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  • VAMOS CON PASO FIRME CONSTRUYENDO LA COLOMBIA COMPETITIVA Y MODERNA QUE QUEREMOS

    III ENCUENTRO NACIONAL DE PRODUCTIVIDAD Y COMPETITIVIDAD

    El mismo Cristóbal Colón, cuando navegaba de Jamaica a Costa Rica, descubrió el archipiélago de San Andrés en medio de una dura tormenta que dificultó su arribo, y en honor a Isabel La Católica lo llamó “El Jardín de la Reina”. Desde entonces San Andrés ha sido también el jardín y el paraíso de los colombianos, además de la sede de los tesoros escondidos de legendarios piratas como Morgan y Drake.

    Por eso hoy, cuando nos extasiamos ante el azul cristalino de sus aguas y sus playas blanquísimas, cuando compartimos con su gente alegre y pacífica, y sentimos en la sangre el ritmo contagioso del reggae, no imagino mejor escenario para hablar de la Colombia que queremos, la Colombia que soñamos y por la que estamos trabajando.

    San Andrés: Desde tu tierra histórica y bella lanzaremos una botella al mar que sí llegará a su destino con un mensaje de progreso y de justicia social.

    Vine a cumplir mi tercera cita con el sector privado y público en el marco de estos encuentros nacionales de productividad y competitividad, seguro de que estos espacios de reflexión son los que nos permiten mirar el país de los próximos quince años, y no el país de los próximos quince minutos. Y luego de estos dos días de trabajo, me voy tranquilo, pero también comprometido a liderar los procesos y recomendaciones que han salido de este evento y que determinarán la ruta del progreso y del desarrollo de Colombia.

    Estoy seguro, también, de que estamos recuperando el sendero económico, tal como lo confirman las cifras de crecimiento de las exportaciones, de la producción industrial y de consumo de energía, que hoy nos permiten asegurar que ese país del futuro que se ha discutido en estos foros con intensidad, pero sobre todo con creatividad, es un país no solamente creíble, sino viable.

    Vamos a salir adelante porque es en las dificultades donde aflora lo mejor de los colombianos y vamos a demostrarle al mundo que esta nación no pide sino da, que no nos damos por vencidos sino que vencemos la adversidad, una enorme adversidad que nos ha impuesto el destino como reto y que estamos superando.

    Ya no es tiempo de sentirnos una provincia del planeta. Cuando los países no son ya piezas aisladas sino partes de ese gran todo que es el mercado mundial –un todo que es mayor a la suma de sus partes- es preciso mirar más allá de las propias fronteras. Sin olvidar nuestras raíces, que es finalmente lo que nos permite saber de dónde venimos y para dónde vamos, debemos aprender cada vez más a concebirnos como ciudadanos del mundo. Sólo así responderemos a los retos que nos impone el nuevo siglo.

    El mundo empresarial, sobre todo, debería reconocer este fenómeno, no como una opción, sino como un hecho frente al cual no queda sino reaccionar con decisión y con trabajo, que son valores innatos de los colombianos y que son nuestra verdadera ventaja competitiva.

    Aquellos tiempos pasados cuando las empresas trabajaban para un protegido mercado interno, manteniéndose así inmunes a las poco serenas exigencias de la competencia gracias a una tutela especial del Estado, han terminado. Por otra parte, es claro que en esta nueva economía hay un vuelco radical en los esquemas de competitividad de los países, al cambiar el modelo de agresividad en la competencia por el de la atractividad, de modo que los ojos del mundo y la inversión extranjera se orienten hacia un país determinado.

    Hoy en día, como ya lo han hecho varias industrias colombianas, no queda sino mejorar lo más posible la calidad de los productos e incrementar la eficiencia de las compañías. Sólo nos restan dos opciones: o nos modernizamos o nos modernizamos.

    Para ello se hace ineludible reconocer las condiciones en las cuales estamos actuando. Bien se sabe que nadie puede saltar por encima de las necesidades de la historia. Para comenzar, estamos viviendo una revolución informática. Las nuevas tecnologías han permitido una integración planetaria que, al menos en el campo económico, tienden a convertir el concepto de frontera en el vestigio de una época remota. A través de los satélites o de los cables interoceánicos de fibra óptica podemos ya realizar millonarios acuerdos y transacciones. Con la Internet se ha abierto, igualmente, un mercado mundial en creciente expansión que parece estar dejando atrás nuestras nociones tradicionales sobre lo que es el comercio. No podemos, definitivamente, quedar a la zaga de estas transformaciones.

    En este sentido, el Gobierno ha presentado en este foro de San Andrés la reglamentación de la Ley 527 de 1999 que regula el comercio electrónico, en aspectos tan importantes como la creación de certificados digitales que permitan verificar la identidad de las partes que participan en una transacción electrónica. La idea es que cada vez más, en Colombia, el comercio electrónico sea una alternativa abierta a todos, pero al tiempo segura.

    La base del crecimiento y de la productividad está en el conocimiento. Debemos salir a la búsqueda de ocupar las posiciones de vanguardia de la economía mundial y no quedarnos anquilosados en los triunfos del pasado. Actualmente, el componente de conocimiento en los productos con alto valor agregado pesa mucho más que las mismas materias primas. Por eso, si bien debemos sentirnos honrados por la prosperidad de nuestras tierras y de nuestros yacimientos, no podemos seguir confiando en que nuestra economía ascenderá únicamente gracias a los dones de la naturaleza. Sin un esmerado trabajo y, en el contexto actual, sin un alto desarrollo intelectual, estaremos condenados a ocupar puestos de retaguardia de la economía mundial.

    En estos tiempos, cuando se cumple la sentencia de Francis Bacon según la cual “el saber es poder”, no podemos abandonar la creación de conocimiento. América Latina, valga recordarlo, sólo aporta el 2.7% de los científicos del mundo. Parte fundamental de la brecha entre los países ricos y los países pobres se está hoy gestando no sólo en la diferencia de capitales e industrias sino en las distancias en la  producción de saber. Nuestras universidades, en esa medida, tienen una alta responsabilidad. Una responsabilidad para la cual se necesita el concurso simultáneo de la empresa privada  y del Estado. No olvidemos que el 71% de nuestra población es menor de 35 años y que este segmento constituye el recurso humano ideal para formar en el uso y desarrollo de productos y servicios de tecnologías de la información.

    Sólo un personal altamente calificado puede liderar el manejo de tecnologías de punta y crear útiles innovaciones. Asimismo, sólo unos trabajadores capaces de manejar los lenguajes de la informática y de dominar varias lenguas, lo cual, en un mundo globalizado no es una opción sino una necesidad inexorable, nos permitirán entrar con fuerza en un mercado cada vez más competitivo y especializado.

    Yo estoy convencido de que la ciencia genera riqueza y no es sólo su consecuencia. Recientes estudios sugieren que los países desarrollados han alcanzado este nivel porque han apostado al conocimiento. ¡La inversión en ciencia y tecnología no debe ser a pesar de la crisis, sino para salir de la crisis!

    En este sentido, mi Gobierno definió en un Conpes reciente una ambiciosa Política Nacional de Ciencia y Tecnología que busca la articulación y fortalecimiento del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, con miras a colocar a nuestro país a la avanzada en los temas que hoy hacen la diferencia en materia de competitividad en el mundo.

    En desarrollo de esta política, hemos creado el Fondo Nacional de Productividad y Competitividad y hemos puesto nuestro empeño en dinamizar la red de Centros de Desarrollo Tecnológico, los Centros Regionales de Productividad y las Incubadoras de Empresas de Base Tecnológica.

    Además, como parte de esta estrategia, se creará el Centro Nacional de Productividad, con la asistencia del Japón y la participación de los diferentes sectores productivos, y se propiciará la exportación de servicios tecnológicos y la participación en redes especializadas de consultoría nacional e internacional.

    Esta es sólo una pieza de una política global debidamente engranada para dar el salto tecnológico hacia el tercer milenio, cuyos retos están ya frente a nosotros. Otros aspectos de la misma serán la integración del SENA al Sistema Nacional de Innovación, el estímulo a la inversión de capital de riesgo en empresas de base tecnológica,  el otorgamiento de beneficios fiscales para instituciones de educación superior que impulsen la investigación científica y la constitución de un Sistema de Normalización, Acreditación, Certificación y Metodología, entre otros varios.

    Estimados amigos:

    Con eventos como el que hoy nos reúne estamos logrando que germine una cultura de la cooperación en medio de la competencia. Al fin y al cabo, por más que operemos en medio de una economía regida por la iniciativa privada, el desarrollo del país es un objetivo nacional.

    Por eso, gracias a una adecuada coordinación de los Ministerios de Agricultura, Desarrollo Económico y Comercio Exterior, el Gobierno ha focalizado sus acciones en el fortalecimiento de algunas cadenas productivas,  con las que hemos firmado ya 15 convenios. Los resultados de estos esfuerzos ya los estamos viendo. Las cifras de exportación a Mayo de este año nos muestran un incremento del 23% en las exportaciones de tales cadenas, en tanto el total de las exportaciones no tradicionales crecieron un 13% en el mismo periodo. Y es de destacar que por cada 10% en el incremento real de estas exportaciones se generan cerca de 85.000 empleos directos e indirectos. Es decir, si las exportaciones, como ha sido la meta que nos hemos impuesto, se duplicaran en el mediano plazo, estaríamos hablando de la generación de más de 600.000 empleos. Porque, en el mundo actual, las exportaciones y el empleo van de la mano.

    El Plan Estratégico Exportador es la carta de navegación para lograr el fortalecimiento del sector productivo colombiano y su orientación hacia el mercado internacional. ¡Y vamos bien! Con programas y mecanismos como el de Jóvenes Emprendedores Exportadores; el de Expopyme, para apoyar a los pequeños y medianos empresarios que quieran exportar; la labor de los Carce en las regiones, y el sistema de inteligencia de mercados –Intelexport-, estamos dinamizando la economía del país y proyectándonos hacia el exterior.

    Las políticas macroeconómicas, de estímulo de la productividad y de impulso a las exportaciones que hemos implementado en el llamado “primer tiempo” de mi Gobierno están logrando, sin ninguna duda, los frutos esperados. Hoy vemos a una economía saliendo decidida de la recesión que vivimos el año pasado y creciendo a una tasa del 3.9%, en el segundo trimestre de este año. Las perspectivas son halagadoras y nos hacen pensar, con realismo, en un crecimiento para el año 2000 superior al 3%.

    Definitivamente estamos escapando a las redes de la crisis y tapando las bocas de los pesimistas. ¡El país va hacia delante!

    Y nuestras metas siguen siendo las más ambiciosas, porque sólo pensando en grande lograremos construir el país que todos soñamos. Hace seis meses, en el II Encuentro de Productividad y Competitividad, les planteé a ustedes mismos la iniciativa de buscar el ingreso de Colombia al NAFTA. Y hoy quiero decirles que esa propuesta, que entonces algunos tacharon como irreal, va en serio y que estamos decididos a sacarla adelante.

    Con los Estados Unidos, y aprovechando la próxima visita del presidente Clinton, trataremos los temas que nos permitan consolidar nuestras exportaciones a dicho país. En primer lugar, se encuentra la prórroga de las preferencias del ATPA, que vencen el próximo año, y la necesidad de incluir los textiles y las confecciones colombianas en dicho sistema. Además, vamos a buscar, como ya se ha propuesto en el Congreso de los Estados Unidos, que se expida en dicho país una ley de paridad que otorgue a nuestros productos las mismas condiciones de acceso al mercado norteamericano que recientemente se brindaron a Centroamérica y los países del Caribe.

    Pero el objetivo final sigue siendo muy claro: Obtener el ingreso al NAFTA en condiciones adecuadas para el país o un acuerdo bilateral que nos garantice acceso preferencial al mercado norteamericano. ¡Y vamos a lograrlo!

    Señores empresarios:

    Hace un año, cuando lanzamos en Cartagena la Política Nacional de Productividad, dije que esta política más que el compromiso de un gobierno era el compromiso de un país. Por eso nos volvimos a encontrar en Cali seis meses después y por eso estamos hoy aquí, para dar seguimiento estricto a los avances que estamos realizando en esta materia. Porque nuestro proyecto de Colombia Compite es algo más que un buen propósito: es una decisión firme de llevar a nuestro país al lugar que le corresponde en los mercados mundiales y que tenemos que ganarnos a fuerza de trabajo, innovación y creatividad.

    Hoy es satisfactorio constatar que Colombia, de la mano del Gobierno y de la empresa privada, se instala cada día más en el nuevo y promisorio mundo de la tecnología y la información y se enfila por senderos de modernización, indispensable para volvernos más y más competitivos. Y vemos también cómo la semilla que hemos sembrado a nivel nacional comienza a germinar en las regiones, tal como se vio en los recientes eventos de Antioquia Compite y Tolima Compite que se celebraron el pasado mes de julio.

    ¡Las buenas ideas y las iniciativas empresariales se expanden y se seguirán expandiendo por el territorio nacional con los vientos favorables del progreso! No podemos dejarlas dormir. Todo lo contrario: este es el tiempo de obrar, de invertir, de poner en marcha toda nuestra maquinaria y todo nuestro empeño por Colombia y por su viabilidad como nación y como empresa. Esa nueva empresa que es de todos y para todos: ¡La Empresa Colombia!

    Apreciados amigos:

    El impacto de las nuevas tecnologías en nuestro país dependerá de que, por un lado, difundamos el acceso a sus servicios, y que, por el otro, estimulemos una cultura dispuesta al intercambio de información y a nuevas formas de consumo. Esto lo estamos haciendo. Gracias al desarrollo de la Agenda de Conectividad, que presenté hace algunos meses, el programa Compartel está continuamente ampliando, tanto en las zonas deprimidas de las ciudades como en las más remotas zonas rurales, el acceso a la red. Esperamos así que los 600.000 usuarios actuales puedan, a mediano plazo, convertirse en 7.500.000. De ese modo estamos democratizando el contacto con las ventajas de la modernización.

    Mi gobierno está directamente comprometido en la ejecución de esta Agenda, cuya coordinación directa se encuentra en la misma Presidencia de la República. Mi intención es dejar al país, al finalizar mi periodo, una nueva sociedad en la que en todos los niveles se haga un uso intensivo y adecuado de las tecnologías de la información, con un Estado que lidere el cambio como usuario modelo, y que ofrezca mejores y más ágiles servicios a los ciudadanos dentro de una gestión eficiente y transparente.

    Dentro de este objetivo hoy podemos celebrar la puesta en funcionamiento de un portal único para el acceso a toda la información sobre el Gobierno en la Internet. Este proyecto, que hemos lanzado precisamente aquí en San Andrés, es ya una realidad gracias al trabajo del Programa Presidencial de Lucha contra la Corrupción y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, contando con la importante asesoría de la firma Arthur Andersen y de Govworks, una empresa creada por Kaleil Isaza, un colombiano que está revolucionando la gestión pública a nivel mundial.

    “Gobierno en línea”, tal como se denomina esta iniciativa, permitirá a sus usuarios no sólo controlar la transparencia de los procesos públicos y lograr un más estrecho contacto entre el ciudadano común y las distintas entidades, sino también, en lo relativo al mundo económico, agilizará el intercambio de información entre los empresarios y los organismos públicos.

    En aras de incrementar nuestros niveles de competitividad, el proyecto pondrá a su disposición toda la información del Estado e, igualmente, será un eficiente medio para realizar consultas o solicitudes a los funcionarios en el más corto tiempo posible. De esa manera, en lugar de pesadas burocracias kafkianas, donde cada proceso concluye con la apertura de otro más extenuante aún, tendremos una ágil administración pública que facilite y no que obstaculice el desempeño de los agentes económicos.

    Con el lanzamiento de “gobiernoenlinea.gov.co” estamos dando un paso fundamental hacia esa Colombia competitiva y moderna que queremos construir. A partir de hoy, el Gobierno, los ciudadanos y las empresas estarán conectados en el ciberespacio y la información estatal no estará ya a la vuelta de la esquina, sino en el interior mismo de los hogares y las oficinas de los colombianos.

    ¡Definitivamente, no nos estamos quedando a la zaga del futuro!

    Estimados amigos:

    Para saber nuestro futuro no debemos creer en el mito de la gitana que nos lo dirá por unas cuentas monedas. El futuro se crea, no se descubre. Para eso, para producirlo, debemos trabajar conjuntamente y crear una visión concertada de cómo nos debemos ver en el mañana y cuál debe ser nuestro rol en el escenario mundial. Aunque ya hemos abandonado la idea de que el progreso económico trae por sí mismo una época de prosperidad y felicidad, no por ello debemos descuidarlo para confiar ahora en paraísos donde el bienestar económico es un asunto marginal. Es un hecho que sin una sociedad más rica  no tendremos la posibilidad de conocer una sociedad más justa.

    Colombia está en el camino del progreso y nada debe detenernos en este propósito nacional, porque contamos con las mentes y las manos de los colombianos, con una política gubernamental dirigida a incrementar la competitividad y con un sector empresarial comprometido con sacar adelante, no sólo sus empresas, sino el país.

    Bien decía el expresidente del Banco Mundial, Robert Mc.Namara: “No existe ningún obstáculo material a una solución nacional, mesurada y progresiva de los problemas de desarrollo. Los obstáculos están en las mentes de los hombres”.

    Hoy, en San Andrés, frente a las aguas azules que circundan este paraíso colombiano, estamos reafirmando nuestra fe en el país y en su futuro. Nuestras mentes están libres de obstáculos. ¡El camino nos invita a continuar!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    San Andrés, Colombia
    25 de agosto del 2000

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