incluyó una colaboración de las FARC en la política antidroga. Sabemos quiénes son sus socios: el cártel de Sinaloa, del Chapo Guzmán; Los Soles de Venezuela o Los Soles de Ecuador, pero ellos tienen que confesar cuáles son las rutas, los laboratorios y, lo más importante, dónde está el dinero. Se calcula que las FARC pueden tener entre 10 y 20 billones de dólares. ¿Por qué? Porque tienen que resarcir a las víctimas. Tienen que entregar el dinero. Si no lo entregan, siguen cometiendo fraude.

–¿Fue precipitada la ceremonia de Cartagena de Indias?

–Fue un gravísimo error, vendieron que el acuerdo estaba hecho y no era así. Faltaba el elemento más importante, que el pueblo votara. En Colombia decimos: «No hay que ensillar antes de traer las bestias».

–¿Y el premio Nobel?

–Sobre este asunto no hablo. Como me preguntó un colega: ¿Le sorprendió el Nobel? Y a quién no. Lo importante es que se consultó al pueblo y hay que respetar las decisiones del pueblo.

–¿No sintieron que quizás eran ustedes los equivocados?

–No, por el contrario, estábamos del lado de las inquietudes del pueblo colombiano.

–¿Será el año 2017 el de la paz definitiva?

–Creo que sí, pero depende del presidente Santos.

–¿Cómo encaja la elección de Donald Trump?

–Estamos preocupados por las posiciones de Trump contra los hispanos. Su victoria nos coloca ante un escenario muy complicado con el cierre total de la frontera, con políticas migratorias discriminatorias. Seguimos siendo el patio trasero de EE UU. Pero no hay legado del presidente Obama para América Latina. ¿Cuba? Normalizar relaciones sin exigir nada. Y ¿Colombia? Apoyar un proceso de paz que no estaba ratificado. No hay legado.

Fuente: Diario La Razón

Copyright2020 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved