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  • A PESAR DE lA ADVERSIDAD, LE APOSTAMOS AL FUTURO CON CONFIANZA EN NOSOTROS MISMOS Y EN EL PAÍS

    Inauguración de la XIII Feria Internacional Industrial de Bogotá.

    Bogotá, 7 de noviembre de 2000.

    Es especialmente grato para mí inaugurar la XXIII Feria Internacional de Bogotá. Y digo que es grato porque hoy todos nosotros estamos presenciando el dinamismo de los colombianos y su capacidad para liderar los cambios necesarios para insertarnos en la economía global.

    Cuando supe que la tradicional Feria Internacional de Bogotá se convertiría a partir de este año en un evento industrial especializado en tecnología y automatización, sentí que Colombia, a pesar de tantas dificultades, avanza con el acelerado ritmo del mundo. Con orgullo pensé que ante tanta adversidad no nos estamos quedando atrás. Por el contrario, así como el equipo humano de Corferias le apostó sin temor a asumir el reto de la globalización y la competitividad, miles de colombianos le están apostando al futuro con confianza en sí mismos y en el país.

    Durante muchos años, la Feria Internacional de Bogotá reunió en Corferias expositores provenientes de todos los rincones de la Tierra, ofreciendo a miles de visitantes una variada muestra de nuevos productos que en su momento nos hicieron recordar la emoción y asombro de Aureliano Buendía cuando su padre lo llevó a conocer el hielo. Los miles de visitantes no tenían problema alguno en formar largas filas para ver desde robots de cocina, a los que sólo les faltaba hablar, hasta manufacturas sencillas provenientes de países que para muchos no eran más que un punto en el globo terrestre o, inclusive, un trozo de la superficie lunar traído por alguna misión espa- cial.

    Hoy, cuando vemos que la tecnología avanza a pasos agigantados, cuando la productividad y la eficiencia hacen que cada vez resulte más difícil competir por los mercados, es necesario crear espacios donde los diferentes actores productivos puedan conocer y acceder a los últimos avances de la tecnología industrial. De ahí se desprende la necesidad de crear eventos especializados, como el que hoy se inaugura aquí en Corferias, orientados a sectores específicos de la economía, pues las innovaciones y avances de cada sector son de tal magnitud que no podrían ser expuestos ni difundidos todos en un mismo evento.

    Por esta razón, año tras año tenemos, gracias a Corferias, una inmensa variedad de exposiciones, como Agroexpo, La Feria del Hogar, Compuexpo, La Feria del Libro, y Expo Artesanías, que crean un punto de encuentro entre vendedores y compradores de diferentes sectores de la economía, los cuales disfrutan, cada vez que se reúnen en Bogotá, de las mejores y más modernas instalaciones, a la altura de sus necesidades comerciales.

    Así como durante esta semana veremos propuestas de desarrollo industrial provenientes de veinte países y muestras de más de quinientos expositores, en diciembre vendrán de los rincones más apartados del territorio nacional, colombianos creativos en busca de una salida a sus artesanías. El año entrante pasearán por estos pabello- nes cientos de escritores, editores y miles de visitantes que hojearán con curiosidad y deleite las últimas publicaciones en la reconocida Feria del Libro.

    Dice un refrán popular que la fe es la más admirable de las virtudes, pues, cuando se tiene, creemos con el alma en cosas que no podemos ver, pero que estamos seguros que, con perseverancia y buen trabajo, llegaremos a alcanzar tarde o temprano.

    Cuando a principios de este año la economía nacional arrojó los primeros signos de recuperación, los que tuvimos y seguimos teniendo fe en el despegue de la productividad, la competitividad y el desarrollo de Colombia tuvimos una voz de aliento al ver que las exportaciones crecieron un 21 por ciento en el primer semestre y que, dentro de ellas, las exportaciones del sector metalmecánico, de autopartes, caucho, plástico, empaques, envases y vehículos se incrementaron en el mismo periodo en un 41 por ciento.

    La inversión, por su parte, creció un 10 por ciento en el primer trimestre de este año y un 6 por ciento en el segundo. Así mismo, la industria manufacturera creció 12 por ciento en el segundo trimestre a la vez que el consumo en los hogares dio muestras de una alentadora recuperación.

    Hoy por hoy, el sector exportador es el principal generador de empleo en Colombia. Durantejunio del presente año, las exportaciones industriales representaron el 57 por ciento de la generación total de empleo en el país.

    ¡Por cada punto porcentual de incremento en las exportaciones in- dustriales estamos creando 7.124 nuevos empleos para los colombianos más necesitados!

    Estos resultados son el fruto del arduo trabajo de un equipo huma- no comprometido con Colombia y los colombianos.

    Desde el principio de mi administración me encargué de inculcar en cada uno de los miembros de mi gobierno un principio que considero fundamental a la hora de regir los destinos de una nación: Las políticas públicas se diseñan y se ponen en marcha pensando en su impacto a largo plazo.

    El inmediatismo y el afán de mostrar resultados sólo conllevan a cientos de ensayos desafortunados por remediar problemas que dejan el terreno desgastado y erosionado, lo cual implica, para las siguientes generaciones, invertir recursos ya no sólo para solucionar los problemas iniciales sino para adecuar nuevamente el terreno y hacerla apto para volver a producir.

    El Plan Estratégico Exportador y nuestra Política de Productividad y Competitividad a 10 Años son una muestra de que sí es posible pensar en el largo plazo. Con orgullo puedo afirmar que, de acuerdo con el Reporte Global de Competitividad del Año 2000, Colombia es el tercer país, después de Singapur e Irlanda, en la calidad de sus políticas gubernamentales de apoyo a sus exportadores.

    Estamos comprometidos con los empresarios tanto nacionales como extranjeros. Estamos comprometidos con los inversionistas que siguen depositando su confianza en Colombia y en nuestro equipo humano, en nuestras políticas e iniciativas para sentar los pilares de una economía sólida que pueda competir no ahora sino siempre, de una manera coherente, repartiendo sus beneficios a lo largo y ancho de todo el país.

    Amigos expositores y compradores:

    Gracias por confiar en Colombia: gracias por querer compartir con nosotros sus avances tecnológicos e ideas para producir más y mejores productos; por querer hacer negocios en este país, dando prelación a nuestras potencialidades por encima de nuestras dificulta- des; por tener fe en la reactivación de nuestra economía, que ya estamos viviendo. Gracias por no dejarse abatir por el contagioso y fácil pesimismo y por seguir aquí, en Colombia, con sus ideas y su empuje.

    A los representantes de los países visitantes quiero extender mi más cordial bienvenida a un país que tiene mucho para ofrecer. Con su experiencia podremos seguir construyendo una industria sólida, productiva y competitiva. Así como ustedes, nosotros tampoco es- tamos aislados, creemos firmemente que tenemos mucho que aportar al contexto económico mundial. Nuestros logros en materia de comercio exterior así lo demuestran.

    No quiero finalizar esta intervención sin mencionar mi admiración por el trabajo realizado por Corferias y la Cámara de Comercio de Bogotá, organizaciones que se han convertido en un insumo esencial para el desarrollo de diversos sectores de la economía nacional.

    Ustedes, como los colombianos que le apostamos al cambio, a asumir los retos de un mundo que se transforma cada minuto, no tuvieron miedo de cambiar la tradicional muestra internacional que durante 23 años maravilló al público general, por un evento ajusta- do a las necesidades de reequipamiento industrial, transferencia de tecnología y automatización de la industria que se requieren hoy en el país. Un evento que ayudará a consolidar la producción indus- trial, a fortalecer las exportaciones y a reconstruir una estructura social más equitativa y participativa.

    No se equivoca quien afirma que lo más importante en este mundo no es el lugar donde estemos sino la dirección que llevamos.

    Por eso, para el Gobierno Nacional lo que resulta de la mayor importancia en materia de paz no es tanto dónde estamos, sino la di- rección y la política que nos hemos trazado para conseguirla. Colombia tiene cifrada su esperanza en que la violencia no agote su recurso más preciado: su gente. Hoy decía que me he propuesto lograr un nuevo contrato social, un contrato donde poder vivir la vida deje de ser un privilegio y se convierta en un derecho. Un con- trato social que sea respaldado por quienes representen las ilusiones de todos los colombianos.

    Hoy he recibido una desinteresada carta de Horacio Serpa, donde me ofrece su respaldo, su esfuerzo y su inteligencia para encontrar una salida política al conflicto armado. Un gesto como este lo enaltece, doctor Serpa, y afianza aún más la unidad nacional entorno a la necesidad de que tengamos una posición común y concertada sobre la paz en Colombia.

    Seguro de que esa propuesta nos acerca en temas tan vitales y tan definitivos para el futuro de nuestra democracia, me propongo reunir a las distintas fuerzas políticas, -en especiala la oposición encabezada por el sector oficial del liberalismo- para conjuntamente trazar la ruta futura de la paz en nuestro país.

    Señoras y señores:

    Ustedes, que durante esta semana intercambiarán ideas, conocimiento y experiencias, lo saben mejor que nadie. Lo que durante estos días aprendan y enseñen será un escalón más en el camino que se han trazado para contribuir con el crecimiento de sus países y las sociedades que dentro de ellos se forjan. A ese aprendizaje, a esa ini- ciación del curso.

    Y ahora sí, apreciados amigos, ique comiencen los negocios!


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    7 de noviembre del 2000

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