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  • TECMAR: UN PASO FIRME HACIA EL PROGRESO Y LA CONSOLIDACIÓN DE UNA MARINA DIGNA

    CONSTITUCIÓN DE LA CORPORACIÓN DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA PARA EL DESARROLLO DE LA INDUSTRIA NAVAL MARÍTIMA Y FLUVIAL – TECMAR-

    Decía el escritor español Jacinto Benavente que “la vida es como un viaje por mar: hay días de calma y días de borrasca. Lo importante es ser un buen capitán de nuestro barco”.

    Pero no basta con ser excelentes capitanes. También necesitamos que el barco sea bueno, fuerte y seguro. Y entonces sí tendremos éxito en la jornada.

    Hoy es muy satisfactorio para mí comprobar que en Colombia cada vez hacemos y haremos mejores barcos, para garantizar el excelente desempeño de los vigías y protectores de nuestros mares y nuestros ríos.

    La Armada Nacional de Colombia, al constituir hoy la Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval Marítima y Fluvial –Tecmar-, está dando un gigantesco paso adelante en la búsqueda de mayores y mejores naves para su funcionamiento.

    De esta manera, se cumple un hito fundamental en el proceso de recuperación de la capacidad de mantenimiento y construcción de naves marítimas y fluviales que se viene desarrollando desde finales de 1997, cuando la Armada adquirió los terrenos del antiguo astillero de Conastil en Mamonal e inició los trabajos para su puesta en funcionamiento.

    En efecto, cuando en abril de 1994 se aprobó la liquidación del entonces astillero Conastil S.A., la Armada Nacional perdió una ventaja estratégica fundamental, que le permitía realizar con autonomía el mantenimiento a los buques de guerra de más de 1.000 toneladas de desplazamiento. Durante más de cuatro años tuvimos que acudir a hacer el mantenimiento a los países vecinos, y además perdimos el impulso que llevábamos en la renovación de la flota naval.

    Afortunadamente, hoy contamos de nuevo con este moderno astillero, que encabeza todo un sistema coordinado de plantas y talleres navales, donde últimamente se han diseñado y construido buques fluviales de apoyo a las operaciones de combate o “nodriza”, además de un buque  balizador, y donde actualmente se construye una importante y moderna plataforma para uso de Ecopetrol. Por otra parte, gracias a esta nueva coordinación, se han podido realizar en nuestro país el mantenimiento mayor y la modificación de las cuatro fragatas misileras, la modificación de los dos buques logísticos de 3.600 toneladas y la transformación de otras embarcaciones en el sur y en el oriente del país.

    Pero no basta con la simple recuperación de este gran astillero de Mamonal. Si queremos ser verdaderamente competitivos tenemos que pensar en incorporar sin dilación los últimos avances de la ciencia y la tecnología. Ya la Armada ha adquirido un moderno sistema de software para el diseño y la simulación de las nuevas naves. Y lo que queremos con la creación de la Corporación que hoy se protocoliza es que, en adelante, la industria naval del país sea sinónimo de progreso y actualización tecnológica.

    ¡La ciencia y la tecnología han llegado para quedarse en la industria naval colombiana! Por eso, además de la Armada Nacional, serán también socios de la Corporación la Universidad Nacional, la Escuela Colombiana de Ingeniería y la Corporación Universitaria Tecnológica de Bolívar, quienes soportarán con sus conocimientos y experiencias el  mayor desarrollo de nuestra capacidad naviera.

    El objetivo es promover la investigación científica y el desarrollo tecnológico en el campo de la industria naval y ampliar la gama de servicios de astillero que hoy se presta a los buques de la Armada Nacional, para que llegue, con el mismo nivel de calidad, a las empresas navieras y pesqueras, nacionales y extranjeras. En ese sentido, este mismo año ya se han atendido más de 60 embarcaciones particulares.

    La Corporación, además, tendrá cobertura nacional, ya que contará con cuatro plantas de producción: dos en Cartagena, una en Bahía Málaga y otra en Puerto Leguízamo. Y esperamos fortalecerla en un futuro con otras dos plantas, una en Barrancabermeja y otra en Puerto López, dando así mayor cobertura a los ríos del país.

    La alianza entre la Armada Nacional y el sector académico nacional y regional que hoy se formaliza está llamada a hacer historia, no sólo en la institución, sino en el desarrollo económico de la nación.

    Con la constitución de esta Corporación, como la principal empresa de desarrollo de industria naval de Colombia, se crearán y desarrollarán a su alrededor otras industrias que se complementan con la misma o que le proveen de materia prima, materiales o servicios, como la pesquera y la metalmecánica.

    Adicionalmente, podremos penetrar los mercados internacionales, prestando los mejores y más modernos servicios de mantenimiento, diseño y construcción de naves, y garantizaremos una mayor presencia colombiana en el mar Caribe, en el océano Pacífico y en ese “tercer océano” que constituyen los ríos navegables de las cuatro vertientes de nuestra geografía nacional. Y, por supuesto, la Corporación será también una importante generadora de empleo para la gente de Bolívar y de las regiones donde estén ubicadas sus diferentes plantas.

    Al contralmirante Ricardo Pulido Osuna, quien será el primer presidente de la Corporación, a los socios de la misma, y a todo el personal que se hará cargo del funcionamiento y progreso de esta institución, les deseo los mayores éxitos en su gestión. ¡Que las embarcaciones que surjan de nuestros astilleros sigan siendo el mejor emblema de Colombia y de la Armada Nacional!

    Y como la mejor prueba de un buen trabajo son los resultados concretos, qué bueno es presenciar hoy la botadura del buque boyero “ARC Isla Palma”, que fue diseñado y construido totalmente por personal de la Armada Nacional, y que se constituye en un ejemplo patente de lo que podemos empezar a construir desde la nueva base científica y tecnológica de la Corporación “Tecmar”.

    Este nuevo buque “boyero” o “balizador” cumplirá con la importante función de realizar la señalización marítima y de mantener operativas las ayudas a la navegación en el litoral Pacífico colombiano. Por eso hoy, cuando se enfrenta por primera vez a la caricia y el amparo de las aguas del mar, vemos en él a un nuevo servidor de la soberanía nacional, que tiene un doble valor: nació en Colombia y le servirá a Colombia.

    Además, con este buque boyero la industria naval nacional comienza la producción de embarcaciones para uso marítimo, después de una larga trayectoria con las naves fluviales, que simboliza el paso a nuestra mayoría de edad como diseñadores y constructores de barcos.

    Apreciados amigos:

    Con la constitución de la Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval Marítima y Fluvial –Tecmar-, la Armada Nacional y el país todo están dando un paso firme hacia el progreso de su industria naviera y la consolidación de una marina digna, que entra con orgullo y buenas noticias al nuevo milenio.

    Los barcos de Colombia, hechos en nuestra tierra y mantenidos con nuestros propios recursos humanos y técnicos, son el emblema de nuestra nacionalidad en las aguas soberanas de la patria.

    Cuando navegamos en ellos, como dice un verso del himno de la Armada, “poco nos importa la tempestad”. Ojalá que este sea el comienzo promisorio del más grande desarrollo naviero en la historia de nuestro país. Y que las naves que de aquí salgan sean amigas del viento, consentidas de la mar y gloria de Colombia.

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Cartagena, Colombia

    21 de julio del 2000

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