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  • VALLEDUPAR INICIA UNA NUEVA ERA DE PROGRESO Y MODERNIZACIÓN

    CELEBRACIÓN DE LOS 450 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE VALLEDUPAR

    !Qué significativo que este Siglo XXI que apenas estrenamos nos encuentre en una tierra llena de alegría, de realizaciones y de sueños, como lo es la tierra vallenata! ¡Qué hermoso es recibir la luz primeriza del nuevo milenio bajo la frondosa sombra de sus mangos, tomando un delicioso jugo de corocito y escuchando el eco de los acordeones que nos anuncian el cumpleaños de la Ciudad de los Santos Reyes de Valledupar!

    En esta cálida tarde recuerdo los bellos versos de Gustavo Gutiérrez, que hicieron justicia a esta capital: Valledupar, tu cielo tiene un tinte azul, pálido y sereno. No hay cantador que no se inspire ni sienta dicha bajo tu cielo.

    Vengo con gran entusiasmo a celebrar con ustedes los 450 años de la fundación de esta querida ciudad, señorial y festiva como ninguna, donde las raíces arhuacas se funden con la estirpe española.

    Un día como hoy de 1550, el capitán Hernando de  Santana, en nombre del rey de España, fundó esta población a orillas del río Guatapurí y le puso el nombre de Valle de Upar, en homenaje a ese gran cacique, “señor del agua pura”.

    Desde entonces hasta ahora, muchos colombianos han vivido, trabajado y forjado patria en este valle de esperanza.

    Son incontables los recuerdos que surgen en celebraciones como ésta, pero hoy quiero hacer un especial homenaje al papel fundamental de las bellas y corajudas mujeres vallenatas.

    María de la Concepción Loperena,  en 1813,  lideró la causa de la independencia y ofreció con total desprendimiento su vida y su patrimonio a la campaña libertadora, sirviendo de ejemplo a las generaciones venideras del Valle de Upar. Herederas de esa estirpe valiente y del espíritu laborioso de las piloneras han sido importantes mujeres del Cesar, como doña Rosario Pumarejo de López, Paulina Mejía de Castro, Olga Riaño de Valle, la Cacica Consuelo Araújonoguera,  María Inés Castro de Ariza o la reina Tatiana Castro, entre otras muchas que han sido la fuerza vital de este departamento y la perenne inspiración de los vallenatos. A todas ellas hoy quiero expresarles la sentida admiración que Colombia les profesa.

    Hoy,  cuando regreso al Cesar, la querida tierra de Pedro Castro, territorio de tradiciones y joven departamento del país, vienen a mi memoria las innumerables veces en que escuché a mi padre, el presidente Misael Pastrana, contar con inocultable orgullo que estampó su firma en la ley que creó este pujante departamento y que la defendió con ahínco en un momento en que la creación de nuevas regiones presentaba gran resistencia.

    Él dijo alguna vez en este mismo lugar: “A mí siempre me ha impresionado cómo nació este Departamento, con una savia nueva, con un espíritu distinto, con una cordialidad realmente impresionante. Es un Departamento nuevo que congrega a las gentes de todas las regiones del país, una especie de Departamento-mapa de Colombia”.

    Porque no sólo es ésta la tierra del río Cesar y de esa “monumental pirámide de selvas y nieve” que es la Sierra Nevada de Santa Marta, sino que es también una región rica en productos agrícolas, como el algodón y la palma africana; en vastos pastizales ganaderos, en productos mineros, y cuna de las más ancestrales tradiciones de la cultura colombiana.

    ¡Qué viva sentimos la nacionalidad cuando visitamos los poblados indígenas de la Sierra, incluida esa bella población de San Sebastián de Rábago, y compartimos la sabiduría milenaria de los arhuacos! ¡Cómo nos estremece el alma escuchar los acordes inimitables de la música vallenata, interpretada con pasión por esos nuevos juglares del sentir popular, que han hecho del acordeón, la caja y la guacharaca los instrumentos de expresión del alma colombiana!

    Y es que el vallenato se ha convertido en el mejor embajador de Colombia ante el mundo. Desde los sones de Alejo Durán, Emiliano Zuleta, Leandro Díaz y Rafael Escalona, hasta las notas más modernas de Carlos Vives y de esos pequeños “vallenaticos” que hace pocos días hicieron bailar a la misma Casa Blanca y le pusieron el sombrero vueltiao al presidente Clinton, la música vallenata es la expresión pura de un pueblo que ama, ríe y sueña como ninguno.

    El Festival de la Leyenda Vallenata, que cada abril nos reúne en torno a la tarima de Francisco el Hombre para escuchar las más sentidas interpretaciones y escoger, como cada año desde 1968, al orgulloso sucesor de Alejo Durán, es un hito en la vida cultural y folclórica del país.

    Nuestro querido Gabo, junto con Alvaro Cepeda Samudio y Rafael Escalona, realizó en 1963 una pachanga vallenata en la plaza de Aracataca, que habría de inspirar el Festival que hoy es símbolo de Valledupar. Él mismo cuenta que en uno de estos festivales vino un equipo de la televisión holandesa, cuyos integrantes quedaron asombrados ante lo que presenciaron:

    “No podían entender que existiera en este mundo de horrores un lugar como aquel, donde las casas no se cerraban nunca, y todo el que quería entraba a comer donde quisiera a cualquier hora del día y de la noche en que tuviera hambre y siempre encontraba una mesa servida, y todo el que tuviera sueño entraba a dormir a cualquier hora donde quisiera y siempre encontraba una hamaca colgada. Y todo eso sin un instante ni un resquicio de silencio: el espacio total estaba saturado de música”.

    ¡Qué grande sería el progreso de Colombia, si toda fuera como el territorio feliz de la Leyenda Vallenata! Mi compromiso como gobernante es buscar esa meta de justicia social y tranquilidad que nos contara Gabo y que tenemos que hacer posible en todos los rincones de nuestra patria.

    Nuestro empeño se cimienta justamente en la realización de obras de infraestructura que generen una mejor calidad de vida para todos los colombianos.

    Por eso, no imagino lugar más apropiado que esta ribera del Guatapurí para darle a Valledupar una buena noticia que garantiza que ésta siga siendo la ciudad del cacique del “agua pura”.

    El gobierno nacional se ha comprometido a apoyar el programa de agua potable y saneamiento básico con un aporte de 1.711 millones de pesos no reembolsables, de acuerdo con el convenio que firmamos el pasado 30 de diciembre con el municipio y las Empresas Públicas de Valledupar. Con este proyecto, que beneficia a 110.000 habitantes de la ciudad, se repondrán y ampliarán las redes de acueducto en la zona urbana, se instalarán plantas potabilizadoras en la zona rural, se ampliarán y optimizarán redes de alcantarillado y se construirán y adecuarán colectores de lluvia, para que las calles de la ciudad no sigan inundándose con los aguaceros. Este es un proyecto que generará 2.700 empleos para los cesarenses. ¡Así seguimos cumpliendo con el Cesar y con el trabajo de su gente!

    Cesar es tierra de algodón y éste es un producto que estamos apoyando para que vuelva a vestir de blanco los campos vallenatos.

    Para la cosecha de la costa del año 2001 se seguirá una política similar a la acordada recientemente entre los algodoneros del centro del país y los textileros, estableciendo unos precios de compra del algodón garantizados a quienes adopten el paquete tecnológico que suministran el Fondo Algodonero y Corpoica, precios que se darán a conocer antes de la siembra.

    Pero entre tanto y como muestra de nuestra fe y nuestro compromiso con la  cadena Algodón-Textil-Confecciones, quiero anunciarles que para la cosecha de la costa de este año vamos a dar una compensación de 240 mil pesos por cada tonelada producida, que será distribuida entre algodoneros y textileros.

    De otra parte, en materia de reforma agraria, el INCORA adquirió en el Cesar, durante el año pasado, cerca de 7.000 hectáreas, con las cuales se benefician 255 familias de la región.

    La salud y la educación de los cesarenses son también una prioridad de mi gobierno:

    El año que acaba de terminar destinamos 4.643 millones de pesos a la salud del Cesar, la mayor parte de los cuales llegó a los municipios más pobres del departamento. Justamente, en octubre pasado entregamos 6 nuevas ambulancias y 12 consultorios de urgencia a poblaciones del Cesar, por un valor de 521 millones de pesos. A partir del 1º de diciembre, por otra parte, el Cesar cuenta con 23.453 nuevos afiliados al régimen subsidiado de salud, lo que significa que hoy en el departamento hay 74.500 personas subsidiadas, por un valor total de 9.400 millones de pesos.

    Hemos destinado 8.150 millones de pesos al proyecto de mejoramiento del Hospital Rosario Pumarejo de López, para financiar el plan de ajuste de su planta, dentro del marco de un Convenio de Desempeño entre la nación, las autoridades locales y el hospital.

    En el campo educativo, el Cesar es hoy el departamento con mejores resultados académicos de la zona Caribe. El año pasado destinamos 1.651 millones de pesos a inversión en infraestructura de colegios técnicos del departamento y otros 486 millones a la formación de docentes, incluyendo maestros indígenas. Uno de los 8 Centros de Formación de Informática y Bilingüismo que capacitan a los profesores del país se encuentra en Valledupar, y este año inauguraremos 11 aulas de informática y bilingüismo en el Cesar, 2 de las cuales se localizarán aquí mismo, en Valledupar.

    Quiero hacer también un llamado a las autoridades locales del departamento para que redoblen sus esfuerzos por aumentar la cobertura y calidad del servicio educativo, para que ojalá este mismo año los municipios del Cesar empiecen a formar parte de los orgullosos Municipios Caminantes, donde el cien por ciento de los niños en edad escolar asisten a centros educativos.

    La cultura del Cesar merece tener quien guarde su memoria. Para ello, el Ministerio de Cultura está liderando el proyecto de constituir un Centro Cultural para la Memoria Histórica Vallenata, que promueva y difunda el patrimonio cultural y documental del departamento.

    Igualmente estamos apoyando decididamente la construcción del Parque de la Leyenda Vallenata, cuya primera piedra hemos venido a colocar y para el cual hemos destinado un aporte de 100 millones de pesos. ¡Francisco el Hombre y Pacho Rada tendrán por fin un lugar que mantenga vivo el mito que iluminará a los vallenatos del futuro!

    Y para construir futuro es que los cesarenses han pedido al gobierno que considere a Valledupar como candidata idónea para la constitución de una Zona Económica Especial de Exportación. En efecto, Valledupar es ya una zona de frontera y unidad especial de desarrollo fronterizo, tiene una importante experiencia exportadora y un gran potencial en este campo, cuenta con una buena cobertura de servicios, y, lo que es más importante, necesita con urgencia un proyecto macro que reactive su economía y cree nuevos empleos. Pero también es necesario que la región adquiera un perfil productivo que genere nuevas actividades económicas y que fortalezca las tradicionales, como la ganadería, la agricultura y la minería.

    Por eso quiero anunciar hoy a los amigos vallenatos que el Gobierno designará a Valledupar como la primera Zona Económica Especial de Exportación de Colombia. Desde aquí jalonaremos las exportaciones y el empleo que tanto requieren el Cesar y el país.

    Pero para encaminar la región hacia ese nuevo rumbo no basta con la sola designación. Desarrollaremos cuanto antes una normatividad que posibilite la creación de los incentivos tributarios y laborales correspondientes. Y,  por sobre todo, lo que más se necesitará en este nuevo proceso será del liderazgo y del empuje de las propias gentes vallenatas, quienes tienen en sus manos la responsabilidad de aprovechar esa condición de privilegio y de sacar este departamento adelante.

    Valledupar, en sus 450 años, inicia con el siglo una nueva era de progreso y modernización. ¡Mi gobierno le apuesta al futuro promisorio de esta tierra que tanto amor y alegría le ha dado a Colombia!

    Me uno también a todos los vallenatos para encomendar esta ciudad, este departamento y toda Colombia, al comenzar el esperado año 2000, a la milagrosa intervención del Santo Ecce Homo, cuya devoción compartimos como un tesoro espiritual.

    Saldré de Valledupar llevando, con gran orgullo, la condecoración que tiene el nombre de su fundador Hernando de Santana y que reafirma la profunda amistad que me une con este querido pueblo vallenato.

    Me llevaré también en el alma el espíritu alegre de los vallenatos “de verdá”, esos que, como el  Compae Chipuco, no creen en cuentos, no creen en ná, solamente en Pedro Castro, en Santo Ecce Homo y nada más.

    Al despedirme de las gentes amigas vallenatas, -como las llamaba mi padre-, no puedo más que decir, emocionado: Valledupar, tú eres mi tesoro, tierra de paz y de esplendor. (…) ¡Viva mi Valle y su folclor!

    ¡Feliz cumpleaños, Valledupar!

    Muchas gracias.

    Lugar y fecha

    Cesar, Colombia
    6 de enero del 2000

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