11 de julio de 2018

“Solo debe haber una reforma tributaria si es para bajar impuestos y generar empleo”

El nuevo gobierno tiene el reto de impulsar la economía naranja

“Muy mal”. Así es como responde el expresidente Andrés Pastrana a la pregunta de cómo deja Santos al país tras ocho años de gobierno. Además de sus desacuerdos con varios de los puntos de lo acordado con las Farc, el exmandatario critica el haber permitido el crecimiento en los cultivos ilícitos y dice que el narcotráfico es la peor amenaza para la paz. En lo económico, Pastrana tampoco está de acuerdo con lo hecho por la administración de Santos, y le parece increíble que luego de tres reformas tributarias y una bonanza petrolera, el país esté sumido en una “crisis fiscal”.

Por eso, el nuevo gobierno debe poner en orden la casa, empezando por las modificaciones a los acuerdos de paz y la desnarcotización de la relación con los Estados Unidos, para lo cual Pastrana considera necesario un Plan Colombia 2.0. Además, Duque deberá impulsar la economía naranja, y aunque una reforma tributaria parece inminente, el expresidente dice que solo la comparte si es para bajar los impuestos y mejorar la formalidad.

Alicia Arango dijo en la W que el programa que se iba a implementar era el de Iván Duque. ¿Eso quiere decir que la alianza suya y de Marta Lucía Ramírez con el Centro Democrático fue puramente mecánica y no programática?

El programa que se va a implementar es el que el presidente Iván Duque y su vicepresidente Marta Lucía Ramírez le presentaron al país durante la campaña. Por él votamos 10,4 millones de colombianos. Ese programa tiene un eje principal, fijado por el Presidente Duque: se concentra en las cosas que nos unen como país y no en las que nos dividen.

En torno a ese programa, que recoge los principios y los valores que tradicionalmente hemos defendido, como la guerra sin cuartel contra la corrupción y el narcotráfico, el fin de la “mermelada” y de la parcelación del poder del Estado en cuotas burocráticas, el fortalecimiento y la depuración de la Justicia, la recuperación de la institucionalidad, la modificación de los acuerdos de paz para que se sometan a la Constitución, la exigencia de que las Farc reparen a las víctimas y paguen penas reales y proporcionales a los crímenes cometidos, la oposición a que los autores de crímenes atroces lleguen al Congreso sin haber pagado por sus delitos, entre otros aspectos, se estructuró la Gran Alianza por Colombia que llevó al doctor Duque al poder. Si este no es un acuerdo programático, totalmente alejado de elementos burocráticos, entonces no sé qué será un “Acuerdo Programático”.

¿Qué participación tendrá el Partido Conservador en el nuevo gabinete, hubo algún acuerdo al respecto?

¡El único acuerdo es que este gobierno debe ser muy fuerte contra la corrupción y el narcotráfico! El Presidente debe gobernar con los mejores y los más honestos, y ojalá con un cambio generacional.

¿Ha hablado usted con los representantes del partido o su presencia en esta colectividad es más simbólica que práctica?

Mantengo una comunicación fluida y permanente con la señora vicepresidente, la doctora Marta Lucía Ramírez, quien por su investidura y porque logró que el partido cerrara filas en su apoyo, es sin duda la persona llamada a liderar en este momento al Partido Conservador y dirigir el complejo proceso de purificarlo y renovarlo.

El Partido Conservador debe renovarse, debe cambiar. Debe demostrarle al país su capacidad de luchar contra la corrupción y como dice el refrán, eso empieza en casa. Yo he sido muy crítico de la posición de varios dirigentes que sobrepusieron sus intereses a los del partido, pero creo que es hora de fortalecer las instituciones y entre ellas los partidos, como el mío, con tantos años de historia y de luchas por la democracia.

El cambio en el partido es ahora. Hay que trabajar para que llegue la necesaria y urgente renovación de los liderazgos internos, y para empoderar a los jóvenes conservadores y a las valiosas mujeres que están dando la batalla por la transparencia y por el fortalecimiento del partido en cada región del país.

Si no tiene la voluntad firme de renovarse y de regresar a las viejas fuentes ideológicas que le dieron origen, desaparecerá. Lo digo con dolor y con una tristeza profunda, pero esa asociación de mezquinos intereses personales y burocráticos, que enloda el concepto de la “política” confundiéndola con la mecánica labor de conseguir puestos y contratos, no es el partido de Ospina, de Laureano, de Misael Pastrana, de Álvaro Gómez.

Si el conservatismo acepta entrar a la sala de cuidados intensivos, yo acompañaré el proceso de renovación desde la condición de consejero que los estatutos me asignan. Pero no tengo pretensión ninguna de asumir cargos o funciones de poder dentro de la colectividad. Aspiro solamente a que se abran las ventanas para que entre el aire fresco de la renovación, con gente joven, con mujeres, que no estén contaminados de clientelismo ni de corrupción.

¿Qué rescata usted del acuerdo de paz?

El país sabe que soy un luchador por la paz. En mi gobierno me jugué todo mi capital político por alcanzarla y no me arrepiento. Pero la paz se logra solamente uniendo a los colombianos en torno a ella.

Es una lástima que el propósito de Santos fuera su Nobel de Paz y no la unión de los colombianos alrededor de los acuerdos. La negociación con las Farc fue de espaldas al país y por eso Santos perdió el plebiscito. En ese momento le ofrecimos apoyo, pero él no quiso rectificar. La consecuencia más grave de su mezquindad y de su falta de liderazgo es la gran polarización en la que deja al país.

El acuerdo tiene cosas rescatables. Trajo el desarme de las Farc, así sea parcial, y creó instrumentos valiosos como la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas y la Comisión de la Verdad, de la cual esperamos una verdad objetiva y no ideologizada y deformada por la izquierda.

¿Y las fallas?

He criticado la impunidad que crea el acuerdo, la desarticulación de la JEP con la justicia ordinaria y he pedido insistentemente que las Farc entreguen las rutas del narcotráfico, los contactos y toda la información que le permita al mundo arreciar la batalla contra los terribles flagelos del tráfico de cocaína y el tráfico de armas. Los hechos de Guacho, Santrich y muchos otros nos están dando la razón a quienes dijimos que el acuerdo prefirió hacerse el de la vista gorda con respecto al narcotráfico.

Preocupa el aumento de los cultivos de coca, ¿está de acuerdo con la aspersión aérea?

El gobierno Santos deja a Colombia inundada de coca. Este es un gravísimo problema social y de seguridad nacional.

El narcotráfico ha sido el cáncer de Colombia durante 50 años. Cuando empecé mi gobierno había cerca de 180.000 hectáreas sembradas de coca y con el Plan Colombia y sus diferentes programas sociales empezamos a reducirlas hasta llegar, en el gobierno del presidente Uribe, a 40.000 hectáreas.

Lo que debemos preguntarnos es ¿por qué pasamos de 40.000 a 250.000 hectáreas de coca durante el gobierno de Santos? La respuesta es clara: Santos no solamente acabó con la fumigación como una concesión a las Farc, sino que acabó con los demás programas del Plan Colombia con los cuales se debería llevar a estas zonas importantes programas sociales y productivos.

Ahora hay un nuevo auge del narcotráfico.

¿Y qué se debe hacer?

¡Hoy el narcotráfico es el mayor riesgo para la paz! Por ello es clave un Plan Colombia 2.0, pero ello requiere un gran acuerdo internacional. Una segunda fase de ese Plan Colombia, acorde con las nuevas realidades del país, requiere recuperar el liderazgo internacional contra el tráfico de cocaína que se perdió por haber enterrado el Plan Colombia y por la inundación de coca y la ingenua aceptación de Santos de terminar la erradicación forzosa que le conviene a los carteles, a Guacho y a los de las Farc que siguen en el narcotráfico.

Los campesinos de Colombia hoy son víctimas de unos carteles internacionales del narcotráfico y una posibilidad como los planes sociales de un Plan Colombia 2.0 puede ser su mejor alternativa.

La responsabilidad compartida, que fue el eje del Plan Colombia durante mi gobierno, necesita que los consumidores de cocaína de Estados Unidos y de Europa acepten su responsabilidad y nosotros la nuestra. Eso permitirá unir esfuerzos en la lucha contra este flagelo.

Hay que ser claros. Es la demanda la que genera la oferta. Si bien es cierto que Estados Unidos ha venido reduciendo el consumo de cocaína desde la década de los 90, aún hay cerca de cuatro millones de consumidores que generan un negocio ilegal de miles de millones de dólares con la consecuente desestabilización de países como Colombia, México y los países centroamericanos. Incluso, una buena parte del caos en Afganistán es culpa de los consumidores de heroína en Estados Unidos y Europa, cuyo vicio permite el florecimiento del tráfico de heroína en ese país.

Muchos colombianos no saben lo que significó el Plan Colombia. ¿A qué le atribuye ese desconocimiento?

Por el contrario. Yo creo que son muchísimos los colombianos que saben que fue el Plan Colombia y la combinación de sus estrategias militares y sociales lo que evitó que ganaran los violentos.

Pero lo más importante del Plan Colombia fueron sus programas sociales: familias en acción, empleo en acción, jóvenes en acción, proyectos productivos y otros que acompañaron la presencia militar y de policía en esas regiones que estaban dominadas por el narcotráfico y abandonadas por el Estado colombiano. La erradicación es apenas un elemento de un plan para derrotar a los carteles de la coca. El Estado debe retomar ese liderazgo que se perdió en los últimos años, no solo en lo militar, sino especialmente en lo social.

¿Qué modificaciones son las que se le pueden hacer al proceso de paz, en dónde está el tema crucial?

El mismo día que el NO ganó el plebiscito, fui el primero en decir públicamente que había que construir sobre lo construido. Hubiera sido más simple decir que el acuerdo había expirado y que no había nada más que hacer, pero reitero que soy un convencido de la paz que une.

Le puedo dar algunos ejemplos de ajustes: en la mayoría de colombianos hay un enorme sinsabor por el verdadero tratamiento a las víctimas, especialmente a las miles de víctimas de las Farc. Ellos, como victimarios, acabaron siendo el centro de los acuerdos y no las víctimas, como debería ser.

Por otra parte, la misma JEP se ha encargado de demostrar que requiere ajustes, no para desmontar la justicia transicional sino para articularla con la justicia ordinaria. También existe en el mundo una enorme preocupación por la participación política en el Congreso de miembros de las Farc responsables de crímenes de guerra o delitos de lesa humanidad. Nadie desconoce que deben participar en política, pero primero deben cumplir las sanciones proporcionales a los atroces crímenes cometidos. ¿Acaso alguno de los países garantes permitiría que un criminal de guerra, sin haber sido juzgado, fuera miembro de su parlamento?

Pero mirando lo general, el primer cambio es lograr un verdadero acuerdo político sobre el futuro de los acuerdos. Este es el único seguro para que la paz sea real y sea factor de unión.

¿Cómo deja Santos al país tras ocho años de gobierno?

Mal. Muy mal. Una enorme bonanza petrolera desperdiciada y no una, sino tres reformas tributarias que paradójicamente dejan un gran déficit fiscal. La última reforma se hizo para eliminar todos esos inventos de las dos primeras, el Iman, el Imas, el Cree. Ni para qué sigo. Es increíble que Santos le eche la culpa de la crisis fiscal a la caída de los precios del petróleo. Eso es como el que se gana la lotería, la despilfarra y luego le achaca su pobreza al hecho de que nunca volvió a coger el número ganador.

Las empresas que generan empleo han debido soportar mientras tanto ese mal manejo y reglas cambiantes que impiden invertir con confianza. Se perdió la confianza inversionista y la estabilidad legal como base de la inversión se vio muy afectada.

¿Cuál es la percepción que se tiene de la economía nacional en el exterior?

La percepción es que Colombia tiene una población muy emprendedora. Afuera están listos a invertir en Colombia si el gobierno endereza al país y Colombia se aparta de los populismos. El presidente Duque tiene la oportunidad de poner todos estos emprendedores a trabajar. Creo que tiene muy claro que en la economía naranja hay enormes posibilidades.

Colombia debería ser una potencia en desarrollos tecnológicos. Tenemos imaginación y emprendimiento para hacerlo. Por ejemplo, deberíamos promover varias zonas especiales para que los jóvenes emprendedores en tecnología tengan todas las facilidades del caso. Que tal, por ejemplo, algo así como un “Silicon Café, un Silicon Calima, un Silicon Caribe”, entre otros.

El potencial de Colombia en el tema de la economía naranja es enorme. La creatividad de nuestros jóvenes en todas las áreas es muy grande y esa es la base de una economía diferente, pujante. Estoy seguro de que el nuevo gobierno hará un enorme esfuerzo en este campo.

La economía naranja y la reindustralización deben ser los pilares de una nueva era económica con más y mejores empleos, especialmente para los jóvenes y las mujeres. Desde luego, para este objetivo se requiere una mayor estabilidad legal y los incentivos adecuados.

¿Es usted partidario de una nueva reforma tributaria?

Solamente si es para bajar impuestos, generar empleo y formalizar la economía.

El tema de pensiones se ha agudizado en los últimos años. ¿Qué debería tener la reforma pensional?

Avanzar en el desmonte de privilegios y megapensiones sería un paso interesante. También hay que concentrarse en ampliar la clase media con trabajos formalizados que coticen a pensiones. Necesitamos un mayor número de personas cotizando para su retiro, así se fortalecería el sistema. Allí podría haber unos incentivos.

¿Cree usted en la necesidad de unificar las cortes y crear una súper corte?

Creo que la justicia debe ser una de las prioridades para el presidente Duque. Si la justicia ordinaria no mejora su operación, la verdadera convivencia no va a ser posible. La reforma a la justicia no puede ser solo pensando en las altas cortes. Debe iniciarse desde los jueces municipales y de circuito con capacitación, tecnificación, mejor infraestructura, mejores jueces y fiscales; pero, sobre todo, con una decisión política de la propia Rama Judicial para luchar contra la corrupción.

Cuando se selló la alianza con Uribe, ¿se habló de programas y de temas relacionados con la agenda legislativa?

Esta alianza se selló con la intención de cambiar el rumbo de nuestro país hacia una democracia más real, una lucha sin cuartel contra la corrupción y una defensa de las instituciones.

Las bases programáticas de la alianza quedaron consagradas en un documento público firmado por los dos a finales del año pasado.

¿Qué lo acerca a Uribe y qué lo distancia?

Nos une el interés de una Colombia más prospera, con mejores empleos, con planes sociales sólidos, con una justicia que opere para todos los ciudadanos y unas instituciones robustas, sólidas y creíbles.

Como en toda democracia, disentimos en algunos temas, pero el interés del país está por encima de las diferencias.

¿Qué va a pasar con Unasur?

Además de Maduro y de Samper, ¿a quién más le importa Unasur? Solo hay que ver los recientes escándalos por los gastos excesivos. Ya no tiene ni sede.
Debemos recuperar la importancia de la OEA. Finalmente lo que nos debe importar es la Carta Democrática, hoy tan amenazada desde Unasur.

¿Qué solución hay para el tema de migración de venezolanos hacia Colombia?

Hay que tener pantalones para llamar a la narcodictadura de Maduro por su nombre en todos los foros nacionales e internacionales.

El problema no es únicamente la migración de venezolanos que huyen de las condiciones de hambre en las que Chávez y Maduro han sumido a Venezuela por ya largos 20 años. El problema para nosotros es que el interés de Venezuela es desestabilizar también a Colombia. La única solución es la caída de esa narcodictadura y el retorno de la democracia a Venezuela. Este sigue siendo un tema crítico que requiere del liderazgo internacional de Colombia por ser el país más afectado.

Pero Colombia no puede olvidar que Venezuela recibió en los últimos 40 años a colombianos que migraron a ese país por diferentes causas, en especial por la violencia. Hoy debemos ser generosos y crear condiciones especiales para que los venezolanos que llegan a Colombia puedan tener salud, una alimentación básica y un trabajo honesto. En otras palabras, creo que debemos generar un programa especial de migración y de preferencias para apoyar a los hermanos venezolanos.

¿En qué estado cree que están las relaciones con Estados Unidos?

Se perdió la cercanía que logramos con el presidente Clinton y el presidente Bush y la mayoría del Congreso norteamericano. ¿Usted sabe cuántos congresistas norteamericanos nos visitaron durante los últimos ocho años ?

Todo lo que habíamos logrado para desnarcotizar la agenda con los americanos se perdió. El presidente Santos y su canciller Holguín prefirieron voltear los ojos para apoyar la narcodictadura en Venezuela por años en vez de fortalecer la agenda comercial y política. Esto nos llevó a tener de nuevo una agenda totalmente narcotizada como en las épocas de Ernesto Samper.

El reto del presidente Duque será enorme en materia relaciones con los Estados Unidos. Debemos regresar a la agenda de negocios y comercio.

Fuente: La República

Bogotá, Colombia
25 de mayo de 2018

Ex Presidente Andrés Pastrana: “La paz de Colombia pasa por la Democracia en Venezuela.”

El domingo 27 de mayo habrá Elecciones Presidenciales en Colombia. 36 millones 227 mil 267 ciudadanos están habilitados para elegir al Presidente y Vicepresidente, gobernarán por un período de cuatro años. Si ninguno de los seis candidatos obtiene la mitad más uno de los votos válidos, los dos primeros deberán ir a una segunda vuelta, fijada para el 17 de junio de este año, ya que el nuevo presidente deberá asumir sus funciones el próximo 7 de agosto.

Los seis candidatos son: Iván Duque, candidato del Partido Centro Democrático; Gustavo Petro, candidato por la Coalición del Grupo Significativo Colombia Humana y Movimiento MAIS; Germán Vargas Lleras, candidato por firmas, respaldado por Cambio Radical; Sergio Fajardo, candidato por la Coalición Colombia; Humberto de la Calle, por la Coalición Partido Liberal Colombiano-Partido Alianza Social Independiente, y Jorge Antonio Trujillo, candidato por el Movimiento Político Todos Somos Colombia.

Dada la importancia e impacto que tienen las elecciones presidenciales de Colombia, Noticias Electorales decidió entrevistar Andrés Pastrana. El ex presidente gobernó Colombia entre 1998 y 2002, y llevó a cabo un proceso de diálogo con la guerrilla de las FARC, cuyo fracaso fue una de las razones que impulsó la implementación del Plan Colombia.

Hoy en día es un importante promotor de los valores democráticos en la región y junto a Jorge Quiroga y Laura Chinchilla encabeza una cruzada para denunciar las sistémicas violaciones a los derechos humanos que se dan en Venezuela. De hecho, el gobierno de Maduro lo declaró persona non grata. También le fue impedida la entrada a la República de Cuba el miércoles 7 de marzo de este año, a donde fue invitado para recibir el premio Oswaldo Paya Libertad y Vida 2017, otorgado a la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA),

¿Cuáles son las diferencias entre las Elecciones Presidenciales celebradas en Venezuela el pasado 20 mayo, y las que tendrán lugar en Colombia el próximo 27 de este mes?

Creo que la principal diferencia es que aquí (Colombia) tenemos elecciones legítimas y en Venezuela no fueron elecciones, porque fueron convocadas de forma ilegítima. En segundo lugar, en Colombia tenemos una democracia y en Venezuela lo que encontramos es una narco-dictadura. El tercer elemento, es que en Colombia el Consejo Nacional Electoral fue legítimamente constituido mientras que en Venezuela el Consejo Nacional Electoral es espurio. Estas son las grandes diferencias: en Colombia hay democracia y en Venezuela una narco-dictadura. Democracia y narco-dictadura son completamente incompatibles. En qué país del mundo un dictador puede convocar elecciones legítimas y transparentes. Yo siempre lo he dicho y lo he mantenido, democracia y narco-dictadura son incompatibles.

¿Está de acuerdo con la decisión del gobierno de Santos de desconocer y considerar fraudulentas las Elecciones Presidenciales de Venezuela?

Estoy totalmente de acuerdo, porque no fueron elecciones. Yo creo que el mundo no puede caer en esa trampa. En Venezuela no hubo elecciones, porque fueron convocadas por una Asamblea Nacional Constituyente ilegítima. Tarde, porque el Presidente Santos ha abandonado a Venezuela en los últimos siete años y medio. El gobierno de Santos ha respaldado a Nicolás Maduro, su canciller ha respaldado a Nicolás Maduro. Es tan así que cuando yo fui por primera vez en enero de 2015 a defender la democracia en Venezuela, el Presidente Santos le envió una comunicación a Maduro pidiéndole disculpas por mi presencia en este país. Ya Santos como se está yendo, está tratando de reivindicarse. En todo caso así sea tarde, van a tener que ser mucho más duros y como estoy seguro que lo van a hacer Iván Duque y Martha Lucía Ramírez, cuando sean electos Presidente y Vice Presidente de Colombia.

¿Qué impacto tiene para Colombia que haya ganado nuevamente la Presidencia Nicolás Maduro?

No caigamos en la trampa de las preguntas que me está haciendo. Maduro no ganó la Presidencia de Venezuela nuevamente porque es ilegítimo. Fue convocado un proceso ilegítimo y no solamente el Grupo de Lima, sino la mayoría de los países del mundo, está desconociendo esa ilegítima convocatoria a unas falsas elecciones.

Para nosotros el problema con Venezuela tiene implicaciones muy grandes. La primera en el tema de los desplazados. Hoy estamos viviendo una tragedia con los desplazados que están hoy llegando a Colombia. Necesitamos la ayuda de la comunidad internacional. En Venezuela hay de 4 a 5 millones de colombianos. Si solamente se desplazan esos colombianos de nuevo a nuestro país, ya tenemos una tragedia como la que estamos viviendo.

En segundo lugar, el tema de salubridad en la frontera es difícil. Estuve hace 15 días en la frontera con María Corina Machado, el ex Presidente Uribe y Martha Lucía Ramírez. El tema de salubridad es un tema complicado. No hay comida en Venezuela, ni medicina, los niños y los ancianos se siguen muriendo por falta de medicinas, y esto es un problema muy complicado.

Y por último, el falso proceso de paz del Presidente Santos dejó vivo al mayor cartel de la droga del mundo, las FARC siguen delinquiendo, sigue siendo uno de los mayores carteles de la droga del mundo. Y sus socios son el cartel de los Soles, enquistado en la Presidencia de Venezuela: los familiares de la Primera Dama y el Vicepresidente de la República Tareck El Aissami, también señalados por los americanos como los grandes líderes del cartel de los Soles; al igual que Diosdado Cabello y su familia que ya tienen sanciones. Y por otro lado tenemos los carteles de México, como el cartel de Sinaloa. Las FARC sigue delinquiendo. Y reitero esta frase: La paz de Colombia pasa por la Democracia en Venezuela.

¿Podría influir en la intención del voto de los electores colombianos los resultados de las Elecciones Presidenciales de Venezuela?

Lo que va a influir en Colombia es lo que está viviendo Venezuela. Colombia no quiere llegar a la situación de Venezuela. El socialismo del Siglo XXI no va a llegar a Colombia. No queremos la situación de Venezuela. Allí no hay comida, la gente se muere por falta de medicinas. El candidato Petro es un hombre muy cercano a la filosofía de Chávez, no sé si fue el gran promotor de Chávez o si fue lo contrario. En Venezuela no hay comida ni medicinas, eso no lo queremos en Colombia. Como sabe que no va ganar el próximo domingo está tratando de sembrar dudas.

¿Considera factible la alerta de Petro de que podría fallar el sistema de conteo de votos que se usará para las elecciones, debido a lo ocurrido en los parlamentarios de 2014 cuando un partido político perdió tres escaños, que le fueron regresados apenas este año cuando se comprobó esta irregularidad?

No, de ninguna forma. Lo que va influir en Colombia es lo que está viviendo Venezuela, lo que están viviendo los venezolanos todos los días, a pesar de que alguno de los candidatos ha querido tapar el problema venezolano aquí en la campaña. Nosotros y especialmente Iván Duque y Martha Lucía Ramírez han sacado el tema de Venezuela. Colombia no quiere llegar a la situación de Venezuela, el Socialismo del Siglo XXI no va llegar a Colombia. El candidato Petro fue el gran promotor de Chávez, fue Chávez el gran promotor de Petro. Yo creo que Petro es un hombre muy cercano a esa filosofía, un hombre que ha sido muy cercano a Nicolás Maduro, pero especialmente a Hugo Chávez. Eso es lo que nosotros les estamos diciendo a los colombianos no queremos vivir la pobreza, la persecución, la dictadura, la narco-dictadura que se está viviendo en Venezuela, la crisis de alimentos, la gente se está muriendo por la crisis de medicina. Eso no lo queremos en el país y por eso la gente también va votar aquí el próximo domingo, no por la reelección de Maduro, no. Es por el fracaso que fue la política del Socialismo del Siglo XXI de Hugo Chávez.

Él sabe de antemano que no va a ganar el próximo domingo, lo que está es tratando de sembrar es un manto de dudas, aquí todos los partidos tienen derecho a tener testigos en cada una de las mesas, todos los partidos son convocados por el gobierno y por la Registraduría Nacional del Estado Civil para que puedan hacer las denuncias pertinentes. Hasta este momento no habido una denuncia clara y concreta. Reitero que frente a la pérdida y yo creo que Petro está absolutamente seguro que no va ganar las elecciones este domingo. Quiere sembrar un manto de duda para el triunfo electoral que va ser muy amplio de Iván Duque como Presidente y Martha Lucía como Vicepresidenta.

¿Usted está de acuerdo con la afirmación del presidente Santos de que “estas serán las elecciones presidenciales más seguras, más transparentes y con mayores garantías de la historia de Colombia”?

No. La verdad que no. Nunca había habido un acto de duda sobre el proceso electoral. Yo personalmente creo que van hacer unas elecciones limpias y seguras. Estamos llegando a lo mismo, porque Santos habla de las elecciones más seguras en Colombia. Todas las elecciones fueron limpias y transparentes a lo largo de la historia de los últimos 30 ó 50 años que recordemos los colombianos. Había dificultades en unas ocasiones por actividades guerrilleras, en otras oportunidades por actividades de los narco-terroristas, en otras oportunidades por actividades de los paramilitares, muchos de ellos curioso siempre declaraban cuando se presentaba otro proceso electoral. Santos al mundo le ha vendido un falso proceso de paz. 80% del país no está de acuerdo con la implementación de los acuerdos de paz que Santos ha querido vender. Y lo más grave es que el presidente Santos tiene un 12 ó 14 % de popularidad. Si por algo se va a reconocer a Santos es que deja un legado de violencia y narcotráfico. Deja un sembradío de 250 mil hectáreas de coca y las FARC como el mayor cartel la droga del mundo.

¿Qué implicaciones tiene para Colombia que las FARC participen en las elecciones?

Ya se retiró su candidato. Es un hecho sin precedente que el gobierno de Santos nos robe el plebiscito y le entregue unos curules a las FARC. Es un hecho sin precedentes en la historia de Colombia, porque cuando el M-19 se sometió a la democracia y ganó curules y ganó alcaldías, ganó una tercera parte de la Constituyente. Aquí se les ha querido entregar unos curules a las FARC que no entendemos el por qué, ya que si quiere entrar a la democracia tiene que entrar y someterse a la democracia. Si ellos creen que sus propuestas son mejores que la del resto de los partidos en Colombia, bienvenida. Yo en eso coincido con una frase que dijo el Presidente Darío Echandía en Colombia que “es mejor tener a la guerrilla echando cuchillo que echando bala”. Ojalá estén en la plaza pública, ojalá presenten sus tesis, que ya lo hicieron para el Congreso sacando 70 u 80 mil votos de unos 30 millones de votos que son posibles en Colombia. Lo que ha significado es que cuando ellos tenían las armas, lo que pasaba en el país era violencia, secuestros violaciones de las mujeres en la guerrilla y ahora que están en democracia sacan 60 a 70 80 mil votos, eso significa que su filosofía y sus propuestas no están llegando al pueblo colombiano.

No, el presidente Santos en una entrevista dada el domingo pasado al diario El Mundo dice que lamenta mucho que las FARC no hayan sacado más votos, pero cuando uno se somete a la democracia se somete a la democracia, o gana o pierde y hay que respetar esos resultados.

¿En caso de que Petro gane las elecciones, cuál impacto podría tener para Colombia, Venezuela y el resto del continente americano?

La verdad no me quiero referir a algo hipotético, que como no va a suceder, no voy a comentar. Algo que estoy seguro no va pasar. Estoy absolutamente seguro que Iván Duque y Martha Lucía ganarán las elecciones. Ojalá sea en la primera vuelta. Es difícil, no es fácil, pero sino van a ganar en la segunda vuelta.

¿Cómo ex presidente de Colombia, cuál cree usted debe ser el candidato que debería ganar el favor popular para asumir el cargo de Presidente de la República de Colombia ante los retos y demandas de su país y ante la crisis generada por la situación política, social y económica de Venezuela?

En exceso sobre si hay alguien está preparado en este país son Martha Lucía Ramírez e Iván Duque. Iván es un hombre muy preparado, fue quien llevó a Maduro a la Corte Penal Internacional. Fue Iván quién recogió las pruebas y las firmas de los parlamentarios colombianos y chilenos. Y es lo que está presente hoy en la Corte Penal Internacional para juzgar a Maduro y a parte de su gobierno.

¿Cuáles son los programas y políticas que el nuevo Presidente de la República debe mantener y repotenciar y que debe cambiar del actual gobierno?

Lo que debe hacer es todo lo contrario al actual Gobierno, que tiene un 12% de popularidad, lo que significa que el pueblo colombiano ha rechazado a todas las políticas de Juan Manuel Santos. Es uno de los presidentes en la historia de Colombia que se va con muy baja popularidad. Yo creo que hay que recuperar el Plan Colombia. Creo que necesitamos un nuevo Plan Colombia para combatir el narcotráfico, porque Santos acabó con el Plan Colombia. De tener tan solo 30 mil hectáreas de coca, cuando se acabó el Plan Colombia, hoy estamos en 250 mil. Hay que hacer un esfuerzo muy importante. Juan Manuel Santos entrega quebrado al país. Dobló la deuda externa, hay corrupción. Con la compra de conciencia de los senadores y representantes de ambos partidos o de varios partidos se gastaron los recursos en la corrupción, en lugar de invertirlos en los más pobres y más marginados del país. Hay que combatir la corrupción a como dé lugar. La campaña de Santos fue financiada por Odebrecht, por lo tanto, debería ir a juicio y responder si es verdad o no. Santos calla cada vez que le pregunto si en su campaña recibió o no recursos de Odebrecht. Claramente él me podría decir sí o no, pero hasta el momento no lo ha hecho. Hay un tema muy complicado que es el de la corrupción, por lo cual el próximo gobierno tiene grandes retos, entre ellos el de Venezuela. Santos fue cómplice de Nicolás Maduro con su canciller en los últimos siete años y medio. La inversión social hace falta, la pobreza ha crecido y los sectores sociales no están recibiendo los recursos. El tema de la educación va a ser un reto muy importante. Santos deja un gobierno absolutamente quebrado lo que le va dificultar el inicio al gobierno al próximo Presidente.

¿En el caso de que gane Iván Duque, no podría convertirse en el nuevo Santos, ya que también proviene del Uribismo?

No. Santos viene del Uribismo. Santos viene del Partido Liberal y logró el apoyo de Álvaro Uribe, por eso llega a la Presidencia de Colombia. Iván Duque es totalmente distinto, porque es el candidato de una alianza con Colombia. En esa alianza está el Centro Democrático, es decir está Álvaro Uribe, Martha Lucía Ramírez, están las víctimas, están los del no al acuerdo con las FARC y otros. Iván es el candidato de la alianza, y por esa misma circunstancia representa al candidato por Colombia. Fuimos a una consulta que Iván Duque ganó, por esa razón es el candidato a la presidencia, y Martha Lucía perdió esa consulta, y ahora es la candidata a la Vicepresidencia. Hoy estamos convocando a otros sectores. Si no ganamos en la primera vuelta, lo haremos en la segunda vuelta.

Fuente: Noticiaselectorales.com

17 de mayo de 2018

20-M en Venezuela: coronación cubana o el fin de Maduro

«Siete días después de la coronación de Maduro, Colombia tiene la palabra. Elige a Petro, el devoto asesor chavista y amigo del narco-tirano venezolano, o vota por Duque y una Colombia con paz»

Venezuela, 6 de diciembre de 2015, elecciones parlamentarias. Estuvimos allá acompañando la votación injusta y abusiva, pero la última relativamente libre que convocó el narco-tirano Maduro. El triunfo opositor se tuvo que reconocer por la presencia organizada de testigos electorales en todas las mesas, dirigida por Roberto Picón, y por el último vestigio de dignidad democrática de las FF.AA., cuando cerraron la votación a la hora establecida, evitando el acostumbrado vuelco nocturno de resultados. El régimen reconoció el cómputo, pero no sus consecuencias políticas, por lo que inició el golpe continuado que intenta finiquitar el venidero 20 de mayo.

En las postrimerías de ese 2015, fraguando procedimientos y violando leyes, Maduro copó completamente el poder judicial para castrar al Parlamento opositor, mediante decenas de fallos espurios que no permitieron al Legislativo aprobar ni la ley de la gravedad. Después anuló el referéndum revocatorio presidencial.

Pero la debacle económica acorraló a Maduro, quien después de robar los cuantiosos ingresos petroleros, endeudar su país mediante bonos del hambre a Wall Street, vender el oro y las reservas internacionales, retirar los recursos del FMI, hipotecar la faja de Orinoco y CITGO, chocó con la limitación de no poder seguir expoliando su país sin apoyo parlamentario. Desesperado, trató de reemplazar al Congreso con sus jueces, pero ante el rechazo a su ignominiosa maniobra procedió a reprimir ferozmente las protestas ciudadanas, regando las calles con la sangre de decenas de heroicos jóvenes, que prefirieron morir de pie antes que vivir de rodillas.

La lección de 2015 fue asimilada, el régimen no volvería a convocar comicios libres. Empezó la pantomima «electoral»: encumbrar un soviet constituyente sin voto universal; exiliar, inhabilitar o encarcelar líderes opositores; relocalizar cientos de miles de votantes y trasladar recintos electorales horas antes del sufragio; chantajear con el hambre mediante bolsas CLAP y carnets de «la patria» a cambio de votos; inflar el resultado oficialista como lo denunció Smartmatic; desconocer el triunfo opositor en Zulia; robar abiertamente la gobernación de Bolívar; volcar tramposamente miles de sufragios en Lara ante la vergonzosa aceptación de Henry Falcón, quien hoy promete ganar y defender en el país lo que no pudo en su estado. El fraude y la manipulación hoy son abyectamente descarados.

«Después del 20 de mayo o se erige una segunda Cuba en pleno 2018, o se precipita el principio del fin de la narco-tiranía de Maduro»

El próximo 20 de mayo llega la estocada final de la cubanización, porque Maduro se coronará bailando macabramente sobre los escombros del país más rico de América, al que su inepta criminalidad ha dejado sumido en hiperinflación y contracción económica, en catástrofe humanitaria con ribetes de distopía surrealista, bajo una represión sangrienta y persecución feroz. Su coronación cubana requiere padrino y pareja, son el inefable Zapatero y su copiloto Falcón. Después del 20-M Maduro llamará a un gobierno de «unidad», para reclamar reconocimiento internacional y la suspensión de sanciones, cuando las más dañinas y oprobiosas son su auto-embargo petrolero y su depredación criminal. Los gobiernos democráticos, ignoremos a los serviles de la ALBA, no deben morder el anzuelo ni respaldar el «diálogo» con esa «oposición» servilmente seleccionada, como producto de esta pantomima fraudulenta.

Después del 20 de mayo o se erige una segunda Cuba en pleno 2018, o se precipita el principio del fin de la narco-tiranía de Maduro. Depende de cuatro factores en las próximas semanas: la resistencia civil interna, la presión externa, el quiebra militar y la vecina Colombia.

«Los venezolanos que han sacrificado casi todo están llamados a resistir y rechazar esta coronación dentro y fuera de Venezuela»

Los venezolanos que han sacrificado casi todo están llamados a resistir y rechazar esta coronación dentro y fuera de Venezuela. La coordinación entre Antonio Ledezma en el exilio; Leopoldo López, Daniel Ceballos y las decenas de presos políticos en casas y cárceles; y la indoblegable María Corina Machado en calles y universidades, es esencial y será determinante. El hemisferio debe garantizar la libertad e integridad de Machado, porque un Maduro empoderado viene por ella.

La comunidad internacional debe desconocer esta coronación dictatorial, expulsar a Maduro de la OEA, sancionar a los delincuentes del régimen, incautar sus bienes y expulsar a sus testaferros y parientes de cada país decente, romper relaciones y replegar embajadores, además de respaldar las acusaciones por crímenes de lesa humanidad ante la Corte Penal de La Haya.

Esta combinación coordinada y sistemática es lo único que puede llevar a soldados de honor, cuyo uniforme fue teñido con la sangre de jóvenes patriotas y mancillado con la cocaína traficada por sus generales criminales, a desconocer al régimen opresor emulando a sus pares nicaragüenses, para así redemocratizar la tierra del Libertador.

Siete días después de la coronación de Maduro, Colombia tiene la palabra. Elige a Petro, el devoto asesor chavista y amigo del narco-tirano venezolano, o vota por Duque y una Colombia con paz, sin narcotráfico y solidaria con el rescate de la democracia vecina.

20 de mayo en Venezuela se viene la cubanización dictatorial total, o llega el fin de Maduro y el principio de la recuperación de la libertad.

FUENTE: ABC de España

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