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  • UNIDOS POR UNA MISMA VOLUNTAD DE COOPERACIÓN POLÍTICA

    REUNIÓN CON CANCILLERES DEL GRUPO DE RÍO

    Hoy, cuando se realiza esta significativa reunión de Cancilleres, donde se congregan la mayor parte de los países de nuestra región latinoamericana y caribeña -determinados a continuar un proceso de coordinación y cooperación que tiene su más antiguo antecedente en el Congreso de Panamá de 1826-, siento que nos acompaña el espíritu vivo del sueño bolivariano y que él nos inspira para continuar en este justo propósito de amistad entre nuestros pueblos.

    ¡Sean bienvenidos, señores representantes de las naciones hermanas, a esta Colombia, que se siente honrada con su presencia y los acoge con un abrazo fraternal!

    Colombia es un Estado tradicionalmente respetuoso y promotor de las normas de convivencia pacífica entre las naciones y por ello formó parte, junto con México, Venezuela y Panamá, en los primeros años de la década de los ochenta, de ese “Grupo de Contadora” que se constituyó para buscar una solución regional que pusiera fin al conflicto que desangraba a nuestros hermanos centroamericanos.

    Luego nos vimos acompañados en este empeño de paz por Argentina, Brasil, Perú y Uruguay, que conformaron el llamado “Grupo de Apoyo”, y presenciamos todos jubilosos cómo la paz terminó alcanzándose en Centroamérica, gracias a la solidaridad regional y al impulso que le dieron los propios países implicados, que se concretó en el llamado Acuerdo de Esquipulas.

    Entonces comprendimos cuán importante podría llegar a ser el accionar conjunto y coordinado de nuestras naciones para preservar la paz, fortalecer la democracia e impulsar el desarrollo, tres objetivos fundamentales que aún guían nuestro trabajo, y sobre los cuales se constituyó en 1986 el “Mecanismo Permanente de Consulta y Concertación Política” o “Grupo de Río”, cuya dinámica realidad hoy nos congrega.

    De esos primeros ocho países de Contadora y el Grupo de Apoyo, hemos ido creciendo en estos más de 13 años de existencia hasta llegar a ser 19 Estados hermanados por una misma voluntad de cooperación política, incluyendo un representante rotativo de la importante Comunidad del Caribe.

    Los recién incorporados al Grupo de Río fueron en su momento los principales motivos de nuestra convocatoria. Por eso hoy celebramos con regocijo el ingreso a título individual de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua,  así como el  de la República Dominicana, porque con su presencia enriquecen y complementan el trabajo de coordinación del Grupo y amplían con creces la representatividad del mismo ante terceros países y ante los distintos foros internacionales.

    Colombia, en su calidad de Secretaria Pro-témpore del Grupo, les da la más cordial bienvenida en este año crucial que abre las puertas de un nuevo siglo. Precisamente, será este año, en la llamada Cumbre del Milenio que celebrará la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York el próximo mes de septiembre, cuando todos nuestros países, dentro de la concertación obtenida en este Grupo de Río, podremos dar a conocer al mundo una perspectiva propia que nace de la realidad y la experiencia de las naciones de América Latina y del Caribe sobre los temas fundamentales de la humanidad.

    Allí obraremos con el poder de opinión que nos da la representatividad de 19 estados que ocupan más de 20 millones de kilómetros cuadrados y que integran a cerca de 500 millones de habitantes del planeta.

    Juntos somos una voz poderosa para propender por un desarrollo equitativo, por la erradicación de la pobreza, por unas normas de comercio internacional y un sistema financiero más justos y estables, por el desarme, por la democracia, por el respeto de los derechos humanos y la aplicación del derecho internacional humanitario, por la corresponsabilidad en la lucha contra el problema mundial de las drogas, y por la paz y la seguridad del mundo y de nuestras naciones. Tener esa voz única que se escuche fuerte y claro en los foros internacionales es la razón de ser de nuestro Grupo.

    Por eso es tan importante que se produzcan reuniones como ésta del día de hoy entre los Cancilleres y como la que se realizará el próximo mes en Cartagena de Indias, con la presencia de los Presidentes de los países del Grupo, para que discutamos abiertamente y logremos acercar nuestros puntos de vista sobre estos temas, que son los asuntos primordiales en la agenda del nuevo siglo.

    Mi país, en el ejercicio de la Secretaría del Grupo, se ha propuesto impulsar su fortalecimiento y su protagonismo internacional. A nivel de las Naciones Unidas, de la Cumbre de las Américas, de la Organización Mundial del Comercio y en todo foro internacional en que participemos, el Grupo de Río será la voz más representativa de Latinoamérica en el mundo.

    Y también seguirá siendo la instancia ideal para la interlocución  con terceros países o grupos de países.

    ¡Qué reconfortante es ver el nivel de acercamiento que ha alcanzado el Grupo con la Unión Europea! Gracias a diez años de continuo trabajo en la profundización de esta relación, hemos cumplido importantes hitos como la realización de la Cumbre de Río de Janeiro del año pasado, las reuniones ministeriales –la última de las cuales se realizó en febrero en Vilamoura, Portugal- y la puesta en marcha de un proceso de acercamiento dinámico a través del Grupo Birregional de Seguimiento.

    Dentro de las conclusiones de la última reunión de Vilamoura, yo quisiera resaltar, entre tantos temas fundamentales en que se expresaron acuerdos, el compromiso manifestado con el Derecho Internacional Humanitario, en el que se hizo énfasis en que todas las partes comprometidas en cualquier tipo de conflicto armado deben abstenerse de involucrar a la población civil y, en particular, a los niños. En Colombia, donde tristemente subsiste un conflicto que estamos decididos a terminar por las vías del diálogo y la negociación, nos duele mucho ver a nuestros niños enfrentados a la cruda realidad de la violencia. Y en muchas ocasiones deplorables, víctimas de ella.  Por eso, hemos prohibido la incorporación de menores de edad al servicio militar y hemos aprobado, igualmente, la Convención de Ottawa contra las minas antipersonales. ¡La humanización del conflicto es un compromiso que no puede aplazarse!

    Este consenso logrado entre los Ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea y del Grupo de Río, fundado en la vigencia de las normas y principios del Derecho Internacional Humanitario, constituye una exhortación y una exigencia  ética a quienes dentro del conflicto armado interno pretenden ignorar o soslayar la aplicación universal de las normas de Ginebra  a todos los actores del conflicto.

    En este año queremos también propiciar el mayor acercamiento del Grupo con dos de los más grandes e importantes países del planeta: la Federación Rusa y la República Popular China. Para esto, promoveremos la celebración de un encuentro de Vicecancilleres con la Federación Rusa, así como una reunión de los Cancilleres de la Troika del Grupo con el Gobierno Chino.

    Igualmente, vemos con satisfacción el acercamiento del Grupo hacia un diálogo con los países del Asia y el Pacífico, ese océano que está llamado a ser el mar del progreso y la comunicación en el siglo XXI. Avanzaremos en este año en la preparación de la Primera Cumbre de Ministros de Relaciones Exteriores Asia – América Latina, que habrá de realizarse en el 2001 bajo el auspicio ideal de la próxima Secretaría Chilena del Grupo, ya que Chile ha sido un natural promotor de este diálogo.

    Así seguimos avanzando en un proceso irreversible de hacer visible y protagónica al área de América Latina y el Caribe en el escenario internacional. Somos partidarios irrestrictos del multilateralismo, como la mejor opción para la definición de los temas mundiales y regionales; de la solución pacífica de los conflictos, y entendemos también las bondades del regionalismo abierto dentro del nuevo contexto de globalización e interdependencia.

    Aquí en el Grupo de Río confluyen Estados que hacemos parte de importantes procesos de integración económica, social y política, como el Sistema de Integración Centroamericano, la Comunidad Andina, el Mercosur, la Comunidad del Caribe, la Asociación de Estados del Caribe, el Pacto Amazónico y el G-3, entre otros. Entendemos todos y cada uno de estos procesos como los avances promisorios de naciones hermanas hacia ese sueño bolivariano que podría llegar a consolidarse en una Comunidad Latinoamericana de Naciones, tal como se planteó en el Acta de Veracruz del año pasado.

    Tenemos que reunirnos, tenemos que concertar y tenemos que trabajar en los propósitos comunes. Esta es la filosofía del Grupo de Río, de la que ustedes mismos, señores Cancilleres, desde sus ministerios, han podido recibir los frutos, pues cada día es más ágil, más adecuada y más eficaz la comunicación entre nuestros países.

    Como ya lo esbocé, son muchos los temas que nos congregan para el debate y el consenso frente a los próximos foros multilaterales. Dentro de ellos quiero destacar la necesidad sentida de continuar trabajando sobre la reforma de la arquitectura financiera internacional, que haga menos vulnerables a nuestros países frente a las eventuales crisis financieras. No podemos bajar la guardia en este tema por el advenimiento de un periodo de relativa estabilidad, pues la prevención y la coordinación deben ser las mejores armas para evitar que estos fenómenos vuelvan a presentarse. Además, debemos buscar que la financiación internacional sea un instrumento para el  desarrollo y no un generador de crisis, y enfilar todos nuestros esfuerzos hacia la construcción de una gran Agenda Social que nos una en la lucha contra la exclusión  y la pobreza.

    Tampoco podemos descuidar el tema de los desastres naturales, que nos han golpeado con fuerza en los últimos años, y sobre el cual conviene seguir aunando esfuerzos coordinados de prevención y protección.

    Por último, quiero resaltar la convicción del Grupo de Río respecto a que el reto de la lucha contra el problema mundial de las drogas ilícitas debe tener un enfoque integral y contar con la acción y la cooperación de todas las naciones, bajo el principio de la responsabilidad compartida. Colombia continuará liderando con convicción ética esta gran cruzada contra las drogas, pero seguirá insistiendo también en el compromiso recíproco y decidido de toda la comunidad mundial, donde se producen, se comercian o se consumen las drogas, donde se elaboran y venden los precursores químicos para su elaboración, o donde se lavan los dineros ilícitos provenientes de esta actividad delictiva transnacional.

    Señores Cancilleres:

    Hay mucho que trabajar y qué hacer en este campo fértil del diálogo y la concertación latinoamericana. Desde Colombia, en este año de Secretaría Pro-témpore, cuenten con nuestro compromiso vital y dinámico con el fortalecimiento del Grupo en desarrollo de “Una Agenda para comenzar el Siglo XXI en América Latina y el Caribe”.

    Tendremos para ello el importante apoyo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe –Cepal- y de la Corporación Andina de Fomento, con cuyo concurso se reforzarán los análisis de los temas económicos y financieros y se realizarán importantes eventos, como la reunión de expertos sobre el tema de Financiamiento para el Desarrollo que celebraremos en julio en Nueva York.

    La validez e importancia del Grupo de Río, frente a nuestros países y frente al resto de la Comunidad Internacional, será la que le demos sus mismos  integrantes. Hoy por hoy, el Grupo es la instancia de concertación y coordinación política más importante y amplia de América Latina y el Caribe, y como tal debemos continuar fortaleciéndolo y consolidándolo como un actor protagónico en el escenario internacional.

    “Si Latinoamérica quiere tener un puesto destacado en el escenario de las decisiones internacionales, debe abandonar su aislamiento y su secular individualismo”, dijo mi padre, el presidente Misael Pastrana, a quien hoy evoco como un convencido promotor de la integración latinoamericana, hace ya tres décadas. Y en ese esfuerzo de unión estamos hoy comprometidos.

    Permítanme terminar estas palabras recordando las frases iluminadas de un gran poeta colombiano, quien fue además un cercano amigo de Centroamérica, Porfirio Barba Jacob:

    “Nuestro ideal hispanoamericano es el de una comunión con el destino continental para el esfuerzo hondo y puro de la vida; el de una dilatación augusta del espíritu; el de un ritmo humano nuevo; el de un nuevo coro de la más profunda tonalidad que haya resonado en la historia”.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    5 de mayo del 2000

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