• Banner textos

  • TRABAJAMOS PARA HACER DE VENEZUELA Y COLOMBIA UN MERCADO FUERTE QUE GENERE PROGRESO Y EMPLEO

    Encuentro de empresarios venezolanos y colombianos.

    Venezuela es una nación hermana que crece y se desarrolla compartiendo con nosotros las coyunturas de la historia y de la economía, así como una común aspiración por un futuro de bienestar para nuestros ciudadanos.

    Juntos constituimos un mercado ampliado de más de 60 millones de personas con intereses afines y una cultura común, que forma parte de una comunidad mayor: la Comunidad Andina, con 110 millones de habitantes que luchan de la mano por un destino de progreso, de desarrollo humano y de justicia social.

    En medio de estos lazos fraternos iqué reconfortante ver hoy este auditorio colmado por la presencia de los empresarios de Venezuela y de Colombia que quieren incrementar los flujos de comercio y de inversión entre nuestros países!

    El sector privado constituye uno de los ejes fundamentales de las relaciones entre nuestras naciones. De ahí que sea especialmente satisfactorio para mí encontrarme con mi buen amigo, el señor Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en medio de este importante foro económico y comercial en el que

    surgen las preocupaciones de algunos de ustedes por los problemas puntuales de la coyuntura, pero, sobre todo, se evidencia el enorme potencial que tenemos juntos frente a los desafíos de la globalización y frente al reto de trabajar sin descanso para lograr el mayor desarrollo social, económico y político de nuestros dos países.

    Señor Presidente Chávez y señores empresarios:

    No podemos ni queremos ocultar las difíciles situaciones económicas que han vivido nuestros países en los últimos años, como consecuencia de crisis internas y también de fenómenos internacionales. A superar sus efectos y a enderezar el rumbo de nuestras economías hemos dedicado nuestros esfuerzos el presidente Chávez y yo, cada cual liderando el proceso de reactivación económica de su país de acuerdo con sus respectivas circunstancias.

    Hoy, felizmente, podemos encontrar dos economías que surgieron victoriosas de la recesión de 1999, que lograron volver a crecer el año pasado y que esperan seguir creciendo este año por encima del 3 por ciento, si bien aún distan de haber logrado unos resultados que podamos calificar como óptimos.

    Nuestro comercio bilateral, que se vio duramente afectado en 1999, cuando llegó a su punto más bajo desde 1994, repuntó el año pasado y se incrementó en más del 24 por ciento, para alcanzar una cifra global de comercio bilateral de 2.219 millones de dólares. Nuestra meta para este año tiene que ser la de consolidar esta tendencia y volver a crecer por encima del 20 por ciento hasta alcanzar por lo menos los 2.800 millones de dólares de intercambio binacional.

    Vivimos tiempos de reactivación que tenemos que cuidar y estimular, y que serán duraderos en la medida en que los dos gobiernos y el sector privado de nuestros países asumamos la decisión de continuar trabajando por su consolidación y por el perfeccionamiento de la integración de nuestros dos países.

    Tenemos que ser conscientes de la trascendencia que tiene para nuestras economías y más allá de ellas, para nuestros pueblos, el mantener entre ambos países unas relaciones comerciales y de inversión fluidas, transparentes y crecientes. Hay que tener en cuenta que cerca del 92 por ciento de las exportaciones colombianas a Venezuela y alrededor del 80 por ciento de las exportaciones venezolanas a Co- lombia están constituidas por productos industriales. Vale decir, se trata de productos manufacturados que implican un alto componente de empleo nacional y que encadenan los productos básicos que sirven como insumos.

    La integración bilateral y subregional es, por esa misma razón, no la consecuencia obligada de decisiones que se tomaron en el pasado, sino un excelente negocio para ambas naciones.

    En la medida en que los resultados del proceso han sido gana-gana para la generación de empleos en nuestros dos países, debemos es- forzarnos en identificar cuáles son las mejoras que podemos realizar a esta estrategia para asegurar el fortalecimiento de nuestro sector productivo, el crecimiento de nuestra gestión exportadora, la mejor adquisición de tecnología por parte de nuestras empresas y el mejor aprovechamiento de las complementariedades obvias que tienen nuestras naciones. Estoy convencido de que sólo así lograremos que Venezuela y Colombia tengan una mejor presencia en la agenda internacional y en la economía global.

    Cada uno de nuestros países constituye el segundo socio comercial para el otro. Pero algo más: Colombia es el principal comprador de las exportaciones no tradicionales de Venezuela, lo que significa que el margen de diversificación de la economía venezolana depende en muy buena parte del crecimiento de sus exportaciones hacia nuestro país.

    No cabe duda: La integración es una ventaja para nuestros pueblos. I! Una ventaja que no podemos perder!

    Nosotros, como Presidentes, debemos instruir a nuestros Ministros responsables del Comercio Exterior para que, a través de la Comisión de Asuntos Puntuales que presiden, solucionen, de manera proactiva, los obstáculos que aún subsisten en el comercio bilateral, que afectan en particular al sector agropecuario, en productos como el azúcar, la carne y la papa.

    Así mismo, debemos avanzar en la normalización del transporte internacional a fin de eliminar los sobrecostos y demoras que hoy afectan el comercio bilateral, para lo cual resulta indispensable presionar el trabajo del grupo binacional técnico, creado hace seis meses, conformado por el sector público y el sector privado de los dos países y moderado por un ilustre venezolano como es el señor Héctor Maldonado, para que presente las recomendaciones y soluciones con el fin de mejorar los flujos de transporte entre nuestras naciones y, por supuesto, lograr condiciones de competencia justa para los empresarios del transporte a lado y lado de la frontera.

    Otro campo donde debemos avanzar prontamente tiene que ver con la facilitación de procedimientos aduaneros. En este tema ya las autoridades aduaneras se han comprometido a desarrollar un plan de trabajo para unificar y ampliar horarios, establecer un Documento Único Aduanero, y aplicar sistemas de intercambio electrónico de datos y de simplificación de trámites administrativos. Sin duda, la implementación de estas medidas constituirá un elemento dinamizador de los flujos comerciales y, lo que es más importante, servirá para incentivar las inversiones recíprocas.

    En este campo de la inversión bien vale resaltar la importante inversión colombiana en Venezuela, que alcanzó durante los últimos cuatro años la nada despreciable suma de 442 millones de dólares. Hoy invito a los industriales y empresarios venezolanos a que miren las inmensas posibilidades de inversión que hay en nuestro país, tanto en los proyectos de privatización y de concesiones como en el desarrollo de inversiones conjuntas y alianzas estratégicas con las empresas colombianas, teniendo presente que el mercado para nuestras empresas debe ser el mundo entero y no solamente los 62 millones de habitantes del mercado binacional.

    Gobiernos y empresarios tenemos el reto de impulsar el aprovecha- miento de las ventajas comparativas que ofrece la complementariedad de nuestras economías, de propender a la diversificación de una oferta exportable de bienes manufacturados con alto valor agregado que ha estimulado la generación de más de 400.000 empleos en ambos países, de desarrollar la frontera común en beneficio de las comunidades y de estimular a nuestras empresas para que realicen las inversiones en modernización que les garanticen alcanzar una verdadera competitividad internacional.

    Señores empresarios de Venezuela y Colombia:

    Ustedes son el motor de las relaciones económicas entre nuestros países. Es bueno saberlos dialogando y buscando caminos de integración, como lo hicieron recientemente Conindustria de Venezuela y la Asociación Nacional de Industriales de Colombia, conjuntamente con las Cámaras de Comercio e Integración binacionales.

    Ustedes están haciendo su parte y nos piden a nosotros, los gobiernos, que prestemos nuestro apoyo irrestricto a la integración bilateral y a la integración subregional.

    En eso estamos trabajando. Para eso se reunirá la Comisión de Asuntos Puntuales y para eso estamos hoy aquí: para fortalecer entre todos la decisión de hacer de nuestros dos países un mercado fuerte y complementario que genere progreso y empleo para nuestras gentes.

    Señor Presidente Chávez y amigos empresarios:

    No cabe duda de que la Comunidad Andina es nuestro escenario

    natural de crecimiento y desarrollo.

    En junio del año pasado, en Lima, los gobernantes de los países andinos nos comprometimos a seguir avanzando hacia la construcción de un Mercado Común, entre los países de la región, que entre en vigencia antes de terminar el año 2005.

    Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que debemos primero concentrarnos en cumplir y culminar los procesos pendientes para consolidar tanto la Zona de Libre Comercio como la Unión Aduane- ra, que, en teoría, debería estar hoy funcionando plenamente. Para ello deberíamos retomar elliderazgo colombo-venezolano que tan- to bien hizo al avance del proceso de integración en los años noventa. Los protagonistas de entonces ya hicieron su tarea; nuestras responsabilidades de hoy son distintas y quizás más exigentes, teniendo en cuenta la velocidad con que avanza el proceso de globalización.

    Dudar o retroceder en nuestra integración sólo nos generará menores posibilidades de crecimiento, mayor desempleo y más marginalidad en el contexto internacional.

    Para avanzar en nuestra integración deberíamos proponernos ejecutar en lo que queda de este año una agenda que les dé prioridad a los asuntos que son indispensables para consolidar el mercado ampliado y allanar el camino del futuro Mercado Común, generando mejor confianza de propios y extraños en la solidez de nuestro proceso.

    En tal sentido, es urgente que definamos una agenda conjunta que comencemos a desarrollar los dos países cuanto antes en la seguridad de que ello motivará a nuestros socios andinos para sumarse a la misma. Los temas prioritarios ya los conocemos:

    Arancel Externo Común, Política Agrícola Común, el Régimen de Compras Estatales, Liberación del Comercio de Servicios y Relacionamiento Externo Conjunto.

    Con el objeto de contribuir eficazmente en la consolidación de la integración subregional es necesario comprometernos en superar los incumplimientos del Acuerdo de Cartagena y, a la vez, en fortalecer y dar mayor pertinencia a las instituciones supranacionales, tal como sucede en Europa. La ejecución de estas acciones y el avance en los temas concretos que me he permitido enunciar nos dará mayor credibilidad frente a terceros, condición necesaria para garantizar la seguridad jurídica indispensable que atraiga hacia nuestros dos países nueva inversión extranjera directa.

    Por otra parte, según lo manifestamos recientemente en Cartagena y lo planteamos en Quebec al Presidente Bush, Colombia está apo- yando con decisión la incorporación de Venezuela al Acuerdo de Preferencias Arancelarias Andinas -ATPA-,al tiempo que estamos soli- citando la prórroga del mismo y su ampliación a varios productos, entre otros, los de la cadena textil y de confecciones, que hoy no están cobijados por este beneficio. También aunaremos esfuerzos para obtener este mismo año la prórroga del SGP Andino mediante el cual los países de la Unión Europea otorgan preferencias arancelarias a nuestros productos. Con tal propósito viajarán a Estados Unidos en la próxima semana nuestras Ministras de Comercio Exterior y deberán hacerlo a Europa próximamente.

    Otro campo de cooperación comercial y económica que hemos impulsado recientemente en Caracas es el del Grupo de los Tres. El tratado de libre comercio que nos vincula en el G-3 es un magnífico campo de acción para que empresarios venezolanos, colombianos y mexicanos aprovechen las ventajas de la complementariedad y puedan desarrollar verdaderas economías de escala entre estas tres naciones que enmarcan el Caribe.

    La posición conjunta adoptada recientemente en el G-3 en materia de origen y sector automotor constituye una prueba más de nuestra fortaleza cuando actuamos en conjunto y de la identidad de necesidades que tienen nuestros países en cuanto al desarrollo de sus sectores productivos.

    Igualmente, continuaremos trabajando en los foros multilaterales de comercio, como en el seno de la Organización Mundial del Comercio y en el proceso de constitución del Área de Libre Comercio de las Américas, y en todos ellos defenderemos los principios de un mercado libre y sobre todo justo para el ingreso de los productos que producen nuestros pueblos.

    Queridos amigos venezolanos y colombianos:

    Nuestros países viven momentos de cambios fundamentales, en los que tenemos que actuar con absoluta responsabilidad histórica. En Colombia, por ejemplo, mi gobierno ha liderado desde sus primeros días, atendiendo un anhelo nacional largamente aplazado, la iniciativa de realizar una reforma política para depurar nuestro sistema democrático, hacerlo más participativo, mejorar y modernizar las reglas electorales, fortalecer los partidos políticos, abrir espacio a los movimientos independientes y avanzar en el combate contra la corrupción. Después de varios intentos, esta reforma nuevamente está jugando su suerte en el Congreso de la República. El próximo martes en la Plenaria del Senado yo espero, con todos los colombianos, que los congresistas, como ha ocurrido en varias oportunidades, estén a la altura del desafío que se les presenta, para que no se convierta este valioso esfuerzo en una nueva frustración nacional.

    ElPresidente Chávez y yo estamos potenciando y dinamizando cada día más la relación entre nuestras naciones, porque confiamos en las ventajas de la integración bilateral y regional, dentro de los postulados del libre comercio y del regionalismo abierto.

    Los invito, con base en todos los instrumentos que estamos creando o fortaleciendo, a que nos acompañen en este empeño que nos beneficia a todos.

    Venezuela y Colombia unidas para el desarrollo, como estuvieron unidas en la historia de su independencia, tienen muchas razones para ver el futuro con optimismo. Y una de ellas son ustedes: nuestros empresarios y su voluntad de salir adelante.

    Sigamos confiando los unos en los otros, trabajemos unidos en la misma dirección, construyamos las bases para una relación más sólida y, sobre todo, asegurémonos de tomar hoy las decisiones oportunas para garantizar el bienestar futuro de nuestros pueblos. No olvidemos que el mundo no da espera.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    4 de mayo del 2001

    Destacados

    publicaciones recientes

    Relacionados

    Deja un comentario

    Copyright2020 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved