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  • ALOCUCIÓN DEL PRESIDENTE ANDRÉS PASTRANA ARANGO SOBRE LA MASACRE DE BOJAYÁ

    Alocución del Presidente Andrés Pastrana Arango.

    Colombianas y colombianos:

    La barbarie de los terroristas no tiene límites. Cuando no acabábamos de reponernos del horror por el asesinato de un niño al que dejaron cargado de bombas frente a una brigada militar, las FARC vuelven a ejercer sus métodos crueles e inhumanos contra cerca de 300 personas humildes refugiadas en el templo de Bojayá, en el Chocó, masacrando a 117 personas, de las cuales casi la mitad eran niños, y causando heridas graves en otras tantas.

    ¡No hay palabras ni calificativos para tanto horror! El domingo pasado estuve en Quibdó, presidiendo un Consejo de Seguridad de emergencia y determinamos las primeras acciones de orden público y humanitarias para ayudar a los pobladores y las víctimas. Hoy regresé al Chocó, esta vez al sitio mismo de la tragedia, hablé con sus habitantes y con quienes se han visto obligados a desplazarse y pude llevar los primeros compromisos de ayuda, incluyendo 100 millones de pesos para la recuperación de la Unidad de Salud, botiquines de medicamentos y de instrumentos quirúrgicos, 30 toneladas de Bienestarina, 100 toneladas de alimentos, 1.000 kits de cocina, 1.000 kits de alojamiento, entre otras medidas, además de anunciarles que, a través del Inurbe, les daremos subsidios de vivienda hasta por 7 millones 725 mil pesos a todas las familias que resultaron damnificadas.

    Seguiremos apoyando a las víctimas y combatiendo a los terroristas con todos los medios a nuestro alcance. Seguiremos convocando el apoyo nacional e internacional para impedir que sigan sembrando miseria, muerte y dolor a su paso.

    En este sentido, la semana pasada escribí al Presidente de España José María Aznar, actual Presidente del Consejo Europeo, solicitando enfáticamente que revisaran la decisión de la Unión Europea de no incluir a las FARC y el ELN como organizaciones terroristas, cuando sus actos no han hecho más que ratificar a cada momento esta condición. Yo aspiro a que Europa, que siempre ha defendido el imperio de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, rectifique prontamente esta determinación que envía una señal equívoca a un país que sufre como ninguno los embates del terrorismo. La próxima semana viajaré a Madrid, a la Cumbre de Jefes de Estado de la Unión Europea, América Latina y el Caribe, y defenderé, con toda claridad, la posición de Colombia frente a este tema fundamental.

    Colombianas y colombianos:

    En medio de los actos cobardes del terrorismo, tenemos que seguir adelante, y tenemos que hablar también de construcción, no sólo de la destrucción que ellos quieren imponernos.

    ¡Hoy ha llegado el momento de rendirles cuentas y de compartir con ustedes el balance de mi Gobierno! Ustedes, los colombianos que me eligieron como su Presidente en las elecciones de junio de 1998 no sólo votaron por mí, como persona, sino por un programa de Gobierno que puse a su consideración y que ustedes respaldaron con una votación abrumadora.

    Eran las 10 grandes propuestas de cambio que me comprometí a impulsar y que hoy, cuando quedan menos de tres meses de mandato, quiero comenzar a evaluar con ustedes, para mostrarles de qué forma trabajamos para cumplirlas.

    Les mostraré los resultados de toda mi gestión, tanto si las cumplimos como si no las cumplimos, y les explicaré también cómo lo hicimos o por qué no pudimos hacerlo.

    A eso dedicaré, una por una, las próximas intervenciones semanales que presento al país. Porque ustedes tienen todo el derecho a saber el resultado de mi gestión y yo tengo el deber, como su Presidente, de hacer el balance y de rendirles cuentas a ustedes, los socios de nuestra Empresa Colombia.

    Veamos, entonces, la primera propuesta para el cambio, que era ésta: “Vamos a promover un nuevo plan económico para crear empleo”.

    ¿Cómo fue este plan y qué resultados ha tenido?

    Primero que todo, es importante ver de dónde veníamos. Entre 1994 y 1998, antes de mi administración, el desempleo había adquirido una tendencia creciente, pasando del 7.6% a cerca del 16%, ¡más del doble!, en sólo cuatro años.

    En efecto, si miramos la curva de desempleo en las principales ciudades veremos que éste mantuvo su tendencia ascendente hasta enero de 2001 cuando llegó al 21% y que, desde entonces, con algunas variaciones, ha venido bajando hasta llegar al 17.7% en marzo pasado.

    Por otra parte, si miramos las cifras a nivel nacional, -es decir, no sólo las grandes ciudades sino todo el país, incluyendo las zonas rurales-, vemos cómo el desempleo nacional, que fue del 17% en enero del año pasado y del 15.8% en marzo del mismo año, hoy se encuentra en el 15% y con tendencia a seguir bajando

    No cabe duda de que la tasa actual de desempleo sigue siendo muy alta y muy preocupante, pero lo que podemos constatar es que ya vencimos la tendencia ascendente que traía. Yo espero entregarle el país a mi sucesor el próximo 7 de agosto con una cifra de desempleo todavía menor y con la misma propensión a seguir bajando.

    Además, hay que tener en cuenta que en estos 4 años cada vez más población -jóvenes y mujeres- está buscando ingresar al mercado laboral, lo que hace que no siempre los empleos generados por la economía se vean representados en una disminución del desempleo.

    De hecho, durante el 2000 se crearon más de un millón de empleos, durante el 2001 se crearon 924 mil empleos y en los tres primeros meses de este año se han creado 275 mil. ¡Éstas son cifras de generación de empleo que nunca se habían visto en la historia del país y que, cada vez más, deben comenzar a traducirse en una disminución en la tasa de desempleo!

    Resulta claro, por otra parte, que para poder derrotar definitivamente el desempleo es indispensable que la economía crezca. Para conseguirlo nuestra primera tarea fue poner en orden la casa, y los resultados están a la vista.

    Hoy tenemos una economía mucho más estable y preparada para crecer que la que teníamos hace 4 años, una economía sana de cuya cosecha se beneficiará el país en el futuro.

    Veamos unos ejemplos claros:

    Primero, la inflación, o sea el costo de vida. En mi primera propuesta para el cambio yo afirmé textualmente: “Asumo el compromiso de terminar mi gobierno con una tasa de inflación que no exceda el 10%”.

    Pues bien: después de que en 1998 el país llegó a tener una inflación casi del 21%, durante mi Gobierno cumplimos ya tres años consecutivos con una inflación de un solo dígito, que hoy por hoy ya está por debajo del 6% anual.

    No se les olvide que la inflación es el impuesto más costoso para los pobres de Colombia, el que les quita su capacidad adquisitiva. Durante mi Gobierno cumplí con creces lo que les prometí y me propuse, ¡y hemos derrotado el alto costo de la vida!

    Segundo, las tasas de interés. Cuando asumí la Presidencia los colombianos pagaban intereses superiores al 50% efectivo anual, que hacían imposible cualquier inversión y que hacía más rentable dejar la plata quieta que crear empresas. Hoy hemos logrado bajar las tasas de interés más de 30 puntos y los deudores pagan tasas promedio de 17.6% por sus créditos. ¡Estos intereses sí permiten que los empresarios adquieran créditos, inviertan en sus negocios y, de esta forma, generen más y mejores empleos! También con la baja de los intereses, le cumplí mi promesa a los colombianos.

    Tercero, la tasa de cambio, o sea, el precio del dólar. El país sufrió por muchos años las consecuencias de una tasa de cambio inestable y fijada artificialmente. Durante mi Gobierno se tomó la decisión de liberar la tasa de cambio y, contra lo que muchos pensaban, ésta permaneció estable y sin sobresaltos aún en los momentos más difíciles. Desde 1998 hasta hoy hemos tenido una devaluación prudente que ha hecho más competitivos nuestros productos en el exterior.

    De esta manera, al cumplir las promesas en lo económico y al estabilizar las principales variables de la economía nacional, nuestro país ha retomado la senda del crecimiento y está comenzando a producir cada vez más empleos.

    Con estas buenas bases, dentro del Plan de Empleo al que me comprometí, nos hemos dedicado a promover sectores productivos para que cada día generen más trabajo para los colombianos, y lo estamos logrando, sobresaliendo los sectores de la construcción de vivienda, las obras de infraestructura, el sector agropecuario y las exportaciones, sobre cuyo comportamiento les rendiré cuentas en próximas alocuciones.

    Prometí en mi campaña estimular la creación de micro y pequeñas empresas. Y así lo hicimos. Para ello promovimos la Ley sobre Mipymes que crea estímulos para su funcionamiento, creamos un Fondo de Capitalización Empresarial en el IFI por 300 mil millones de pesos, servimos como garantes de sus créditos con el Fondo Nacional de Garantías por 320 mil millones de pesos y apoyamos su labor exportadora, con el programa Expopyme de Proexport, a cerca de 1.700 pequeñas y medianas empresas.

    También prometí dar incentivos tributarios para las empresas que generen nuevos empleos, ¡y lo cumplí! En virtud de la reforma tributaria, desde 1999 los contribuyentes que generen nuevos empleos tienen derecho a solicitar un descuento en sus impuestos equivalente al monto de los salarios y prestaciones pagados a los nuevos trabajadores.

    Colombianas y colombianos:

    Como ya dije, para generar empleo lo primero que teníamos que hacer era fomentar el crecimiento de nuestra economía. El año 1999 fue un año difícil, en el que nuestra economía sufrió una recesión, es decir, disminuyó, en buena parte como consecuencia de una recesión a nivel internacional. Afortunadamente, ya estamos creciendo de nuevo. En el año 2000 volvimos a crecer a una tasa del 2.8% y el año pasado crecimos el 1.6%. No parece mucho, pero fue prácticamente el triple que el promedio de las demás economías de América Latina y muy superior al de muchos de los países más desarrollados del mundo.

    En conclusión: durante mi Gobierno trabajamos para estabilizar la economía, para recuperar su crecimiento y para dinamizar sectores que generaran empleo. Cumplimos los primeros dos objetivos y el tercero se está cumpliendo en áreas como la vivienda, la infraestructura, el agro y las exportaciones.

    Entregaré mi administración con una economía estable y con la tasa de desempleo disminuyendo, contraria a aquella tasa creciente que encontré hace 4 años. Es a ustedes a quienes les toca hoy juzgar.

    Que Dios los bendiga. Y que Dios me bendiga.

    Buenas noches


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    9 de mayo de 2002

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