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  • TRANSMILENIO MATERIALIZA NUESTRO AFÁN POR CONSTRUIR UNA CIUDAD MÁS DIGNA Y MÁS HUMANA

    Hoy, apenas 26 días antes del verdadero final del siglo XX, Bogotá está traspasando, con la alegría y la emoción de una doncella enamorada, los umbrales del milenio. A toda máquina las rutas imaginarias del progreso están marcando la transformación de nuestros espacios públicos y trazando en las venas de la ciudad las grandes y pequeñas obras en las cuales los ciudadanos se podrán reconocer, con orgullo y sentido de pertenencia.

    Le Corbusier, ese genio de la arquitectura universal en el siglo XX, escribió en 1947, después de analizar la ciudad, lo siguiente:

    “El trazado urbanístico del viejo Bogotá es un buen trazado, pero su caos urbanístico se me parece a una de esas señoritas que a los 17 años deciden abandonar el hogar para entrar en la aventura de una vida sin control”.

    Por fortuna, los conceptos emitidos por el arquitecto francés cada día más están pasando al terreno de lo anecdótico, y éste es un logro al cual nuestro Alcalde, el Doctor Enrique Peñalosa, ha contribuido de manera excepcional.

    La excelente herencia que usted le deja a la ciudad, Dr. Peñalosa, y que hoy es reconocida por la inmensa mayoría de los bogotanos llenaría de emoción el corazón estético de Le Corbusier, así como llena el mío y el de todos los capitalinos, quienes hoy nos sentimos en una ciudad transformada, reencontrada con esa escala humana que la hace merecer esa expresión sencilla pero grata que oímos en todos los rincones del país: ¡Cómo está de linda Bogotá!

    Bogotá está viviendo un momento importante de transición y, en esta medida, se están no sólo modificando la estructura de nuestros espacios, sino también nuestras formas de vida, nuestro modo de transitarla, de acariciarla, de quererla, para hacer de nuestra capital la ciudad del bienestar y la proximidad.

    Cuando en menos de un mes cumpla su periodo como Alcalde Mayor, Doctor Peñalosa, llevará consigo, sin ninguna duda, el agradecimiento de una ciudad que entra con orgullo, gracias a su entusiasmo y su visión, al Siglo XXI.

    A la construcción de esta bella utopía urbanística contribuirá, de una manera principal, el Convenio del Sistema Integrado de Transporte Masivo –Transmilenio- que hoy protocolizamos.

    ¡Cuántos sistemas de transporte, pasando por burros, caballos, carrozas, el tranvía de mulas y el tranvía eléctrico, han servido a los bogotanos! Todavía se conservan intactas las imágenes de la Plaza de San Victorino –hoy renovada como en sus mejores tiempos- con una congestión prematura de coches tirados por caballos, o de los tranvías atestados de pasajeros que transitaban por la Avenida Jiménez con gente colgada, como racimos, de las manijas exteriores.

    Son imágenes casi endémicas del transporte público en la ciudad, que aún hoy se replican en la dinámica de nuestros automotores, y que constituyen un llamado para generar soluciones acordes con nuestras necesidades más sentidas, teniendo en cuenta que la visión a veces nostálgica del pasado debe empujarnos a avanzar hacia el futuro.

    En toda historia sobre Bogotá hay casi siempre una referencia a la congestión en el tráfico, a la creciente contaminación del aire o al ritmo avasallador de la vida cotidiana, elementos que convirtieron a nuestra bella capital en un territorio huraño y perturbador. Por fortuna, estos estereotipos sobre la capital han comenzado a superarse, de la mano de sus gobernantes y de los mismos bogotanos. El proyecto de Transmilenio materializa más que ningún otro nuestro afán por construir una ciudad más digna y más humana.

    No queremos vivir en una ciudad, como la que describe Italo Calvino, que sea la suma de “ciudades diversas que se suceden sobre un mismo suelo y bajo el mismo nombre nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí”. Queremos una ciudad única y comunicada, centro de unión y de convivencia para todos los colombianos.

    Bogotá está viviendo un momento importante de transición y, en esta medida, estamos no sólo modificando la estructura de nuestros espacios, sino también nuestras formas de vida, nuestro modo de transitarla, de acariciarla, de quererla, para hacer de nuestra capital la ciudad del bienestar y la proximidad.

    Hace 11 años, durante mi Alcaldía, emprendí la construcción de la Troncal de la Caracas, profundamente convencido de las bondades de este tipo de sistema de transporte masivo. Hasta ese momento los planteamientos de posibles soluciones al problema del transporte urbano se habían centrado en la implantación de sistemas sobre rieles, en particular el metro pesado, aunque en varias ciudades de Latinoamérica la construcción de carriles exclusivos para buses ya mostraba su éxito a costos mucho menores que los de los sistemas sobre rieles.

    Arrancamos de cero y teníamos sólo dos años para sembrar la semilla. Aun recuerdo las urgencias para traer a los expertos brasileños y hacer los estudios de tráfico, y también los debates técnicos acerca de la imposibilidad de hacer los paraderos en el separador central, como dictaba la lógica, debido a las restricciones de nuestros buses.

    La Troncal de la Caracas se convirtió en la primera iniciativa llevada a la práctica por parte de una Administración Distrital para la implantación de un verdadero Sistema de Transporte Masivo en Bogotá y, por ende, constituyó el primer paso para desarrollar una nueva alternativa tecnológica acorde con la realidad fiscal de la ciudad y del país.

    Iniciamos también entonces los trámites para un crédito con el Banco Mundial, que permitiera darle impulso a la construcción de troncales modernas. Aunque tuvimos que remontar inmensos desafíos financieros y técnicos, Elel tiempo demostró las bondades de este proyectoesfuerzo y hoy nos encontramos reunidos para respaldar y apoyar el renacimiento delnacimiento de ese sistema de transporte masivo, basado en troncales mucho más modernas y sofisticadas quemasivo que entonces apenas imaginábamos, con troncales y buses la inicial Troncal de la Caracas, lasmodernos, cómodos y sofisticados, los cuales fomentarán la indispensable y anhelada integración física y tarifaria del sistema.

    Para mí, por lo mismo, es particularmente significativo poder participar hoy, como Presidente, de la puesta en marcha de este gran proyecto de infraestructura y transporte, que es uno de los más ambiciosos de los últimos tiempos en el país.

    ¡Le estamos cumpliendo a Bogotá! A pesar de las limitaciones fiscales de la Nación, ¡le estamos cumpliendo a nuestra querida capital! La prueba está en los cerca de 1.300 millones de dólares que la Nación aportará durante los próximos 15 años, para la implantación de Transmilenio, equivalentes al 66% de los recursos públicos demandados por el proyecto.

    En este sentido, la participación de la Nación en Transmilenio ha sido coherente con la política del Gobierno nacional de no financiar con recursos de la Nación los costos de mantenimiento de la infraestructura de sistemas de transporte masivo, ni los costos de operación, ni los de mantenimiento y reposición de los equipos utilizados en dichos sistemas. hemos entregado mil millones de pesos para construir las Troncales de la Ochenta, de la Caracas y durante los próximos dos años le entregaremos a la nueva administración de Bogotá recursos por mil millones de pesos para la construcción de las troncales.

    Hemos trabajado sobre la realidad de las finanzas públicas, tanto de la ciudad como de la Nación; hemos realizado detallados análisis técnicos, y la conclusión fue que con el Sistema Transmilenio podíamos hacer más conmejorar menos.rápidamente el transporte de toda la ciudad, haciendo más con menos y permitiendo que el metro entre a operar en el futuro dentro de un sistema ya maduro.

    En efecto, el nuevo sistema de transporte demandará la mitad de los recursos públicos requeridos por el Metro, pero movilizará 10 veces más pasajeros que los previstos en las proyecciones más optimistas del mismo.

    Este proyecto se inscribe dentro de una política nacional de transporte urbano que está generando las condiciones necesarias para incentivar a los municipios a implantar sistemas de transporte que atiendan las necesidades de movilidad de la población bajo criterios de eficiencia operativa, económica y ambiental. Ya ciudades como Bucaramanga, Pereira e Ibagué están desarrollando, de la mano del Gobierno Nacional, los primeros pasos para la organización de sistemas de transporte público similares a Transmilenio. Y estamos listos para apoyar a otras ciudades que, como Cali y Barranquilla, requieren de un impulso decidido para transformar sus obsoletos Losistemas de transporte antes de que el caos urbano afecte negativamente su economía.

    En resumen, lo que queremos es romper la inercia que motiva la preferencia por la costosa expansión de la capacidad de la infraestructuralas vías frente a la adopción de soluciones operativas de bajo costo y mayor impacto, como Transmilenio.

    Además, todo este esfuerzo de la Nación, de Bogotá y de la industria local transformará a la ciudad, y por ende al país,Nación y de Bogotá, que hoy se concreta, transformará no sólo a la ciudad sino que impactará muy positivamente la industria y el trabajo colombianos, convirtiéndonos en pocos años en una potencia mundial en la creación y administración de tecnología asociada a los sistemas de transporte masivo de buses.
    buses.

    Transmilenio impulsará el desarrollo, entre otras, de las industrias de construcción, transporte, metalmecánica y automotriz, lo que se verá reflejado en el incremento de los niveles de empleo en el país. Se estima que el proyecto genera cerca de 18.000 empleos en los sectores de la construcción y automotriz, los cuales, con la programación de inversiones prevista para los siguientes 15 años, podrán ser sostenibles en el tiempo.

    De esta forma, esta propuesta de circulación vial no solo mejorará las condiciones de desplazamiento de la mayor parte de la población y su calidad de vida, sino que, además, aumentará la competitividad del país.

    Además, los empleos para conductores que generará Transmilenio serán más y mejores que con el sistema actual, pues las empresas transportadoras operadoras tendrán tres conductores para todos y cada uno de los buses del Sistema Transmilenio, mientras que en la actualidad se tiene un conductor por cada bus. Y ahora bien: si se tiene en cuenta que por cada bus de Transmilenio saldrán de circulación 2.7 buses del sistema actual, pero que cada bus de Transmilenio empleará 3 veces más conductores, vemos que el resultado neto es un incremento en el trabajo de los conductores.

    Por eso no se entiende que algunos pocos pretendan atacar este nuevo sistema, que sólo busca lo mejor para los bogotanos y para el propio gremio transportador. Si alguna vez se ha visto la necesidad de prevalencia del bien común sobre los intereses particulares, pero muy particularmente, el esfuerzo por no generar detrimento en los operadores del sistema que se reemplaza, ha sido en este proyecto de Transmilenio.

    Pero lSeas ganancias para las ciudades y para el país no se cuentan únicamente en dinero, sino también en mejoría de la calidad de vida. En Bogotá, se estima que los ciudadanos que hoy son usuarios del transporte público –más o menos el 75% de la población- ahorrarán, con este nuevo sistema, unas 170 horas al año en tiempo que ya no gastarán en movilizarse por la ciudad. ¡Es como si cada uno se ganara una semana adicional de vacaciones!

    Así mismo, se calcula que este sistema de transporte reducirá en un 80%reduce la concentración de gases en el aire que respiramos todos los bogotanos al implementar en nuestra malla vial al implantar la circulación de buses modernos de mejores especificaciones técnicas y ambientales.

    Por otro lado, con Transmilenio se impulsará el desarrollo, entre otras, de las industrias de construcción, transporte, metalmecánica y automotriz, lo que se verá reflejado en el incremento de los niveles de empleo en la ciudad. Se estima que el proyecto genera cerca de 18.000 empleos en los sectores de la construcción y automotriz, los cuales, con la programación de inversiones prevista para los siguientes 15 años, podrán ser sostenibles en el tiempo.

    Además, los empleos para conductores que generará Transmilenio serán más y mejores que con el sistema actual, pues las empresas transportadoras operadoras tendrán tres conductores para todos y cada uno de losY las obras implicarán también la transformación de cada una de las avenidas principales de nuestras ciudades, oportunidad magnífica para embellecerlas, para incluir ciclorutas e incluso para ejecutar programas de buses del Sistema Transmilenio, mientras que en la actualidad se tiene un conductor por cada bus.renovación urbana en los centros históricos de nuestras ciudades.

    Apreciados amigos:

    Todos los aquí presentesnos han ayudado a pensar en  Bogotá como la ciudad del presente y del futuro. Por ello quiero hacer una especial reconocimiento al sector privado, y en particular a la industria transportadora local. Sin duda, gracias a su participación y vitalidad, el proyecto es hoy en día una realidad y podrá tener sostenibilidad en el futuro.

    En este sentido, y de manera adicional a los recursos públicos que destinarán la Nación y Bogotá al proyecto, estamos concretando una de las asociaciones público-privadas más exitosas del país en los últimos tiempos, que se reflejará en una inversión de los transportadores, durante los próximos 15 años, de cerca de 900 millones de dólares en la adquisición de buses modernos de gran capacidad, diseñados especialmente para el transporte de personas.público.

    Así mismo, quiero públicamente reconocer el esfuerzo de la administración del Dr. Enrique  Peñalosa, la cual se esforzó en estructurar un proyecto técnica y financieramente viable, con el claro propósito de atender las necesidades de movilización de la mayor parte de la población y maximizar los beneficios económicos, sociales y ambientales para la ciudad de Bogotá.

    La excelente herencia que usted le deja a la ciudad, Dr. Peñalosa, y que hoy es reconocida por la inmensa mayoría de los bogotanos, tendrá en Transmilenio uno de sus principales exponentes. Cuando en menos de un mes cumpla su periodo como Alcalde Mayor, llevará consigo, sin ninguna duda, el agradecimiento de una ciudad que entra dignamente, gracias a su entusiasmo y su visión, al Siglo XXI.

    Hoy, con Transmilenio, estamos listos para transportarnos hacia otros mil años de responsabilidad social para realizar los sueños de los colombianos que, vengan de donde vengan, forman parte de esta capital, cada vez más hermosa y más vivible, que es la capital de todos y para todos: ¡Bogotá, la ciudad del tercer milenio!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    4 de diciembre del 2000

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